¿Extraterrestres? ¿Qué locura esa esa? Ahora dirán que la magia existe... [Misión rango D: Scar y Dunya]

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¿Extraterrestres? ¿Qué locura esa esa? Ahora dirán que la magia existe... [Misión rango D: Scar y Dunya]

Mensaje por Invitado el 21/07/15, 07:50 pm

¿Día libre? ¿Era realmente necesario? Por lo visto para muchos sí, por no decir para todos, excepto para Scar. Cuando no tenía que ir al consejo desperdiciaba su tiempo paseando y buscando algo que hacer. El aburrimiento le consumía y sentía que se pasaba los días sin hacer nada productivo. Prefería ir a trabajar, al menos allí se sentía útil. Aquel día no iba con el traje del consejo. Portaba una camisa blanca con una chaqueta negra por encima. Esta era de manga larga y con capucha forrada de un pelaje albino. En la parte inferior llevaba un pantalón largo, rojo y bastante llamativo y calzaba unas botas bajas del mismo color que su chaqueta. No se había molestado en recogerse el pelo, así que este caía sobre sus hombros y su espalda.

Con sus largas caminatas, y sin saber muy bien cómo o por qué, había llegado a la impactante ciudad de Magnolia. No era la primera vez que iba, pero su belleza no tenía parangón. Dejaba boquiabierto a cualquiera que gustase disfrutar de unos paisajes coloridos y llenos de vida. Aún si el sol se había puesto hace horas. Pero las palabras de un grupo de personas borraron cualquier pensamiento agradable del pelirrojo. Observó confuso al grupo que había soltado semejante desfachatez. Eran unos cuantos hombres y mujeres, vestidos con mantos harapientos, de color azabache y con un símbolo extraño en la zona de la espalda. Preguntar sería inútil y  absurdo y, enfrentarlos a todos y sin pruebas, más todavía.Ya tenía distracción para un rato, los espiaría para ver que tramaban.

Scar no era precisamente un observador sigiloso y con facilidad para misiones de espionaje, pero tampoco parecía que los sujetos misteriosos tuvieran muchas luces, y con el ruido que hacían y los murmullos que levantaban tras de sí, era fácil ocultarse. Escondiéndose tras barriles, cajas, puestos comerciales e incluso disimulando, fatal, para evitar que sospecharan de él, acabaron frente a las puertas de una casa bastante grande. El inquilino debía ser alguien con buena paga, aunque tampoco en exceso. Uno de los allí presentes sacó una antorcha y tras proferir un grito de guerra, o algo así, encendieron el trozo de madera y lo arrojaron sobre la estructura. -Guadaña de aire.- Susurró el pelirrojo, creando un corte de vacío que segó la antorcha en dos e hizo que cayera sobre el suelo de piedra. Se acercó raudo y pisó las llamas, consiguiendo que se extinguieran fácilmente.

-¿Quién eres tú y cómo osas ponerte en medio? ¡No puedes defender a ese hombre que difama calumnias sobre cosas que no puede llegar a comprender!- Decía el mismo hombre que había lanzado el arma candente. -Es innecesario que conozcáis el nombre de aquel que os hará pagar por vuestro crimen. Intento de homicidio y destrucción de un hogar habitado.- Sabía que había alguien dentro, pues había luces encendidas. El señor que vivía en dicha casa, salió para ver porque había tanto escándalo y el pavor inundó su rostro. -No se preocupe buen hombre. Resguardase en el interior de su morada, pues yo me encargaré de expulsar a estas ratas.- Pocos segundos tardó en volver a entrar y cerrar con varios cerrojos de más. -Lárgate antes de que tengamos que quemarte a ti también junto a él.- Insistió el mismo. -Inténtalo.- Respondió Scar, desafiante y con una mirada fría y calculadora.

[Flashback]

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Re: ¿Extraterrestres? ¿Qué locura esa esa? Ahora dirán que la magia existe... [Misión rango D: Scar y Dunya]

