Our blood is strong... and so it will be [Jude & Reira]

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Our blood is strong... and so it will be [Jude & Reira]

Mensaje por Mathew Thunderstruck el 20/11/14, 02:29 am

El mundo azulado que componía las tierras de los espíritus estelares se definía como un lugar más exótico que cualquier paisaje que estuviera al alcance de los humanos. O eso es lo que decían ellos. No había ser estelar que no estuviera orgulloso de su tierra, de su único mundo nativo. Allá donde los cielos eran cubiertos por infinidad de estrellas, por ondulantes colores que se convertían en intentos de aurora boreal, aunque solo dieran esa apariencia. Los caminos de aquellas misteriosas tierras llegaban hacia los lugares más recónditos, tanto que ni siquiera los habitantes del mundo eran capaces de conocerlos en su totalidad. Un camino que llevaba a la constelación de Aries, otro que llevaba a Capricornio, un tercero que guiaba al caminante a visitar Tauro y también uno que nos presentaba las estrellas de Leo. Y así podríamos seguir por un tiempo sin fin. Sin embargo, no todas las constelaciones eran tan famosas, no todos los caminos eran tan fáciles de reconocer. Habían estrellas y constelaciones tan solo conocidas por aquellos que las regentaban, pasando desapercibidas e ignorantes frente al conocimiento incluso de los más conocedores de la materia. Estos no tenían más esperanza que la de soñar, la de esperar la llegada de aquel día en el que su existencia saliera a la luz al ser su llave encontrada por uno de esos magos celestiales que acabarían por hacerles famosos a lo largo y ancho del mundo.

Sin embargo, no estamos aquí para hablar de esos espíritus marginados, de aquellos que a pesar de sus sueños jamás llegarán a ser reconocidos como grandes estrellas o constelaciones; sino, de hecho, de tres existencias tan grandiosas y poderosas que en sí mismas escondían el poder y el dominio de varios de sus semejantes. Sin ser constelaciones en sí, habían espíritus estelares que representaban tan amplio lugar en el cielo, tan amplia existencia, que en sí mismo eran los reyes bajo cuya protección se encontraban algunas de las llaves doradas*... o al menos así era teóricamente, mas resultaba irónico que estos nobles seres se encontraran jerárquicamente por debajo de aquellos que su territorio poblaban. La jerarquía no era en realidad algo que importara en demasía a los espíritus, todos ellos formaban parte de un mismo mundo y existían para defenderlo y luchar por él. Eso era todo lo que necesitaban saber. Aunque quizá no fuera así para todos. Cada espíritu destacaba en sus particulares habilidades, y por lo tanto también era poseedor de su propia personalidad y sus propias ambiciones. Existían aquellos en cuya mente solo existía la tarea de obedecer y cumplir los designios de su señor o señora, mas también estaban los rebeldes que simplemente disfrutaban con la libertad que la vida les ofrecía, y decidían convertirse en los conductores de su propia vida. Habían quienes se preocupaban por sus semejantes, por sus hermanos, y también quienes se limitaban a ignorarlos...

Mas cuando referimos a "sus hermanos", no aducimos a este término tan solo como semejantes raciales, sino también en algunos casos como criaturas que compartían la misma sangre y, de algún modo, estaban relcionados de forma directa. No era extraño encontrar familiaridad entre espíritus, así como cada estrella dentro de una constelación podía ser considerada como el hijo o la hija de esta, también las constelaciones cercanas entre sí, o simplemente las conectadas por los designios de la fortuna y la historia, eran capaces de hacerse llamar "hermanas". Este era el caso de los cuatro grandes símbolos, aquellos representantes de los cuatro puntos cardinales cuya existencia era tan cercana entre sí como lo es entre los hermanos de sangre. Seiryuu el dragón azul del este... Suzaku el pájaro bermellón del sur... Byakko el tigre blanco del oeste... Genbu la tortuga negra del norte. Eran estos sus nombres y tal era su cercanía.

