Safe and sound {Fic}

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Safe and sound {Fic}

Mensaje por Ashriel el 28/04/16, 03:08 pm

Este fic es una continuación de la saga de fics que explican el pasado de Ashriel. No se recomienda leer sin haberse leído los dos anteriores, cuyos links se encuentran en el final del post, o no te enteraras de nada, ni de quienes son los personajes ni esas cosas importantes para leer.

Si, si, se que esto no es tan dramático como los otros dos, pero necesitaba escribir algo bonito para alegrar a mi bebe huesudo (?) Voy a volver al drama en el próximo capitulo, porque su pasado es una mier*a por mi culpa, por escribirlo así. Estoy enfermo ¿Vale? No soy feliz si mis personajes no sufren. (?) Pero quería que fuera feliz al menos durante un capitulo. Se merece un añito por lo que va a sufrir a posteriori en el punto de inflexión.

Lo estuve escribiendo con esta canción, creo que le va bien al capitulo, ya que el tono del mismo no es tan ¿Triste? Como los anteriores llegado a cierto punto. Acepto criticas y demás por mp o cualquier otro medio si os estáis tomando la molestia de leerlo y no es por obligación cuando pida niveles. (?)


Juliet, Adeline, Elise, Alex, Iván y Ashriel.

Amarant ya no estaba, y hasta que no dejó de estar, el esqueleto no se dio cuenta de lo mucho que hacía por todos ellos, casi como un héroe que se mantenía olvidado, en la oscuridad, velando por su seguridad sin esperar una recompensa a cambio. El olor de su té favorito ya no esperaba al esqueleto cuando llegaba a la entrada de la cocina por las mañanas, provocando que su sonrisa indeleble en su rostro se ensanchase más aun. Adeline se quedo sin nadie con quien entrenar, porque de los restantes, el único capaz de aguantar sus andanadas era Ashriel, y no le gustaba la sensación de morir cuando peleaba contra ella. Luego cuando se regeneraba aun le dolían los huesos. Y Amarant siempre fue temido por su maestría en combate cuando gobernaba con puño de hierro, era un gran rival que Adeline solo fue capaz de golpear una sola vez en su vida. Juliet se quedó de aquella persona que se ocupaba de asistirla en las sombras. Cuando estaba embriagada con un proyecto, y se olvidaba hasta de comer o cualquier otra función básica, el rey siempre estuvo ahí para ella, para recordárselo. Alex había perdido a un padre, o así era como se sentía, y como se habría sentido al respecto Kaylie si siguiera con nosotros, y Elise….

Elise no sabía que sentir. Se habían divorciado hace muchos años atrás, pero ya no había odio, casi le había perdonado por todo. No le habría dado otra oportunidad en lo referente a una relación, pero si habían vuelto a ser “amigos”. Ashriel temía por ella, le daba miedo pensar en la posibilidad de que su alma se quebrase por el peso del dolor que soportaba sobre sus cansados hombros. Seguía sonriendo delante de los demás, mostrando una máscara de porcelana que ocultaba su sufrimiento al mundo, evitando que aquellos a quienes quería y que siempre estaban a su lado la vieran sufrir, por mucho que supieran que por dentro estaba rompiéndose poco a poco sin que pudieran hacer nada para evitarlo, era una sensación dolorosa para todo ellos.

Pero no podía ocultárselo a Ashriel. El espíritu celestial había vivido lo suficiente como para saber cuándo le metían. Él y Ashriel siempre habían mantenido una relación peculiar, de la cual al principio Iván se sentía celoso hasta que Elise le explicó que tan solo era algo platónico, amantes de los malos chistes que se habían reunido por el destino (Y porque Kaylie así lo quiso). A Ashriel le gustaba aclararlo como un “Mi platónica alma gemela”, pero los opuestos se atraen y el realmente estaba perfectamente con el pelirrojo, tan solo era una de sus bromas, de ese peculiar sentido del humor que compartían que aun hoy día caracteriza al pequeño esqueleto. La risa de la mujer era como una armoniosa melodía para los inexistentes oídos de Ashriel. Todas esas tardes riendo juntos, exasperando al resto hasta que solo quedaban ellos dos (y lo orgullosos que se sintieron ambos cuando Kaylie se les unió, aportando nuevos chistes a su repertorio y pasar más tiempo con ambos).

