La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

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La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Kakugo Kasuka el 10/10/14, 12:16 pm

Sombríos son los cielos nocturnos que no se ven acompañados por brillantes estrellas, como corazones valientes que no tienen nada por lo que luchar. Tristes son las noches en las que nos sentimos solos, como un descanso sin sueños que nos hagan volar hacia nuevos mundos brillantes y grandiosos. Toda alma necesita su paz, todo corazón necesita su amor, toda vida necesita su fin, toda muerte requiere un inicio. Abraza la calma de las aguas imperturbables, alaba la sutileza del brillo de la luna. Busca las palabras que trae el viento y transmítelas hasta que se conviertan en el mensaje de un nuevo mesías, un mesías que no alabe ni defienda la existencia de un ser superior, un mesías que nos ayude a enteder el porqué nos ha tocado vivir en el mundo que nos rodea.

El graznido de un cuervo despertó un escalofrío que se propagó rápidamente por el reto de mi cuerpo, desde la base de mi columna hasta la parte superior de mi cabeza. Eché un vistazo a mi alrededor, no asustado ni preocupado, solo asolado por una sensación de frío y muerte que lograban acongojar la fuerza de mi alma. Por cierto, tanto el frío como la muerte eran referencias reales, nada de metáforas de por medio. La temperatura que traía la noche consigo, calculando al alza, podría rondar entre los cinco y los cero grados, lo que era difícilmente soportable al estar vestido solo con unos pantalones vaquieros y una camiseta negra de manga larga y tela fina. En cuanto a la muerte... era clara a primera vista. El bosque por el que paseaba -obligado a ello para llegar a la entrada de Ciudad Cassius- solo me arropaba con tétricos árboles de largos troncos y ramas escuálidas, sin flor u hoja alguna entre ellas. La hierba en el suelo estaba seca, no chamuscada, pero muerta al fin y al cabo. Las ardillas no correteaban en busca de la madriguera en la que refugiarse; la mayoría de  animales había huído de aquel lugar en el mismo día en el que este fue abandonado por la sequedad y a frialdad de la muerte. Solo aves carroñeras de negro plumaje se posaban en lo alto de aquellas ramas sin color, graznando y haciendo huir a todo tipo de ser humano que se atreviera a adentrarse en semejantes tierras. Era como si...

-Como si quisieran hacer huir a aquellos que quieren profanar su territorio...-completé la oración con un escueto comentario en voz leve- Los animales defienden su casa mucho mejor que los humanos, al fin y al cabo...

Alcé mi mirada hacia el oscuro cielo, perfectamente visible gracias a la inexistencia de las frondosas copas, y respire todo lo hondo que mis pulmones me permitieron. Un aire frío y nauseabundo entró a través de mis pulmones haciéndome toser y rechazar las partículas indeseadas que lo contaminaban. Las estrellas no se veían gracias a la presencia de una capa de nubes grisáceas, como una neblina que imposibilita la visión periférica de tu entorno -aplicado en esta ocasión exclusivamente al terreno celestial-. Volví a bajar la cabeza un tanto decepcionado y me limité a avanzar con lentitud, paso a paso, escuchando el crujir de trozos de tronco y ramas a mis pies. De repente sentí unas extrañas e inoportunas naúseas, que si bien no me hicieron vomitar estuvieron a punto de hacerlo. Eché mi mano a la boca y la tapé con el fin de no dejar escapar fluído alguno, pero acabó siendo innecesario. Ahora todo lo que podía hacer era buscar un lugar en el que pararme a descansar y soportar este enfermizo sentir que intentaba expandirse por mi ser. Sabía que no probenia de mi propio cuerpo, sino de mi entorno: de los arboles, la tierra, los animales, el aire... pero no por eso me afectaba en menor medida. Era uno de los efectos secundarios que conllevaba convertirte en adepto: este era un pacto que te ponía en contacto  con la naturaleza y te convertía en uno con ella, independientemente de que formaras parte de un elemento u otro -para entendernos, es como si te convierte en su brazo, su pierna o su cerebro: si el cuerpo en general se siente enfermizo también te afectará a ti inevitablemente-.

En cerca de media hora de búsqueda no pude encontrar lugar alguno que pudiera considerarse útil para proteger del frío, por lo que acabé desistiendo en la intentiva y simplemente deslicé mi espalda por el tronco de uno de los árboles esqueléticos y simplemente me dejé caer agotado. El malestar ya había dominado gran parte de mi sistema, por lo que el simple hecho de andar empezaba a ser un suplicio, todo lo que podía hacer era callar, sentarme y descansar cuanto necesitara. Sin embargo... el frío era un problema. Junté las manos y las restregué entre si un par de veces, echandoles también mi aliento para calentarlas. Futil intento. Logré algo de calor, pero ni por asomo lo suficiente como para satisfacerme. Dibujé una desalentadora media sonrisa en mi gesto, a la vez triste y resignada. Supuse que no me quedaba otra opción... la idea de recuperar fuerzas iba a ser dificil con esto, pero al menos lograría que mi cuerpo volviera a sentirse bien.

Cerré los ojos con calma, coloque las manos frente a ellos y poco a poco inicié ese proceso de evasión del mundo, en el que la anulación de mis sentidos era el primer paso, y la desconexión total con el mundo real el segundo. Cobré conciencia absoluta de mi cuerpo y todo su funcionamiento, y tan rápido como mi conciencia me lo permitía empece a abrir aquellos poros de mi cuerpo que cerraba de manera inconsciente. A través de ello empezaron a colarse las partículas de luz que encerraba en el interior de mi cuerpo, las cuales me dieron el aspecto externo de una luciérnaga algo mas grande de lo habitual. En cualquier caso, la luz que surgía de mi cuerpo empezaba a fluctuar a través de él y poco a poco se preparaba para iniciar el proceso de restauración. En cuanto hube acabado el proceso de abrir los poros pude volver a recuperar los sentidos que me conectaban con la realidad, y poco a poco la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto volvieron a cobrar su vital importancia en mi ser. Entonces fui testigo de aquello que tantas veces había visto, pero que tantas veces también había conseguido robarme el aliento por su grandeza y belleza. No era algo a lo que una persona pudiera acostumbrarse. Una luz dorada que rodeaba mi cuerpo y lo convertía en algún tipo de ser irradiante de energía. La propia luz apaciguaba el frío, el dolor y el malestar, y empezaba a dejarlos como síntomas del pasado, haciéndome sentir como si mi cuerpo se encontrara en la mejor de las condiciones. Pero aun era demasiado pronto como para que los efectos completaran su tarea... no era un trabajo que se pudiera cumplimentar en cuestión de unos segundos.

