Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

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Mensaje por Seikuro Shin-Tensei el 01/06/15, 09:20 am

Automatizado, los pasos de Seikuro lo habían llevado a su casa tras detener a los magos oscuros que querían destruir Magnolia, le habían curado las heridas que tenía, pero eso no había sido suficiente en ninguno de los sentidos para el pelirrojo, la verdadera herida no estaba en su cuerpo, estaba en su espíritu totalmente quebrado. Casi arrastrando los pies llegó a su casa completamente envuelto en sangre, dejando rastros de la misma por los pasillos que llevaban al patio exterior de su casa. No podía diferenciar si era por la mañana o por la tarde, el cielo estaba extremadamente nublado y la oscuridad era lo único que llegaba a sus cansados ojos, sin embargo no era algo que le preocupase, definitivamente no era aquello lo que le preocupaba, lo que verdaderamente le estaba matando por dentro era recordar los gritos de las personas siendo quemadas por un pilar de llamas que había provocado la persona que le marcó con una cruz en la cara. Con esos gritos en la cabeza llegó al centro del patio trasero y se dejó caer de rodillas, finalmente, completamente abatido por la carga que tenía sobre sus hombros, por el pecado de no haber podido proteger a aquellos que realmente se lo merecían de nuevo, por haber asesinado de forma cruel y sin arrepentimiento y sin embargo, ahora era cuando sabía que realmente había deseado por aquellos momentos matar a aquél que le había hecho la vida imposible en su infancia, a aquél que se la robó completamente y le hizo ser como un animal... Si, eso era sin dudas... Un animal rabioso.


Las primeras gotas de lluvia junto con truenos empezaron a romper el silencio del ambiente, parecía que el tiempo estaba acompañando al estado de ánimo del pelirrojo, manifestando lo que él no era capaz de manifestar. ¿Había llorado realmente alguna vez? Si hacía memoria, tal vez encontraba algún momento en el que la debilidad le había superado y le había hecho derramar lágrimas, pero, realmente esos momentos eran tan borrosos que se podía decir que no eran más allá del momento en el que mató a la familia que le había mantenido preso en su infancia. Definitivamente era alguien que nunca había llorado por el hecho de que no le había dejado ver al mundo lo que exteriorizaba su cabeza y su corazón más allá de cuando se volvía aquél ser hecho de rabia. Sin embargo, cuando notó las gotas de lluvia sintió su rostro torcerse en una mueca de dolor para luego simplemente agachar la cabeza.

Quería esconderse de todo, quería desaparecer y no volver a pisar ese mundo, si todo fuese tan simple como ser una ráfaga de viento seguramente lo habría solucionado todo de aquella manera de forma rápida. Pensar así quería decir que les había fallado a todos a los que les había prometido vivir la vida por ellos, pues lo que él estaba viviendo no era una vida, era una farsa en la que su carga se había vuelto demasiado para él, mentalmente estaba bien, lo tenía todo claro, sin embargo era demasiado doloroso. Había demasiado en su ser que necesitaba de un factor para poder superarlo: Ganas de vivir.

Era cierto, él no tenía ganas de seguir vivo, de hecho si no fuese por el simple hecho de que le arrebató la vida a la única persona que había sido importante para él hasta el momento seguramente se habría quitado la vida tiempo atrás, pero hasta ahora había resistido como había podido poniendo parches a su existencia, hasta ahora... Ya no podía más, simplemente no podía seguir adelante, él estaba quebrazo en todos los sentidos. Con extrema pesadez desenvainó su katana y en ella pudo ver su rostro envuelto no sabía si en lágrimas o si en agua de la lluvia que lo estaba prácticamente bañando. Firmemente tomó la empuñadura de la misma y colocó la punta del filo sobre su pecho, justo donde estaba su corazón, sería una muerte rápida, demasiado para lo que se merecía. Aquella katana se había cobrado muchas vidas, una última de aquél que lo empuñaba no sería la gran cosa.

