The calm. [Priv. Kitsu Amano]

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Mensaje por Mashiro Kazan el 31/12/15, 10:04 pm

El camino se había hecho corto por la compañía que había tenido, no habían hablado mucho pero había sido una marcha cómoda, bastante teniendo en cuenta lo que habían pasado antes de poder dejar el lugar que les había dado a reencontrarse. En ningún momento había podido notar una amenaza que los persiguiese por lo que además había podido estar en paz un rato junto a Kitsu, con quien había podido andar a su lado tras todo ese tiempo en el que habían estado separados y sin contacto alguno el uno con el otro. Era gracioso que una misión los hubiese juntado de esa forma y que encima ahora estuviesen a punto de empezar a convivir, si se lo hubiesen dicho una semana atrás seguramente habría mirado de malísima forma a quien fuese que hubiese hablado tal cosa. Si bien su mirada estaba firme hacia adelante, alguna que otra vez dirigía su mirada hacia Kitsu para ver como estaba, después de todo había sido un día bastante movido y no quería que se desvaneciese contra el suelo en cualquier momento, la preocupación era real y cada vez que miraba le preguntaba si estaba segura de que podía seguir, no era necesario que ella siguiese su ritmo, él podía acostumbrarse al de su compañera, sin embargo, parecía que o bien por orgullo o bien porque realmente podía no habían parado en esas cuatro horas.

Finalmente llegaron al exterior de la casa de Mashiro, una casa bastante simple hecha de madera con la que en invierno no se pasaba frío, una chimenea de piedra aseguraba eso además del techo de paja. Literalmente, una casa de campo en toda regla de lo más rural posible junto a sus ventanales hechos a mano y su entrada de la misma madera. Una casa humilde para una persona humilde que apenas necesitaba una cama, comida y un baño. Aquella casa cubría las necesidades básicas de sobra y cuando no era por medios naturales el generador de lácrima se encargaba de realizar esas funciones de las que carecia de por sí la casa. Detrás de esta había un lago con un pequeño barco por si quería relajarse allí un rato junto a un pequeño bosque. Tal vez no podía ser la casa perfecta para alguien que quería comodidad las 24 horas, pero para él era la casa perfecta. Además, siendo de noche las luciérnagas se encargaban de hacerles ver el camino.

Con cuidado de no pisar ninguna se adentró en el camino a su casa hasta llegar a abrir la puerta, espeando que le siguiese se adentró en la oscuridad y encendió la luz que quedaba juto a la puerta haciendo que se iluminase toda la casa, por fuera bien estaba hecha de madera, pero por dentro la tarima de madera decoraba el suelo hasta la cocina, el baño y su habitación. Antes de entrar se quitó los zapatos para no manchar el suelo para no manchar y se adentró en la casa, quitándose la chaqueta quedándose con una camisa un tanto ajustada de color negro.- Ponte cómoda, como en tu casa. -Comentó con un tono apacible.- Puedes darte un baño si así lo deseas, yo prepararé algo para cenar. -Sol otenía latas de conservas, después de todo, era lo único que sabía hacer y eso que la tierra de detrás de la casa era fértil, había intentado cocinar una vez hortalizas naturales pero solo las había estropeado, desde ese entonces se hizo el mejor cocinero de los siete minutos. Colocó una olla con agua en los fogones de la cocina y las latas dentro de estas para que se calentasen las judías que iban a cenar. Tal vez se debía proponer el aprender hacer algo más teniendo en cuenta que ahora no estaba viviendo solo, sin embargo era un negado para la cocina y prefería aquello a envenenar a Kitsu accidentalmente.

En su mente se barajaban demasiadas cosas, solo había una cama en aquella casa y sin duda sería para su invitada, no pensaba dejarla dormir en el suelo, para eso ya estaba él como caballero que era, por no decir el hecho de que un hombre y una mujer solos dentro de una casa ya de por sí se le hacía raro especialmente siendo él el hombre allí. No pensó mucho más, no se lo iba a permitir a sí mismo, respetaba a Kitsu y todo lo que ella implicaba y no iba a dejar que sus instintos dominasen a su juicio, eso nunca pasaría, era un hombre con una voluntad demasiado fuerte como para que pudiese pasar y si tenía clara una cosa es que estaba allí para protegerla, no para hacer que su estancia allí fuese incómoda, como buen anfitrión su dedicación era ocuparse de hacer que fuese lo totalmente opuesto. Mientras pensaba en esas cosas cogió un par de platos y dejó que las judías calientes se derramasen sobre los platos, para ponerlos en la mesa de la sala de estar donde esperaría a que Kitsu fuese para poder empezar a comer, no iba a empezar antes.
Imágenes de la casa:

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Mashiro Kazan
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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Kitsu Amano el 01/01/16, 08:33 am

Woah~

Eso fue lo único que atinó a decir al momento de ver la casa. La muchacha había quedado encantada con lo que estaba viendo delante suyo, a pesar de que por fuera no se veía realmente fascinante, para ella si lo era.  No estaba cansada ¡Para nada! porque, como ella había pensado al momento de iniciar la caminata, podría aguantar cuatro horas sin detenerse mientras pudiera. El chico tenía muy buen estado físico o eso parecía desde el punto de vista de ella, al darse cuenta que en verdad podía caminar todo ese tiempo como ella lo hacía. No hablaban demasiado en el camino, pero sí lo suficiente como para que el viaje no se tornase aburrido, al menos, eso era algo importante, pues trataba de no mantener seco el ambiente con silencios prolongados mientras hacía unas pocas preguntas, o contestaba los cuestionamientos ajenos.

El cielo estaba oscuro, pero las luciérnagas que sobrevolaban alrededor del sitio eran preciosas, naturalmente se convirtieron en lo que parecía ser una guía para el chico. Al llegar a la casa, como se había mencionado anteriormente, ella había soltado una exclamación tranquila y sin ninguna clase de sobresalto, por las dudas, no quería molestar a su anfitrión. Al entrar, la joven se quitó los zapatos como era costumbre, y comenzó a caminar hasta el interior de la casa lo más pausadamente posible. La sala de estar fue lo primero que se encontró, no pudo evitar echarle una mirada indiscreta a todos y cada uno de los cuadros que lucían las paredes de madera, los muebles eran sencillos, pero no se necesitaba más para poder mostrar el ambiente pacífico de todo ese lugar.

¡Tenía libros! eso le había sorprendido grandemente, debería preguntarle luego si puede tomar uno o dos para poder leer, aunque ella no estaba muy habituada a la lectura fluída, porque estaba aún en proceso de aprendizaje. Su sonrisa se había ensanchado más al ver la chimenea de piedra desde dentro, la cual era realmente hermosa. Sus ojos ibna recorriendo cada detalle ¿Viviría allí? ¡Se quedaría para siempre si pudiera! pero no quería importunar al muchacho con esos comentarios, simplemente se mantuvo callada, asintiendo con la cabeza al momento en el que escuchó las palabras del muchacho. Se sacó la chaqueta deportiva que tenía sobre sí misma, quedándose con la camisa blanca que tenía debajo.