Mensaje por Dunya el 22/07/15, 11:32 am

Su cuerpo necesitaba acción. Hacía semanas que se había sumergido por completo en un estudio sobre runas antiguas junto a un grupo de magos especializados, aquello había sido una increíble experiencia para aprender sobre el mundo humano, y sin duda la isla a la que había sido enviada para colaborar era un pequeño y virgen paraíso. Pero su cuerpo necesitaba algo de movimiento, necesitaba sentirse aún una luchadora y si se pasaba los días enteros entre libros de historia, traducción de lenguas antiguas y antiguos muros llenos de garabatos, no se sentiría a gusto. A veces necesitaba una forma de liberar la mente y de dejar de mantenerse ocupada en trabajos que requieran de estudio. Para Dunya la mejor forma de conseguir aquello que buscaba era con una buena dosis de adrenalina. Aquella preciosa isla le daba todo lo que necesitaba en aquel momento, excepto un villano fuera del alcance de la ley o un gigantesco monstruo del que tuviera que proteger la ruinas. Por lo que decidida a liberarse un poco de aquel peso, decidió tomarse su descanso para volver al reino con una misión entre manos. Una misión que ella desconocía hasta que un pájaro mensajero se asomó una mañana por la ventana de la cabaña alojamiento de la joven y soltó de sus garras para dejarla caer sobre el escritorio. La espíritu se levantó enseguida, y aún con la vista borrosa por los fuertes rayos de luz del sol, se puso a leer con atención el informe de la misión. ¿Un grupo de chiflados que querían acabar con un famoso locutor de radio? Aquello sonaba a trabajo fácil, pero nunca había que subestimar a los locos.

Dunya se preparó y cuando estuvo lista se acercó a la lancha más cercana de la playa que tenía en frente. Entre gritos del dueño de ella y sonidos de las revoltosas olas del mar, arrancó a toda velocidad y partió hacia el continente con la misión entre manos. No tardó mucho en llegar, menos aún al saber que la ciudad a la que se dirigía tenía puerto y por lo tanto no tendría que coger otro transporte que la llevara hacia el interior.

—Cuídame y límpiame la lancha un rato, guapetón.— Comentó la espíritu nada más bajar de ésta aún con el motor encendido al tiempo que le guiñaba un ojo al sorprendido marinero y le lanzaba una moneda con un impulso del dedo pulgar. Éste no respondió, pero bastó con que Dunya sonriera y se bajara un poco la cremallera del top para que el otro entre babas reaccionase y se pusiera con el espontáneo encargo.

Corrió tanto cómo pudo con aquellas negras botas con tacón. Si su calzado no llevaba tacones, no se sentía mujer. Aquello era ley de vida. A juego con las botas llevaba una corta chaqueta de cuero del mismo color con un top morado debajo con un envidiado escote que rellenaba con sus rebotantes senos. Más abajo llevaba unos shorts oscuros que dejaban al descubierto la delicada piel de sus piernas hasta dónde daban comienzo las botas. Se hizo paso entre la multitud, y mirando cada dos por tres la dirección de la vivienda al fin llegó a la enorme mansión.

Se quedó observando el lugar a varios metros para estudiar la escena que había ante ella. Un grupo de encapuchados con un extraño símbolo en la espalda se encontraban frente a la casa. Entre ellos había un chico alto de rojiza cabellera que vestía diferente y parecía amenazarlos. Por un momento pensó que aquel chico era alguien que conocía, pero en cuanto se fijó en sus rasgos al acercarse unos cuantos pasos, se dio cuenta de que no era él. Echó una ojeada al comienzo del edificio de la vivienda tras los muros, un hombre de lujosa vestimenta acababa de cerrar la puerta, aterrado. Entonces Dunya ya se dio cuenta, aquel hombre era el cliente de la misión, pues no se había equivocado de vivienda. Los encapuchados eran los locos de los extraterrestres, y el pelirrojo era ¿su compañero? No sabía que la misión era en pareja, siempre se enteraba de aquellas cosas cuando ya no había marcha atrás.

Al ver que los encapuchados se acercaban cada vez más al humano, la espíritu decidió entrar en acción. Tras unas elegantes piruetas y un último salto, se colocó encima del muro que daba a la vivienda. Acomodó su pose echando la cadera hacia un lado al tiempo que el viento ondeaba su azabache cabellera. Se aclaró la garganta para llamar la atención de los allí presentes y todos pusieron la mirada en ella, preguntándose en aquellos rostros que quién era la joven.