Ashriel quería recuperar esa risa, esas carcajadas fervientes y arrullantes que emitía con esa voz de marfil. Estuvo practicando con Iván (Porque aunque lo negase, le gustaban sus bromas, y Ashriel era completamente consciente de ello, tan solo decía demasiadas a lo largo del día). Dispuesto a pasarse toda la semana del aniversario de ese año animándola como le fuera posible, ejercitando su “hueso de la risa”. Probablemente Alex o Adeline terminasen matándolo de manera muy literal por estar aguantándole así durante toda la semana y no tener que escucharle durante un rato, con lo que tardase en regenerarse, pero seguro que lo comprendían al escuchar la risa de aquella que había cuidado de todos ellos durante tanto tiempo. Como una madre, que realmente, era como todos la consideraban.

Pero cuando Ashriel vio su expresión, el vacio de su mirada, no pudo hacer nada. Toda su determinación desapareció, trataba de esta bien frente a los demás, pero cuando el esqueleto la encontró a solas, tan solo era una sombra de lo que acostumbraba a ser, la sombra bajo sus ojos parecía estar más remarcada de lo que Ashriel recordaba, lo cual le partió el corazón. Cuando la mujer se dio cuenta de que Ashriel estaba allí, reunió todas sus fuerzas para poder poner una sonrisa en su rostro, dando dos golpecitos a su lado con la mano para que Ashriel se sentase allí. El esqueleto acató, sin apenas cuestionárselo más de dos segundos, sin quitarse la mirada de su rostro, escuadriáñando su expresión cansada, dispuesto a hacer cualquier cosa por ella para alegrarle el ánimo. –Eli… Sé que tú y Amarant tuvisteis algo, pero…- Ashriel comenzó a hablar, rompiendo el silencio que se había prolongado unos segundos, hasta que ella negó con la cabeza y le cortó, sonriéndole. "Estoy preocupada por ti, Ash” Su tono de voz era maternal, mientras su sonrisa se esfumaba ligeramente. “He estado pensando, Juliet estará bien mientras tenga a Adeline de su lado para protegerla incluso de sí misma” Era consciente de las pobres condiciones en los que la joven se encontraba a veces para seguir buscando una cura a “su maldición”, el hecho de ser un demonio. “Iván será feliz todo lo que pueda pasar a tu lado, y Alex es como un hermano para ti, no me preocupa lo que le pueda pasar sabiendo que estarás allí para lo que necesite” Su mirada, después de observar al infinito como si fuera lo más interesante que había en esa habitación, se clavo en el esqueleto, había ¿Compasión en sus ojos? “Pero, cuando no quede nadie, me aterra pensar que solo quedaras tu rodeado de dolor y soledad. He podido ver como cada vez el vacio de tu interior se hace más profundo desde que Kaylie se fue, y eso solo se ha acrecentado cuando Amarant nos dejo.” Ashriel sonrió, intentando que no se preocupase por él, el esqueleto estaba aquí para animarla a ella. -Eli, estoy bien. No tienes porqué…- No pudo terminar, antes siquiera de intentarlo, ella le abrazó. “Se egoísta por una vez, mi niño.” Esas palabras quebraron la cubierta que había estado usando el esqueleto. Ashriel la envolvió con sus brazos, cálidamente, sintiendo en sus huesos el calor que emitía la humana. –Yo… también estoy asustado.- Centró su vista en la pared tras ellos, como si esperase que el universo le indicase como continuar. –No había pensado en nada de esto desde que hice el contrato con Kaylie. Y ahora que ella no está, no puedo sacármelo de la cabeza- Cuantas noches en vela habría pasado por pensar en estas cosas. –No me imagino cómo será todo llegado a ese punto, no quiero saberlo.-