Iré a revisar el baño, pero antes quiero comer algo porque me muero de hambre, espero no te moleste. -Mencionó sonriente, luego de eso terminó de añadir -Además de eso necesitaré ropa... solamente tengo lo que llevo puesto encima...

Al final de la frase, la muchacha tomó la espada que llevaba consigo y la dejó a un costado de la casa, lejos de todo peligro que pudiese estar en ese lugar, y colgó por último la chaqueta deportiva que llevaba en su mano en un perchero que estaba a su alcance. Mientras veía cómo es que el chico se dirigía a la cocina al parecer, la joven observaba el sitio con tranquilidad, caminando  hacia una de las puertas para poder ingresar al baño. Cuando abrió la puerta no pudo evitar abrir la boca de la impresión ¡Este lugar lo tenía todo! Bueno.. las comodidades que ella nunca tuvo, a decir verdad. Se quedó allí dentro observando el sitio mientras contaba lo que tenía allí mismo y trataba de pensar en lo que usaría para darse una ducha, sabiendo y entendiendo que debía refrescarse, pero sin abusar de la amabilidad del sujeto que la invitó.

Ahora que lo pensaba fríamente, no había caído en la cuenta de que viviría sola con un chico de su misma edad o inclusive mayor que ella, y su rostro se enrojeció de solo pensar en eso ¿Por qué? ¿Cómo había llegado a esa instancia de su vida? No estaba preocupada por lo que pudiera pasar, sabía que si él llegaba a pensar en algo que no era debido ella lo iba a golpear, podría defenderse sin problema alguno, aunque dudaba que él hiciera algo que fuera más allá de lo normal, parecía ser alguien bastante educado.

Sacudió su cabeza mientras se soltaba el cabello completamente y lo acomodaba de tal forma que le quedara más cómodo, no podía pensar en cosas irreales o imposibles, y menos ahora que estaba en la cuerda floja con la justicia. Sus ojos se volvieron tristes en un momento al pensar en eso, pero trató de reponer energías y volver al lugar dispuesto para poder comer algo, creía que, si tenía un momento de charla con el muchacho, podría aclarar ciertas cosas o ver qué clase de costumbres se tenían en el lugar. Él era el dueño de la casa y no quería alterar demasiado su estilo de vida, después de todo, no era su casa. Resopló y estiróo un poco sus brazos, abrió la puerta del baño con un pensamiento renovado y se dirigió a la cocina. Al ver al muchacho allí sentado, el cual no parecía haber empezado a comer, la joven se sentó automáticamente en el lugar que parecía estar puesto para ella y sonrió, juntando sus manos e inclinándose para agradecer por la comida como debía ser.

Mashiro-Kun... ¿Qué es esto? -Preguntó la muchacha al probar la comida, no sabía para nada mal, pero sentía que el gusto era demasiado simple... -Está rico, pero tiene un sabor muy simple.


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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Mashiro Kazan el 01/01/16, 10:23 pm

Al final el punto de ambos fueron las sillas que estaban en medio de la habitación y los platos de judías, no pudo evitar agachar la cabeza derrotado con el tema de la comida y no era algo que realmente pudiese rebatir.- Solo son latas de conservas... No tengo habilidad para hacer otra cosa. -Era un indicio de que solo se alimentaba de eso y no mentía, SOLO se alimentaba de eso, no se le notaba porque ejercitaba mucho, pero es que simplemente no sabía llevar una dieta equilibrada que le valiese la pena tener, además, no es como si cenase mucho en su propia casa, siempre intentaba estar fuera el mayor tiempo posible para de paso no pensar mucho de los asuntos que en su pasado había acontecido. No era algo agradable para comer, así que su mente se desvió hacia la persona que tenía delante quien le había dicho con anterioridad que no tenía ropa, se llevó una mano a la barbilla y resopló levemente. Él no tenía ropa de mujer por lo que tendrían que conseguirle un vestuario.- Tal vez para esta noche puedas ponerte algo mío, mañana iremos a por cosas... -En caso de necesidad no era una mala idea para nada, la diferencia de alturas entre ambos era más que evidente por lo que él tenía sería algo que pudiese usar ella, tal vez símplemente lo más raro sería oler el jabín que él usaba para limpiar la ropa, pero poco más.

Al terminarse el plato, antes que Kitsu pues había comido bastante rápido se levantó de su silla y llevó su plato al fregadero para a continuación de forma casi automática limpiarlos. Acto seguido salió disparado a su habitación para ir a buscarle la ropa que podría usar esa noche, no pensó en enada de ropa interior pues aquello debería reutilizarlo al menos por esa noche, en eso si que no le podía ayudar en lo más mínimo. Teniendo en cuenta que por la noche allí hacía bastante frío, al menos fuera, tomó de su armario una camisa de manga larga de lana y el respectivo pantalón que le serviría a Kitsu para al menos poder taparse y estar cómoda, especialmente porque ante la diferencia de embergaduras aquello iba a ser como si llevase sacos puestos. Iba a ser gracioso intentar verla andar ante aquél despliegue de ropas. Finalmente salió de su habitación con las susodichas dobladas en su brazo derecho y se las dejó sobre uno de los sillones, el más cercano a ella para ser más precisos.- No te puedo conseguir cosas a tu medida, pero esos pantalones tienen unas cuardas con las que te los puedes ajustar a tu medida... En cuanto a la camisa ya es otro tema. -Seguramente le quedaría como una falda, pero bueno, nada era perfecto en esa vida más que la agradable compañía que estaba teniendo esa noche.

Rápidamente antes de que empezasen a caer las temperaturas Mashiro se acercó a la chimenea y de un cajón sacó varios troncos de leña que arrojó dentro de esta, abrió una botella de alcohol y le dio un remojo a la madera para luego encender el fuego con un par de piedras al chocar. Todo aquello seguramente sería mejor con magia, más fácil y sencillo, pero él no disponía de la magia de fuego como para encender la chimenea y la verdad le gustaba chocar aquellas dos piedras, le resultaba relajante el tener que intenta algo complicado más allá de las peleas de alto nivel en las que se pudiese ver envuelto. Se sentó en el sillón y apoyó su cabeza en el respaldo de este esperando que Kitsu terminase de hacer sus cosas, de cambiarse si es que al final no iba a ducharse e inluso de cenar, sin embargo, algo que le pasó y que no esperaba era que el ambiente, las horas y el cansancio de la batalla de antes empezasen a hacerle mella en su estado anímico y mental.

Poco a poco cerró los ojos, estos demasiado pesados, dejándose llevar por la oscuridad de su mente a aquellos tiempos en los que sus padres estaban vivos. Esos tiempos felices en los que el mayor problema que tenía era la habilidad de la espada de su padre y no el hecho de sobrevivir. Había sin embargo algo que no cuadraba con todo esto, si todo era tan perfecto ¿Por qué el calor del fuego y de la batalla era tan familiar para él? No lograba recordar algún momento en el que se viese envuelto en ese tipo de situaciones y sin embargo nunca se le había dado mal luchar, de hecho, era lo único que se le daba bien. Definitivamente se había dejado llevar por el sueño hasta el punto que no sabía cuanto tiempo había pasado, lo que si que sabía es que los pasos de Kitsu serían suficiente para hacer que despertase de forma automática. Uno de los muchos entrenamientos mentales y de reflejos que había hecho su padre junto a él, siempre debía estar en guardia y el collar de su cuello le daba la seguridad de que estando allí no iba a pasarle nada. Kitsu también sabía luchar después de todo y eran dos personas que se podía decir que habían podido desenvolverse contra enemigos tales como dragones. Símplemente un bandido no tenía opciones contra ellos, pero el frío si, pese al fuego no podía evitar temblar levemente, después de todo él estaba en manga corta, muy ceñida debido a que era ropa para que el sudor no se quedase en su cuerpo y le acabase molestando, en resumen, su trabajado torso se podía ver a la perfección tras aquella camisa.

