Preludio [Fic]

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Preludio [Fic]

Mensaje por Taria Black el 24/04/16, 11:51 am

Una figura se vio salir volando por la puerta de aquel lugar, estrellándose contra una pared cercana y abriendo un gran boquete y levantando una gran polvareda en la que solo se podía distinguir mi figura, levantándose de forma lenta y pesada, con un hilillo de sangre cayendo de mis labios y apretando los dientes con mucha fuerza miré hacia aquel lugar - Vosotros.... pedazos de... - Una mirada iracunda hacia todos los que allí me estaban mirando fue suficiente para que lo supieran: habían cometido un gran error - ¡Cuando os pille os vais a enterar! ¡Esto sigue! - Y ya sin pensármelo me lance de vuelta dentro del gremio de Fairy Tail donde una de sus batallas campales se había desatado y yo estaba en medio como la que mas.

Dramático ¿eh? ¿Pensábais que me estaba enfrentando a un grupo de chalados o de asesinos quizás? Eso era lo que quería que pensarais~ os la he colado. Desde hace ya bastante, mi día a día es bastante animado gracias a la gente de este gremio, por todos sus miembros que eran como una familia para mi; pronto me había acostumbrado a aquello, supongo que era lo que necesitaba para ser yo misma.

Una vez acabamos toda la bronca tuve que esperar a que Makarov nos echase por enésima vez la bronca para poder empezar a recoger con los demás con miedo a que dicho maestro nos aporrease con su magia tan bruta. Al rato yo ya estaba sentada encima de una mesa, con una jarra de licor en la mano y hablando con algunos de mis compañeros, como Macao, que solía andarme mucho detrás, casi como si tuviera alguna posibilidad conmigo, aunque no era el único que seguía teniendo esperanzas; antes me molestaría, ahora me hace gracia la verdad - Veo que te has adaptado muy bien al gremio ¿eh? - Sonreí y asenti, dando un pequeño trago- Si, me encanta este sitio, es como estar en familia, justo lo que me faltaba. - Aquí siempre tendras una familia mujer, eso no te va a faltar, pero ¿no tienes a nadie, nadie? - Negué con la cabeza y suspiré ligeramente- No... crecí sola y no conocí a mis padres ni supe si tuve... - Justo en ese momento me vino un flash a la cabeza, un flash de algo que me había pasado bastante tiempo atrás, cuando me secuestraron obligándome  a hacer el mismo entrenamiento una y otra vez, allí la conocí, la persona que afirmaba ser mi hermana y que me había hecho pasar por aquello para hacerme fuerte. Casi como movida por un resorte, solté la jarra y eché a correr, pero al llegar a la puerta me detuve y bajé la cabeza ¿como iba a encontrarla? No tenía idea de donde podría estar. De ahí a un rato Macao y los demás llegaron detrás de mi y antes de que preguntasen, suspiré y me encogí de hombros, tratando de simular estar tranquila- Nah, hermanas perdidas son solo un cuento... perdonad... me voy a ir a casa - Me despedí forzando aquella falsa sonrisa mía que se reconocía a leguas y me puse de camino fuera del gremio.

Mientras andaba se acercó un hombre algo mayor desde atrás, algo orondo y con una sonrisa bobalicona en la cara, lo conocía bien, era el dueño de la posada en la que me alojaba antes, era un hombre muy majo, aunque algo rarito y que además, siempre me comía con los ojos - Buenas Taria, hacia mucho que no te veía - Aun algo afectada por lo que me había pasado en el gremio, solo le saludé con la mano, no me apetecía mucho hablar y eso que con aquel hombre ya había hablado muchas veces, así que verme así le resulto muy raro y busco cualquier cosa para animarme, aunque no me esperaba lo que iba a decir- Oh por cierto, ha venido tu hermana a la posada - Mi cara se volvió un poema de golpe, lo miré con los ojos muy abiertos sin saber si lo que había oído era cierto o no - ¿Como que mi hermana? Nunca te he contado que... - El sonrió y me hizo el gesto de silencio, situando el dedo índice delante de los labios- Pero no digas que te lo he contado ¿vale?... me dijo que se llamaba Noire Black, que era tu hermana y que hacia mucho que no os veiais, quiere darte un regalo especial por tu cumpleaños, que es cerca ¿no? - Cierto era que mi cumpleaños era en apenas una semana, pero eso de que mi hermana apareciera así... Está en Magnolia... ¿en tu posada? - El buen hombre asintió y yo ya no estaba delante de el, ya había empezado a correr hacia dicha posada tan rápido como daban mis piernas, con un objetivo en mente: poder hablar con ella.