Y como toda familia debería hacer, estos hermanos tenían ciertas costumbres, y una de ellas era la de encontrarse cada mes, tiempo estimado en base a la variable del mundo celestial. Para aquellos que pasaran sus días en estas tierras de poca importancia podría ser tal lapso, mas largo tiempo era para quienes se permitían vivir su día a día en el mundo terreno. Bien podían los meses convertirse en años, pero ellos eran capaces de conocer a la perfección el momento oportuno en el que había llegado la hora de volver a encontrarse; y de este modo, se encontraran en un mundo u otro eran capaces de dejar en el olvido aquello que se encontraran haciendo y se entregaran a aquella promesa familiar que, en realidad, tan importante era para los cuatro... o así debería serlo, al menos.

Y ahí estaba el lugar de encuentro: una zona circular cuyos limítrofes eran diez grandes pilares blancos y altos, más allá de los cuales se encontraba el aire y nada más. Era una de esas zonas que llevaba hacia las constelaciones celestiales, concretamente aquella que se encontraba justo bajo el único punto en el que confluían los cuatro recintos, la jurisdicción de los cuatro grandes símbolos. De este modo ninguno de ellos se vería importunado... de este modo no gruñiría la blanca bestia y soportaría "el suplicio" de encontrarse con sus hermanos. Pues ahí se encontraba ya Byakko, rebelde joven de blanca caballera que había llegado al lugar, por una u otra razón, antes que sus hermanos. El tigre blanco no era alguien en quien abundara la paciencia, por lo que el solo hecho de llegar el primero y tener que esperar a sus hermanos ya le irritaba en demasía. Su duro puño se estampó contra la estructura de uno de aquellos pilares que tenía a su alrededor, llevándose por delante parte del material pétreo del que estaban hechos. Seguidamente, el blanco joven echó una mirada al cielo y gruñó en su dirección, preguntándose cuánto más tendría que esperar antes de la llegada de sus congéneres.

Spoiler:
*Hice este inciso porque tanto Seiryu como Suzaku, Genbu o Byakko cuentan en su interior con parte de las constelaciones de Aries, Aquarius, Tauro, Escorpio, Géminis, etc.

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Mathew Thunderstruck
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Re: Our blood is strong... and so it will be [Jude & Reira]

Mensaje por Invitado el 26/11/14, 07:46 pm

Por última vez, su mirada descendió para comprobar que su delicado atuendo estuviese perfectamente arreglado. Se trataba de un simple vestido veraniego de tonalidad blanca, ceñido a su cintura, que acababa en una suelta falda corta. Muchos en Sabertooth le acusaban de vanidosa a causa del cuidado al que procuraba con su apariencia, pero ¡¿ellos qué sabían?! Ninguno entendía lo importante que era para ella ser vista exactamente como lo que era: una chica. Jamás olvidaría aquel fatídico día en el cual el gremio de sus sueños, Mermaid Heels, cerró las puertas de su ingreso por el error de pensar, no sólo que se trataba de un chico..., sino de un pervertido que con sus suaves facciones intentaba escabullirse entre aquellas instalaciones con la intención de espiar a las magas que allí empleaban.
Sacudió su cabeza con fuerza ante el recuerdo. ¡No permitiría que algo como eso volviese a ocurrir! Había prometido que la próxima vez que se dejase ser vista por sus ídolos, éstas la verían como lo que ella era.
-Bien... -murmuró, satisfecha; después de lo cual apoyó su bate de metal sobre su hombro izquierdo, y dejó descansar el puño de su diestra sobre su cadera. Era cierto que aquella herramienta, y su pose en general, no eran del todo femeninas, pero tampoco podía exigírsele tanto.