Sin embargo... No podía apretar, no podía acabar con su vida, la reacción de Seikuro simplemente fue lanzar la katana lejos de sí mismo haciendo que quedase clavada en el suelo en diagonal, para luego, simplemente quedarse allí, dejando que la lluvia le quitase la sangre de su enemigo de encima poco a poco, completamente frustrado dio un puñetazo al suelo y se quedó encogido sobre sí mismo, intentando esconder su debilidad de nuevo, pero simplemente no podía, el joven pelirrojo que añguna vez fue fuerte simplemente había llegado a su completo límite y le era imposible volver a su frialdad, al menos por ahora, solo esperaba que uno de sus enemigos le encontrase y le cortase la cabeza en esos mismos momentos.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Akemi Satsuei el 19/06/15, 07:46 pm

Últimamente estaba yendo con mucha frecuencia hacia Magnolia. La razón era bastante simple, una mezcla de coincidencias y el hecho de que Seikuro, un herrero que vivía por allí, le estaba haciendo un arma. En aquella ocasión iba para ver si necesitaba de algún material en especial, quizá  podía ayudar en algo para así terminar todo más rápido y poder despreocuparse y desligarse de aquella ciudad, y del herrero, de paso. Luego de lo ocurrido la última vez lo había pensado mucho y había decidido no involucrarse más allá que por asuntos de trabajo, de lo contrario sería muy problemático… Aunque era fácil pensarlo, no hacerlo, después de todo ambos habían pasado por varias cosas.

A penas llegó a Magnolia sintió que algo no iba bien. Las personas parecían tristes… Atemorizadas tal vez. No tuvo que investigar para enterarse de qué había sucedido. La gente iba conversando sobre ello y Akemi, por curiosidad y por cierto mal presentimiento, se molestó en oír. Algo de un incendio, muchos fallecidos y un pelirrojo con una espada. No tuvo que pensarlo demasiado, era obvio de quien se trataba. Apresuró un poco su paso, sabía que algo no iba bien y en cualquier minuto comenzaría a llover ¿Cuándo se había nublado?

Recordaba el camino hacia la casa del pelirrojo, pero se le estaba haciendo demasiado largo ¿Estaba preocupada? “Sólo es curiosidad” Se dijo no muy convencida, sin darse cuenta estaba corriendo. Llegó en un par de minutos, no fue necesario llamar a su puerta, el estaba allí, sobre el pasto, con un aspecto lamentable. Se acercó lentamente, tampoco había notado que había comenzado a llover. No podía averiguar que tal estaba él físicamente, pero no era necesario ser un genio para darse cuenta de que no estaba bien emocionalmente. Se detuvo unos pasos detrás de él —  ¿Qué haces aquí? — Intentó sonar neutral, fingir que no había oído nada acerca de cierto incendio. Pero vio algo unos metros más allá, una katana... ¿Acaso él...? Se acercó al arma ajena, la sacó y la limpió, estaba el filo embarrado. Cuando terminó la dejó junto al chico — Las armas no deben ser tratadas de esa manera.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Seikuro Shin-Tensei el 20/06/15, 04:58 am


No sabía cuanto tiempo había pasado debajo de la lluvia, tampoco tenía razones para importarle, su salud en esos momentos era lo que menos le importaba y si moría de hipotermia que así fuese, el solo ver la sangre manchando el suelo por el agua al haberse desprendido de su cuerpo ya le hacía reafirmarse en el hecho de que no debía seguir vivo, él solo servía para un propósito en su forma de ver las cosas, solo servía para matar a otras personas ¿De verdad quería ese propósito para sí mismo? La respuesta era obvia por como se encontraba, no, no quería eso, quería dejar de matar a a la gente, quería protegerlos y sin embargo era inevitable acabar matando y que otros muriesen, de nuevo la escena en la que los ciudadanos eran quemados vivos por pilares de llamas acudía a su cabeza, no se lo podía quitar de la mente especialmente a los niños. Demasiado se había perdido por su culpa, por no haber estado preparado, quería escusarse consigomismo por el hecho de que con quien se había enfrentado había sido una figura aterradora en su pasado, pero, su pasado a esas alturas debería estar más que enterrado y sin embargo estaba volviendo también con fuerza para atacarle, maldito fuese.