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Mashiro Kazan
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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Kitsu Amano el 02/01/16, 08:24 am

Conservas… Hmmm…

Terminó diciendo mientras observaba su plato con curiosidad, comiendo despacio para poder disfrutar del sabor de la comida que le habían servido, era gratis y no tenía mal sabor, por lo que tendría que disfrutarla aunque sea algo sencillo de comer, pero sabía que algo iba a tener que hacer más adelante. Ella siguió comiendo con tranquilidad al momento en el que el muchacho se había levantado de su asiento, suponiendo que el chico había de buscar alguna cosa o prepararse para algo. En ese momento tenía resuelta de alguna manera la forma en la que pagaría por el gran favor que el chico había hecho para con ella, y sonrió, pensando en que quizá le guste la idea… aunque ella no le daría la oportunidad para rebatir.

… Mientras yo viva aquí, el no va a volver a comer esto…

Terminó de decir mientras probaba el último bocado de su plato, aguardando la llegada de su inusual anfitrión mientras mantenía la solemnidad y el respeto en ese ambiente. Sus ojos seguían inmersos en las estanterías llenas de libros que ella quisiera escudriñar en todo el tiempo que allí estuviese, pero luego recuerda que no son suyos y se le pasa, fue la voz del muchacho la que le trajo a la realidad una vez más, observando que llegaba con un poco de ropa para que ella pudiera cambiar las que tenía puestas por aquello. Tenía que admitir que no se esperaba esto, por ende, había dejado sus cosas en la anterior casa donde vivía -no eran muchas cosas, era simplemente otro par de cambios de ropa- pero sabía que no podría recuperarlos. El mafioso para el que trabajaba antes de hablar con el chico le había dado el permiso de vivir en su casa, pero seguramente ese sitio era historia, junto con todas las cosas que tenía allí.

No le importaba para nada la ropa, mientras tenga el tamaño suficiente para que ella pudiese utilizarla sería suficiente, sonrió mientras tomaba con cuidado las prendas que había dejado el chico en el sillón y sonrió en respuesta a la generosidad demostrada por el acto desinteresado que tenía para con ella, no podía evitarlo, le era realmente extraño todo esto. Caminó de nueva cuenta hacia el baño para poder proceder a cambiarse, mientras seguía pensando en cómo sería la primera noche allí. Estaba cansada, pero sueño no tenía, por lo que seguramente se quedaría en vela observando el techo, o saldría a caminar fuera durante la noche para poder apreciar el paisaje de mejor manera, o simplemente se sentaría en el sillón y se entregaría a los brazos de Morfeo, no lo tenía claro.

Lo que sí sabía era que esta ropa le quedaba enorme, parecía una niña pequeña usando la ropa de su padre ¡Y le causaba gracia! Se ató el pelo en una coleta mientras sonreía como una tonta y se acomodaba todo lo que llevaba puesto, ajustando el pantalón con las cuerdas que llevaba la prenda para dejarla a su medida, esto sin duda dejaba en claro que la diferencia física de ambos era bastante pronunciada. Se colocó la camisa, arremangándose un poco los puños y tratando de ajustarla lo mejor que podía, aun así le quedaba grande. Al salir del baño, pudo observar que el chico se había sobresaltado ¿Se había quedado dormido en el sofá? La muchacha lo miró atentamente… en verdad, el joven había dedicado su vida a entrenar, su complexión física evidenciaba todo el trabajo que tenía sobre sí.

Deberías irte a dormir… yo no tengo sueño. Se nota que estás cansado.

Terminó por decir mientras se sentaba a su lado y lo observaba con atención entretanto que sonreía. La dama estaba consciente que había cambiado después de un año, no solamente la estatura, su rostro se mostraba y se tornaba bastante más marcado por la vida misma, aunque anteriormente tenía la sensación de verse en el mismo estado, pero hoy podía observarlo con más detalle.

No te preocupes por mí, lo menos que puedo hacer hoy es quedarme aquí en el sofá, esta es tu casa después de todo ¿No?

Además, no estaba muy cansada que digamos, a veces las costumbres de su sueño variaban, no quería decir que se sintiera intranquila en la casa ajena, pero sabía que ella por hoy no dormiría. Tenía un régimen de levantarse temprano por distintas razones, seguramente él sería igual en ese sentido, pero se notaba que estaba a punto de caer al suelo con cada paso que daba, tenía que ir a dormir algo.

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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Mashiro Kazan el 02/01/16, 11:55 am


La calma de después de la batalla era algo que se podía simplemente palpar por el ambiente. El agradable aroma de madera quemada junto con el calor de la misma hacía que su cuerpo se relajase a más no poder. Era por eso por lo que se había quedado dormido en un principio, no porque estuviese realmente cansado. Miró hacia Kitsu mientras esta hablaba, quedándose casi con la boca abierta. Si hubiese tenido algún líquido en la boca seguramente se le habría caido de forma casi inmediata, le quedaba demasiado bien lo que le había dado, o al menos, a sus ojos le quedaba bien tal vez por el simple hecho de que no estaba acostumbrado a tratar con mujeres. Lo cierto es que fuese cual fuese la razón, se había quedado casi paralizado por unos segundos hasta que la las palabras de que ella dormiría en el sofá salieron de su boca. Se quedó un poco serio, negando de forma instintiva con ambos ojos cerrados y se recostó de nuevo contra el sillón mirando hacia la hoguera, mirando fíjamente como la madera se partía por culpa de las llamas que la consumía de forma más o menos rápida. Si hubiese tenido algo de carne dejarla colgando sobre ese fuego habría podido ser una buena idea, pero, solo tenía latas de conserva en los muebles.

-Me niego. Tú dormirás en la cama, yo buscaré un lugar para dormir. -Comentó tajante, dando a entender que no aceptaba discusión sobre ese tema, tal vez incluso habría podido sonar a antipático con eso y su ceño fruncido no ayudaba, pero, no estaba dispuesto a dejar que fuese su invitada la que estuviese incómoda en esa casa mucho menos si se suponía que iba a pasar un tiempo con él. Tampoco es que tuviese dinero para otra cama y tampoco es que hubiese necesidad de otra. Él estaba entrenado para dormir en el suelo si era necesario y tener un sueño bastante cómodo, con el tiempo en el que los entrenamientos eran de pasar días en un bosque uno se terminaba acostumbrando a los climas extremos como era la tormenta, nevadas y otras que ponían el cuerpo y la moral de uno a prueba. ¿Alguna vez has intentado encender una hoguera con al menos 5 metros de nieve? Pues él era del tipo de persona que lo había conseguido, si no, seguramente le habría pasado como a muchos jóvenes, no habría podido volver vivo a su antigua casa.