—¿Por qué no os largáis de aquí?.— Les preguntó con dulce voz. Antes de pegar había que preguntar. La respuesta de ellos no fue muy complaciente, y uno le lanzó una piedra la cuál Dunya esquivó saltando para caer de nuevo sobre el suelo, a unos cuantos metros de ellos. Hizo una mueca de desaprobación y uno de ellos salió corriendo hacia ella con una espada en la mano mientras le gritaba "Perra". La espíritu, nada contenta por su reacción, lo miró de forma fría y sus labios pronunciaron unas palabras al tiempo que unos pares de pétalos caían sobre el encapuchado que estaba a punto de llegar.— Cinco Fleur.— Del suelo salieron dos brazos que agarraron los tobillos del espadachín, impidiéndole avanzar el metro que le quedaba hacia la chica. De su espalda salieron otros dos brazos los cuales agarraron las muñecas del chico y tiraron hacia atrás para impedirle el movimiento. Finalmente, de algo más abajo de la nuca salió un último brazo que pasó por encima de la cabeza del encapuchado y lo agarró de la barbilla para tirar hacia atrás, bloqueando por completo el cuerpo del hombre que temblaba aterrado sin entender que ocurría.— ¿Nunca te dijeron que está mal decir cosas feas?.— Preguntó Dunya en voz alta mientras caminaba hacia el hombre, haciendo resonar sus tacones.— Ahora no me dejas otra opción.—Hizo una pausa para poner su mano sobre la frente tapada por la otra mano que sometía al hombre.— ¡Clutch!.— Hizo fuerza empujando su cabeza a la vez que todos los brazos tiraban hacia atrás y el cuerpo del encapuchado soltó sangre por la boca y se dobló sobre sí mismo como si fuera una muñeca de trapo, haciendo resonar por lo alto la rotura de todos los huesos de su columna. Seguidamente el inerte cuerpo cayó al suelo al tiempo que los brazos desaparecían.—¿El siguiente?.— Les preguntó Dunya a los sorprendidos encapuchados, sonriendo y fijando luego su mirada en los ojos del pelirrojo.

[~Flashback~]


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Re: ¿Extraterrestres? ¿Qué locura esa esa? Ahora dirán que la magia existe... [Misión rango D: Scar y Dunya]

Mensaje por Invitado el 24/07/15, 08:23 am

Como era de esperar, la arrogancia del pelirrojo no era un plato de buen gusto. Probablemente eran conscientes de que era mago o tenía trucos bajo la manga, pues no cualquiera cortaba una antorcha en pleno vuelo y a varios metros de distancia. El recluta del consejo agarró un cigarrillo y se lo puso en los labios, ignorando a aquellos maleantes que soltaban miles de improperios contra su persona. Sacó una cerilla y la encendió para prender el cilindro, usando su mano libre para tapar el viento. Dio una calada y expulsó el humo mirando hacia el cielo. Era una forma de relajarse y tomarse las cosas con calma, a pesar de que estaban a punto de atacarle. -¡Muere, escoria!- Gritó uno de ellos, blandiendo un sable con intención de rebanar en dos al mago. Scar hizo gala de su magia y desvió la espada de aquel hombre hacia un lado, haciendo que este cayese de bruces contra el suelo.

-Eso no ha sido muy inteligente por tu parte.- Comentó el pelirrojo mientras miraba de reojo al agresor, que no tardaría en ponerse en pie y volver a intentarlo, nuevamente en vano. -Es inútil.- Insistió. Su magia podía reflejar cualquier objeto e incluso magias de un nivel similar o inferior y contra gente ordinaria no necesitaba esforzarse, por lo que podía hacerlo una y otra vez sin dificultad. Golpeó al hombre en el estómago con un gancho de izquierda y le propinó una patada que lo lanzó contra el grupo. -Ignoro vuestros motivos, pero ya he visto suficiente... un grupo de personas que pretenden arrasar un hogar y matar sin escrúpulos no merece más que el mismo castigo. Arrepentíos ahora, pues mañana será demasiado tarde.-

De repente una mujer apareció en escena, llamando la atención de todos los presentes. Probablemente por la belleza de un cuerpo esculpido a la perfección o por su inesperada llegada. Pidió, con un tono cordial, que los alborotadores marchasen del lugar, mas como era de esperar la respuesta no fue más que un objeto arrojadizo y un insulto vulgar por parte del supuesto portavoz, justamente el mismo que intentó atacar a Scar, que visto su fracaso, decidió ir a por la mujer. ¿También era maga? No era seguro, pero poseía poderes de lo más peculiares. Creó brazos de la nada que aprisionaron a su oponente. Esta se acercó a él, y alegando que lo hizo por su mala educación, empujó hacia atrás al sujeto que falleció en cuestión de segundos. Le partió la columna en dos y la sangre brotó de su boca manifestando la muerte del insensato que se había metido con quien no debía.

-No te conozco, pero me gusta tu estilo.- Dijo Scar, dando otra calada a su cigarro, magnificado ante tal hermosa dama que demostraba un carácter digno de una mujer fuerte y segura, pero con una mirada seria. -Es lo único que merece esta basura.- Añadió, dirigiendo nuevamente la mirada al grupo de fanáticos que empezaban a sentir un temor palpable. Sus cuerpos temblaban por el pánico. Su ojos ni si quiera parpadeaban y aguantaban sus armas amenazantes, pero sin fuerza. Un simple toque las haría caer.