El hecho de escuchar que alguien se acercaba le daba absolutamente lo mismo, si era alguien buscando venganza no se defendería en lo absoluto y no le extrañaría que un familiar enfadado de esas víctimas fuese allí para acabar con él por su incompetencia, sin embargo no era precisamente lo que se esperaba. Se trataba de Akemi, una de las personas que menos quería ver en esos momentos y no porque no le resultase agradable su compañía, precisamente era por eso, no quería compañía, lo que quería era alguien que se vengase por lo que había pasado, alguien que se desquitase hasta dejarlo hecho un amasijo de carne sangrante en el suelo. No pudo mirar ni contestar a la pelirroja, tenía un nudo en la garganta y solo podía mirar al suelo con aquél gesto patético de desolación que llevaba desde que terminó la pelea, tanto era así que hasta el momento había ignorado completamente el dolor de su cuerpo. Ya que solo le curaron las heridas visibles, los músculos de las piernas los seguía teniendo bastante dañados por la presión de su cuerpo junto con su estilo de pelea y eso normalmente dolía.

Cuando le acercó la katana y la colocó a su lado estuvo tentado a volver a intentar quitarse la vida de nuevo, sin embargo solo fue un pensamiento, no fue capaz de tomar la katana de nuevo, no quería ese instrumento hecho para matar y tan manchado de sangre como lo estaba el susodicho y sus propias manos. De repente notó frío, frío en su espalda recordando así que la parte superior de su kimono estaba destrozada por las llamas que asi le quitan la vida. Se podía decir que aquello era un golpe de la realidad para él. -Solo es el arma de un asesino.- No pudo llegar a decir otra cosa, además que el hilo de voz que salió de él aunque fue suficiente para que lo escuchase, no tenía muchas ganas de hablar después de todo. Entonces se le pasó una idea por la cabeza, una egoista en todo el sentido de la palabra, pero que sin embargo era en lo único que podía pensaren aquellos momentos.

Sin levantar la mirada del suelo ni moverse un centímetro, miró unos segundos su katana. -Mátame.- Tal vez así su sufrimiento pudiese acabar, no veía otra salida, debía hacerlo. -No hago más que causar desgracias... Si yo no estoy... Menos gente morirá...- Fue lo último que dijo para luego simplemente cerrar los ojos sin poder retener ya más las lágrimas y se puso a esperar a su destino mientras la lluvia caía sobre ambos. Realmente el espíritu de Seikuro estaba absurdamente quebrado, tanto que simplemente no veía forma de poder seguir adelante, solo esa, que el mundo se las arreglase sin él e incluso sería mejor, un asesino menos cruzando el mundo de un lado a otro. Él solo sabía hacer cosas referentes a las armas, luchar con ellas y crearlas, no tenía otra función, por lo que no era nadie que fuese necesitado y nadie le echaría de menos pasados un par de meses, era la persona perfecta para morir.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Akemi Satsuei el 07/07/15, 03:17 pm

Estaba impasible. Su respiración era regular y su rostro no expresaba emoción alguna, completamente al contrario que el chico que yacía en el suelo. En el fondo la pelirroja no estaba tan tranquila, si bien al principio lo que sentía era confusión ahora era distinto, había un sentimiento más poderoso: enojo. Casi ira. Porque frente a ella estaba él, destruido, pidiéndole que le quitase la vida, porque ella había pensado miles de veces en quitarse su propia vida también, porque veía reflejada su propia debilidad. Cierta parte de ella quería consolarlo, decirle que todo iba a estar bien, que la vida no era tan mala, que si se esforzaba podría encontrar la felicidad, pero el mundo era cruel, no tenía cómo respaldar aquello, nadie podía asegurarle que no pasaría por más tristezas o desgracias. Y ella no estaba allí para mentirle.