Miró de reojo a Kitsu, no quería que pensase que eso le había molestado y tal vez se había mostrado como tal, pero quería ser absoluto en esas palabras, no quería que pensase que la iba a dejar durmiendo en cualquier sitio mientras que él disfrutaba de una comodidad mayor. Aunque lo cierto es que no la miró precisamente por eso, el ambiente al menos para él era bastante raro ya que era muy consciente de que estaba a solas con una mujer, y no una precisamente fea, todo lo contrario. Si tuviese que mirar un cuadro todo el día seguramente lo habría hecho de ella y no se habría aburrido al menos durante un largo periodo de tiempo. Tragó saliva nervioso, incluso aunque no quisiese aparentar estarlo siquiera no podía negar que la presencia de la chica perturbaba su paz y que no había podido imaginar nunca que la situación de tornase de esa forma. Él por lo general no era alguien tímido, pero tampoco era alguien que fuese a lanzarse contra la chica que estaba a su lado a la primera de cambio, sería una vergüenza para su nombre, una mancha para su honor y una traición hacia la persona a la que había buscado mucho tiempo. ¿En qué estabas pensando Mashiro? Idiota, salido, enfermo...

Cruzó sus manos delante de él, girando el rostro hacia Kitsu.- ¿Qué tal si me cuentas un poco de tu pasado? -La verdad es que le intrigaba, una mujer así podría haberse convertido perfectamente en modelo si se lo hubiese propuesto, sin embargo había decidido llevar a su forma de vida el camino de la espada con una que era más grande y pesada que la suya. Por no decir la fuerza de la que había hecho gala hacía horas dándole una patada en el estómago al jefe de la mafia.- Parece que te has entrenado mucho, cuando luchamos codo con codo te manejaste muy bien. -Y que él dijese eso la ponía en una posición bastante alta teniendo en cuenta que él había conocido toda clase de espadachines, aunque bueno, esos eran no mágicos como su padre al que había superado hacía mucho tiempo. Ahora a quien tenía como meta era a su abuelo, de quien sabía poco, pero lo suficiente para saber que como guerrero había sido un ejemplo a seguir para su antigua aldea y que la katana que llevaba era la testiga de todas las proezas. Así mismo, su preciado collar era el único recuerdo que había quedado de él.

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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Kitsu Amano el 02/01/16, 01:14 pm

No pudo evitar mostrarse sorprendida ante las palabras del chico haciendo referencia al lugar en donde ela dormiría, no sabía cómo, no sabía por qué, pero no le sorprendía en lo absoluto. con una mirada más tranquila y comprensiva hacia las palabras "duras" del chico, ella asintió con la cabeza. Al parecer, no era un sujeto que aceptase un "no" por respuesta y menos cuando se mostraba así de decidido en una situación, ella se dio cuenta de ello. Después de mirarle detenidamente cuando él estaba observando la chimenea con su fuego cálido y vivo, volteó la mirada disimuladamente para evitar verle de manera directa, no porque se sintiese intimidada por su apariencia -eso es aparte- sino porque ella no ignoraba el hecho de que Mashiro no era precisamente una persona de aspecto desagradable, más bien era todo lo contrario, y eso la consternaba.

Trató de no sonrojarse al estar cerca del chico, no quería ponerse nerviosa por lo que observaba y tampoco podía ni se permitía tener pensamiento alguno de su persona que no fuese apropiado, era simplemente un amigo, un chico que ofreció desinteresadamente su casa para que ellas se quedase allí y nada más. Observaba con demasiado interés el fuego, era un elemento hermoso que ella conocía demasiado bien, su pasado y vida enteros se marcaron con este elemento en particular. Sus ojos no podían dejar de apreciar su belleza, aunque muchos relacionen a este elemento con el símbolo de la misma destrucción y desastre, muchas veces lo había escuchado.

La vida de Kitsu se marcó a fuego con el mal.

Miró a su compañero con ambos ojos abiertos al escuchar su pregunta acerca del pasado ¿Por qué ahora? La joven observaba al chico como si hubiese preguntado algo que ella misma no esperaba, pero sabía que era una pregunta natural pues ella la haría igualmente si su situación hubiese sido inversa, y ella tuviese que invitarlo a su casa. Resopló mientras observaba el fuego melancólicamente y mantenía una mirada solemne sobre la chimenea, estaba delante del fuego, no podía mentir si tenía este elemento delante suyo, por más que así lo quisiera.

Hmmm… -No le gustaba recordar a su maestro, ni a su madre, pero el responder esa pregunta le obligaba literalmente a hablar de ello. No tenía que ocultar su problema con él, después de todo, al tenerla cerca de seguro se vería afectado por el pasado que ella acarreaba sobre sí misma. -Hasta hace dos años tuve un maestro que me enseñó a desenvolverme en este mundo... no era precisamente un guerrero espadachín, pero me ha enseñado lo básico para poder defenderme y no dejarme caer en manos de mis enemigos... el resto de las cosas las he aprendido sola, me he visto en la obligación de saber enfrentar a mis demonios, aquellos que pretendieron hacerme daño, aunque merecido lo ten... go...

Esto último lo soltó como si fuera un susurro, sin apartar la mirada del fuego. La joven señaló el elemento con la mirada mientras observaba pesadamente la madera quebrantarse bajo el yugo de las flamas ardientes. Era algo nimio, no tenía siquiera un significado fuerte, pero para ella el fuego podía representar a la perfección su estilo de vida, su vida en sí.

¿Ves el fuego que está ardiendo allí? Pues... -Ella extendió la mano hacia la chimenea, haciendo que el fuego se avivase ante la presión mágica que ella ejercía sobre él... -Mi entrenamiento, mi fortaleza se basó y se basa en ésta manifestación de poder. Soy mago de fuego, poseo la habilidad de controlarlo a voluntad. Yo no elegí ser maga de fuego, digamos que la vida me otorgó este camino mágico... igualmente pasa con mi historia, no siempre tienes la oportunidad de elegir con quién quieres aprender o qué es lo que debes entender para desenvolverte en esta vida... a mi me pasó eso.

Tras decir esto último, ella sonrió tristemente mientras retraía su mano de vuelta, dejando al fuego a su estado original, no se había quemado la leña de más por lo que no había peligro alguno, aun así, recordar el peso de su pasado básicamente trajo un peso muerto a su persona, un peso que aparentaba no tener con suma naturalidad. Se avergonzaba de su pasado y se arrepentía de todo, pero no podía hacer más nada por limpiarlo. El camino que ahora transita determinará el destino de su futuro, y eso es lo que ella quería dejarle en claro a Mashiro, que su pasado no fue bueno.