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Re: ¿Extraterrestres? ¿Qué locura esa esa? Ahora dirán que la magia existe... [Misión rango D: Scar y Dunya]

Mensaje por Dunya el 25/07/15, 05:40 pm

El resto de integrantes del grupo la miraban horrorizados, cómo de si un monstruo se tratase. La razón era lo rápido que había acabado con aquel hombre, y de hecho sin piedad ninguna acabaría con todo aquel que tratase de interponerse en su camino. Después de todo aquello era su misión y no dejaría que una secta de chiflados le hicieran perder el tiempo. Entre los temblores de los hombres y mujeres se interpuso una voz, la masculina voz procedente del hombre de cabellera roja. Aquel joven se veía tranquilo, sereno, no parecía la típica persona que armaba un escándalo, cosa que agradó a la espíritu. Sin soltar el cigarro que parecía apaciguarlo y liberar su estrés, cómo solía hacer la nicotina en la mayoría de los fumadores, la elogió. Dunya respondió al cumplido con una dulce sonrisa al tiempo que acomodaba su pose. Su mirada estaba clavada en los ojos del fumador, pues no merecía ponerle mucha atención a las despreciables personas del grupo.

—Pues saquemos la basura rápido, pelirrojo.— Le guiñó un ojo juguetona y dirigió su mirada al grupo de encapuchados los cuales parecieron armarse por una vez de valor y sacaron sus armas para tratar de pelear con ellos. Algunos usaban magia, sin embargo por la escasa complejidad de sus hechizos se podía deducir que no eran muy buenos en ello. El grupo pareció separarse en dos, pretendían hacerles frente a los dos por separado en dos mitades. Dunya no tenía ningún problema con ello, sabía que si aquel muchacho estaba tan tranquilo con ellos presentes era porque no les tenía miedo alguno. Igual era difícil tenerles temor a una panda de chiflados inútiles.

Aprovechando que todos se acercaron a la joven juntos, la espíritu con su aire de superioridad y sus bellos gestos extendió los brazos hacia los lados y pronunció:—Doce Fleur.—Ante los encapuchados aparecieron seis pares de pétales que cayeron todos en la misma zona del suelo. Los magos y espadachines se acercaron curiosos y de estos brotaron de golpe doce piernas juntas que estructuradas en orden formaban una única pierna de mayor tamaño.—¡Kick!.—Exclamó en voz alta con su dulce voz y la enorme pierna asestó una fuerte patada que lanzó a todos un par de metros por los aires. Seguidamente los miembros desaparecieron y Dunya continuó con su ataque llevándose dos dedos a sus labios y con un sensual gesto los separó y un corazón de materia rosa se formó hasta estirar su brazo por completo. Agarró de la parte trasera del corazón cómo si tensara la cuerda de un arco y volvió a pronunciar:—¡Slave Arrows!.— Soltó la materia que había agarrado y ésta al volver al corazón hizo salir disparadas del corazón cinco flechas inesquivables para los encapuchados, puesto que estaban en el aire. Las flechas les dieron de lleno en la cabeza y éstas se hicieron de piedra, haciéndoles caer boca abajo por el peso de la roca. Al chocar contra el suelo la piedra se rompió y por lo tanto sus cabezas también. Dunya con una sonrisa observaba los inertes cuerpos mientras se extrañaba de que hubiera sido tan fácil, aquello no requería de semejante seguridad cómo para necesitar la ayuda de dos "magos". La espíritu echó una ojeada curiosa al pelirrojo para ver cómo le iba a él, si era tan efectivo cómo ella habría acabado sin problemas.

—¡Entrad!.— La puerta del muro que daba a la entrada a la vivienda se abrió de golpe y tras ella un hombre de canoso cabello y arrugado rostro miraba a los dos jóvenes con ansiedad.—¡Rápido! Antes de que vengan sus superiores.— Les hizo un gesto con la mano y Dunya le hizo caso caminando hacia él haciendo resonar cómo siempre el tacón de su calzado. El hombre que debería rondar los cincuenta y muchos, vestía una bata roja y negra de terciopelo, debía ser de una cara marca. Después de todo la espíritu tenía buen ojo para la moda. Esperó que el mago entrase también y los tres se dirigieron hacia el interior de la vivienda, abriendo el dueño de la casa la puerta principal mediante un comando de voz. Las puertas de bronce se abrieron de par en par y el hombre volvió a hacerles un gesto para que le siguieran por los suelos de mármol de aquella exclusiva mansión. Dunya analizó la frase de aquel hombre: "sus superiores", ya entendía porque les resultó tan fácil acabar con ellos, no eran más que los novatos del grupo. Los miembros de más alto cargo o nivel serían los que realmente pondrían tensa la situación. De igual forma la espíritu esperó a que el cliente de la misión les explicara aquello con detalle y le aclarase las ideas.