Apenas al arribar, su vista se detuvo sobre el paisaje que la saludaba; cierta nostalgia invadiendo su ser al recordar la última de las veces en que estuvo allí, en el plano celestial. La noche eterna que se extendía sobre el infinito cielo... Los luminosos astros que la acompañaban en su amplitud, perdidos en tan sólo un hermoso brillo en la lejana distancia, revelados por la cercanía como el hogar de los seres estelares. Cada diminuto planeta, vagamente enlazado a sus vecinos, se distinguía en su tamaño y la arquitectura que marcaba las estructuras físicas misteriosamente alzadas sobre el abismo de sus mares cristalinos.
Su rostro se mantenía calmo, mas sus ojos no pudieron evitar mostrar el brillo de su asombro al contemplar nuevamente las características de ese mundo. Incluso el material rocoso que conformaba el suelo que pisaba le resultaba sorprendente por sus vivas tonalidades. Si tan sólo no lo hubiese visto por primera vez aquel día... cuando su propio mundo conocía la miseria en la forma de aquellos gigantes seres alados. Esa había sido la única ocasión en la que ella verdaderamente no había querido estar donde se hallaba ahora. Su moral y su dolor no le permitieron apreciarlo; su desesperación la llevaron incluso a cometer el error de escapar de allí, de volver al plano terrenal... De poner en peligro a sus espíritus.
-¡Okaa-chan! -exclamó el pequeño ser humanoide de capa roja, quien al ver a la de cabellos celestinos levitó con rapidez hacia los brazos de ésta.
-¡Drim-chan! -respondió ella, su faz iluminándose en una sincera sonrisa, antes de recibirlo con un cariñoso y, tal vez, demasiado efusivo abrazo.
No, no podía decir que se arrepentía de haber vuelto a su mundo cuando éste se hallaba sumido en el caos de un mal frente al cual los humanos no tenían oportunidad. Porque gracias a ello, pudo conocer a Bì, el espíritu a quien ella personalmente llamaba Drim. De lo que realmente se arrepentía había sido de colocar sobre la línea del peligro a los otros dos espíritus, a pesar de que hubiesen logrado culminar ese episodio con una conclusión positiva...
-¿Por qué están aquí? -preguntó la joven, dirigiéndose al de mirada dorada con una cálida sonrisa que indicaba cuanto le agradaba verles tanto a él como al más pequeño, puesto que sólo esperaba hallarse con el de extensa melena índiga.
-Para molestar -replicó este último mencionado, con fingido cansancio-. Algo sobre darte la bienvenida antes de la reunión.
La explicación fue confirmada con un asentimiento de cabeza por parte de Ness. Tanto él como el tierno espíritu entre los brazos de la maga sabían que no estaba en su lugar acompañarles a aquel encuentro, puesto que éste tan sólo le correspondía a los símbolos representantes de los cuatro rostros de la atmósfera terrestre, y de sus direcciones.
-Gracias -musitó la de largas hebras celestes, consciente de la razón tras la cual se hallaban allí en ese momento.
-¿Lista para ir? Algo me dice que estamos ligeramente atrasados... -comentó el mayor de los espíritus; sus labios curvados en una ladina sonrisa que apenas revelaba el entretén que su comentario, por algún motivo, le provocaba.
Luego de despedirse de sus otros dos preciados amigos, la joven asintió con su cabeza en respuesta a la interrogante, y, seguidamente, los involucrados en el asunto partieron caminando a la ubicación pautada.