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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Mashiro Kazan el 02/01/16, 01:44 pm

Solo por el gesto de Kitsu, la tensión corporal que se le notó y el aura de tristeza e inseguridad que le llegaba de ella ya estaba haciendo que se temiese una respuesta un tanto mala, sin embargo se centró en el que fue su maestro. ¿Por qué no hablaba de sus padres? Obviamente no le iba a preguntar teniendo en cuenta que ya de por sí eso le había causado una gran conmoción y la consideración era una de las cosas que siempre debía tener alto con el resto de personas. Sus manos se apretaron un poco más sin quitar la mirada del fuego mientras este se volvía cada vez más intenso, la verdad es que era una magia que le quedaba bastante bien con su aspecto, y ahora que lo pensaba si se hubiese tenido que enfrentar a ella habría acabado como la madera de la chimenea. Al terminar esta de hablar se encontró con una sonrisa de lo más triste, que hizo que el castaño desviase levemente la mirada hacia un lado con gesto serio y a la vez un tanto culpable por haber removido algo que no debía, sabía que las personas no todas tenían un pasado fácil, él mismo era la prueba de ello, sin embargo...

-Sin embargo no se puede olvidar. -Comentó para sí mismo. Agachó la mirada para observar el suelo como si fuese lo más interesante del mundo, las palabras que saldrían de él en ese momento serían las que le han ayudado a seguir en su día a día, las últimas de su abuelo.- Mirar al pasado ayuda a seguir hacia el futuro, el principio siempre es duro pero al final habrá algo mejor. -En caso de Mashiro si tuviese que pensar en esos momentos de su pasado y ahora, sin duda alguna podía decir que estaba en su mejor momento, que no era alguien que se pudiese quejar de la vida que llevaba y ahora mismo de la compañía que tenía. No tenía problemas de dinero pues cuando los tenía hacía una misión y ya está. Tenía la suerte de no ser alguien codicioso ni mucho menos envidioso de las posesiones que podía tener otra persona, bastante simple en su forma de vida y siempre buscando el bien para los demás antes que para sí mismo. ¿Podía estar alguien más en paz consigo mismo que él en esos momentos? Sin duda, la idea del pasado de Kitsu le hacía decir ese tipo de cosas para buscar alguna forma de animarla. Sabía que era fuerte, no todo el mundo llega al punto en el que estaba ella, especialmente con un ataque de dragones entre medio.


Tal vez fuese algo raro por su parte, pero, él no pudo más que confiar de la misma forma que ella lo había hecho y devolver el gesto de traer a flote sus recuerdos.- A mí me criaron para luchar, desde que tengo memoria siempre he tenido una lanza o una espada en mis manos. La figura paterta que tuve fue un entrenador que de ser necesario te partía la nariz. Las etiqueta de la sociedad, cortesía, servidumbre... Me estaban preparando para ser un caballero del reino de Fiore, el último que queda hoy día. -Básicamente porque todos los que eran de su aldea, guerreros especializados en alguna arte más allá del combate. estaban todos muertos y él había sido el único que había quedado vivo. Se miró ambas manos con una leve sonrisa en la cara.- Sin embargo no pondré estas manos ante una justicia o una corona que pueda ser mancillada de la noche a la mañana, forjaré mi propio camino, mi propia forma de ser. No dejaré que otros decidan quién soy, eso solo depende de mí. -Se podía decir que aquella frase iba también para ella, solo de ella dependía ser quien quería ser, quien su mente daba para ella la mejor versión de sí misma. Él no podía elegir cómo iba a ser el día a día de Kitsu ni del suyo, pero si que podía hacer que ambos avanzasen por un camino en el que no se pudiesen arrepentir de nada, aquella era la clave después de todo.

Por desgracia él no podía enseñarle magia alguna, solo tenía la espada que podía invocar y era demasiado peligroso que lo hiciese, tenía miedo a sus propias habilidades y eso era algo que se le notaba cada vez que tenía que usarlos debido a que la voluntad de su katana era lo suficientemente fuerte como para imponerse a la suya, y eso le impedía en cierto modo aceptar su propio potencial en algunas ocasiones. Sin embargo aquél respeto también le hacía bastante inmune en ciertas ocasiones, se podía decir que tenía la moral suficiente como para poder resistirse a los deseos de su katana y eso era algo que solo él podía hacer, algo que él debía sobrellevar como prueba para demostrar su propia valía por la memoria de los difuntos.- Supongo que solo depende de que tan dispuesto a ello estés. -Comentó mirándola de nuevo con un gesto bastante suave en el rostro, una leve sonrisa puesta en la cara, los ojos entrecerrados y las cejas medio levantadas de centro a exterior. Él no iba a reprochar nada del pasado de una persona, lo hecho hecho estaba, solo podía ayudar a que encontrase un camino que mereciese la pena recorrer.

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Mashiro Kazan
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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Kitsu Amano el 02/01/16, 03:07 pm

En eso tienes razón...

Comentó luego de todas las palabras dadas por él, escuchando con atención todo lo que él decía, al parecer él tenía una vida honorable, siendo un caballero y entrenando para volverse alguien valeroso en esta vida desde pequeño, eso en parte le dio envidia ¿Por qué? porque ella nunca tuvo un modelo a seguir en su infancia que marcara ese rol en su vida. Miró con una sonrisa un tanto más animada al escucharle, más que nada porque ella entendía el por qué de sus palabras. Estaba consciente de que el camino es difícil desde ya, pero tener una convicción fuerte hace que alguien se vuelva poderoso a su manera, y eso es lo que ella sentía después de todo.

El destino se lo forja uno como puede y con sus propias manos, lo sé yo, que trato de dar un paso adelante con mis propias convicciones... aun así... -Terminó por decir la joven, luego de hablar estas cosas, resopló y suspiró pesadamente -Cuando algo viene corrompido desde la raíz, es muy difícil depurarlo... ese es mi caso.

Terminó por decir. Luego de decir eso, frunció el ceño con cierto recelo por los recuerdos de su pasado y se recostó de lleno en el respaldo del sofá, avivando el fuego que había en la chimenea de solo acordarse de esa persona a la que tan poco aprecio le tenía, aunque sabía que el sentimiento era mutuo. Al ver lo que había hecho el fuego ante su reacción y su recuerdo, trató de calmarse, respirando levemente y observando cómo el fuego iba calmándose, no podía maltratar a la pobre leña con su ira, y tampoco quería asustar al muchacho que estaba a su lado. Se mantuvo seria, observando el fuego, para luego mirar al chico de reojo, juntando sus manos y llevándolas detrás de su nuca para hacer de las mismas su descanso.

Mi madre era una mujer de la mala vida... una persona que ejercía el oficio de la prostitución para ganarse el pan de cada día. Me sentiría orgullosa de decir que era así, si es que ella hubiese sido una buena madre conmigo, pero no lo fue... -Continuó, desviando la mirada al techo sonriendo. -Yo solo fui el error de una descuidada, ni siquiera sabía cual de todos los hombres con los que estuvo fue mi padre. Es vergonzoso, pero hasta mi nombre es algo de lo que no me siento para nada orgullosa...

Al decir esto, una mirada más suavizada se hizo presente en sus ojos, recordar que su nombre era solo un rejunte de las letras iniciales de los cinco amantes favoritos de su madre no era bonito, pero era su realidad. Kitsu en ese momento volvió a observar a su interlocutor con algo de pena de sí misma. Él había tenido una vida honorable ¿y ella? solamente era considerado un error por parte de su madre, algo que debía ser abortado. Muchas veces se preguntó el por qué la mantuvo con vida, cuando tranquilamente esa mujer pudo haberse deshecho de ella, haberla abandonado para que tuviera una vida lejos de la deshonra, haberla matado inclusive.