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Re: ¿Extraterrestres? ¿Qué locura esa esa? Ahora dirán que la magia existe... [Misión rango D: Scar y Dunya]

Mensaje por Invitado el 28/07/15, 07:57 pm

Con cada frase, Scar sentía que su inesperada compañera, le caería bien. Incluso demostró un gran poder, enfrentándose a uno de los grupos de aquellos fanáticos, que se habían dividido para atacarles a ambos. Los derrotó con suma facilidad y por si fuera poco, su poder era cada vez más peculiar y curioso. Nunca había visto una magia como aquella y tenía sed de conocimiento. Seguramente podrían conversar después de terminar su trabajo. Dio otra calada y esperó paciente a sus enemigos. No hacía falta que fuese a buscarlos, ellos se abalanzarían, dejando su temor a un lado y sin ninguna estrategia aparente. No supondrían un reto con aquella mentalidad tan primitiva en la guerra. E incluso aún se sorprendían al ver que sus envites con armas eran incapaces de alcanzar al pelirrojo. Por más que intentaban descuartizarlo, caían una y otra vez. -Ya os lo he dicho, es inútil.- Dijo él, encajando una brutal patada en el rostro de uno de ellos, que salió rodando por el suelo.

Uno de ellos, lanzó su arma al suelo y se lanzó a por el mago a puño desnudo. Este bloqueó el golpe y esbozó una sonrisa. Por fin habían descubierto una táctica para alcanzarle. Quizás podían suponer un reto mayor del que esperaba. -¡Son las armas las que no pueden tocarle. Luchad cuerpo a cuerpo, así no podrá evitarnos!- Gritó uno de ellos. Y así es como todos dejaron sus herramientas de combate y buscaron acabar con su oponente utilizando golpes físicos. -Bien, ya sabéis como tocarme. Pero... ¿Seréis capaces de hacerlo?- Comentó Scar con cierto narcisismo. Golpeó en la boca del estómago, con un rodillazo, al primero que atacó y siguió con una combinación de ganchos que lo tumbó fácilmente. Esta vez fueron dos los que lo intentaron. Scar los evadió con gráciles movimientos hacia los lados y aprovechó su cercanía entre ellos para golpear a ambos en la nuca, dejándolos inconscientes al acto. Tan solo quedaban dos. El miembro del consejo se acercó y se quedó quieto. Dejó que le atacaran para comprobar su fuerza. Un hilo de sangre descendió de la comisura de sus labios cuando el puño de uno de los restantes le alcanzó, pero ni si quiera se movió del sitio. -¿Pretendéis ser asesinos cuando no tenéis el valor de hacerlo cara a cara? Dejadme haceros una demostración.- un golpe directo a la nuez. Un ataque fatal para el hombre que no tuvo tiempo a reaccionar. El último empezó a correr mientras rogaba por su vida. Podría haberlo perseguido, pero no merecía la pena mancharse las manos con alguien tan cobarde e inútil, así que dio una última calada al cilindro y lo lanzó al agua, dejándolo en paz.

Y para su sorpresa, el dueño de la casa volvió a salir. Les exigió que entraran y así lo hicieron. Aún no sabía de que iba el tema, pero parecía que no serían los únicos que intentaran atentar contra la vida de aquel hombre. Y si había superiores, quería decir que se trataba de una organización, probablemente clandestina y que aquellos no eran más que sus peones. Personas que no estaban preparadas para tareas como aquella, pero probablemente no esperaban resistencia. El hombre los llevó al salón de aquella enorme y lujosa morada. Les ofreció asiento y dirigió la mirada al ventanal. -Hace ya varias semanas que recibo constantemente amenazas de un grupo anónimo. Todo por difamar sobre seres ficticios. Algo que muchos aplaudieron como una broma increíble, pero que esa gente tomó como una burla hacia sus creencias.- Explicaba el anciano. Su voz temblaba al igual que su cuerpo. El temor se apoderaba de él, y no era para menos. -Gracias a unos amigos, descubrí que habían organizado un ataque contra mi propiedad. Sabía el día y la hora y publiqué anuncios en los gremios de magos. Fui muy cuidadoso para que no llegaran a manos equivocadas, y por lo visto, no fallé.- Volvió a mirar a sus invitados y les dedicó una sonrisa tan sincera como pudo. -Yo no he venido por ningún anuncio. No diré que tuvo suerte porque me encontrara en el lugar indicado en el momento justo, pues probablemente la señorita podría haber realizado su encargo sin mi ayuda, pero no me quedaré de brazos cruzados mientras unos delincuentes andan sueltos en busca de su cabeza. Ten por seguro que haré cualquier cosa por detenerlos, y siempre cumplo mis promesas.- Dijo Scar, aclarando su situación.