De soslayo observó al que caminaba a su lado, pero, como era usual, el porte despreocupado de él poco hablaba de su verdadero pensar y sentir. Sólo en una ocasión anterior supo ella de encuentro alguno entre los cuatro hermanos. Ocurrió poco antes de la muerte de su madre, por lo cual Reira tenía tan sólo seis años de edad. Mas lo recordaba. Vagando entre la oscuridad de su mente, aún se hallaba aquel fragmento de su memoria: La figura del espíritu de larga cabellera azulina, con aquella expresión sombría, desdeñosa, que adornó su semblante durante toda la infancia de la maga... "No iré" fueron las frías palabras emitidas por él. Estaban dirigidas a la delgada silueta de otro espíritu. Uno al cual ella no lograba recordar con claridad... No podía afirmar más que la oscura tonalidad de sus hebras; nada más profundo que ello.
¿Le vería hoy?... a aquel espíritu cuya llave no pudo salvar de ser vendida al mercado negro; mismo destino que, sin su intervención, hubiese tenido el de orbes azules que la acompañaba ahora. Después de tanto tiempo, de los años que había decidido dedicar en su búsqueda... ¿sabría hoy cómo estaba? ¿donde estaba?... ¿Con quién?... Ese era su principal motivo para hallarse allí ese día. Para recordar todo aquello de aquel ser estelar al que ya no conocía; para conocer nuevamente al actual espíritu de la Tortuga Negra del Norte.
Los nervios y la emoción que el pensamiento le provocaban casi rompían con la fachada de calma que generalmente adornaba sus facciones. Aquellas mismas facciones que mostraron la sorpresa de la maga al oír la colisión de un elemento indefinido contra lo que sólo podía tratarse del mismo material que conformaba su camino; mismo al cuyo final se acercaban.
Alertada por tal sonido, la joven comenzó a correr en busca de su procedencia, seguida por el relajado paso de su compañero, hasta llegar a una especie de superficie circular custodiada por diversos pilares de piedra; uno de los cuales poseía una hendidura irregular a poca altura del suelo.
-¡¿Qué rayos crees que haces?! -exclamó; sus dulces rasgos faciales aminorando levemente el enfado que empezó a conducirla.
Junto al pilar, se encontraba el perfil de un joven al cual Reira no se detuvo a observar, más que para calcular su altura y ubicar su mandíbula mientras corría hacia él; su bate sujeto con ambas manos a su costado, el extremo de éste en dirección al suelo, con el motivo de blandirlo en una curva ascendente al llegar frente a su objetivo. Era evidente que había sido él, aunque no entendía cómo se había atrevido a arruinar siquiera un pequeño tramo de aquella maravillosa estructura que adornaba el mundo en el cual habitaban sus amados espíritus celestiales... pero ¡no dejaría que siguiese atreviéndose!
Su molestia era tal, que tan sólo vagamente oyó la jovial risa de Azure, quien apenas se unía al círculo.
-¿Qué tal, hermanito? -saludó, al tiempo en que sus dedos índice y medio viajaban hasta su sien y luego se despedían de ésta, en un perezoso ademán de salutación.

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Re: Our blood is strong... and so it will be [Jude & Reira]

Mensaje por Invitado el 10/12/14, 03:43 pm

Flashback:

-Mira Judal, te presento a una nueva amiga, se llama Sandora, pórtate bien con ella. ¿Sí?.-

Judal la miró con frialdad de arriba a abajo y seguidamente se cruzó de brazos, llevando su rostro hacia a un lado en un rápido gesto de enfado. Soltó una rabieta típica de los niños de su edad y se dio media vuelta para marcharse de la habitación.
El rostro de Sandora al ver ésta la reacción del chico se tornó triste y su mirada se dirigió hacia el suelo, estaba decepcionada. Rose que notó su angustia le colocó una mano sobre la espalda e intentó consolarla.

-No te preocupes, es algo tímido al principio pero se le pasará.-

-¿Tú crees?.-

San miró a su ama y esta pudo ver como sus ojos estaban llorosos. Así que sacó una chocolatina y se la dio con una cálida sonrisa en su rostro.

-Claro, ya verás como os llevareis bien.-

Hay veces en las que a uno le llegan recuerdos del pasado, recuerdos que pueden hacerte sentir de muchas maneras. Hay recuerdos que uno simplemente no es capaz de recordar en su totalidad y que los ven difusos, hay otros que son recordados con total claridad y te sientes como si lo estuvieras viviendo en el momento. Y también hay otros que directamente no deben ser recordados. Todas las personas poseen recuerdos y cada una tiene más variedad en los tipos.
Judal no se podría decir que tuviera recuerdos muy agradables en mayoría, pues casi todos eran trágicos a causa del accidente de su infancia. Pero a pesar de todo poseía recuerdos felices, recuerdos que aunque en el momento no fueran cosas que uno llegara a pensar que iba a recordar o que parecían una tontería en aquel instante, eran recuerdos que se te quedaban y que una vez mayor recordabas y añorabas aquellos tiempos. Judal tenía recuerdos de esos y algunos de ellos eran con Sandora, una de sus espíritus celestiales.