Muchas veces hubiese deseado que mi madre me matara cuando era bebé... -Susurró, mientras volvía a enderezarse y a sentarse de manera más correcta que antes. -Gracias al cielo, jamás me interesó seguir el camino de la prostitución como mi madre lo quería, pero en el barrio donde me crié había más mugre, aparte de esa, y en esos vicios me vi envuelta desde que aprendí a caminar. -Mencionó con tristeza, para luego continuar. -Aprendí a robar, a timar y a mentirle a la gente, y gracias a ello tengo enemigos que me persiguen hasta el día de hoy, personas de mi misma calaña que, con justas razones, quieren reclamar mi vida para pagar por las cosas que yo les quité. No me excuso de mis errores, pero esa fue la única manera que yo tuve de ganarme la vida, inclusive mi madre empezó a utilizarme de esa manera cuando dejó de ser hermosa físicamente, cuando sus encantos se marchitaron...

El tener ese simple acordar hacía que la sonrisa de la joven se desdibujara completamente, transformando su semblante en uno completo de tristeza y de culpa, algo que ella sintió siempre y nunca se apartó de su corazón hasta el día de hoy.

Cuando era niña, me cansé de eso y decidí abandonar mi casa y a esa gente, empecé a ver lo hermoso de un mundo honesto y traté de mantenerme firme en las convicciones que me he creado, quise vivir honestamente, leer y escribir, trabajar como todo el mundo, pero no conocía otra manera de sobrevivir más que el robo y la mentira... debo admitir que me cuesta horriblemente, y más cuando todo el mundo te recuerda los errores que te pisan la espalda y te marcan. Aun así no me rindo, quiero y trato de lograr un cambio, necesito seguir viviendo para no sentir que mi vida no vale nada, para no quitármela... es todo....

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Kitsu Amano
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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Mashiro Kazan el 02/01/16, 03:37 pm

Pacientemente escuchó hasta el final del relato de Kitsu sin apartar los ojos de ella, sabía que no le estaba mintiendo y eso ya era suficiente para ver que realmente estaba confiando en él para decirle ese tipo de cosas tan personales. Él no la había obligado a contárselo todo de aquella forma así que si había sido por decisión propia simplemente le decía una cosa: Era una mujer valiente aunque ella misma no reconociese su propia valía. Miró hacia el fuego cuando este ardió con más fuerza sin asustarse, solo cruzándose de brazos con una ceja levantada, si seguía así la madera definitivamente no iba a aguantar mucho e iban a empezar a sentir los efectos del frío, aunque bueno, teniendo en cuenta como estaba la situación aquél era el menor de los problemas. En ningún momento puso una cara mala ante lo que estaba diciendo más allá de la de preocupación, sin embargo dejó que ella continuase con su relato y en cuanto acabó cerró ambos ojos con un gesto amable puesto en la cara. Solo imaginarse aquella vida le hacía querer comprender lo que sentía Kitsu para empatizar con ella, sin embargo, alguien como él no era capaz de imaginarlo y lo sabía. Ante las preguntas existenciales que existían dentro de la cabeza de la pelirroja no podía hacer nada más que mostrarle un camino, ella era la que tenía que responderlas, sin embargo si que podía dar una opinión propia.

-Los hijos no eligen a sus padres. -Era una verdad absoluta, él no había podido elegir una familia que lo hubiesen tratado como un niño normal, había sido exprimido en su pasado hasta que había caido más de una vez casi en coma por los golpes, eso le había hecho el tipo de persona que era ahora, sin embargo... Al mirar a Kitsu podía ver un mundo entero entre él y ella, no porque le fuese inalcanzable, sino por el hecho de que era un dolor completamente distinto al que podía sentir, por lo menos lo que si que podía hacer era estar allí.- Solo el hecho de que quieras cambiar, que quieras enmendar el camino que has recorrido hasta el momento ya te hace alguien con mucha valentía y y fuerza. -Se levantó de donde estaba y se agachó delante de ella, para que le pudiese ver de cerca, un gesto solemne de caballero que le podía poner en aprietos a modo de promesa, pero no le importaba... Había llegado a la conclusión de que simplemente quería apoyar a la persona que había delante de él, empujarla a seguir por el camino que ella decidiese recorrer sin desviarse en este caso el camino de la honradez.

-No digas que tu vida no tiene valor, símplemente tienes que encontrar tu propósito para que lo tenga, algo por lo que luchar. -La miró directamente a los ojos con una mano en el pecho hecha un puño, gesto completamente serio y voz firme.- Juro que te acompañaré en el camino que decidas, que te ayudaré cada vez que te desvíes y que estaré ahí cada vez que quieras gritar. No volverás a estar sola ni volverás a cometer los errores del pasado. -Tras decir estas palabras se levantó, con una renovada sonrisa esta vez un poco más animada, tal vez todo aquél numerito era innecesario, sin embargo para él era algo que iba más allá de un simple juramento, estaba apostándose ahí el todo por el todo y no pensaba dejar un juramento de ese calibre a medias.- Es lo mínimo que puedo hacer por una amiga que necesita ayuda. -Sabía que ese tipo de promesas no era del que se le hacía a un amigo, sin embargo le daba igual, lo hecho hecho estaba y no se arrepentía, de hecho se sentía incluso orgulloso de poder realizar aquél juramento delante de una persona que lo que de verdad necesitaba era un ejemplo a seguir, alguien que no la guiase por el mal camino.

Dado que el fuego que había provocado Kitsu había consumido casi toda la madera, Mashiro se agachó junto a la chimenea y cogió de la caja más de la misma para poder echarla, en cuanto ese fuego se apagase tendrían que buscar bastantes mantas, era la pega de estar junto a un lago y un clima algo frío. Hacía humedad por la noche y eso se notaba, calaba en los huesos. Tras eso, se giró hacia Kistu, lo cierto es que le preocupaba el estado de ánimo que pudiese tener tras haber recordado una historia tan dolorosa, sin embargo si que podía decir que aquello era un peso que se había quitado de encima, ahora sabía además que la buscaban, así que se podía decir que se había autoproclamado su nuevo guarda espaldas a voluntad propia. Se sentó de nuevo en su lado del sillón sin decir nada, realmente es que no sabía bien lo que decir en aquella situación y creía que, de momento, lo mejor sería que Kitsu se quedase pensando sobre lo que quería hacer, sobre sus palabras y sobre lo que estaba realmente dispuesta a cambiar. Eran cosas que solo ella podía resolver.

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Mashiro Kazan
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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Kitsu Amano el 02/01/16, 04:21 pm


Mashiro... kun...

Susurró mientras observaba al chico, no solamente su rostro profesaba una tranquilidad que ella no se esperaba, sino que sus pensamientos se habían vuelto completamente distintos, ella creía que su persona iba a ser sacada de esa casa de alguna manera por no llevar un estilo de vida que fuera acorde con lo que esperaba el muchacho, pero al ver que había sido aceptada de esa manera... no pudo evitar sonreír mientras soltaba un par de lágrimas que trataba de reprimir ¿Qué había sido aquello? La sonrisa de la muchacha al escuchar el juramento de su amigo era sincera en verdad... no sabía cómo sentirse al respecto, después de todo, la situación se había dado, necesitaba contarlo ¿Verdad? Ser sincera había sido algo realmente duro para ella, y ás ahora, sabiendo que no era una persona evocada a hablar verdades como esas, supuso que un momento de deblidad hizo que su cuerpo aflojase completamente...