Con brusquedad tomó al hombre del brazo y lo lanzó hacia atrás, importándole muy poco que su ropa se embarrase o que quizá pudiera estar herido. — Eres patético — Quería que la mirase a los ojos, por lo que se agachó un poco — Ni creas que ensuciaría mis manos asesinando a alguien como tú — Tampoco se había ensuciado las manos con ella ¿Porqué lo haría con él? ¿Acaso quería que otro fuese responsable por su vida? ¿Era así de cobarde? — Si quieres acabar con tu vida hazlo tú mismo, no hagas que otros carguen con tu muerte... Ya eres bastante mayor como para dejar que otros se encarguen de tus problemas — Su tono era duro, demasiado quizá — Pero eso no te quitaría lo cobarde ¿Enserio piensas morir de una forma tan humillante? ¿Sin hacer nada? La compasión no es algo que se deba tener por uno mismo. De seguro tuviste una infancia terrible ¿no? — Quería que le dolieran sus palabras, que al menos algo de lo que dijese le hiciera sentido o al menos lo hiciera pensar  — No te creas tan especial, como si fueses el único que la pasa mal — Soltó una risa irónica — ¡Sólo en esta nación hay miles de personas desgraciadas! Personas que están incluso peor que tú, personas que realmente no tienen nada ni a nadie, que han pasado por el doble de tus sufrimientos teniendo la mitad de tu edad… Y adivina… Están viviendo. — Respiró profundamente para calmase un poco, había visto tantas cosas que ya nada le sorprendía, había gente miserable por todos lados, incluyéndose, pero se sentía con la necesidad de decir todo lo que le pasaba por la cabeza, desahogarse.

Tomó la katana una vez más — No somos amigos, no hemos hablado demasiado ni tampoco nos conocemos hace mucho, no sé por qué cosas haz pasado… Pero sé sin dudar que acabar con tu vida sería la decisión más cobarde que pudieses tomar, tú y cualquiera en realidad. — Dicho esto acercó el mango de la katana al joven, la tomó de la hoja, sin importarle que el filo abriera heridas en sus manos y colocó la punta hacia su propio estómago — Dices que eres un asesino ¿no? Pues bien… Mátame. — Sentenció con dureza y determinación, no le importaba si lo hacía o no, aunque estaba segura de que no se atrevería, y si estaba en lo cierto podría rebatir su justificación de "soy un asesino", quería demostrarle lo contrario porque a pesar de no conocerlo lo suficiente podía afirmar que no era de esa clase de personas.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Seikuro Shin-Tensei el 07/07/15, 04:31 pm

La verdad es que no hacía falta que le llamase patético, ya sabía que lo era de sobres, que se lo dijesen era como reafirmar algo que desde hacía tiempo sabía, cuando alguien mataba a familias enteras no podía describirse de otra forma como patético por aprovecharse de los débiles, incluso estando en un estado en el que no podía controlar ni lo que hacía ni lo que pensaba era algo que simplemente no buscaba de justificación, era lo que era después de todo. La palabra asesino era algo que tenía muy bien marcada para él, pero por alguna razón Akemi se negaba a ejecutarlo como debía haber sido hace mucho tiempo cuando su primera víctima cayó al suelo muerta sabiendo lo que estaba haciendo. Incluso aunque no pudiese quitarle la razón sobre que ella no se tenía que manchar las manos, después de todo, él había decidido morir, suicidarse sería lo mejor, él mismo, que nadie tuviese que hacerlo, que nadie tuviese que mancharse las manos con su pestilente y podrida sangre. Hasta ese punto podía llegar, y la verdad es que el hecho de que Akemi no le hubiese matado simplemente se hacía ver a sí mismo que no se merecía tener a alguien como ella a su alrededor, que no debería siquiera saber lo que es la piedad o la lástima, incluso la ira, simplemente el desprecio como el animal rabioso que era y que simplemente parecía que no quería detenerse incluso en esos momentos... Estaba intentando salir.

Sabía la situación del mundo tal y como estaba, podía jurar que lo sabía, había sacado ya de la pobreza con el dinero de sus misiones ya a varias personas, y sin embargo aún sufrían, lo sabía perfectamente pues lo vivía en su día a día hasta el punto que incluso su alma se había podrido con esa tristeza y esa desesperación, lo había tomado y lo había asumido... Lo había cargado todo sobre sus hombros y ahora estaba como estaba por culpa de ello, por culpa de querer protegerlos a todos, ¿Es que su camino de proteger al débil estaba marcado con la sangre? Parecía que la respuesta siempre era sí, porque siempre acababa matando a alguien de forma activa o pasiva, siempre moría alguna persona y no era capaz luego de hacer que la otra simplemente pudiese vivir con ello. Ese era su destino, el destino de alguien que mataba y nunca llegaba a una conclusión pues tampoco la tenía para sí mismo. ¿Podía alguien como él tener siquiera ganas o algo por lo que vivir? La respuesta era simple.