Mientras las luces seguían cambiando: intensificándose en algunos puntos y volviéndose más débiles en otros, me permití cerrar los ojos e intentar descansar. En ese mismo instante mis propias energías estaban siendo robadas de forma constante, pero esto ya era algo con lo que me había acabado de familiarizar. Ignorando una vez mas este sentir, dejé que mi mente se sumiera en mi calma y todos mis músculos se relajaran por completo. Posteriormente, fue mi mente la que empezó a reproducir una melodía que me resultaba melancólica y nostálgica... pero al mismo tiempo bella y agradable. La misma canción que tantas noches atrás había repetido una y otra vez junto a mi hermana, mientras dejábamos que nuestros cuerpos descansaran mientras nos recostábamos en lo alto de los inestables tejados con los ojos clavados en la grandeza de las estrellas y la luna. Una canción de dolor... una canción de incomprensión... una canción de humanidad.


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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Invitado el 19/10/14, 07:48 am

Necesitaba despejarse, despejarse y alejar los desagradables pensamientos que la invadían a cada segundo desde aquél encuentro inesperado que había tenido ese mismo día, y había sido por pura casualidad, ni se había esforzado un poco por consumar aquél reencuentro y eso era lo que más la hacía sentir culpable... Aquella mañana había sido bastante distinta a todas, a pesar de que había hecho las cosas de siempre sólo bastó que él llegara para dar vuelta su mundo y dejarla totalmente desorientada, perdida y sin saber que decir o hacer. Lo primero que pensó en hacer luego de despedirse de la persona en cuestión fue  ir a contarle todo a Lucy, la única persona a la que le tenía la confianza suficiente como para contarle todo, o casi, había omitido varias cosas de si misma siempre que habían tenido conversaciones algo más serias y sólo por no tener que traducir en palabras sus tormentosos recuerdos. Pero todo aquello era distinto, encontrarse con alguien a quien creía muerto era bastante chocante, aún más teniendo en cuenta de que casi había olvidado por completo todo lo ocurrido los primeros 10 años de su vida, o había intentado hacerlo.

Al no poder contarle nada a su amiga, más que nada por su propia incapacidad de definir que sentía y pensaba en aquél minuto, se dirigió sin nada más que lo puesto al lugar al que siempre iba para pensar o simplemente para entrar en contacto con la naturaleza y disfrutar de su propia compañía, el bosque. No había comido absolutamente nada desde el desayuno, pero todo su ser estaba demasiado ocupado reflexionando y uniendo escenas de su vida como para preocuparse por eso, subió a una carreta y caminó desde la cuidad más cercana del bosque, sin siquiera mirar los desastres causados por los dragones ni a la gente que podría haber necesitado de su ayuda, hacía mucho no se daba su tiempo y había decidido que sería egoísta por lo que quedaba por el día. Sentía que en cualquier minuto explotaría y no quería que hubiera nadie cerca cuando eso pasara, no le gustaba la idea de ser guiada por sus sentimientos ni de dejarse llevar, no era de ese tipo de personas, prefería darle vueltas a las cosas antes de actuar, pero en su estado actual dudaba de su capacidad de aguantar mucho más.

Sin darse cuenta ya se había adentrado en el bosque, al menos su cuerpo, su mente se encontraba en su lugar de nacimiento y en el pelinegro, mantenía una lucha interna entre sus pensamientos y sentimientos, ya que el primero le decía que no podía haber olvidado a aquél joven ni su pasado tan fácilmente, que era una horrible persona, que de seguro si Jean estuviese allí se sentiría decepcionado... Pero se sentía feliz, extrañamente feliz y aquello la inquietaba, la idea de que hubiese sobrevivido la hacía sentir una egoísta felicidad.

Cierto sonido la hizo aterrizar, era una voz masculina cantando y justamente de dónde venía había una intensa luz que extrañamente no había visto antes, era casi como si hubiese aparecido allí por obra de magia. No notó cuando automáticamente comenzó a caminar hacia ella, la luz, era tan irónico... Justamente luz, hikari, era como si el mundo quisiera recordárselo a cada segundo, recordar su estupidez. Pero cada paso que daba la acercaban más a la voz, y oía cada vez mejor la hermosa melodía del muchacho, comenzó a acelerar el paso, quería escucharlo, y para cuando estuvo lo suficientemente cerca recién pudo sentirlo, todo aquello que transmitía era ciertamente... Indescriptible, el conjunto de la voz, la letra, la melodía... El sentimiento "Sublime" Pensó, y por primera vez desde que había entrado en el bosque cumplió su objetivo, olvidó sus problemas y simplemente escuchó la canción, le pareció todo muy lejano por un momento y quiso que todo se quedara así, tal cual y como estaba.

Para cuando la canción terminó y salió de aquél trance se sentía algo más tranquila, intentó mirar al joven que hasta hace unos segundos había estado cantando pero le fue imposible, de él desprendía luz, el era la fuente de ella. No sabía si decir algo o no, pero no lo pensó mucho más, en aquél minuto sintió sus mejillas húmedas, había llorado por un buen rato sin darse cuenta. Se apresuró a limpiar su rostro, no quería irse, por lo que simplemente dijo — Gracias... — Aquél muchacho la había ayudado sin quererlo, pero se sentía con la obligación de agradecerle.