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Re: ¿Extraterrestres? ¿Qué locura esa esa? Ahora dirán que la magia existe... [Misión rango D: Scar y Dunya]

Mensaje por Dunya el 31/07/15, 11:34 am

El anciano señor los guió por los lujuriosos pasillos de la mansión para dirigir a ambos al salón. Mientras caminaba, la curiosidad de Dunya era irremediable, echaba un vistazo a todo tipo de detalle que se encontraba. Había identificado muebles procedentes de todo tipo de regiones y épocas, aquel hombre tenía una increíble y valiosa colección en su casa. Aunque con los retratos de las paredes no tuvo tanta suerte, si que pudo identificar algún que otro rey o reina, los que menos le sonaban pensó que podrían ser miembros de generaciones anterior de la familia de aquel hombre. ¿Tendría alguna descendencia a la que dejar en herencia semejante riqueza?.

Cuando llegaron al enorme salón principal, Dunya tomó asiento frente al pelirrojo. Cruzó con un femenino gesto su pierna por encima de la otra y miró con discreción a los orbes del joven. No lo había observado pelear, pero no tenia síntomas de cansancio ni tampoco sudaba. Para él había sido aquello coser y cantar, dedujo la espíritu. El anciano hizo una pausa mirando por el enorme ventanal frente a él que daba a su jardín. Entonces, tras conseguir calmar el temblor de su cuerpo aunque sea un poco, comenzó a hablar para introducirse a los invitados. Básicamente había dicho con sus palabras lo que la hoja de información de la misión ya de por sí proporcionaba. De igual forma Dunya lo escuchó con atención, y luego escuchó las palabras del joven mago. Ya le extrañó a la espíritu al principio que no se hubiera enterado de que la misión implicaba un segundo mago, aquel chico se había unido tras ver el grupo de locos frente a la casa. Aunque Dunya podría reprocharle que aquella era su misión, su recompensa, si no llega a ser porque el pelirrojo los entretuvo, su tardanza en llegar al lugar de la misión habría podido ocasionar que entraran a por el anciano señor. Lo que significaría que la espíritu se hubiera encontrado un simple muerto y ningún rastro de los criminales. Por lo que no podía decirle nada sobre aquello. Aunque sí separó sus labios para hablar:

—Me agrada que confíes en mis dotes para el combate.—Comentó en respuesta a las palabras del joven.— Pero espero.—Hizo una pausa y se puso en pie para rodear la mesa que los separaba. Se sentó sobre ésta, a un metro del joven y lo miró a los ojos pronunciando su usual y picarona sonrisa.—Que tu acoplo a mi misión no te convierta en un estorbo. Simplemente aviso, hasta ahora lo has hecho bien.—Terminó de decir. Tras sus palabras cambió la expresión de su sonrisa por la de una más dulce, tratando de relajar la situación tras su comentario.—Mi nombre es Dunya.—Le tendió la mano al joven y añadió seguido de un guiño:—Y sí, el placer es tuyo.—Luego soltó una leve carcajada y esperó a que le correspondieran al apretón de manos. Seguidamente miró al anciano, que seguía observando el exterior por el ventanal y tenía un preocupada expresión en su rostro.—Y si tan asustado está y tan tensa es la situación, ¿por qué no ha contratado a alguna clase de guardia o mago que lo protegiera hasta el día de hoy? A juzgar por nuestro alrededor se lo puede permitir.—Le preguntó mirando el resto de valiosas reliquias que el enorme salón contenía.

—Prefiero cortar el problema de raíz, pero la misión no llegó lo rápido que deseé a los tablones de anuncios de magos.—Se giró para mirar a la espíritu y al pelirrojo.—De igual forma sigo vivo, y vosotros estáis aquí.—Los señaló con el dedo.—Lo que habéis visto antes no es más que el principio. Es cuestión de horas que el resto de miembros de la organización lleguen a esta casa. Estad preparados, porque cuando llegue el momento deberéis protegerme.—Se quedó quieto con el ceño fruncido mirando a los ojos de la pareja. Primero a uno y luego a otro.