Flashback2:

-¡Has hecho trampas!.-

Exclamó Sandora mosqueada mirando a Judal.

-No es verdad, he ganado limpiamente.-

Respondió Judal sin alterarse mientras echaba la silla hacia atrás para ponerse en pie. Sandora le siguió con la mirada sin cambiar la expresión de su rostro. Judal quiso sonreír pero lo evitó y le dio un caramelo a la espíritu que había sacado del bolsillo. Era cierto que había hecho trampas, por ello no quiso discutir.

-Pues que sepas que ya no me gusta este juego.-

Sand recogió los dados y el tablero y lo guardó todo en su caja mientras masticaba el caramelo y disfrutaba del azúcar, cuya pasión por ella hacia este siempre había sido enorme.

-¿Y si jugamos al escondite?.-

-¡Vale!, tu cuenta que yo me escondo.-

La espíritu salió corriendo de la habitación tan rápido como pudo para buscar un buen escondite. Mientras Judal sonreía feliz sin dejar de mirar por la ventana.

Judal se encontraba tumbado en la cama mirando hacia el techo y recordando cosas de su infancia cuando de casualidad notó una presencia mágica sobre una de sus llaves, la de Sandora. Judal llevó su mano al estuche de llaves y cogió ésta, la cual estaba brillando como si la espíritu le estuviese llamando. Judal hizo caso y pronunció su frase de invocación haciendo aparecer a la chica ante él. Era muy curioso ver como mientras que Judal crecía y maduraba la espíritu conservaba aún su cuerpo de niña y su mentalidad. Era una de esas paradojas entre ambos mundo, el terrestre y el celestial.

-¡Judal-san! Es el momento, ¿estás preparado?.-

El entusiasmo y la energía de la chica era muy frecuente en ella, algo que contrastaba mucho con el chico.

-¿Eh?.-

Respondió Judal sin apenas inmutarse mientras se incorporaba sentándose sobre la cama y sin apartar  sus ojos de los de la chica.

-No me digas que lo has olvidado...Mira que te lo recordé hace no más de una semana. Hoy es el día en el que me reúno con mis hermanos y tú tienes que acompañarme.-

-Oh...Ya me acuerdo. Pee-.-

-Pero nada.- Interrumpió enseguida.- Nos vamos ahora.-

La chica cogió de la mano al mago y ambos cuerpos comenzaron a iluminarse. De repente un destello inundó la sala y al instante desaparecieron del lugar, apareciendo mediante otro destello en el Mundo Celestial. Ese mundo rebosante de magia donde habitan todas y cada unas de las constelaciones y cuerpos menores representadas por los espíritus celestiales. En este caso Sand y sus hermanos representaban cuatro de las constelaciones más importante. Y de esas cuatros Sandora ponía su nombre a la del Pájaro Bermellón del Sur. Un pájaro de colores tan cálidos como el vestido que llevaba puesto la espíritu, que iba a juego con su rojizo cabello.

-¡Sentimos llegar tarde!.-

Anunció Sandora a los demás allí presentes mientras corría hacia ellos tirando del brazo de Judal, quién aún seguía impresionado por la belleza de aquel mundo. Por sus colores y por sus cuerpos flotantes, por la enorme presencia mágica que sentía y por lo inimaginable que aquello era. Le parecía increíble y no tenía palabras para reaccionar.
El mago vestía una camisa blanca y un chaleco azul marino acompañado de una túnica del mismo color. También vestía unos pantalones negros y calzaba unas botas. El pelo lo llevaba al igual que siempre largo y por el suelo pero recogido en sus típicas esferas. Aquella vestimenta proveniente del Mundo Celestial era necesaria para poder mantenerse allí.

OFF:
Lamento mucho la tardanza T_T Estas semanas estuve con los últimos exámenes y no tuve tiempo. Encima en los días que más o menos tenía libre estuve de viaje y no tenía pc. Lo lamento muchísimo u_u Lo bueno es que la semana que viene al fin cojo vacaciones *-*

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Re: Our blood is strong... and so it will be [Jude & Reira]

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