OFF:
Kurop! Este post se supone que va después de que Naomi se reencuentra con el uke (Hikari) (?) Para que no te confundas, es sólo para seguir avanzando con mi historia, espero que no te moleste >o< Prometo que no afectará mucho al tema

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Kakugo Kasuka el 21/10/14, 04:59 am


Ambientación


Suave era la brisa que adoptaba a la noche como su anfitriona, surcando sus cielos cual barco marino y llevando una dulce y reconfortante frescura allá por donde pasaba. También a mí me ayudó a recuperar mi bienestar, acariciando mi gesto con sus manos de terciopelo y apartando los cabellos rondantes por la frente.Gracias a ella, mi canto se propagaba también por todo el bosque, llevándolo hasta los más recónditos escondrijos de este sombrío y muerto lugar. No pensaba, sin embargo, que esto pudiera tener la más mínima repercusión, ¿Pues quién iba a estar circulando estas tierras a tan altas horas de la noche? Nadie más que animales: aves e insectos que aun encuentran suculenta la idea de residir en los alrededores. Sin embargo, no todo era bueno. Un sutil picor empezó a nacer en mi garganta a medida que el viento la secaba más y más, señalándome que podría empezar a toser en cualquier momento. Mas lo soporté hasta el final, pues una canción ha de ser acabada una vez ha sido empezada, como una oración a llegar a buen caudal después de haber sido pronunciada.

Apenas un par de minutos más tarde, las últimas notas de la melodía se perdieron en los vaivenes del viento, y tantoi mi mente como mi cuerpo se encontraban en un estado óptimo. Aun con los ojos cerrados, empecé a cerrar cada poro que había abierto con anterioridad, evitando que más de esas partículas lumínicas pasaran a formar parte del ambiente. Seguidamente, a medida que fui recuperando mis sentidos me propuse abrir los ojos con lentitud, pero... entonces escuché una voz. Una voz que no conocía, una compañía inesperada que me obligó a despegar los párpados mucho más abruptamente de lo que había planeado. Normalmente habría sido difícil identificar a aquella figura entre las sombras de la noche, pero gracias a las luces que aun rondaban a mi alrededor los rasgos se descubrieron uno a uno con todo detalle. Se trataba de una chica, probablemente de una edad cercana a la mía -aunque no sabría aseverar su edad exacta-, cuyo pelo castaño, largo y liso, se balanceaba ligeramente tal cual lo hacía el mío.

Lo normal a continuación habría sido preguntarse sobre qué hacía aquí, cómo había llegado a mí -aunque la pregunta principal era qué hacía en el bosque a estas horas, sabiendo eso no era difícil deducir cómo me había encontrado dadas las circunstancias-; pero nunca fui una persona a la que le gustaran especialmente el normal desarrollo de las cosas. Con el gesto aun clavado en el de ella, sin pronunciar palabra alguna, me limité a quedar en silencio por unos segundos más, con ojos neutros y unos labios inamovibles. Seguidamente, con lentitud, me puse en pie y me acerqué un paso a ella. Las palabras surgieron con naturalidad, calma y calidez:

-¿Gracias? Mmm... no alcanzo a comprender porqué debería ser agradecido después de hacer llorar a una joven.-su rostro aun estaba rojizo por el restregar de sus manos a lo largo de él, lo que demostraba que había intentado ocultar su llanto, pero una lágrima huidiza era la suficiente prueba criminal para demostrar aquello que aseveraba; recogí el líquido deslizante con mi dedo índice, apartándolo al instante del suave y pálido rostro- Más bien creo que habría de ser yo quien se disculpara. No esperaba que nadie se encontrara por aquí a estas horas, pero... supongo que no fue muy agradable ver a alguien convertirse en un farolillo y emitir luz a través de su propio cuerpo.-en mi gesto se enarboló una media sonrisa de disculpa, al tiempo que dejaba caer mis cejas y mostraba verdadero arrepentimiento en mis ojos- De verdad, dísculpeme por las molestias.-incliné mi cuerpo y reproduje una reverencia ligera y respetuosa, tal cual lo hacía con cualquier persona frente a la que tuviera que reclamar perdón.

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Invitado el 23/11/14, 12:02 pm

Con tanto en su cabeza incluso había olvidado las precauciones que tomaba cada vez que se encontraba con un desconocido en mitad del bosque. Si, aquella no era la primera vez que pasaba, aunque a diferencia de las oportunidades anteriores no se había perdido y se había adentrado en el bosque intencionalmente. Además de que en su estado actual de seguro lo mejor había sido encontrarse con un humano, había tenido suerte, si se hubiese encontrado con algún animal salvaje lo más probable es que no se hubiese fijado en su presencia hasta que ya fuese demasiado tarde.

Al menos no había mucho por lo que preocuparse, la temperatura del ambiente era bastante agradable y la compañía de aquél extraño, por cierto motivo, no le hacía desconfiar. Quizá porque una canción tan hermosa no podría salir de la boca de alguien malvado o quién sabe, el razonamiento de la castaña no era el mejor en aquel minuto así que poco y nada podía concluir ni tampoco se esforzaba en hacerlo. Sintió que el joven la estaba observando aunque no podía asegurarlo (su vista estaba algo nublada por culpa del llanto), por lo que se quedó quieta esperando a la reacción del chico.

