Lazy bone {Fic segunda magia}

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Lazy bone {Fic segunda magia}

Mensaje por Ashriel el 21/05/16, 03:44 pm

Ashriel jadeaba, blandiendo la guadaña con velocidad. Era interesante ver desde fuera como la misma oscilaba con el viento, desplazándose con velocidad, haciendo caso omiso a los silbidos que producía cuando cortaba el viento. Sus movimientos eran hermosos, como una extraña y continua danza sin llegar a caer en la decadencia, simplemente la alternación de movimientos prácticamente rítmicos y el sonido de los jadeos que producía el cansancio en el esqueleto, a pesar de no tener pulmones para poder respirar. Era un espíritu celestial, así que cosas sin sentido como respirar sin pulmones eran cosas secundarias a las que no había que darles mucha importancia, no seguía lógicas humanas al estar hecho de magia pura, una personificación nacida de las estrellas. ¿El enemigo del espíritu celestial? Adeline estaba allí, con sus lanzas mágicas brillando con fuerza, con destellos cerúleos visibles a simple vista, cientos de proyectiles en dirección al espíritu celestial, obviamente buscando dañarle. Lo bueno de que Ash fuera su compañero de entrenamiento preferido, es que podía ir con todo sin temer siquiera el poder matarlo por el hecho de que volvería en unas horas, por lo cual, simplemente, se convertía en una decadencia de ataques, una pelea para ver que aguantaba más, si el poder mágico de la maga, o la certeza con las que Ashriel esquivaba sus movimientos, uno tras otro, sin detenerse.

Aunque, todo sea dicho, no era fácil llevarle el ritmo a la pelirroja, pues era diestra tanto en el combate a distancia como en el cuerpo a cuerpo, convirtiéndose así en un dolor de cabeza para el espíritu celestial mientras este intentaba aguantar todas las andanadas que le soltaba. Eventualmente, la andanada de ataques mágicos por parte de la fémina terminaría, o dejaría una abertura que el espíritu celestial podría aprovechar para definir el ritmo del combate, si seguía simplemente defendiéndose de ataques sin ton ni son, sin pasar a la ofensiva, no sería capaz de derrotarla nunca. Oh, pero estaba esperando una señal, no simplemente perdiendo el tiempo. Quería que fuera ella quien eligiera el momento oportuno. Os recuerdo que era un espíritu celestial, y como tal, aunque no fuera un combate serio estaba acompañada de su maga. -¿Alguna idea, Kaylie?- Preguntó sin preocupación, mientras se tomaba el tiempo de mirar de reojo a la chica. Ya era una mujer hecha y derecha para aquel entonces, pero aun seguía teniendo las mismas manías que cuando era una niña. Se mordió el labio inferior, mirando hacia adelante, decidida, esperando el momento oportuno, simplemente observando cómo su espíritu celestial iba recibiendo una tras otra las andanadas, interceptándolas con su arma. Hasta que se le ocurrió una idea. "Ash, solo tenemos que acercarnos" Sentenció, sonriente. Ashriel detuvo su vaivén, agarrando la guadaña con ambas manos, levantando una ceja. -¿Qué quieres decir?- preguntó, abriendo los ojos como platos y segando más proyectiles cuando se dio cuenta de estos. "¡Rarito, haz algo de una vez! Esto no es divertido" y, cómo no, Adeline tuvo que añadir algo a la conversación mientras el esqueleto dialogaba.