Intento imaginárselo, un mundo en el que se despertase por la mañana y no tuviera la calidez de Iván envolviéndole en un abrazo, mientras lo primero que escuchaba era el acompasado sonido de su corazón, la misma melodía con la que acostumbraba a caer dormido cuando estaban juntos. Siempre le gustaba como a pesar de despertarse, permanecía inmóvil para no perturbar el sueño del espíritu celestial, acariciando su nuca con suavidad, con excepción de los días que le preparaba el desayuno y se lo llevaba a la cama para despertarle con un beso y contribuir con su vagancia. Un mundo donde no estuviera Elise haciendo deliciosos pasteles y riendo junto a él. Un mundo donde Juliet no pasase horas hablando con Ashriel de literatura, donde Adeline no convenciera a Ashriel de hacer cosas realmente estúpidas y divertidas de las que ni siquiera se atrevería a pensar solo, un mundo donde no tuviera a Alex a su lado para todo lo que necesitase. Un mundo vacio y sin color. Sonaba horrible, como una pesadilla de la que no despertaría. Sonaba tan horrible como cuando comprendió que no iba a volver a ver las estrellas con Kaylie, o disfrutar del silencio con Amarant. –Es… Doloroso.-

Los brazos que envolvían a Ashriel apretaron más fuerte su pecho contra el ajeno. “No tengas miedo mi niño.” Ash era mucho mayor que ella, pero nunca le importó ese pequeño detalle. “Se que encontrarás a gente maravillosa que cuide de ti cuando nosotros no estemos. Incluso algún espíritu celestial que sea capaz de no dejar tu lado nunca” El tono de su voz le relajo, espantando los malos pensamientos, deshaciendo sus preocupaciones. Curioso ¿Verdad? Él había ido a reconfortarle a ella, y al final había ocurrido todo lo contrario. Ashriel se separó con una sonrisa. –Gracias Eli, supongo que yo también necesitaba escuchar algo así- Eli asintió, sonriendo, con la sonrisa que Ashriel quería recuperar. “Y hablando de relaciones…” El tono de su voz le hizo levantar una ceja, confundido “Espero que Iván este siendo respetuoso contigo, en todos los sentidos” El rostro de Ash se tornó índigo, la forma de sonrojarse del esqueleto cuando no tenia piel. -¡Eli!- Exclamo, avergonzado, haciendo que la mujer comenzase a reírse, ocultando la misma bajo su mano “Vamos, somos adultos, a estas alturas no puedes decirme que vosotros dos no…” –Wow, no hay tema del que me apetezca menos hablar, gracias por eso.- A pesar de la interrupción del esqueleto, la mujer no dejo el tema tras la misma, a pesar de que Ashriel estuviera rogándole a las estrellas que hicieran algo. “Ya sabes que  una relación sana tiene que serlo en todos los aspectos, y para eso es necesario que…” Adeline interrumpió aquello, tocando civilizadamente la puerta con los nudillos para después abrir la misma de una patada sin darle tiempo a responder a ninguno de los dos. Ashriel dio gracias internamente a las estrellas por escuchar sus oraciones. “¡Rarito! Estas aquí?” Nunca se había alegrado tanto de escuchar ese sobrenombre que Adeline le había puesto contra su voluntad. –Por favor, sácame de aquí- Elise rió, y Adeline levanto una ceja hasta que aparentemente finalmente lo comprendió. Elise debió soltarle el mismo discurso a ella o a Juliet en su momento. “Puedo volver después…” Ashriel frunció el ceño, hasta que sus ojos desaparecieron de sus cuencas oculares. -No. Te. Atrevas.- Su voz fue seria, secante y cortante, buscaba intimidar y causó más risas en las dos chicas allí presentes. Sin ton ni son, la pelirroja (Adeline) levantó a Ashriel y lo cargó en su hombro como si fuera un saco de patatas, cosa de la que el esqueleto no se quejó, siempre le cargaban por ser el más pequeño del grupo, al final había terminado acostumbrándose. “Ven tu también, Elise, tenemos algo importante que deciros”. Los tres se dirigieron al salón, donde todos estaban allí esperándoles, preparados para lo que fuera.

Una vez en el comedor, Iván estaba saliendo de la cocina, sirviendo Té (el olor era casi como si Amarant siguiera con ellos allí). Juliet dejo las gafas de lectura junto al libro en la mesa y tomó su taza, mientras Alex llegaba corriendo desde su habitación. Adeline, en un alarde de espontaneidad, lanzó a Ashriel contra Iván gritando “Piensa rápido”. Iván dejó la bandeja ya vacía sobre la mesa  se apresuro en agarrarlo. Ashriel se enganchó al torso de Iván con los brazos u las piernas, como si fuera un Koala, y se rehusó a soltarse durante unos segundos que parecieron eternos. De repente Adeline estalló en carcajadas y todos los demás (Menos Ashriel) le siguieron.

