Hace mucho tiempo... [Pasado; Segunda Magia]

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Hace mucho tiempo... [Pasado; Segunda Magia]

Mensaje por Madara Uchiha el 10/05/16, 11:50 am

Hace muchos años, antes de que quedara sumergido en aquel sueño oscuro…

Kurama acompaño a su amigo y dueño al pie de la montaña del Rikodou, la verdad es que el animal sentía el poder y el miedo que este monte emanaba, el animal presentía algo semejante a la muerte y ni siquiera intento poner una sola de sus grandes patas sobre este monte para intentar "escalarlo". Madara en cambio estaba bastante entusiasmado con la idea de ir a ver que le preparaba la cima, lo que hizo que de pronto, sin esperar más se pusiera a ascender por las paredes rocosas de esa gran montaña, sentía la roca bajo su propio cuerpo, sus manos apretando la roca para poder ir subiendo. Pero la verdad, es que tardo por lo menos tres días en llegar hasta aquella cima que, le parecía un espectáculo pintoresco. Una gran variedad de ruinas de lo que parecían las casas de una antigua civilización, pero lo que más llamo su atención fue la cantidad de cuerpos que habían en este lugar, bueno, restos de estos pues ya eran huesos antiguos y totalmente desgastados pero en posiciones totalmente extrañas ya que, muchos cuerpos hacían la forma de un signo, luego otros cuerpos estaban dispersos por el lugar lo que daba a entender que mucha de esta gente había sido movida post muerte.

Las temperaturas en este lugar eran realmente frías, lo cual hacia que muchos de los cuerpos -los más recientes- se mantuvieran algo mas conservados que si estuvieran a pleno sol. El Uchiha de larga melena oscura caminaba entre los cuerpos intentando descubrir el significado de los escritos con cuerpos que había por todo el lugar, no solo en el suelo sino que incluso en algunas de las paredes y, lo que más llamo su atención fue que en el pasado el hizo algo similar a lo que estaba contemplando ahora. Un gran árbol, sin hojas, muerto y con un gran número de cuerpos que adornaban este árbol convirtiéndolo en un árbol de muerte.- ¿Sera que tengo un admirador? -Comentaba el hombre, mientras se aproximaba para tocar uno de los cuerpos que permanecía unido a ese gran árbol, la verdad es que si se fijaba mas estaba más elaborado que el suyo ya que ese fue de pura rabia, este era… Una obra de arte, los cuerpos que estaban en aquel gran árbol desde lejos se podía ver una calavera y, desde cerca se podía ver el detalle que marcaba esa forma, lo cual hizo que los ojos rojos de ese hombre quedaron como "hipnotizado" observándolo. Para luego sonreír, y marcharse en otra dirección, viendo que entre las ruinas había un camino que llevaba a un edificio mayor, pero, desde que subió aquí arriba sí que notaba como si alguien le observara, como si alguien o algo controlara sus acciones y vigilara que era lo que ese cruel hombre hacia por este lugar, cosa que hacia mas cierta la historia/leyenda sobre que algo habitaba la cima de esta montaña pero ¿Por qué no se dejaba ver? Todo esto era muy extraño, y la verdad desde el principio había cautivado su atención.

Madara paso los primeros días en este lugar comiendo las provisiones que había traído, durmiendo entre los propios muertos e intentaba cada día buscar a quien se encontrara viviendo aquí pero, de la nada una persona de extraña apariencia apareció ante él, un hombre de ya avanzada edad, con ropajes blancos con aspas de adorno alrededor del cuello, y era bastante peculiar su aspecto. Tenía la piel de un color gris pálido, al igual que su cabello pero este era un poco más oscuros, unos ojos con espirales en todo este haciendo que no se diferenciara casi la pupila del resto, además de dos pequeños cuernos, por ultimo y lo que más llamo su atención era aquel ojo en la frente. La apariencia de ese hombre era indiferente, pero que se encontrara levitando por encima del suelo le corroboro a Madara que ese hombre era un mago, y eso hizo que de pronto juntara sus manos y su poder mágico comenzara a aumentar en gran medida, no esperaba las palabras de un hombre como ese, simplemente quería pelear con él y así fue, levanto un bosque de la nada que ocupo un gran radio a su alrededor destruyendo gran parte de todo el lugar. Pero no funciono, ese hombre alzo su diestra en dirección hacia Madara, y todo fue casi como un instante. Cuando el polvo se levanto Madara era incapaz de creer lo que paso ahí, alrededor de ese anciano no había ni una sola rama ni raíz, esa magia que había hecho había repelido su madera como si nada ¿Qué fue? Casi parecía magia de gravedad, utilizando la fuerza de esta para empujarlo todo a su alrededor, pero entonces el Uchiha reacciono con otro ataque, haciendo que de esas raíces que crecieron alrededor del viejo -no al lado pues esa había sido destruida- aparecieran espinas de madera que trataban de atravesar el cuerpo de su oponente, lo que veía no era de una persona humana ahora mismo, el cuerpo de ese hombre permanecía ahí y las espinas lo atravesaban, pero como si fuera intangible no tenia herida alguna.

La emoción recorría todo su cuerpo, tenía muchas ganas de seguir con esta pelea pero, cuando realizo su siguiente ataque no le dio tiempo a aparecer. En apenas unos segundos ese anciano derroto a Madara dejándolo en el suelo, con distintas varas de un color negro atravesando su cuerpo y haciendo presión contra el suelo para que este no se alzara. Pero en su mirada no veía derrota no, en los ojos de Madara solo era capaz de ver una satisfacción por encontrar a alguien tan poderoso, pero a su vez frustración por ver su final y no ser capaz de conseguir sus mas allegados sueños, y eso cautivo la atención del hombre que, no solo soltó a Madara si no que se importo en saber su historia. El hombre maldito del clan Uchiha no tenia objeción en contarle su historia a alguien que era capaz de derrotarle de una manera tan sencilla, y cuando termino su historia y conto su objetivo final logro hacer que aquel anciano sonriera y empalizara con su objetivo final.

