Caminos unidos [Pv-Kakugo]

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Caminos unidos [Pv-Kakugo]

Mensaje por Invitado el 08/10/14, 09:48 am

Caminos unidos
Destiny is never left to chance.

▲ Resto del Mundo ▲ 10.45 am ▲ Kakugo Kasuka ▲
¿Cuanto tiempo había pasado? Quizá semanas, meses... Todo un año desde que Yuki, nuestro querido albino, se había unido al gremio independiente -al menos así lo consideraba él- de Crime Sorcierè. El chico no se queja en lo absoluto, vive una vida bastante tranquila cazando criminales con sus compañeros, que a pesar de ser pocos, son fuertes.
Yuki no había crecido mucho desde que abandonó su poblado. ¿Como estarán? El albino no dejaba de preguntarse aquello cada vez que miraba al cielo como ahora. Su mirada se mostraba nostálgica llenando sus orbes grises de recuerdos que parecían lejanos e inalcanzables. Los apacibles ojos de Yuki observaban con atención el paisaje de aquella pequeña ciudad que mantenía un ambiente animado y alegre a pesar de lo que había sucedido tiempo atrás.

Yuki en esos instantes disfrutaba del gélido viento, las hojas bailando y los niños juguetear en las calles. Era una imagen bastante agradable de recordar. Se paseó cerca del río dónde unas pocas personas se daban un viaje en barca, nada fuera de lo normal si veías Magnolia. Mantuvo una sonrisa en sus labios ocultando su rostro con la capucha que su vestimenta poseía. Iba totalmente de negro, algo usual en él sabiendo que le gustaba moverse por las noches.

Vio como una persona corría con símbolos de desesperación hacía los guardas de la ciudad. ¿Que estaba pasando? Yuki se fijó en las vestimentas de aquel sujeto, no era de por allí; era alto y de la edad de nuestro mozo pero parecía totalmente pobre. El peliblanco se puso serio, no le gustaba ver como los otros sufrían. Se escondió en uno de los callejones para escuchar la conversación que se estaba dando entre el adolescente y el soldado.
Con solo escuchar unas cuantas frases ya dedujo que estaba ocurriendo. Se trataba de su pueblo. Mordió sus dientes con fuerza y chasqueó la lengua. No le gustaba que invadieran su hogar como si nada, sería un poblado pequeño pero era su hogar natal. Cerró los puños con fuerza, se sentía angustiado y el escuchar el llanto de aquel niño no hizo más que carcomerse la cabeza. El dinero no le importaba por lo que esperó a que se alejase de allí para poder agarrarlo de la mano y taparle la boca. No iba a hacerle daño, claro estaba.

— No hagas ruido. — Le susurró aquellas palabras al oído con un tono de voz tranquilo y sin malas intenciones. Soltó al chico y se quitó la capucha dejando ver su rostro con una cicatriz -que parecía un tatuaje- para que le pudiera reconocer. — Explícame con detalle todo. — No perdió el tiempo en ponerse a escuchar con atención cada palabra que aquel conocido le decía. Gremio oscuro. Pueblo de esclavos. ¿Que más razones que para ir a salvarlos? Yuki le dijo que fuera a buscar a algún otro mago pues él todavía no controlaba su poder por lo que necesitaría ayuda. Ken, así se llamaba el pueblerino, trató de decirle que los magos eran demasiado caros pero Yuki le convenció de que todavía había gente buena en aquel mundo. Le acarició la cabeza y le dio una dirección dónde se encontraría con él al mediodía con la ayuda -si es que la había encontrado- y así marcharse hacía el pueblo.

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Re: Caminos unidos [Pv-Kakugo]

Mensaje por Kakugo Kasuka el 10/10/14, 01:59 pm

-Y dices que tu pueblo estaba cerca de esta colina, ¿Verdad? ¿Diez kilómetros al norte?

Mi paso ágil y elegante era lo suficientemente rápido como para dejar atrás al joven pueblerino que me seguía corriendo, a mi espalda. Apreté ligeramente los labios mientras me maldecía por ser tan desconsiderado. Normalmente caminaría con más tranquilidad y acostumbraría mi paso al de aquel  muchacho que me acostumbraba, quien a primera vista parecía ser alguien con un cuerpo lo suficientemente débil como para no ser capaz siquiera de aguantar una carrera... sin embargo, en esa ocasión las circunstancias eran diferentes. ¿Por qué? Bueno, era evidente que cuando las vidas humanas o la propia dignidad de las personas se pone en juego, cualquier tipo de situación puede volverse sería, lo suficiente como para no andarse con tratos generosos y educados. Sin embargo, no podía seguir más adelante sin tener en cuenta que la persona que, jadeante y agobiado, me seguía a mi espalda era, al fin y al cabo, quien había demandado mi ayuda humildemente. Y yo se la había concedido, por supuesto.