Ashriel terminó persiguiendo a Adeline por ahí con su guadaña durante un buen rato, siguiendo su estridente risa que no cesaba ni un solo instante, hasta que se cansó (O mejor dicho, Iván lo atrapó y se lo llevó de vuelta al salón contra su voluntad al estilo de una novia en una boda, aunque eso no hizo que dejase de balancear la guadaña e intentar soltarse para perseguirla durante unos minutos).

Juliet estaba radiante mientras sonreía, estaba sentada en una mecedora con una mano en su estomago (Así que los más avispados como lo eran Iván y Elise ya se lo imaginaban), mientras que Adeline, sentada en una silla a su lado, la tomaba de la mano mientras que la restante acariciaba su propio estomago. Elise descansaba en la mecedora frente a Juliet, y Ashriel permanecía junto a Iván en el sofá. Hoy no era el día de Ashriel, así que estaba con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Mientras tanto, Iván intentaba calmarle con suaves caricias en su nuca y algún con otro susurro que provocó una sonrisa en el rostro del espíritu celestial. Poco a poco el mal humor desapareció y fue sustituido por su ya habitual sonrisa. No podía permanecer enfadado con ellos. –Bueno chicas, no nos hagáis esperar más.-

Las dos se miraron entre sí, y sonrieron, como si fueran niñas pequeñas teniendo un secreto del que nadie más estaba enterado. Juliet levantó tres dedos, y comenzó a quitarlos uno a uno, una cuenta atrás, las dos iban a soltarlo a la vez. 3, 2, 1… ¡Estamos embarazadas!

Guardaron silencio, asimilando la información, mirándose los unos a los otros, haciendo un momento realmente incomodo. Hasta que una sonrisa asomo en el rostro de todos y rápidamente se levantaron a abrazarlas  darles la enhorabuena. Ninguno sabia como eso había sido posible, pero todos parecían estar contentos. Menos Alex, que seguía con las piernas cruzadas en el suelo. “… ¿Cómo funciona eso?” Todos guardaron silencio.

“V-veras… un amigo nos dio lo que nos faltaba, un buen amigo.”

Las dos sonrieron, y se giraron al esqueleto, quien miraba intrigado los estómagos aun planos de las dos jóvenes. “Ash, piénsatelo, no tienes que decidir ahora.” El esqueleto levantó una ceja, observándolas. “Queremos que seas el padrino.” Pestañeo, sin poder creérselo, hasta que la sonrisa en su rostro se expandió, como un niño. “No se nos ocurre nadie mejor que pueda cuidarlos, pase lo que pase.” La timidez de Juliet no hizo acto de presencia en esa frase. Ashriel se sentía como si pudiera echarse a llorar en cualquier momento. –Gracias.- No había más palabras, ni nada más que decir al respecto. No lo necesitaban.

(…)

3 años.

3 años desde que Kaylie murió.

2 años desde que Amarant se fue.

1 año desde que Juliet y Adeline dijeron que iban a ser madres.

Y, por primera vez en mucho tiempo, ninguno del grupo los dejó ese año.

Ashriel se había pasado visitando junto a Iván a la pareja cada vez que se le presentaba la oportunidad. Quería ser un buen tío, incluso cuando no habían nacido aun. A las chicas les parecía gracioso el hecho de que ahora el esqueleto no se les despegase de encima, e Iván no se separaba del esqueleto, porque aunque no lo pareciese, necesitaba alguien que estuviera encima de él.

El nacimiento de una nueva vida era algo nuevo para el esqueleto. Era algo extraño y novedoso para el rubio, estar presente cuando llegaba nueva ida en lugar de cuando se acababa una. Juliet había sido la primera en tener al bebe, con un mes de antelación, dando a luz a un niño rubio. Su nombre fue Dust.

Un mes después llegó la pequeña chica pelirroja de ojos verdes, cuyo nombre fue nada más y nada menos que Elara.

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