—Está bien.—Asintió la espíritu sin ningún matiz en su voz. El anciano se había alterado demasiado, pero no lo culparía. La situación para él era crítica y la espíritu no podía esperar que les hablara como si nada estuviera ocurriendo. Su vida estaba en juego.—Trate de no alejarse mucho de nosotros, y cualquier anomalía que encuentre u oiga en la casa, avísenos en enseguida.

—No se preocupen por ello.—Respondió con algo más de calma en esta ocasión.—Si me disculpan, ahora vuelvo.—Dijo y sin mirar atrás salió del enorme salón, haciendo resonar cada vez menos sus pisadas por la lejanía de su presencia.

La espíritu se levantó y se acomodó el azabache cabello con grácil gesto. Caminó hacia la cristalera por la que antes había estado mirando el cliente de la misión, y admiró el bello jardín que se extendía ante sus ojos. Tenía incluso un curioso estanque. Tras unos segundos en silencio se giró y miró al joven a los ojos, mientras se acomodaba el escotado top, esperando que éste hablara o le dijera algo.


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Re: ¿Extraterrestres? ¿Qué locura esa esa? Ahora dirán que la magia existe... [Misión rango D: Scar y Dunya]

Mensaje por Invitado el 04/08/15, 11:29 am

No solo tenía carácter, también poseía una autoestima bastante considerable, bien podría llamársele narcisismo. Pero a Scar no le importaba que actuase así. Prefería una persona con personalidad que un títere al que pudiese manejar. Estaba seguro de que aquel día iba a ser divertido después de todo. -Puedes llamarme Scar.- Dijo este, aceptando el apretón de manos y se mantuvo callado mientras ella se dirigía al anciano. Su pregunta fue de lo más acertada, aunque el hombre dio una respuesta convincente. Cierto es que podría haber contratado a varios magos, incluso más poderosos, que acabarían con aquellos fanáticos por un buen pellizco, y a juzgar por su vivienda, debían sobrarle unos cuantos doblones.

-No puedo garantizarle su seguridad si se aleja de nosotros. Como bien dice Dunya, trate de volver pronto o iré a buscarlo. Ahora eres mi cliente y he prometido protegerte. No fallaré por algo tan simple como estar demasiado lejos cuando requieras nuestro apoyo.- Que se fuese era de lo más sospechoso. Después de todo lo ocurrido, era una insensatez apartarse de aquellos que garantizaban su vida.

El pelirrojo agarró otro de sus cilindros y miró a la mujer que se había colocado cerca del ventanal y parecía esperar alguna acción o palabra por parte de su nuevo compañero. Dio una calada y expulsó el humo lentamente, sintiendo la tranquilidad que había en ese momento. Pocas veces podría disfrutar de un asiento de lujo y unas vistas agradables para cualquiera que gustase de una mujer como tal. -Se me hace mucho más fácil trabajar solo, pero no te preocupes, no es la primera vez que lo hago en equipo. Solo deberías preocuparte de los enemigos que llegarán tarde o temprano.- Se levantó y se acercó a Dunya, expulsó el humo hacia a un lado para no molestarla y clavó su mirada en aquellos ojos de un tono peculiar. -No negaré que eres hermosa, pero no soy el típico baboso que caerá en tu embrujo, al menos no tan rápido.-  Añadió con media sonrisa en su rostro. Tal y como se comportaba, estaba seguro de que aprovecharía sus armas de mujer para sus fines, algo increíblemente útil, pero procuraría no ceder ante semejante amenaza.

-Pero dime... ¿qué clase de magia usas? Nunca había visto nada igual. ¿Puedes crear cualquier parte del cuerpo humano y moldearla para hacerlas crecer? Es algo inusual pero curioso y endiabladamente útil.- La curiosidad le mataba por dentro. Era algo nuevo para él, y quería saber de que se trataba. Y la conversación no duraría más que unos minutos antes de que llegaran sus nuevos oponentes. Podían verse desde la ventana, acercándose a paso lento, eran varios, todos encapuchados y sin ningún arma aparente. Lo más probable es que no fuesen gente ordinaria. Debían ser magos. -Parece que ha llegado la hora de divertirse. Aunque no me gustaría salir antes de asegurarme que el viejo está bien. Más le vale aparecer en cuestión de segundos.- Ultimó, intentando divisar los pasillos, esperando ver la silueta de aquel hombre.

