Sharelsa [Fic]

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Sharelsa [Fic]

Mensaje por Invitado el 14/09/15, 08:51 am

—¿No eres muy mayor ya para estas cosas, Sharrkan?...Además, he de decirte que tanto tu padre como yo nos sentimos incómodos con esto....—

La madre del peliblanco se encontraba en la puerta de la habitación de su hijo, con los brazos cruzados y una expresión de disgusto en el rostro. Sharrkan, con una muñeca rubia y otra morena miraba confuso a su madre. Viendo que no iba a pronunciar ni una sola palabra, la madre decidió continuar. Aquello no era normal.

—Es que hijo...vale que te gusten las muñecas, todos tenemos nuestras etapas...¿Pero es necesario que tú también te vistas de princesa?. No sé....¿qué piensan tus amigos de todo esto?.—

Una lágrima comenzó a recorrer la mejilla del peliblanco, que triste miraba a su madre a los ojos sin apartar la mirada. Cogió a Cenicienta y a Pocahontas las abrazó con fuerzas, tratando de sentir el inexistente cariño que las muñecas les brindaban.

—Ya te he dicho muchas veces que me dejes en paz. ¡¿Es que no puedo jugar tranquilo sin que me molesten?! ¡Yo solo quiero disfrutar de mi infancia, mamá!.–

Se puso en pie furioso y desvió la cabeza para observar por la ventana. Hacía un día nevado y los copos de nieves golpeaban contra el cristal. Entre tanto blanco se podía distinguir a unos jóvenes que le daban patadas a un balón.

—Pero cariño, tienes ya veinticuatro años...—

—¿¡Y qué más mamá?! ¿¡Y qué más?!.—

La madre agachó un poco la cabeza, frustrada, pero trató de no perder la compostura y su voz continuó con el mismo dulce tono.

—Y llevas mi pintalabios rosa puesto. ¿También era necesario que te pusieras relleno en el pecho del vestido? De verdad hijo, que me preocupas.—

Sharrkan se sacudió la falda del verdes vestidos y se echó por encima una capa morada mientras aguantaba las palabras de su madre.

—Y me parece muy mal por tu parte que le robes las muñecas a tu hermana. Ella no tiene por qué aguantar que te metas en su cama bajo la manta de la Barbie y la llames "furcia" mientras la echas de su habitación. Solo tiene nueve años...—

—¿Es eso lo que piensas de mí?.—Sharrkan devolvió la mirada a los ojos de su madre y acto seguido abrió las ventanas de la habitación dejando que una frío y fuerte viento de invierno inundara la sala.—Entonces me marcharé a las montañas y viviré en mi palacio helado. ¡Me iré!.—

—¿No es eso de la peli que viste ayer? Hijo de verdad que me preo-—La mujer no pudo terminar la frase cuando su hijo ya había saltado por la ventana. Corrió hacia ésta y se asomó mientras gritaba.—¡Que vivimos en un quinto piso!.—Al fondo, el chico se levantaba dolorido del suelo y se sacudía la nieve mientras echaba a andar indignado. Al mismo tiempo, una melodía comenzaba sonar de fondo por todas partes sin origen aparente.—¿De dónde coño viene esa música?.—Se preguntó la madre observando como su hijo se marchaba.

The snow glows white on the mountain tonight.
Not a footprint to be seen.

La voz de Sharrkan sonaba firme y sincera. No era del todo agradable, y los gallos que a veces le salían convertían la canción en un tanto irritante. Pero el peliblanco caminaba tranquilo por las nevadas calles de la ciudad sin importarle las miradas que se clavaban en él.

A kingdom of isolation.
And it looks like I'm the queen.

—Ni "queen" ni poyas, ¡que te quites de en medio hombre!.—El camionero comenzó a pitarle sin parar al joven que danzaba por la carretera haciendo a los coches frenar de forma imprevista y provocando algún que otro accidente notable por el sonido de la alarma de algunos vehículos.

The wind is howling
Like this swirling storm inside.
Couldn't keep it in.
Heaven knows I tried.

—Mami, esa mujer me da miedo...—El muchacho corrió para esconderse detrás de su madre mientras observaba como Sharrkan se sentaba en uno de los columpios y continuaba cantando mientras a la niña del columpio de al lado se le caía la piruleta al suelo.

—Mejor vámonos hijo.—La madre cogió al niño en brazos y sin dejar de mirar asustada al peliblanco salió del parque a paso ligero.

Don't let them in, don't let them see.
Be the good girl you always have to be.
Conceal, don't feel.
Don't let them know.
Well, now they know.

Cantando como si le fuera la vida en ello se columpiaba entre los gritos de los niños pequeños que corrían hacia sus madres o padres. Continuando con su pequeño ataque de locura salió despedido del columpio hacia el tobogán y se subió en lo más alto para dar lugar a los siguientes versos que con entusiasmo cantó.

Let it go, let it go.
Can't hold it back anymore.
Let it go, let it go.
Turn away and slam the door.
I don't care
What they're going to say.
Let the storm rage on.

Sharrkan alzó los brazos esparciendo purpurina apenas visible entre los copos de nieve que había sacado de sus mangas. Acto seguido se deslizó por el helado tobogán cuán niño pequeño. A lo lejos, un coche de policía llegaba a toda prisa, y cuando apenas al joven le dio tiempo de pestañear, dos hombres vestidos de uniforme ya estaban encima suya haciéndole caer al suelo.

The cold never bothered me anyway

—Basta ya de idioteces, ¿no?. Te llevaremos a comisaría.—

Sin borrar la sonrisa de su rostro ni quejarse se metió en el coche de policía. Cuando éste se puso en marcha jugó con el vaho de las ventanas del vehículo.

It's funny how some distance
Makes everything seem small.
And the fears that once controlled me
Can't get to me at all.

Un policía que iba a su lado le metió tal colleja que se le soltó la rubia peluca y cayó sobre la ventana inconsciente.

2 DÍAS DESPUÉS

—Se le acusa de disturbio público, lo que conlleva su justa multa a pagar. ¿Tiene algo que añadir en su defensa?.—

La jueza, intimidante y feroz, se alzaba ante los presentes sentada sobre su rojo sillón. Con la mirada clavada en Sharrkan, que seguía con el vestido puesto pero hecho trizas y con una cara de espanto, esperaba la respuesta del joven. El peliblanco se puso en pie lentamente y se subió sobre la mesa sin importarle nada. Entonces la misma música de hace dos días volvió a sonar y emocionado alzó los brazos en el aire para volver a esparcir purpurina mientras daba vueltas.

Let it go, let it go.
Can't hold it back anymore.
Let it go, let it go.
Turn away and slam the door.
I don't care
What they're going to say.
Let the storm rage on.

La jueza se puso también en pie y señaló a dos policías que se encontraban a un par de metros de distancia. Les hizo un gesto con la mano y con voz firme pronunció:

—Llévenselo de mi sala.—

Los dos policías placaron al joven sobre el suelo y la música cesó. Aquel fue el fin de Sharelsa.

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