Eso no impidió que la sonrisa en el rostro del esqueleto, como de su maga celestial, apareciera una sonrisa de satisfacción cuando se miraron el uno al otro y pronunciaron la misma palabra a la vez, al unisonó. -¿Polideuces?- Si, sin duda eran tal para cual. Le costó unos segundos, pero cuando por fin pudo reunir su poder mágico y dar con el momento oportuno, Ashriel convocó a los shadow, tres pequeños seres hechos de oscuridad que se miraron entre ellos, haciendo un extraño gruñido mientras saltaban y danzaban alrededor del esqueleto. Ashriel cabeceó hacia Adeline, para que estuvieran atentos, y los tres se posicionaron en fila, mirando al unísono a la pelirroja con su inquietante sonrisa. Eso inquietó a la chica, pero seguro que no fue tan inquietante como el momento en el que la guadaña del espíritu celestial segó el cuello de los tres seres, dejando que la cabeza cayeran rodando al suelo. La oscuridad de dichos seres comenzó a amontonarse, juntándose en una masa uniforme oscura, creciendo. Un gran círculo mágico morado en el suelo, del cual comenzó a brotar todavía más oscuridad, teniendo como resultado una figura bestial apareciendo de la nada. Un rugido atronador que espantó a los pájaros de los arboles, mientras aquel enorme ser salía de las entrañas de la tierra. Comenzó a caminar en dirección a Adeline, interponiéndose entre las lanzas y Ashriel dándole el momento perfecto para poder aproximarse. Estaba claro que Polideuces no iba a durar demasiado, no era un tanque o algo por el estilo destinado a aguantar arremetidas, ni un escudo o algo por el estilo. No, era un ser dedicado al ataque, capaz de cercenar miembros con su extremidad buena, para lo que había sido creado.  No iba a hacer esto esta vez, obviamente, no era intención del espíritu celestial comenzar a cercenar a quien a consideraba miembro de su familia, pero esa cosa media dos metros y suponía un escudo de dos metros perfecto capaz de avanzar por sí solo y cubrirle de los ataques. Desaparecería pronto por tanto golpe, si, pero eso no era lo importante, pues lo único que necesitaba era aproximarse lo suficiente a la chica para darle un golpe. En este “juego”, perdía el primero en recibir un golpe.

Tal y como esperaba, la bestia comenzó a avanzar contra Adeline, recibiendo de lleno toda las lanzas con su cuerpo gritando de forma lastimera mientras poco a poco caía al suelo, demasiados golpes en un lapso de tiempo tan corto. Ashriel aprovechó su cuerpo para saltar en dirección a la chica. La pelirroja sonrió, invocando una de sus lanzas en su mano, y saltando también contra el esqueleto. Uno de los dos terminaría golpeando al otro y dando esto per terminado, y Kaylie, con riesgo de que fuera la pelirroja, estaba preparando la llave para cerrar la puerta forzosamente. No hizo falta, pues antes de que las armas colisionasen, una figura apareció delante de los dos cargando lo que parecía ser… ¿Una taza de té? Ambos se detuvieron a escasos centímetros de lo que eran órganos vitales del mismo, Ashriel había apuntado al estomago, para hacerle un corte superficial a la chica, pero, con lo cerca que había aparecido el otro del esqueleto podría haberle perforado rápidamente un riñón, el estomago, o puede que un pulmón. Y la otra, iba a empalar el centro del cráneo del esqueleto, y debido a la altura de este, le habría dado en todo el pecho a Iván, y eso suponía un golpe mortal para el mismo. Este miró a los dos presentes, alternando la vista, y le dio un sorbo a la misma, antes siquiera de pronunciar ninguna palabra. “Amarant pregunta si vais a querer algo de té con el pastel que ha sacado Elise del horno” preguntó, mientras miraba a los dos con las armas levantadas, estaba claro que había arruinado la tensión del momento. Kaylie comenzó a reír en voz alta ante lo sucedido, colgando una vez más la única llave que poseía en su cuello. Las armas desaparecieron, dejando el combate de lado. (Y, recordemos, que Adeline llevaba como 20 minutos lanzando ataques al esqueleto, lo cual quiere decir que todo el patio delantero estaba completamente lleno de lanzas clavadas en el suelo hasta que disipó su magia). La pelirroja se alejó hablando con la maga celestial, mientras Ash permaneció allí con Iván unos minutos, tratando de recuperar el aliento.