Pocos segundos después  el joven se incorporó, la maga se sorprendió un poco de la respuesta de este y de su gesto al retirarle una lágrima que no había podido ocultar. Se sonrojó un poco más que nada por el hecho de haber sido descubierta — Las gracias iban porque eh… L-La canción fue hermosa… A-Así que le agradezco que haya permitido que mis oídos la escuchasen  — Se avergonzó un poco de decirlo, pero lo veía necesario. En realidad aquél agradecimiento iba mucho más allá de eso, pero tampoco quería molestar contando lo que realmente pasaba por su cabeza al desconocido — N-No se preocupe, en realidad… Últimamente me he convertido en una llorona profesional, no es su culpa, discúlpeme por interrumpirlo — Estaba algo insegura, por lo que sonrió con nerviosismo, esta vez fue ella quien hizo una pequeña y torpe reverencia.

No sabía muy bien cómo actuar o que decir, por lo que se decidió a utilizar la típica y escueta presentación — M-Me llamo Naomi ¿Y usted? — Insatisfecha por sólo decir eso agregó — No estoy muy acostumbrada a encontrarme con gente a estas horas por aquí, me ha sorprendido mucho verle y la forma en la que lo he visto — Sonrió, si las circunstancias anteriores al encuentro hubiesen sido distintas probablemente aquella sonrisa hubiese sido sincera — ¿Será que aquello era magia? — Preguntó refiriéndose a la luz, aunque estaba casi segura de que se trataba de lo que decía.

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Kakugo Kasuka el 15/12/14, 07:20 am


Ambientación


Secretos que se descubren sin necesidad de pronunciarlos con palabras, solo gracias a la constante retroalimentación entre la mirada observadora y el cuerpo comunicador. Y os preguntaréis, si son secretos, ¿Por qué los comunicamos? La respuesta es obvia, lo hacemos, pero no de manera consciente. Un picor en la nariz, unos brazos cruzados a la altura del pecho, las piernas cruzadas, o... una esbelta sonrisa dibujada entre los labios, casi a la perfección, pero que no era acompañada por la mirada taciturna y triste que expresaban los ojos. Eran pocos, muy pocos, quienes eran capaces de controlar este tipo de detalles, inherentes a la naturaleza humana, solo aquellos que son conscientes de ellos y saben perfectamente como contrarrestarlos.

Sonreí para mí, no imitando la curvatura de ella, sino creando la propia y asegurándome que estuviera formada como debiera, y también que mis ojos transmitieran esa calma y tranquilidad inabordables. No era quien para reclamar a la joven que mostrara su verdadero estado de ánimo, que no intentara ocultarlo bajo capas de maquillaje o apariencias. Yo acostumbraba también a ocultar mi dolor, a aparentar tranquilidad y equilibrio aun cuando mi corazón se sumergía en agua de terrible tormenta. Sin embargo... no estaba de más lanzar algún consejo, aunque fuera a modo de indirecta.

-Realmente le sienta bien la sonrisa, pero estoy seguro de que sería mucho más bella si sonriera de corazón.-alcé la mirada hacia el cielo, planteándome si estaba en mi derecho de comentar lo siguiente, mas al final decidí ignorar tanta cortesía y me permití anotar:- Es mejor no reprimir tus sentimientos cuando sabes que no hay nadie a tu alrededor a quien puedas hacer daño; de no ser así, cuando de verdad quiera calmarse para no hacer daño a sus seres queridos será incapaz de hacerlo, y no conseguirá más que que  hacerles daño con su propio dolor.-me llevé la mano derecha al pecho, inclinando ligeramente la cabeza y prosiguiendo- Por supuesto, tampoco es de mi agrado verla con una mirada tan triste, aun esforzándose para ocultar su dolor, pero... creo que ya que vino aquí debió hacerlo para estar sola y poder descargar todo aquello que la aflige, y no seré yo quien le impida hacerlo. Al fin y al cabo... mejor hacerlo aquí que frente a la gente a quien conozca y pueda preocupar, ¿No?

A veces incluso yo me preguntaba porque era tan entrometido, porque tenía siempre que intentar ayudar a la gente que no conocía -o más bien, que recién conocía- aun a costa de entrar en su privacidad y ahondar en sus corazones. No es agradable que un desconocido vea a través de ti como el niño que mira a través del cristal de la ventana, mas aun sabiéndolo seguía siendo incapaz de controlarme en estas situaciones. Al fin y al cabo no es agradable ver a gente sufridora, y aunque sea por mero egoísmo... mi instinto me instaba siempre a intentar ayudarla. Mas bien, ese era yo. Nunca me consideré una persona libre de pecado, por lo que es natural que el egoísmo, en cierta medida, formara parte del código que conformaba mi personalidad. Agité ligeramente la cabeza, mandando a volar aquellos pensamientos fuera de mi cabeza, y al cabo de unos segundos volví a centrar mi cabeza en su lugar oportuno, alzando la mirada y volviendo a fijarla directamente en los ojos de la joven.

-¿Magia? Ah... ¿Te refieres a lo de las luces?-alcé la miara hacia el cielo por unos segundos, y finalmente comenté con tono dubitativo- Sí... supongo que puedes llamarlo así...-no bajé aun el gesto, no al menos hasta haber pasado otros diez segundos fijando la mirada en el cielo más allá de las escuálidas y desnudas ramas de los árboles; al hacerlo, volví a hundirme en los castaños ojos de la joven, al tiempo que enunciaba con una media sonrisa adornando mi gesto- Dime... Naomi-san, ¿Qué es para ti la magia?

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Invitado el 29/03/15, 08:01 pm

Escuchó atentamente cada una de las palabras del joven. Tenía razón. Por el mismo hecho de haber estado ocultando todo durante tanto tiempo había comenzado a colapsar de manera alarmante, y eso que no tenía secretos demasiado grandes, era simplemente el constante acompañamiento de la culpa y el miedo, que la asechaban día y noche, los recuerdos que la asaltaban en forma de pesadillas, las cosas que pudo haber hecho distintas… Claro que había tenido buenos días, sonrisas, felicidad auténtica, pero el sentimiento de paz no era duradero, no teniendo a tantas personas a las que pudo haber salvado.