No esperaba esas últimas palabras de la pelirroja, no, no era algo que pudiese siquiera pasársele por la cabeza, no era capaz de hacerlo, sin embargo no retiró la espada, de la única forma que reaccionó fue volver a agachar la cabeza mientras su pulso empezaba a fallarle y a temblar violentamente. Su mano izquierda se posó en el brazo de Akemi mientras su respiración se hacía más y más pesada, más errática. El temblor de su mano se extendió a todo su cuerpo e hizo que su brazo bajase de golpe para golpear el suelo con el puño, haciendo que este se agrietase varios metros alrededor de ambos. -Por favor... Por favor... Por favor...- Susurraba para sí mismo, aunque seguramente Akemi también podría escucharlo, lo que estaba pasando en la cabeza del pelirrojo simplemente no podía ser comprendido. A su cabeza llegaban cientas de imágenes de cuando era pequeño, cuando era brutalmente golpeado, hasta el punto que lo estaba desestabilizando mentalmente más incluso.

De golpe levantó de nuevo la cabeza, sus ojos habían pasado de ser azules a completamente amarillos mientras que de sus párpados empezaban a desprenderse gotas de color negro, para luego, empezar a ser rodeados por tatuajes que empezaban a descender por el cuerpo del pelirrojo como si fuesen cascadas dentro de la piel. Dolía, quemaba, su cuerpo estaba completamente tenso de forma que la mano en el brazo de Akemi se apretaba cada vez más y más como si fuese una tenaza. Una a una las caras de las personas que mató acudieron a su cabeza, sus nombres, sus gritos, todo. Y luego... El dolor, su cabeza le ardía, parecía que iba a explotar, de amarillos sus ojos se pusieron en blanco hasta el punto que se tuvo que llevar ambas manos a la cabeza soltando su katana mientras simplemente luchaba por tomar aire. Una fuerte sacudida de viento azotó la zona menos donde estaban ambos, que parecía ser el ojo del huracán al ser el sitio en el que estaba todo más calmado.

-Perdón... Perdón... Per... Per...- Todo se detuvo de repente, menos por el hecho de que menos el entrecejo y la boca, el rostro de Seikuro era todo de color negro, al igual que la mitad superior de su cuerpo. De repente, este se convulsionó, se contrajo sobre sí mismo sujetándose la cabeza y como si su propio cuerpo fuese una explosión se levantó de golpe (sin perder la posición de rodillas) extendiendo los brazos, lo raro de aquello no era la posición, sino que incluso siendo alguien tan resistente como era Seikuro al dolor, este estaba lanzando un desgarrador grito que retumbaba incluso por encima de los truenos que caían del cielo. Mientras esto ocurría, a los alrededores de ambos empezaron a salir del suelo espadas hechas de viento, pero como si fuesen lápidas con formas brumosas y espectrales, en cada una había escrito un nombre a modo de runa ya que cada una tenía el nombre de una persona que había matado y que aquella espada lo representaba.

Fue apenas por un minuto, un minuto casi eterno en el que las caras seguían pasando por la mente de Seikuro, a cada rostro, una espada nueva que salía hasta llenar por completo el jardín de espadas menos donde estaban ambos. Cuando todo finalizó, los tatuajes de Seikuro desaparecieron, también las espadas y con ellas, sus fuerzas, haciendo que simplemente su cuerpo se dejase caer sin fuerzas hacia el lado aun consciente, con sus ojos ya azules de nuevo, pero con su mirada completamente perdida. -A tí no...- Fue lo único que pudo decir de forma débil mientras su cuerpo simplemente no lo podía sostener por la fatiga aunque poniendo sus manos pudo evitar el caer al suelo, jadeando pesadamente.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Akemi Satsuei el 24/08/15, 02:23 pm


No recibió la respuesta que esperaba. Algo no iba bien, el chico que tenía enfrente por un momento dejó de ser quien Akemi conocía, siquiera necesitaba mirarlo, el aire había cambiado, no le producía la misma paz que sentía cuando estaba junto a él. No estaba segura. Lo miró directo a los ojos, pero no eran los que conocía, habían cambiado de color, lucía más como… Como un demonio, no como un humano. No entendía que estaba pasando, ni sabía que decir o hacer, estaba completamente paralizada.