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Re: ¿Extraterrestres? ¿Qué locura esa esa? Ahora dirán que la magia existe... [Misión rango D: Scar y Dunya]

Mensaje por Dunya el 06/08/15, 11:36 am

La espíritu observó con tranquilidad cómo el pelirrojo sacaba otro de aquellos cigarrillos y se lo llevaba a la boca en un acto repetitivo para inhalar el tóxico humo que lo relajaba. No hacía ni una hora que ya lo había visto con un cigarro, ¿hasta que punto llegaba su enganche?. Con el paso del tiempo, Dunya ha observado varios de los vicios de los humanos, entre ellos el tabaco. Sin embargo era la primera vez que se encontraba tan cerca de aquel humo. Normalmente los que había conocido que fumaban eran altos empresarios que poco duraban vivos estando junto a ella.

Asintió ante sus palabras sin añadir ningún comentario a cambio. Era exactamente como ella a la hora de las misiones. Prefería ir en solitario, sin embargo la veces que se había visto obligada a cooperar con un segundo mago pensaba igual que él, centrándose únicamente en el objetivo y dejando a un lado la idea de que tenía un compañero. Sin embargo, por ahora no había pensado nada parecido acerca del pelirrojo, le era de su agrado. Las siguientes palabras del joven si que la hicieron reír. Una dulce risa que no dejaba de lado su presumida mirada.

—¿Estás seguro?.—Preguntó entre sus leves carcajadas. Era cierto que había manipulado a innumerable cantidad de hombres desde su paso por el mundo humano gracias a su cuerpo. ¿Pero que le iba a hacer ella si eran tan estúpidos?. No era su culpa.—¿Me lo debería tomar como un reto?.—Volvió a preguntar, sin embargo esta vez no reía, sino que se mordía el labio inferior en un sensual gesto mientras llevaba su mano al hombro del joven. Luego llevó su otra mano y se inclinó hacia delante, de forma que sus brazos rodearon su cuello y pudo entrelazar sus manos a sus espaldas. Sin apartar la mirada de sus ojos se echó más hacia delante hasta rozar sus senos contra el pecho del pelirrojo, y acto seguido llevó su rostro lo más cerca posible al suyo, hasta estar sus labios a apenas unos centímetros de los suyos. Su mirada seguía clavada en sus orbes.—¿Sigues pensando lo mismo?.—Le preguntó con suavidad y picante voz sin apartarse, sin alargar la distancia. Podía notar el aire que expulsaba su nariz y el fuerte olor del humo que reposaba en su boca. Hizo además de besarle pero todo quedó en el aire, pues se apartó con lentitud sonriéndole mientras se echaba hacia atrás el cabello.—Y eso que solo estaba calentando.—Comentó entre risas para evitar que sonara presumida.

Dio varios pasos hacia atrás dispuesta a dejar aquel tema por el momento para pasar a la curiosidad del joven. Sonrió ante su sorpresa, esta vez su sonrisa no era como las de antes, sino más bien una sonrisa satisfactoria.—No vas por mal camino.—Admitió pues la descripción de Scar era casi acertada, de igual forma no era una magia difícil de explicar. Aunque tampoco le confiaría mucha información sobre su habilidad y respectivas debilidades. A fin de cuentas aquel hombre aún seguía siendo un desconocido para ella.Florecimiento me permite brotar cualquier parte de mi cuerpo en cualquier superficie.—Hizo una circunferencia con su brazo y al mismo tiempo dos pares de brazos brotaron desde su codo y un tercer brazo desde su hombro izquierdo.—Es imposible escapar de mí.—Un par de pétalos cayeron por encima del pelirrojo y de su pierna y pecho salieron dos brazos más.—Cierto que no es algo común. También tengo otros ases bajo la manga.—Le guiñó un ojo e hizo desaparecer los brazos al instante.—¿Y qué me dices de tu magia?.—Preguntó. Antes no tuvo mucho tiempo de apreciarla por lo que ahora le picaba también a ella la curiosidad.—Parece que me la podrás mostrar en acción.—Dijo sin emoción en su voz observando ella también a través del ventanal la entrada de una serie de magos en la mansión. Se supone que esta vez no debían subestimarlos pues no eran la misma panda de inútiles que los del principio.

Estando de acuerdo con Scar, salió corriendo tras él siguiendo su rojiza melena. Sus tacones resonaban mucho por el mármol del suelo, pero no temía que los magos la encontraran, es más, así se ahorraría ella el tiempo en buscarlos. No veía al viejo por ninguna parte, por lo que esperaba no tener que encontrarse con lo peor. ¿Por qué lo habrían dejado salir solo de aquella habitación?.


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Re: ¿Extraterrestres? ¿Qué locura esa esa? Ahora dirán que la magia existe... [Misión rango D: Scar y Dunya]

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