Se sentía completamente al descubierto, como si hubiese sido pillada en alguna acción deshonesta, pero quizá por el tono de voz empleado  o por la experiencia que se podía notar detrás de aquellas palabras  no se avergonzó, él lo había hecho sonar tan simple y normal que no sintió vergüenza. Quizá para algunas personas era sencillo simplemente llorar, reír o gritar cuando lo sentían, pero para Naomi era realmente difícil, no sabía lidiar con ello, creía que sentir tristeza era algo que no podía permitirse porque había gente que estaba peor, que era algo reservado para gente que estaba en las peores situaciones.

Asintió al finalizar de hablar el castaño, para que supiese que lo estaba escuchando y que había comprendido el mensaje, más no salieron más lágrimas de sus ojos, no porque las retuviera, sólo porque no se dieron. Tenía los ojos hinchados y sentía su cara sucia, algo completamente normal después de tanto bosque y llanto, pero tampoco le importó, su aspecto era lo último en su escala de preocupaciones luego de escuchar lo dicho por el misterioso chico.

Si, a las luces — Afirmó, pero no se esperó la segunda pregunta — ¿Qué qué es la magia para mí? —  Jamás se lo había planteado, no se había detenido a pensarlo nunca, era de esas cosas que uno obviaba pero no sabía la respuesta. ¿Qué es la magia? Se detuvo unos segundos a pensarlo antes de responder — Diría que… es una mezcla de fuerza de espíritu, conocimiento y fe — No sabía cómo explicarlo, pero intentó buscar la definición más adecuada — dando formas distintas en cada persona… Algo que se debe usar para el bien y proteger a quienes que por algún motivo no la tienen. — Finalizó, más se quedó con ganas de decir algo más, explayarse y definirlo tal cual lo pensaba, pero no se le ocurrían las palabras para hacerlo — ¿Qué es para usted la magia? — Quizá si escuchaba su opinión podría completar un poco más su propia definición de magia.

He tenido suerte de encontrarme con usted — Dijo de repente, quizá había sido simple casualidad, pero de no ser por él se habría adentrado aún más en el bosque, se habría perdido y no habría podido disfrutar de tan hermosa canción ni escuchar los sabios consejos encubiertos que le había dado. Sin dudas el aquél joven era muy interesante.

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Kakugo Kasuka el 08/04/15, 02:57 am



La esbelta línea conformada por mis labios mantuvo esa sincera sonrisa en ella, acompañada del innato brillo de mis ojos y la paz interior que estos transmitían. Así que al fin y al cabo sí que era una joven honesta consigo misma, ¿Eh? Quiero decir, hay gente a la que le molesta que les digan las verdades a la cara, que optan por ponerse a la defensiva sin más y negarlo todo con la tozudez y la vileza de una mente cerrada. Pero ella no lo había recibido así, aunque no pronunció palabra alguna pude sentirlo al instante; mientras hubiera comprendido el mensaje, era suficiente para mí. Por eso decidí dejar esa parte del tema zanjado.

Crucé los brazos a la altura del pecho mientras la escuchaba hablar, respondiendo a la cuestión que había abierto frente a ella. ¿Por qué lo había hecho? No había razón aparente para ello, tan solo... quizá tan solo fue un intento por cambiar el tema interior, para que la joven pudiera dejar vagar su mente en temas que le causaran menos dolor que aquel con el que se había entrado en este lugar. Por supuesto, esto no significaba que no me interesara su pregunta, todo lo contrario más bien. De hecho, era una de esas cuestiones que solía esgrimir frente a cualquier mago a quien me encontraba, siempre y cuando sintiera que era el momento y el lugar oportuno para hacerla. Y bueno, este lugar y este momento no tenían nada de especial, pero precisamente por esa razón se convertían en idóneos.

-Hmmm... ya veo...-decía con sencillez mientras escuchaba los sentimientos y las percepciones de ella salir a través de sus labios; cerré los ojos y asentí sendas veces- Así que para ti la magia depende netamente del ser humano... para hacer buen uso de ella el mago debe comprenderla y confiar en ella, entregarle su fe. ¿Es así?-bueno, era una respuesta bastante normal, nada diferente de lo que esperaba; podría decirse que era el tipo de respuesta que daría cualquier persona que conociera el origen y la complejidad de nuestras habilidades, pero...- Para mí la magia es la deuda de nosotros, los magos, con el mundo; y al mismo tiempo un lazo aun más fuerte que el que tienen el resto de los humanos con él. Con una parte de él, no importa cuál, pero alguna al fin y al cabo.-di mi respuesta en cuanto fui preguntado por ello, sin dudarlo por un instante; abrí los ojos y clavé esa mirada segura y profunda en la de ella- Por supuesto, no me refiero únicamente a los elementales, sino a cualquier tipo de magos, al fin y al cabo del mismo modo que nuestro cuerpo se nutre del oxígeno que hay en el aire nuestra magia se nutre de la energía mágica que también hay en él. ¿Cierto? Sin que ella estuviera ahí la magia no existiría ni en nosotros ni en nadie. Por eso creo que la magia es nuestro enlace más importante y sólido con el mundo. Él nos ofreció este presente, y nosotros hemos de responder a ello agradeciéndoselo de algún modo.-reí con ligereza, mientras echaba mi diestra tras la cabeza- Quizá es algo demasiado profundo, pero... así es como lo siento. Quizá lo siento así porque me siento en constante contacto con la naturaleza gracias a la magia. La primera enseñanza que aprendemos los adeptos es que la naturaleza forma parte de nosotros y nosotros formamos parte de ella, ella nos alimenta y nosotros la alimentamos. Sin una relación de reciprocidad como esta, simplemente la relación sería injusta. Uno no puede esperar recibir algo de un igual sin ofrecerle algo equivalente a cambio, ¿Verdad? Sería un trato de favor si lo hiciéramos, y ese tipo de tratos siempre me han parecido de mal gusto.