-Eso ha sido... Intenso- Sentenció Ash, aun con costosa respiración, a lo que el alto pelirrojo simplemente rió mientras la taza desaparecía de sus manos. Magia de teletransporte y esas cosas. “¿Por qué no te has acercado antes? Adeline es letal a larga distancia, pero pierde bastante si te acercas suficiente”. Era como una machine gun, siendo completamente consciente de que no se han inventado en el mundo de Fairy tail, hasta donde yo sé. –Es muy fácil decir eso de acercarse cuando puedes teletransportarte- Sorna, esa era la palabra perfecta para describir las palabras de Ashriel a la perfección, sin perder ningún tipo de detalle. Hay veces donde, con una sola palabra, se puede explicar cualquier cosa.  Sorna, o sarcasmo, eran palabras para describir completamente la manera de hablar de Ashriel de vez en cuando. –En serio, ¿Cómo haces todo eso? ¿No podrías enseñarme?- Preguntó, con curiosidad, poniendo ojos de cachorrito. Tenían el efecto contrario del deseado en su forma de esqueleto, pero no se podía culpar a nadie por ello puesto que estaban hablando con un maldito esqueleto. “Sabes que no soy profesor, ¿Verdad?” Ashriel sonrió –Bueno, si nos ponemos lógicos, no hay ninguna explicación racional por la que yo, un esqueleto, este vivo, respirando, en estos momentos.- La respuesta era sencilla, magia. Pero lo importante es que le hizo reír, eso es lo que más le gustaba de Iván, su risa. No era audible y llenaba el espacio en el que se encontraban como la de Elise, si no que era baja, podía pasar desapercibida, pero era algo agradable de escuchar.

Está bien, está bien… puedo intentarlo.” Ambos guardaron silencio “¿Los espíritus celestiales podéis aprender magia ‘humana’?” Era una pregunta… razonable. La respuesta a eso era no, al menos no magias normales, porque los espíritus celestiales y los humanos funcionan de manera distinta a la hora de usar magia, pero, algo sencillo y complementario como cambiar de lugar no podía ser tan difícil. Ashriel tenía los principios dominados, lo hacía todo el tiempo gastando una gran cantidad de poder mágico para cerrar  y abrir su puerta y aparecer en otro lugar. Solo quería una alternativa que le permitiera seguir teniendo poder mágico suficiente para poder pelear con él y que no necesitase una concentración tan elevado.

Es… relativamente sencillo, como espíritu celestial tienes un control de tu poder mágico lo suficiente para interactuar directamente con tu cuerpo, eso acelerará bastante el proceso. “ Aja, bien, Ashriel ya tenía proceso dominado, mejor porque dudaba de sus capacidades para prestar atención demasiado tiempo incluso cuando algo le interesaba, como era esta situación. Era bastante probable que terminase dormido en mitad de la explicación si no pasaban pronto a algo práctico. “Tienes que concentrarte en un punto, recordándolo, o mirándolo. Si no recuerdas el punto concreto donde quieres viajar, podrías acabar en cualquier parte. Y a más distancia a recorrer, mayor es el poder mágico que gastas” –Ok-Cierra los ojos y concéntrate con todas tus fuerzas en la cocina” Ashriel obedeció, esta vez sin decir nada, simplemente pensando en la cocina. Casi podía ver a Elise sacando la tarta del horno, o dejando la misma en la ventana para que se enfriara con la brisa. Casi podía oler el olor del té y la tarta mezclándose en uno solo aroma atrayente y mágico, entrelazándose, mezclándose, entrando por su fosa nasal (No tenia nariz, no se podía llamar así). Asintió. “concentra tu poder mágico en tu cuerpo” Podía notar en el aire su magia, como esta se iba expandiendo en el ambiente, rodeándole, como el ambiente se hacía más pesado, y a pesar de no verlo, sabía que Iván estaba sonriendo “Esto es algo abstracto, quiero que te concentres en viajar allí, la sensación de desplazarte” Ashriel abrió los ojos y compuso una expresión confusa, sin quitarle la mirada de encima. -¿Qué?- Iván rió, “¡Cierra los ojos!” obedeció “¿Qué haces para abrir tu puerta? ¿Para cambiar al mundo de los espíritus celestiales?” Ashriel pensó en ello durante unos instantes –Solo… ¿abrirla? O reaccionar al poder mágico del mago para viajar allí- Nunca lo había pensado, era algo natural. “Justo eso, usa tu magia como guía para ir a la dirección donde apuntan tus pensamientos” Ashriel asintió.

¿Cómo describirlo? De repente sintió que todo se desvanecía, aunque no estaba viéndolo por tener todos los detalles. Sus pies dejaron de sentir el suelo, el aire se sintió distinto, y cuando abrió los ojos todo era oscuridad, vacio, no había nada. Un destello y todo apareció de nuevo. Como he dicho, tenía los ojos cerrados, pero cuando escuchó la mesa y las tazas de té romperse, sintió el pastel en su trasero por haber caído encima, y escucho a Elise y Juliet riendo, y a Adeline gritando porque no había probado la misma, supuso que había funcionado.

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