Casi con la fuerza de un demonio, abrí la puerta de la posada y todos los que estaban en la planta baja me miraron y los chicos que solían irme detrás mientras yo dormía ahí sonrieron de oreja a oreja pero los logre ignorar, sus silbidos y halagos ahora para mi no sonaban, estaba centrada en el objetivo. Subí las escaleras corriendo, de dos en dos o de tres en tres incluso, llegando a la zona de habitaciones y abriendo todas las puertas, en algunas había gente pero me daba igual, necesitaba verla. Al abrir una de las ultimas, ya agotada de tanto correr, no pude mantener la vista fija al frente, me doblé un momento sobre mi misma pues me faltaba el aire y fue justo entonces cuando la escuche, después de tanto tiempo desde la ultima vez- Bienvenida onee-chan, te estaba esperando...


Levanté la cabeza y allí pude verla, a aquella chica con extrañas ropas verdes y pelo corto tan negro como el mio y sus violetas ojos idénticos a los mios, era como verme reflejada pero un par de años mas joven y con el pelo corto, tenia incluso mi misma figura, no era difícil darse cuenta de que algún tipo de relación debía haber entre nosotras- Noire.... - Me faltaba demasiado aire, no pude decir mas que aquello y ella respondió con una sonora risotada- Veo que sabes mi nombre aun... pensé que te habrías vuelto a olvidar de mi... quería darte una sorpresa y de paso ver como estabas, después del ultimo entrenamiento parece que has mejorado mucho - ¿Que podría decirle? ¿Como hablo con una hermana que es la segunda vez tan solo que veo? ¿Como es que ella me conocía tantísimo? Las dudas me carcomían, tenia muchas preguntas que hacerle, muchísimas, pero al parecer ella ya lo sabia y simplemente hizo un gesto mandándome permanecer cayada- Relajate onee-chan, podrás saberlo todo cuando vengas conmigo - Una pequeña mueca de duda surgió en mi rostro - ¿Ir contigo?... - Si, por eso mismo te ayudé a entrenar, debias ser fuerte, debías mejorar para poder venir conmigo y así poder volver a ser una familia, las dos juntas en nuestro gremio - Cada vez tenia un mayor lío en la cabeza ¿a que gremio se refería? ¿De que hablaba?¿familia? ¿gremio? Yo ya tenia un gremio- No puedo ir a ningún gremio...yo soy de Fairy Tail... - Pude ver como el rostro de Noire formaba una mueca y miraba hacia el símbolo en la parte alta de mi pecho, descubriéndose ella un hombro donde reposaba un símbolo similar a un libro negro- Me temo que no puede ser Taria, lo llevas en la sangre, tu eres del gremio Necro, eres una Necromante como yo - No se de que estas hablando... ni de que gremio... no lo he oído nunca... - Esta bien, te lo contare todo... sientate - Mientras que ella decía esas palabras se levantó y se dirigió a una pequeña esquina donde estaban el arco y el carcaj con el que había luchado la ultima vez contra mi, a parte de una pequeña mochila de la cual sacó un pequeño libro y comenzaba a leer.[/color]


Historia de los Necromantes:

Hace milenios que existe la magia en nuestro mundo, distintos tipos y para muchos tipos de usos. Algunos, como hoy en día, usaban sus habilidades para ayudar a los demás o para defenderse, mientras que... ¿nosotros? Nosotros eramos distintos. Nacidos en la miseria, nuestras habilidades mágicas sobrepasaban la media, eramos fuertes pero a la vez, temidos, fuimos apartados y muchos de nosotros maltratados sin piedad. Fuimos unidos por el destino, así nacimos, un clan fuerte formado por incomprendidos y resentidos que todo lo que quieren es vengarse, simplemente vengarse del destino que les había tocado y ¿como? Esta muy claro, haciendo pagar a todos los demás por nuestro sufrimiento. La humanidad nos había dado la espalda, nosotros buscamos refugio en los brazos de los que eran como nosotros y aun después de eso la gente seguía tratandonos como escoria, teniéndonos miedo cuando lo único que queríamos era ser felices. Un día no pudimos mas, el asesinato continuo de nuestra gente sin ningún tipo de comprensión ni castigo para el asesino fue el detonante perfecto ¿nos temían? Pues lo harían con razón ahora.

Desde ese día, los Necromantes sembramos el pánico entre la gente, íbamos de un lugar a otro destrozando cuanto encontrábamos. Nos volvimos hace muchísimo un clan muy importante y temido por todos y, sin darnos cuenta, nos volvimos casi como demonios, adorábamos la aniquilación y la destrucción... pero todo lo bueno se acaba.