Pasó muy rápido, pero demasiado lento a la vez. No fue hasta que vio las espadas que sintió que había algo mucho más allá, algo que no era capaz de descifrar por sí misma, con respecto al pasado del joven. Aquél paisaje sumado a los gritos de Seikuro pudieron con ella, sintió por primera vez en mucho tiempo algo de temor.

Se sorprendió agachándose junto al pelirrojo y pasando su brazo bajo el ajeno. Se levantó y junto a ella al chico, y como conocía el lugar lo arrastró consigo hacia su casa. Había veces en las que no comprendía sus propios actos, era como si un ser amable entrara en ella e hiciera lo que le parecía correcto. No pronunció palabra alguna en el trayecto, no quería sentir lástima por él, ni tampoco intentar consolarlo. La puerta no estaba abierta, así que la abrió con una patada, la cual casi consigue hacerla perder el equilibrio y caer junto al dueño de la ya inútil puerta.

A paso firme siguió hasta un sillón, y recién entonces lo soltó, procurando que no se golpease. Había mojado todo a su paso, pero tampoco importaba demasiado en ese minuto, cuando el chico estuviese bien ordenaría. Era su casa, después de todo. Suspiró algo agotada y se sentó junto al sillón — Eres tan problemático... — Hasta hacía un rato había estado completamente convencida de que no quería relacionarse con el herrero, pero no podía quedarse allí viendo como sufría, como sus demonios lo atormentaban. Debía hacer algo incluso si significaba tener otra vez a alguien querido para ella, dejar de lado sus temores por un momento. Quizá por eso había despertado en cierta parte su lado amable.

Comenzó a debatir internamente sobre si debía levantarse para buscar algo o no. Hasta que vio algo parecido a una manta cerca, se estiró para conseguirla y se la lanzó al chico que estaba en el sillón — Sécate — Ordenó. Más problemático que alguien con tanto oculto era un alguien misterioso resfriado.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Seikuro Shin-Tensei el 24/08/15, 03:22 pm

Estaba tan cansado tanto física como mentalmente que incluso andar parecía costarle incluso siendo ayudado por Akemi, sin embargo usó todas las fuerzas que le quedaban para simplemente no caerse cuando esta dio la patada y derribó la puerta. Por primera vez en su vida no pensó "Ah, tengo que arreglarla luego", no... Todo le daba igual en el amplio sentido de la palabra, estaba todavía pensando en lo que había estado a punto de hacer y lo más importante lo que le había pedido Akemi que hiciese, ¿Porqué había dicho que no? Sabía que en cualquier momento alguien podía poner una misión de capturar a un mago independiente que se había podido propasar con sus habilidades y Akemi podría ser una de las mandadas, entonces, ¿Porqué había decidido que la vida de ella estaba por delante de la suya? No tenía ni ganas de pensarlo aunque la respuesta era bien simple, no podía, sin más, prefería que fuese ella la que lo matase antes de tener que hacerle algún daño, ¿Era eso tan raro? Tal vez para quien conociese bien a Seikuro si que lo fuese, sin embargo, esa persona no existía por el simple hecho de que él no había dejado que existiese, no había dejado que nadie se acercase a él y seguramente de haberse tratado de cualquier otra persona con la que no se sintiese mínimamente cómodo lo habría alejado diciendo que se fuese, que no debería estar allí, sin embargo esas palabras no habían salido en ningún momento de su boca por razones que no era capaz de comprender dado que nadie le había enseñado a ser sociable, todo lo contrario, desde pequeño nunca dejó que nadie se le acercase porque siempre había terminado sufriendo daños, sin embargo, había algo que le decía que eso no iba a ser así.