Esbocé una sonrisa de tintes pícaros. Probablemente la joven no se había planteado algo así nunca, por lo que no sería de extrañar que ahora mismo estuviera asimilando toda esa información e intentando comprenderla. No la culpaba, al fin y al cabo no eran el tipo de cosas en las que pensaría una persona cualquiera al respecto de este tema. La respuesta que le había dado estaba totalmente condicionada a mis propias experiencias y a mi conocimiento y relación concreta con el mundo. No sabía qué tipo de maga era ella, pero no sentía que fuera una adepta como yo. Sin embargo, los djinss que rondaban a su alrededor, esos espíritus que formaban parte innata de la naturaleza, parecían tratarla con más cuidado y cercanía que al resto de personas. Me pregunté si también ella tendría algún tipo de relación con ellos. Solo los adeptos teníamos el conocimiento y la capacidad para comunicarnos y relacionarnos con aquellos espíritus, pero estos siempre rondaban a cualquier tipo de persona, especialmente a aquellos que tenían algún trato especial, de cualquier modo, con la naturaleza. Me pregunté cuál sería el origen de la magia de Naomi, mis sospechas eran bastante fuertes, pero...

-Dime, Naomi-san, ¿Qué tipo de magia usas?-le hablé de modo diferente a como lo había hecho antes, pero no me di cuenta de ello hasta después de haberlo hecho-¡Ah! Eh... ¿Te importa que te tutee? La verdad es que me resulta algo extraño hablar de usted con alguien tan joven, no debemos llevarnos muchos años. Por supuesto, también puedes tutearme, y si la pregunta te resulta molesta ni siquiera es necesario que la respondas.

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Invitado el 22/05/15, 09:44 am

Estaba de acuerdo. Sin dudas, la definición dada por el chico era más acertada, un intercambio entre la naturaleza y el portador ¡Jamás lo había pensado! Había leído mucho sobre magia, pero se había quedado sólo con definiciones concretas. Miró hacia el cielo intentando despejar su mente, aún estaba algo dispersa, pero si algo sabía era que no sacaba nada con pensar en ese minuto sobre lo que acababa de conversar con Kou, no mientras tuviera la información recién recibida, debía dejar que su cabeza se enfriase para poder analizar mejor todo lo que estaba sucediendo. Suspiró profundamente y bajó su cabeza, sonriendo  — Creo que tiene razón…  — Quizá no era una respuesta muy elaborada ni que aportase mucho, pero tampoco creía poder decir mucho más al respecto, especialmente ese momento.

Elemental de Viento — Respondió rápidamente, esa si era una pregunta fácil. — Claro que no me importa, intentaré hablar de tú a tú también si eso hace que se- te sientas más cómodo — Sonrió una vez más, y se dio cuenta de que no conocía el nombre del chico ¿Se lo había dicho y lo había olvidado? Intentó repasar mentalmente todo lo que habían hablado hasta el momento, que no había sido mucho, pero al estar en las nubes no estaba muy segura de lo que su mente recordaba.

El castaño prácticamente le había dicho ya que tipo de magia utilizaba, por lo que decidió preguntar algo relacionado con ella — S-Si no te molesta responder… ¿Cómo aprendiste tu magia? — Había leído bastante poco sobre los adeptos elementales, dado a que se había centrado en aprender puramente de elementales a secas y magos de espíritus celestiales, por Lucy, incluso durante un tiempo le había dado por entender magias perdidas, pero rápidamente lo dejó, más que nada porque no había mucha información sobre ellas. Aunque por lo poco que había aprendido, podía decir que era algo más compleja que la magia en general, y que era bastante interesante sin dudas.

De un momento a otro sintió que la presión atmosférica cambiaba — Uh... Creo que va a llover... — Comentó algo insegura, sus "predicciones" del tiempo  no eran siempre muy acertadas y temía equivocarse, pero tampoco quería que el chico se enfermase por la lluvia siendo que ella podía haberlo advertido.

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Kakugo Kasuka el 07/06/15, 02:50 pm

Elemental, ¿Eh? Con razón su esencia me parecía tan cercana y conocida. Los magos elementales son casi como hermanos de nosotros, los adeptos, en términos mágicos hablando. Nuestro trato con la naturaleza y el uso de nuestras habilidades difería en los procedimientos y quizá ligeramente en las capacidades que pudiéramos tener, pero al fin y al cabo ambos éramos especialistas que muchas veces estábamos en contacto con el mundo, escuchando su mensaje y entendiendo todo lo que este nos quería hacer llegar. Por supuesto, no con todos los elementales conocí a lo largo de mis días ocurría así, pero sí con la mayoría de ellos al menos, y solo con escuchar a la muchacha y entender sus sentimientos a través de aquello que expresan sus dulces ojos, creo que no me estoy equivocando con ella. Esa es la idea que me ha dado a primera vista, al menos.

-No fue algo que aprendiera estudiando ni nada parecido, solo es algo que sucedió. Sin más. Un día desperté y descubrí que la luz del mundo me estaba llamando, que me hablaba, y que podía llegar a entenderla y comunicarme con ella sin problemas. Desde ese día empecé a entender todo esto de la magia y a acostumbrarme a ello.-extendí la mano y empecé a dejar que la luz manara de ella en forma de pequeñas esferas danzarinas, las cuales empezaron a bailar a un lado y a otro rodeándonos como juguetonas niñas pequeñas- Para empezar, ni siquiera puede decirse que yo utilice la magia. Sé que suena raro, pero es más como que ella... acepta ayudarme. Con el tiempo que hemos pasado juntos ella comprende mis deseos y mis pedidos y actúa en consonancia a estos, es como una buena amiga que está dispuesta a ofrecerme su mano siempre que sea posible. Sin embargo, en el momento en que considera que lo que estoy haciendo no es correcto, es como si me cerrara la puerta y no quisiera hacerme caso. El trato de mi magia conmigo es bastante equitativo, no me parecería bien forzarla a hacer nada que no quisiera.