Entonces fue cuando ese hombre le dijo su nombre, Hagoromo. También le dijo sobre las intenciones que tenia y el por qué estaba aquí, ese hombre vino a este lugar en busca de un gran poder que en esta tierra se encontraba, pero este descubrió que para alcanzar un objetivo tan grande como el cambio del mundo para uno mejor debía trascender a algo más que un simple humano, el ser humano no era capaz de cambiar nada. Hagoromo aprendió la magia para convertirse en seres lo suficientemente fuertes como para cambiar este mundo, es más, la forma que tenia ahora misma no era la suya propia, tenia diversas variaciones que no eran de un ser humano a causa de esta magia, el uso explotado de esta había deformado su cuerpo dejándolo como un "monstruo". Pero a consecuencia de esto el logro adquirir un poder inigualable, lo que hacía que Madara tuviera toda la atención en ese punto de su historia, pero Hagoromo ya era mayor y no podía realizar su sueño, pero tal era el deseo que tenía ese anciano en cambiar el mundo que no le importaban los métodos, el objetivo de Madara y Hagoromo era el mismo común, cambiar el mundo maldito en el que vivían por uno unificado.

Estuvo un par de días para curar las heridas de Madara, y luego le hizo una oferta que el hombre de oscuros cabellos no pudo rechazar ¿Cómo hacerlo? No, no lo rechazaría por nada del mundo, Hagoromo le ofreció su poder, convertirlo en alguien lo bastante poderoso como para cambiar el mundo en el que vivía, y este Uchiha maldito acepto la oferta sin miramientos, chocando su puño con el del anciano el cual sonreía al encontrar a alguien que pensara igual que él, dispuesto a cambiar el mundo en el que vivían por mucho que costara y que se tuviera que sacrificar. Lo primero que hicieron fue adaptar el cuerpo de Madara para convertirlo en un recipiente más grande de magia, utilizando la fuerza de la tierra sobre la que estaban para crear un fruto mágico gracias a la magia del Uchiha.

La magia de transformación "básica" no era realmente algo complicado para que los magos avanzados no pudieran utilizar, pero convertirse por completo en otro "ser" si que era algo más complicado, adquirir las habilidades mágicas de seres realmente poderosos era algo que no conseguía cualquiera. No fue un entrenamiento rápido, ni mucho menos sencillo por el que tuvo que pasar el hombre del clan maldito, no sabía cuántos días tenía ya en la cima de esa montaña ni cuanto más tiempo estaría, simplemente estaba totalmente sumergido en el entrenamiento que estaba haciendo.

Hagoromo estaba realmente satisfecho con los avances de su alumno, con la capacidad que tenía ese hombre en aprender sus habilidades y el manejo que tenia de estas, no era una magia sencilla ni mucho menos fácil de controlar pues la magia de transformación te convertía en otra cosa que no un simple humano ¿Cierto era que estaba maldito? Casi lo parecía pues era capaz de convertirse en el, en Hagoromo Otsutsuki, el hombre que se convirtió en demonio y consiguió esos mágicos poderes. El poder de la destrucción y del cambio, era capaz de crear poderosos hechizos capaces de cambiar el mundo, la tierra sobre la que vivía y la verdad es que todo ese poder hacia que Madara se fascinara, se sentía tan poderoso y capaz de cambiar el mundo que, la verdad es que estaba agradecido a ese anciano pero, por desgracia para él, ese hombre mayor ya no podía más. Estaba viejo y enfermo, y ahora Madara era quien se tendría que encargar de llevar a cabo su objetivo en común, su proyecto de futuro que se ocuparía de purgar la maldición que se comía este mundo.

Estaba listo para volver con los suyos, e incluso le agradeció a Hagoromo sus enseñanzas cumpliendo la petición que él le dijo, Hagoromo pidió morir a manos de su propio alumno y así fue, sin reparo ni siquiera con un poco de titubeo Madara asesino a su maestro, dejándolo a los pies de aquel árbol lleno de cadáveres que vio el primer día que llego a la cima, poco a poco, Hagoromo una vez muerto volvió a recuperar su aspecto humano…

Luego Madara descendió por la montaña abandonando este lugar, no le diría a nadie lo que había aquí arriba, ni mucho menos haría mención sobre la verdad sobre su maestro ni de quien fue o era, eran cosas que al mundo no le interesaban, y mucho menos les interesaría a los habitantes del mundo nuevo que forjaría Madara. Al pie de la montaña se encontraba su gigantesco compañero de pelaje naranja que, desde que el Uchiha decidió subir aquella gran montaña quedo al pie a la espera de que bajara confiando en sus capacidades y habilidades, sabía que su dueño no moriría como los demás que intentaron conquistar la cima y descifrar los secretos de la montaña, el Uchiha estaba destinado a crear un nuevo mundo bajo un régimen unificado por un único líder para que no hubiera dudas con el liderazgo.

No tardo tanto en descenderla como en ascenderla, y mucho menos ya que ahora se sabía el camino para llegar a donde estaba Kurama, es más, era capaz de verlo cada vez mejor a medida que iba descendiendo. Al verlo, Kurama se alegro en gran medida y, es más, en estos momentos lo veía como más poderoso y lleno de energía, mas adelante a pesar de tener un objetivo tan claro algo o alguien se interpondría en el destino de Madara. Ahora tenía que volver a la guerra que este mundo necesitaba para el cambio.

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