¿Estás seguro de que es lo que quieres? Mira que será peligroso, lamentablemente me he metido con las personas equivocadas... no quisiera que tu seas afectado por mis propios problemas, no podría permitirlo.

Terminó diciendo al recordar que su vida no había sido del todo hermosa, sabiendo que se había metido con gente que realmente era peligrosa en el rubro en los cuales se desempeñaban, y aun así, escuchar las palabras del chico la reconfortaron en gran manera. Nunca había tenido un amigo que quisiera protegerle de esa manera, la única persona que había dicho algo parecido la abandonó en medio de la nada, y nunca supo el por qué. Se mantuvo en su lugar al ver que el chico volvía a colocar leña en la chimenea, leña que ella había consumido con su poder por asunto de la rabia que llevaba encima. Tenía que aprender a controlar sus habilidades de alguna u otra manera, pero no estaba segura de cómo hacerlo, seguramente lo vería con el tiempo.

Ante el juramento que él había hecho ante su persona, la dama simplemente comenzó a pensar dentro de su corazón, sabiendo que ahora mismo había encontrado a una gran persona para poder estar a su lado, no lo abandonaría ahora... sabía que todas las personas debían enfrentar a sus demonios, y él no podía ser la excepción a esa regla, se prometió, dentro de su corazón, que ayudaría al chico y lo mantendría a salvo, lo ayudaría siempre que pudiese, iba a acompañarlo hasta que él decida que ella no es más útil a su lado... Observó sus manos y luego volvió a ver el fuego con una sonrisa en su rostro, teniendo en cuenta que ahora sí había encontrado a alguien que parecía valer lo suficiente como para tenerlo presente siempre, y eso le daba el ánimo para poder ayudarlo como sea que fuere. Sonrió mientras pensaba, ocultando sus sentimientos de alegría en el silencio que se había formado.

Eres la primera persona que me ha dicho que generé un buen recuerdo, y que tuvo una buena impresión de mí ¿Recuerdas que te lo dije? Fue justamente por esto, no siempre viene alguien a decirme que le he caído bien, y mucho menos encuentro a alguien que me considera un amigo... -Dijo con una mirada hacia el fuego, comenzando a sentir un poc de frío en el ambiente, supuso que el vivir al lado de un lago era la causa de ese clima. Hace un poco de frío ¿No crees?

A pesar de eso, el frío poco le importaba, ahora mismo estaba tan enfrascada en las palabras del muchacho, que le costó salir de su ensoñación y se mantuvo en el lugar, quieta y con una sonrisa que parecía ser la de una niña pequeña ¿Tanto había golpeado la palabra ajena?..

para alguien que jamás tuvo una palabra de aliento, pues sí.

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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Mashiro Kazan el 02/01/16, 06:14 pm

Ante la pregunta de Kitsu solo pudo asentir, estaba más que seguro de que quería hacer eso no solo por ella, sino por él mismo también. No podía dejarla tirada después de lo que habían pasado juntos, y mucho menos siendo que la consideraba de por sí una amiga ayudarla era lo menos que podía hacer. Si no lo hiciese seguramente acabaría dándole un ataque de ansiedad por la preocupación que levantaría en él el bienestar de Kitsu y era algo que no estaba dispuesto sufrir siendo que PODÍA hacerlo.- Estoy completamente seguro, Kitsu. -Comentó serio para luego mirarla, sus siguientes palabras le dejaron un poco fuera de juego, eso de ser la primera persona que le decía algo así no le gustaba, se sentía halagado sin duda, pero solo quería decir que alguien de más o menos su edad le había dicho por primera vez que la consideraba una amiga y que la pensaba cuidar... No era justo para ella desde luego, pero, siempre había una primera vez para todo y no pensaba retirar sus palabras en ningún momento, alguien como él no era alguien que mostraba arrepentimiento para ese tipo de cosas, mucho menos pensaba hacerlo. Estaba dispuesto a correr todos los riesgos que necesitase correr, siempre lo había estado y siempre lo estaría en un futuro, para eso vivía.

Él no estaba notando frío alguno, tal vez ya acostumbrado a vivir en esas tierras, sin embargo se levantó.- Iré a por una manta, espera. -Dicho esto se encaminó hacia su cuarto dejando la puerta abierta para que el calor de la sala de estar se fuese hacia esta habitación también para cuando Kitsu tuviese que ir a dormir que no se la encontrase completamente fría. Al entrar encendió la luz dejando ver así una habitación medianamente espaciosa de suelo de madera, un escritorio donde tenía varios libros abiertos, su cama individual, un baúl al pie de esta, un armario en la pared y poco más. La susodicha estaba absurdamente limpia y es que esa mañana se había dedicado a conciencia a limpiar su casa para la época que entraba, no podía permitir que las humedades arruinasen su hogar así porque sí. Cerró los libros y los colocó en una estantería de dentro de su cuarto, no tenían demasiado contenido entretenido, caballería y poco más al menos como libros que usaba para dormir. Acto seguido se dirigió al baul y lo abrió tranquilamente, sin ningún tipo de prisa.

Lo cierto es que se estaba tomando su tiempo para recapitular lo que había hecho hasta el momento... Viajar, viajar y más viajar. Tal vez él había encontrado en Kitsu su propósito, quería protegerla y con ello tal vez encontrar un sitio en el que poder estar, en el que ser uno más y no solo una sombra de una tribu ya perdida. Por desgracia él en la susodicha solo había sido un aprendiz, lo único que sabía de ella era el estilo de pelea que podía combinar bien los puños o bien la espada, sin embargo sabía que eso solo era el principio y que la disciplina era algo un tanto más... Sagrada que un simple combate. No se consideraba un caballero completamente, así que se podía decir que tampoco tenía los votos de su tierra, podía permitirse en algún momento ese tipo de situaciones en el que tuviese que mirar hacia atrás, recapitular y seguir adelante. Finalmente tomó una manta que pudiese calentar el cuerpo de su compañera, así por lo menos los ligeros temblores cesarían.

Con tranquilidad salió de la habitación con la manta entre las manos, mirando hacia donde estaba esta si se había movido o si se había quedado esperándole como buena persona paciente.- Pronto te acostumbrarás a este ambiente. -Comentó tranquilamente, él mismo lo había hecho, ella que tenía magia de fuego posiblemente podría regular la temperatura de su cuerpo y con ello amoldar los impactos ambientales que podían tener esas tierras. Tranquilamente se sentó y extendió la manta por todo el sillón, aprovecharía él también para taparse, total, no era necesario pasar frío en esos momentos y tampoco es que le gustase precisamente.