El nacimiento de los gremios fue nuestra perdición, pues vinieron a por nosotros con sus mayores fuerzas y nos aniquilaron de golpe a casi todos, nosotros eramos un dilo clan y ellos nos superaban en numero. Fue una batalla perdida desde el principio, tan insignificante para los gremios de magos que ni la historia nos recuerda ya... pero seguimos aquí. Unos pocos lograron huir, lograron juntarse después y decidir que debían proteger la sangre del clan, ocultarse y hacer crecer de nuevo la familia de los Necromantes. A partir de ese día, a la poca gente que queda se la conoce por el apellido Black, que se refiere a nuestra negra y castigada alma.

Sin embargo pronto volveremos. Mas fuertes, y con la intención de acabar con aquellos que nos temen.



Y así cerro el libro, mientras mis ojos se abrían mas y mas por culpa de lo que acababa de oír. Aun estupefacta, clavé mis ojos en los de Noire, que como toda respuesta me sonrió y volvió a guardar todo aquello a la par que se ponía una pulsera en la muñeca y tras hacer una seña, su arco y carcaj desaparecieron -Supongo que era un objeto mágico con la habilidad de re-equipar - y acto seguido, me puso una mano sobre el hombro- Ahora que lo sabes... puedes volver con nosotros, con tu familia. Estaremos en Shadow Town, hemos formado un gremio, como te dije así que estaremos allí todos, esperándote hermanita... por favor no me decepciones... te he echado de menos... - No tardó después de eso en irse de allí, mientras yo aun estaba en shock. ¿Yo? ¿miembro de un gremio ilegal? ¿esa era mi familia? ¿lo que mas odiaba en el mundo era parte de mi sangre? ¿llevaba sangre de asesinos por las venas?

Me acerqué a la ventana despacio y vi salir a Noire y reunirse con un chico que reconocí, el chico que me había propuesto enseñar la magia de alta velocidad, el cual miró hacia mi y me dedicó, junto a Noire, una ultima sonrisa antes de coger a mi hermana de la mano y desaparecer con una velocidad pasmosa.

Y allí me quedé, destrozada por dentro, sin saber que pensar, notaba como el símbolo del gremio de las hadas ardía en mi piel, sintiéndome como escoria por mi propia sangre. Ahora entendía porque no había tenido familia, era el destino de los Necromantes, pero tuve suerte, yo tenia algo que ellos no pudieron tener, en el pueblo, sus gentes, que me querían y cuidaban y, tras mi trauma con Mike y los gremios oscuros, estaban Fairy Tail, Aika y Airlia, yo había sido afortunada pese a que pensaba que tenia un mal pasado, posiblemente si no hubiera tenido a tanta gente a mi lado me hubiera vuelto como ellos, pero no había sido así y ahora debía hacer algo, no podía dejarlo como estaba, había un gremio ilegal en crecimiento que podría traer verdaderos problemas y yo tenia los medios para detenerlos.

Salí de la posada y me dirigí hacia mi casa, ya de noche, mirando al cielo estrellaba que adornaba las calles de Magnolia, sabia que era una locura lo que estaba pensando, pero debía limpiar mi apellido, quería ser la ultima que lo llevase, seria la ultima que cargase con esto, quería que el gremio Necro cayese conmigo como su ultima integrante.

Si de verdad eran asesinos, yo les daría final.

Al entrar en casa, subí las escaleras de forma silenciosa, aun pensando en todo aquello y me quedé al borde de la puerta del dormitorio, que estaba cerrada. Detrás seguro que estaba la persona mas importante de mi vida, acostumbrada a que llegase tarde ya de vez en cuando por mis entrenamientos. Pensé en entrar y explicárselo todo... pero no podía, no quería preocuparla- Lo siento cielo... te prometí no hacer mas locuras... pero debo deshacerme de esto.... - Agaché la cabeza y baje las escaleras de nuevo, llegando a la entrada de la casa y mirando las fotos que había allí, en las cuales o estaba con Airlia o con Aika, con los chicos de Fairy Tail la mas nueva y la que mas me gustaba. La foto en la que Airlia, Aika y yo salíamos tras una misión en una villa que había sido embrujada; aquella había sido mi primera misión y el día que conocí a Airlia. En la foto yo tenia media sonrisa y Airlia estaba cruzada de brazos, mientras que Aika estaba en el medio con su gran sonrisa en el rostro... recuerdo que ese día Lia y yo nos picamos en una estúpida competición, quizás demasiado y aun así... me divertí.

Salí de la casa y miré hacia atrás, con algo de tristeza en el rostro pues sabia que, quizás, no volvería allí, no volvería al lugar que me logró volver a hacer feliz, con las personas a las que quería y con mi novia... sin duda era un suicidio enfrentarse a todo un gremio pero... era mi destino.

Mi libro bajo el brazo, mi katana atada a mi cintura, mi traje habitual semi-transparente y los ojos encharcados de lágrimas, así salí de Magnolia, sin dejar de mirar atrás, pues sabia que si lo hacia volvería corriendo para abrazar a mis seres queridos

Una ultima vez.

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