Nuestro encuentro nos llevaba apenas a un día atrás, tiempo que nos había costado recorrer casi la totalidad del país, hasta una zona fronteriza. Yo me encontraba en ciudad Crocus, donde acababa de cumplir con la última misión que se me había encargado, la cual por cierto fue mucho más sencilla de lo que esperaba en un primer momento. En cualquier caso, me encontraba saliendo del puerto ya cuando vi, al lado de un tenderete en el que se vendía pescado fresco, el cuerpo de una persona echada en el suelo, encogida, que recibía duros y fuertes golpes por parte del pescadero. Sin pensar mucho al respecto intercedí en el conflicto, agarrando la pierna del pescador, echándole al suelo y al tiempo colocándome frente al afligido, exigiendo con una gélida y dura mirada una explicación por parte del agresor. Este se me quedó mirando boquiabierto al inicio, a punto de reclamarme, mas al reconocer la seriedad y voluntad de mi gesto se olvidó de su orgullo y simplemente se puso en pie. Al parecer el sujeto acobardado y tembloroso, tirado en el suelo, había intentado llevarse un pescado sin pagarlo, pero había tropezado apenas un segundo después de haberlo cogido. Esa fue la razón por la que tuvo merecida la golpiza que se le estaba dando. Suspiré profundamente y desvié la mirada. Cogí una moneda de mi bolsillo y, sin decir nada, se la entregué al maloliente trabajador.

Después de esto, sin dirigirle palabra o mirada alguna, ayudé a que el sujeto caído se alzara y, acompañándole apoyado en mí, le guié hasta un banco cercano en el que pudiera sentarse. Por suerte sus heridas no eran tan graves, no había recibido más que unos pocos golpes, por lo que ni siquiera hizo falta que hiciera uso de mi poder mágico. Cuando el joven empezó a recuperarse le ofrecí una botella de agua que portaba conmigo y unas galletas, para que se hidratara y se alimentara, a lo que él me agradeción con respeto y humildad. Al segundo siguiente se quedó mirándome por un par de segundos, me preguntó si estaría dispuesto a escuchar su historia, y en cuanto accedí... me vi envueto en todo aquel relato de inmoralidades y banalidades. Mi respuesta en cuanto el sujeto pidió... no, rogó mi ayuda, ya estaba escogida previamente. Me limité a darle un par de palmadas en la espalda y sugerirle que me indicara el camino a su aldea. Conseguimos llegar en mucho menos tiempo del que a él le llevó llegar hasta Ciudad Corcus. Bueno, era evidente,pues mientras él había andado durante meses para ir de lugar a lugar a lo largo e todo Fiore, nosotros solo hubimos de coger un tren y dirigirnos a la última estación del país. desde ese punto proseguimos el camino a pie.

El joven estaba tan demacrado y cansado que se veía a la legua que le costaba incluso andar y respirar al mismo tiempo. Me acerqué a él con presteza, hice que me tomara como punto de apoyo e hice que me acompañara a la sombra de un árbol que había a un lado del camino, donde le dejé apoyado y le ofrecí los últimos restos del agua que quedaba en mi cantimplora de aventurero. No habíamos tenido tiempo ni siquiera para aprivsionarnos, maldita fuera... solo con decir eso creo que podréis entender la gravedad que desarrollaba el problema de la aldea en mi cabeza. Yo no me enté, sino que quedé con los brazos cruzados a la altura del pecho, observando al joven con gesto serio y paciente. En cuanto vi que dejaba la cantimplora a un lado y respiraba mejor, me permití volver a hablarle:

-Escucha, estas demasiado cansado, has pasado demasiado tiempo sin comer y viajando en pésimas condiciones. No estás en estado para acompañarme en el resto del camino.-el chico se mostró al borde del reproche, pero le silencié adelantando mi mano derecha e indicándole que esperara- Si te ve alguien acompañándome llamarás la atención tanto de los aldeanos como de los magos. Si no lo haces siempre puedo pasar desapercibido como un viajero que se ha perdido en su camino y ha entrado por casualidad en la aldea para pedir indicaciones. Además, ya deben pasar de las seis de la tarde, si caminara a tu ritmo llegaríamos ya en noche profunda. Hay que aprovechar el tiempo y prepararse para atacar cuando los enemigos estén descansando y no se esperen ataque alguno. Si vienes conmigo solo harás que tenga menos tiempo para calibrar la situación y decidir cuál es la mejor forma de entrar a tu aldea y empezar con el trabajo.-el dolor se vio reflejado en su rostro; era evidente, le estaba diciendo en pocas palabras que era un estorbo- Escucha... ya has hecho suficiente por ellos, ¿No te parece? Has viajado por mucho tiempo y has encontrado dos magos dispuestos a arriesgar sus vidas por ellos sin pedir nada a cambio. Siéntete orgulloso contigo mismo y descansa, cuando despiertes todo habrá acabado...