Una vez en el sofá entrecerró los ojos por un pinchazo de dolor por sus piernas, los musculos le dolían demasiado como para poder moverse tan libremente, no era para menos, había llevado las capacidades de su cuerpo hasta un límite que nunca había alcanzado y sus músculos ahora estaban quejándose de la forma que podían, sin embargo, no hubo quejido alguno, no porque estuviese aguantándose, sino porque realmente había llegado en un punto en que nada de lo que le pasase podría causarle un real dolor más allá de punzadas completamente controlables o que simplemente eran dolores tan mínimos teniendo en cuenta los que había sufrido en el pasado que los que sentía ahora simplemente le daban igual. Su mirada simplemente estaba fija en el suelo como si fuese lo más interesante del mundo, no sabía que es lo que había pasado minutos atrás, no sabía que es lo que le estaba pasando, normalmente él no era así, no dejaba que nadie ni siquiera él mismo viese su debilidad y sin embargo allí estaba, de forma completamente patética derrumbado y mojado en el sofá con una manta para secarse por encima solo respondiendo con un asentimiento de cabeza, aunque casi como si fuese un autómata se levantó del sofá, olvidándose de sus piernas, mientras se secaba para tomar un encendedor y prender la madera de la chimenea que dejó la noche anterior para calentar la habitación sin decir una sola palabra y con aquella mirada que parecía que no miraba a nada.

De nuevo, volvió al sillón y se sentó apretando la manta sobre sí mismo y cerrando los ojos, intentando controlarse de la mejor forma que podía, aunque las imágenes de la gente siendo engullida por el fuego era cuanto menos reciente para él y las palabras de aquél que se había encargado de marcarle la cara con aquella cicatriz en forma de cruz todavía seguían retumbando por su cabeza, asesino, lo admitía, era un asesino, pero eso no quería decir que le gustase matar, todo lo contrario. De todas formas, nada quitaba que aquella era la peor faceta de sí mismo que nunca había visto antes. -Lo siento, es la primera vez que me pasa esto...- Dijo entre las mantas, ¿La primera vez? Tal vez la primera vez que lo exteriorizaba, pero las pesadillas que tenía todos los días no era algo que una persona normal hubiese podido tolerar, cuando no era su infancia era la gente que había matado en su descontrol, cuando no, miedo por ver a los que ya conocía siendo apuñalados por sí mismo. Definitivamente, lo mejor sería estar siempre solo, sin que nadie se le acercase, él en medio de la nada para así poder contener a aquella bestia que dormía dentro de él y que siempre tenía ganas de salir a derramar sangre.

Y era ahí donde salía la verdad del qué estaba pasando en esos momentos, tenía miedo, tenía un terrible miedo de descontrolarse en ese momento por su inestabilidad mental, estaba horrorizado incluso aunque su katana hubiese quedado tirada en el suelo de madera, no quería saber nada de armas, no quería saber realmente nada de nada, simplemente quería quedarse entre la oscuridad de las mantas y sentir que realmente no había nada a su alrededor, sin embargo, sabía que estaba Akemi, sabía que lo que ahora mismo lo que más temía era el llegar a hacerle un real daño y que prefería matarse antes que eso, que lo último que quería era dañar a la pelirroja o mucho peor matarla, seguramente si ya estaba mal, acabaría mucho peor mentalmente y que acabaría suicidándose... ¿Porqué le era tan difícil desligarse de la gente? Aaaah, estaba demasiado cansado, encima no había dormido... Hablando de dormir, antes de poder darse cuenta había cerrado los ojos sin darse cuenta y había terminado recargado contra su sofá, con el rostro hasta la nariz cubierto por las mantas y el resto de su cuerpo igual. Por decirlo de alguna forma, su cuerpo había terminado por colapsar al menos durante unas horas.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Akemi Satsuei el 26/10/15, 04:11 pm

Observó como encendía el fuego en silencio y luego dejó su vista pegada allí. —   No te preocupes — Se sorprendió un poco al oír su voz tan normal, sólo un poco cansada, creía que se quebraría o algo, aunque tampoco se sentía especialmente mal, sólo que algo la inquietaba, le dolía ver a alguien tan mal sin poder hacer nada al respecto ¿Eso era sentir empatía? ¿Y frustración? Era desagradable. Era más fácil cuando el que sufría era alguien desconocido. Aunque el sentimiento de frustración ya le era bastante familiar, seguía sin acostumbrarse a él.