Miré a la joven frente a mí con curioso gesto, ¿Cómo se tomaría lo que le acababa de decir? Sonreí ligeramente. Probablemente pensaría que era un tipo raro que fantaseaba demasiado con sus delirios. ¿O no? Seguía viéndola como una muchacha demasiada bondadosa como para tratar a una persona con absoluta crudeza y sinceridad. No sabría decir si eso era algo bueno o algo malo, pero el caso es que la sensación que me daba era que antes se ahogaría en sus propias risas al soportarlas que soltar una sola para burlarse de otra persona, aunque pudiera considerarla extraña.

- Mmm... ¿Tu crees?-cerré los ojos y alcé el gesto, respirando hondo y detectando, efectivamente, la humedad presente en el aire- Uh... tienes razón. Probablemente empiece a llover antes de que pase una hora.-volví a abrir los ojos y clavé una mirada dudosa en los ojos de la muchacha de castaños cabellos- Probablemente a estas horas los trenes ya hayan dejado de circular. ¿Vives cerca de aquí o tendrás que esperar a que se pongan en marcha de nuevo mañana?-no nos encontrábamos cerca de ninguna ciudad grande, la más cercana se encontraba a cerca de treinta kilómetros de distancia, lo que resultaba una distancia considerable a recorrer andando, me pregunté si realmente la muchacha sería capaz de hacerlo- Si lo prefieres... saliendo del bosque hay una pequeña posada que acepta viajeros para que pasen ahí la noche. Ahora mismo me estoy quedando ahí, y puedo prometerte que sirven una cena caliente que hará, solo por ella, que no te arrepientas de haber venido hasta aquí esta noche.-sonreí ampliamente- Además, estoy seguro de que no te vendrá mal una noche un poco alejada de la civilización para pensar en tus cosas y relajarte, seguro que así te podrás presentar mañana frente a tus amigos con mucha más tranquilidad. ¿Qué me dices?-añadí esta última propuesta haciendo un ligero movimiento con la cabeza en la dirección donde deberíamos encaminarnos, girándome hacia esta y proponiéndome a iniciar el camino.

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Invitado el 28/06/15, 08:44 pm

Miró encantada las luces, no veía algo tan lindo desde hacía mucho tiempo, años quizá… Sonrió ante la respuesta del joven, lo comprendía, quizá tiempo atrás no lo habría hecho, pero en ese momento si, su relación con la magia era bastante nueva aún, no sabía demasiado sobre ella, pero si la apreciaba mucho, se sentía bendecida de poseer ethernano, de que su maestro le hubiese mostrado que lo poseía y de haberle brindado la posibilidad de vivir de nuevo, la posibilidad de pertenecer a una familia.

No lo había pensado, había llegado allí sin preocuparse siquiera de su regreso —  Pues… — Notó lo cansada que estaba, había llegado allí a pie pero no se sentía demasiado capaz de volver de ese mismo modo, menos con lluvia — Podría volver caminando… — Dijo algo insegura, pero luego de oír la propuesta del castaño no pudo negarse — Suena tentador… Está bien, lo tomaré como unas mini vacaciones… — Respondió con unas risitas, no quería regresar a Crocus aún, no en aquel estado, no necesitaba mirarse en un espejo para saber que lucía lamentable, si la veían así sólo conseguiría que se preocupasen más. Tenía razón, lo mejor sería regresar en bien, y tenía unos cuantos jewells para gastar.

Caminó tras el mago. Sólo le había bastado conversar con él un rato para sentir una especie de admiración hacia él, le gustaba su forma de pensar y de expresarse,  le hacían preguntarse por qué cosas habría pasado, parecía ser una persona bastante sabia.

Poco a poco las nubes fueron apareciendo sobre ellos, llevaban varios minutos caminando cuando cayó la primera gota — Al parecer se adelantó un poco… — Por suerte la precipitación comenzó bastante leve, aunque Naomi temía que se convirtiese en una tormenta — Un poco de lluvia no le hace mal a nadie — Murmuró mirando el cielo, a pesar de las nubes aún se podían ver escasas estrellas en el cielo, como las luces que le había mostrado el chico… ¿Cómo se llamaba? — Esto… ¿Cuál era tu nombre? — ¿Se lo había dicho?


Última edición por Naomi el 05/12/15, 11:13 pm, editado 1 vez

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Kakugo Kasuka el 21/11/15, 09:09 am

Una sonrisa y un ligero movimiento de cabeza son reacción suficiente para mostrar mi conformidad con la decisión tomada por la joven maga, prosiguiendo con mi caminar constante aunque pausado sin parar un solo segundo. Ninguna luz surge ahora mismo de mi cuerpo, todas las que antes se encontraran deambulando a nuestro alrededor han vuelto al interior del mismo y nos han dejado en un ambiente entre penumbroso y de sutil iluminación. La presencia de las nubes en lo alto del cielo impide que la luna y las estrellas puedan alumbrar nuestro camino, y las ligeras gotas de agua que empiezan a caer sobre nosotros indican que este estado carente de luz podría prolongarse por el resto del camino.. Ciertamente podría aumentar nuestro campo de visión con facilidad, una sola luz sería suficiente para facilitar nuestro caminar nocturno, mas si no lo hago es porque no lo considero necesario. Nuestros ojos no deberían tardar mucho en acostumbrarse a este ambiente natural, inalterado, no es como si no pudiéramos ver nada en la profundidad de un abismo. Si es este el estado natural del bosque a estas horas, simplemente dejemos que sea como debe ser.