El pueblerino pareció pensárselo por unos segundos, mirando hacia un lado, mas finalmente suspiró con resignación y dirigió a mi mirada un doloroso gesto de aceptación. Sin embargo, aun después de esto no quedó callado, sino que me advirtió al respecto de algo más:

-No pude concretar ningún lugar de encuentro con el otro mago... pero deberíais encontraros, estoy seguro de que también llegó ya al pueblo. Por favor... cuídale a él también, es alguien importante para nosotros. No podríamos soportar perderle.

Asentí con serenidad e hice una promesa silenciosa con aquel muchacho. Posteriormente intercambiamos un par de palabras más, al respecto de la estructuración de la aldea, el lugar en el que solían encontrarse los magos y demás detalles que pudieran ser de utilidad. Una vez acabada toda la palabrería necesaria vi como el joven se echaba al suelo y se acurrucaba, abrazándose a sí mismo y preparándose para dormir en posición fetal. En cuanto a mí... miré hacia el frente, hacia las lejanías con mirada de águila, y empecé a correr todo lo rápido que pude. La distancia que restaba no era mucha, pero lo mejor era llegar hasta allí cuanto antes... aun podría, quizá, encontrarme con aquel mago al que mi demandante había hecho mención. Si podíamos reunirnos y trabajar en equipo... sin duda correríamos muchos menos peligros y todo podría resultar más sencillo.

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Re: Caminos unidos [Pv-Kakugo]

Mensaje por Invitado el 25/10/14, 12:35 pm

¡¿Cuanto tiempo más tendría que esperar?! Yuki estaba mas que impaciente, iba a explotar de tener que estar esperando al mago que le acompañaría al momento de ir a salvar a la aldea pero... ¡Lleva su tiempo sin aparecer! Pero no podía hacer mas, suspiro tras suspiro escapaban por sus labios en busca de más paciencia, cuando se trataba de asuntos personales, Yuki perdía los papeles. No le gustaba que tocasen fondo con lo que era suyo, no objetos ni nada, que también jode lo suyo, pero lo que eran amigos y familiares es algo que Yuki jamás se permite que sea dañado. Leal a sus principios sin lugar a dudas.

Ahora mismo, el albino esperaba en un bar frecuentado por muchos magos dónde se reunían para conversar, desafiarse, lo que fuera, aunque en el caso del albino se trataba de un pequeño encuentro que, bueno, supuestamente no iba a ocurrir pero que estaba sucediendo. Se encontraba sentado en la barra, de cara a las puertas de entrada y salida manteniendo sus brazos y piernas cruzados de los cuales se podía ver que el pie izquierdo estaba inquieto y el índice derecho no paraba de chocar con el brazo izquierdo. Su mirada serena, pero de seriedad y angustia, miraban cada cuanto escuchaban las puertas chirriar.

Acabó por respirar profundamente y girarse apoyando sus brazos en la desgastada madera de la barra pidiendo así un jarrón de sake, el aspecto de Yuki no era precisamente el de un mayor de edad o la que tenía, de hecho parecía un niño, y casi le fue denegada la petición de beber alcohol. Finalmente, y tras mucha insistencia del peliblanco, el barman le sirvió la bebida acompañada de algo de picar ante lo cual Yuki reaccionó comiendo de un solo bocado aquello.

Oye chico, llevas aquí casi todo el día. ¿No tienes otra cosa que hacer? — Yuki levantó su mirada al anciano y puso los ojos en blanco. Llevaba una hora desde que había pedido el sake y se había aburrido bastante desde entonces y su posición lo indicaba a la perfección. — Estoy esperando a una persona, y a usted no le importa en absoluto lo que yo haga, si quiero quedarme aquí hasta que cierres, lo haré. — En otras palabras: cállate y no vuelvas a dirigirme la palabra. Bueno, no exactamente así pero algo sería. Echó un último vistazo al local, aunque no podía apartar su mirada del piano que había en rincón, llevaba aguantando las ganas de tocar desde que entró.

Si quieres ve a tocar el piano, nadie lo ha usado desde hace meses. — A Yuki se le iluminó la mirada. ¡Tendría diversión! Dio un salto del taburete y se dirigió al instrumento crujiendo sus dedos para finalmente abrir la tapa que cubría las teclas. Pensó en una de las melodías que tenía por la mente y empezó a tocar la canción con los ojos cerrados, disfrutando del momento hasta la llegada del muchacho que iría con él.

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Re: Caminos unidos [Pv-Kakugo]

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