-Esto va a ser raro, no estoy acostumbrado a las visitas. -Comentó con una leve carcajada mezclada en la voz, lo cierto es que iba a tener que acostumbrarse tanto como suponía que iba a tener que acostumbrarse Kitsu.- Si te entra sueño, dímelo y preparo las cosas. -Y por cosas se refería a mantas, no iba a tener suficientes con las que habían puestas en la cama ni de broma.

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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Kitsu Amano el 02/01/16, 07:04 pm

Entiendo...

Dijo la mujer con una sonrisa en el rostro y una mirada más tranquila mientras observaba cómo es que el chico se iba a buscar algo para que pueda cubrirse por el frío unos momentos, mientras tanto, subía ambos pies descalzos al sillón y se sentaba con las piernas flexionadas como si fuese una niña pequeña, pero sabía perfectamente que este era su nuevo hogar, provisionalmente claro. Su sonrisa no se borraba, escuchó las palabras del chico, asegurando aún con sus palabras lo que haría por ella, quién aun no podía creerse las palabras dadas, pero se sintió bastante mejor ante la mención del muchacho, no sabía por qué, pero se daba cuenta de que todas las cosas que le estaban pasando no eran más que cosas buenas... y fue ahí cuando temió lo peor. ¿Y si todo esto en realidad era una calma antes de la gran tormenta de su vida? sus temores de ser molestada o inclusive enjuiciada por sus malas acciones pasadas hacían que su cuerpo se volviese más frío pues no quería involucrar a terceros en sus propios problemas, a pesar de todo, era un amigo de ella, no era un ser cualquiera a quién pudiese cargarle el peso de sus propias malas acciones.

Observó cómo es que su compañero se acercaba con una manta que extendía por todo el sillón, y en ese momento la muchacha tomó una aparte de la misma para cubrirse lo mejor que pudo, al ver que él hacía exactamente lo mismo no pudo evitar sonrojarse ¿Qué pasaba? al parecer también tenía frío ¡Normal! con un ambiente como aquel cualquiera podía morirse de frío. Seguramente tendría que utilizar la magia que posee para poder regular la temperatura corporal y sentirse mejor durante la noche, no le quedaba otra con el aire que entraba por las rendijas de la ventana o por la parte inferior de la puerta del frente. La joven se mantuvo en silencio mientras asentía a las palabras del chico, y lo observaba fijamente para poder acostumbrarse, era extraño tanto para él como para ella, que ahora tenía que vivir en aquella casa por su cuenta. En esos momentos la joven sonrió, recordando unas cuantas cosas que ella pensaba comunicarle al chico para que entre los dos las cosas queden "en paz".

Para que lo sepas, soy de levantarme antes de que salga el sol, muy rara vez me levanto tarde, pero piensa que a las seis de la mañana ya estoy de pie para comenzar el día. -Mencionó la muchacha con una sonrisa en sus labios, para luego pasar a una mirada más seria. -Por otra parte, quiero encargarme de la cocina, dentro de todo se me da bien, y no creo que sea para nada saludable que tu andes comiendo solamente latas de conservas en tu casa ¿De acuerdo? No acepto discusiones en cuanto a esto. Es lo menos que puedo hacer al dejarme que me quede.

Terminó de comentar la mujer, pero había un detalle importante que quería aclararle para que esté al tanto de algunos gustos de ella y no se asuste en el camino.

Soy de entrenar el control del fuego, por ende, si ves que hay demasiadas llamas por los alrededores, soy yo... o un loco pirómano, cualquiera de los dos -Ella podía reunir las cualidades de una pirómana tranquilamente. También soy de entrenar con la espada, por lo que también encontrarás un par de cortes por los árboles del bosque... -Esto último lo mencionó con una risa nerviosa. -¡Ah! quería pedirte un favor... ¿Me dejas leer los libros que tienes dispersados por la casa? me gusta leer y quisiera saber qué tienes aquí... ¿Puedo?

Después de que respondiera a estas cuestiones, ella no omitiría objeciones para ir a su habitación, a pesar de que no podría dormir en la noche de hoy, quería habituarse al lugar que tendría que ocupar de allí en más, al menos le dejaba en claro algunas cuestiones importantes para que supiera de que iba el día a día de la joven maga de fuego.

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Re: The calm. [Priv. Kitsu Amano]

Mensaje por Mashiro Kazan el 03/01/16, 12:13 pm

Se había quedado mudo al principio, ¿Que se iba a encargar de la cocina? ¿Qué tenía de malo las judías en lata que había preparado? Era algo que escapaba a la comprensión de Mashiro, sin embargo no se quejaría, después de todo a veces había que cambiar los hábitos para conocer cosas nuevas y la verdad, hacía años ya que no comía nada realmente casero. No iba a oponer resistencia, después de todo de eso trataba la convivencia, que cada uno hiciese lo que se le daba mejor aunque lo siguiente que dijo le alarmó un poco. Cierto era que él también usaba los árboles de los alrededores para entrenar al menos unas horas al día, sin embargo no usaba una espada de metal a la hora de hacer ese tipo de cosas por no dañar la naturaleza de los alrededores y desde luego no iba a permitir que Kitsu deforestara los bosques de detrás de su casa cuando le daban una buena vista al fondo de la misma visto desde fuera, supuso que al ser el anfitrión de la casa tenía cosas que decir al respecto sobre lo que le estaba diciendo, apreciaba su casa y los alrededores después de todo.

-No te diré qué puedes hacer y qué no, estás en tu casa. -Dijo mirándola de reojo algo serio.- Sin embargo antes de que te lances de cabeza... Fuera hay un almacén con armas de madera, simulan el peso de una real. Y tu control del fuego... Intenta practicar apuntando al lago y así dejamos la posibilidad del incendio solo al pirómano. -Lo había dicho de broma, pero como tal la había llevado hasta las últimas consecuencias, se llevó una mano a la cara para tapar la sonrisa que tenía en la cara. La verdad es que estaba deseando ver en qué acababa todo aquello.- De hecho si necesitas ayuda para entrenar, yo mismo me puedo unir a los entrenamientos, creo que duermo menos que tú. -Apenas necesitaba unas cuatro horas de sueño para estar descansado, menos horas había tenido desde los seis años de vida hasta los catorce y eso era un hecho sobre lo que era su entrenamiento, su padre más de una vez casi lo mata por dormir unos segundos más de la cuenta con una cuchillada al cuello. Siempre se lo había dicho, un guerrero siempre tenía que tener cuidado con los asesinos y los traidores que podían haber por los alrededores, siempre alerta, siempre en pie con una espada en la mano... Siempre listo para la guerra de ser necesario.

La verdad es que le impresionó su entusiasmo por los libros, se había fijado que desde que habían entrado a la casa no había quitado el ojo a las estanterías cosa que le daba un poco de vergüenza.- No creo que esa lectura te guste... Son solo cuentos de heroicidades y esas cosas. -Y es que le daba un poco de pudor el hecho de que una literatura tan fantasiosa y a veces infantil estuviese allí de forma tan expuesta. No es que le molestase, claro estaba que habían historias con una trama muy adulta, sexo y mucha muerte, sin embargo no sabía si aquella lectura sería la que pudiese saciar las ansias de la misma de Kitsu o si simplemente sería una forma de hacerle bullying por sus gustos literarios. Solo quedaría ver lo que pasaba en el futuro.

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