-¿Mi nombre? Ah, lo preguntaste antes, ¿Verdad? No quise ignorar la pregunta, lo siento.-mi nombre poco significa para mí, en realidad, no es algo que sienta la necesidad de ocultar ni tampoco algo a lo que le dé una gran importancia, supongo que es por eso que no es raro en mí el olvidar presentarme aun después de pedir que otro lo haga, lo que podría parecer una notable falta de educación- Kasuka, Kakugo Kasuka. Puedes llamarme Kakugo, Kasuka, Kaku, Kasu... como te resulte más cómodo, no me molestará de cualquier forma.




Gota tras gota el elemento acuático reclama su protagonismo en el escenario de nuestra obra teatral. Aun en la ligereza de su inicial caída el entrechocar contra las hojas de los árboles se deja escuchar como un sonido sordo y ligero, en aumento a medida que también se incrementa la intensidad del llanto celestial. El olor de la tierra húmeda invado mi sentido olfativo casi por completo, mas no resulta desagradable ni repudiable en aspecto alguno, más bien todo lo contrario. En cierto momento, cuando llegamos a un claro cercano a la salida del bosque, en medio del cual no hay árbol ni copa alguna que interfiera en la caída del agua sobre nosotros, me paro en seco por unos segundos, cerrando los ojos y alzando la cabeza hacia el cielo, respirando hondo varias veces y dejando que cada gota acuática invada mi cuerpo y lo recorra como guste:

-¿Sabes...? He oído una historia sobre este bosque.-casi como si me encontrara en medio de un trance, sin abrir los ojos ni modificar mi postura un ápice, abro los labios y relato aquellos recuerdos que aleatoriamente han aparecido en mi cabeza- Al parecer... esta zona es bastante seca, por alguna razón lluvias como esta son muy escasas, pueden ocurrir quizá una vez cada mes, pero también pueden pasar seis meses sin llover, incluso años. Sin embargo, la naturaleza necesita el agua para sobrevivir, ¿Cómo consigue entonces el bosque permanecer tan vivo y verde?-en este instante empiezo a abrir los ojos lentamente, dando la apariencia de que fuera yo quien ahora llora al dejar que las gotas acuáticas se deslicen alrededor de ellos- Se dice que sobrevive gracias a los kodamas, los espíritus del bosque. Nadie sabe si realmente existen o son simplemente una leyenda, pero se dice que cada vez que cae una lluvia como esta sobre el bosque ellos salen al exterior desde las raíces de los árboles, absorben toda el agua que cae sobre la tierra y una vez deja de llover vuelven a las raíces de las que siguieron. Desde ahí son capaces de dosificar toda esa agua que han tomado consigo para que el bosque consiga sobrevivir colorido y brillante por mucho tiempo, hasta el momento en el que llegue la próxima lluvia.-bajo el rostro y miro directamente la muchacha, con rasgos de curiosidad e interés en mis ojos- Realmente, a mí me gusta creer en este tipo de historias. Hoy en día la gente cree solamente en lo que sus ojos pueden ver, y dado que nadie ha visto un kodama hasta ahora se niegan a creer que realmente existen. Sin embargo, aun sin tener ninguna prueba yo sí que creo en ellos. Es más: quiero creer. ¿Y tú, Naomi, crees que poamos encontrarnos con alguno de ellos mientras salimos del bosque?

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

Mensaje por Invitado el 05/12/15, 11:31 pm

¡N-No te preocupes! — Ni ella misma recordaba haber preguntado, así que no le molestaba tampoco que no le hubiese respondido — Kasu suena bien, si no te molesta — Agregó con una sonrisa tímida, ahora el chico ya tenía nombre, por muy tonto que fuera, eso hacía que se sintiese algo más confiada. No era que el joven le inspirase desconfianza, al contrario, para llevar tan poco rato hablando con él se sentía demasiado cómoda, pero ahora ambos tenían la misma información del otro. Nombre y magia, en resumidas cuentas.

La joven escuchó atentamente cada palabra, le encantaban las historias como aquella, porque las creía. Todas las leyendas que fueran mínimamente realistas, para ella se convertían en verdades, y aquella especialmente no sonaba muy descabellada, al contrario, sonaba como algo muy probable y que daría lógica a aquél fenómeno natural, perfectamente podía ser verdad. Sin no se equivocaba, había leído sobre las criaturas de las que le hablaba Kasuka en alguna parte. — ¡De seguro! — Exclamó con entusiasmo, para luego retractarse un poco — Digo… Quizá ¿Y si no quieren que los veamos? Seres capaces de hacer tales maravillas quizá prefieren mantenerse como leyendas, o quizá son tímidos… — Dijo algo insegura. Si existían entidades tan inteligentes como para lograr que un bosque completo mantuviese su vitalidad por mucho tiempo, probablemente no se dejarían ver tan fácilmente, si hasta el momento nadie había podido verlos era por algo, quizá tenían un mecanismo de camuflaje o alguna capacidad biológica para mimetizarse con el ambiente.  

Siguieron avanzando a través del cada vez menos frondoso bosque, y al rato comenzaron las primeras brisas antecedentes a una tormenta común, así como a caer chubascos más constantemente — Hace bastante no me pillaba una lluvia de estas — Comentó, era extraño, no se había dado cuenta, pero hacía bastante no le tocaba una lluvia a la intemperie, por otro lado le había tocado una nevada y una tormenta de viento. De los tres prefería la lluvia, por mucho, aunque las tormentas eléctricas no le hacían mucha gracia.

Hasta el momento se había movido intentando no despegar la vista del suelo, para no caer por la falta de luz, pero el ambiente se tornó incluso más oscuro, y Naomi de repente se sintió observada. No se asustó del todo, porque estaban en un bosque y de seguro habría algún curioso animal por allí que los estuviese observando, pero no pudo evitar sentir que lo que los miraba no era algo común. La lluvia comenzó a caer a cántaros y la maga pudo ver de reojo la caída un rayo, no muy lejos de ellos.

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Re: La luz siempre brillará en nuestro interior... aun entre la desolación y la tristeza de la muerte [Naomi Nara]

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