Suspiró con pesadez ¿En qué se había metido? ¿Desde cuándo había comenzado a ser un imán para los problemas? Había estado muy bien por sí misma, haciendo lo justo y lo necesario en el gremio, siendo regañada repetidas veces por la anciana, yendo a misiones sencillas y consiguiendo algunas cosas para su rifle.  Viviendo su día a día sin mayores motivaciones ni problemas, haciendo lo que quería. Y ahora estaba metida en una casa con un chico y su terrible pasado. Tampoco es que pudiese hacer mucho para cambiar las cosas. Tampoco es que pudiese simplemente irse y fingir que no lo conocía.

Se dio cuenta de que se había quedado dormido cuando su respiración pasó a ser más tranquila. Perfecto, ahora estaba de enfermera. Lo miró para comprobar que dormía y luego bufó ¡Problemas y más problemas! Y ya que estaba recordando los problemas, decidió que sería buena idea secar un poco su cabello. Se deshizo la coleta y se acercó al fuego, quedándose allí pegada un buen rato. Por algún motivo no le entró sueño, así que se limitó a observar el silencioso baile de las llamas  

Así pasaron los minutos y las horas, mientras la pelirroja vagaba entre sus pensamientos, hasta que decidió levantarse y comprobar si el herrero seguía vivo. Si se había convertido en un cadáver lo más conveniente sería huir rápido, o se metería en líos. Se volvió a atar el cabello y puso una mano sobre la frente del chico, tenía algo de fiebre, pero probablemente había estado muchísimo peor en el pasado, así que no se preocupó por hacer nada. Tampoco es que supiera cómo hacer que bajase la fiebre, cuando le daba a ella su hermana la cuidaba, y desde que había muerto no había vuelto a enfermar.

Como no tenía nada más que hacer allí pensó en irse, pero no llegó a concretarlo. Se iría cuando el pelirrojo despertase, así sabría si se podía mover y valerse por sí mismo.


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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Seikuro Shin-Tensei el 26/10/15, 05:30 pm


Mientras el tiempo pasaba, en la mente de Seikuro iban sucediendo cosas que eran imposibles de explicar para alguien que fuese medianamente buena persona o sana mentalmente, estaba recordando esos días en los que no era más que un esclavo de la familia que acbaba de terminar de destruir. En su mente las torturas eran algo que normalmente siempre sucedían cuando dormía, después de todo se trataba de alguien atormentado, alguien que no era capaz de conciliar el sueño si no tenía cierta cantidad de alcohol en el cuerpo para poder calmarse o al menos para poder olvidar, aún así, incluso con una gran cantidad de sake en su cuerpo no era suficiente para calmar el dolor que sentía. En ese momento no sentía nada, tumbado en el suelo delante del fuego solo podía dejar las imágenes pasar libremente por su mente. Poco podía hacer al respecto y las pesadillas eran algo que estarían ahí seguramente para siempre, después de todo se trataba de una persona que no conocía la felicidad bajo ningún concepto y tampoco pensaba que se la mereciese, había derramado demasiada sangre como para poder pensar siquiera eso. Había arrepentimeinto en su corazón, sin duda, pero eso no hacía más que abrir la herida que ya estuvo allí desde el principio y que era imposible de cerrar al menos de forma normal. Tal vez borrando sus recuerdos sería la solución más fácil, el problema es que para hacer que Seikuro pudiese ser otra persona es que habría que borrar desde su nacimiento hasta el momento actual.

Pasó el tiempo y la lluvia no paró, inundando los caminos que habían a los alrededores de la casa haciendo que el simple hecho de salir fuese algo así como un suicidio acuático por los caudales torrenciales que se creaban, y mientras las horas pasaban la lluvia no dio signos de querer detenerse. Solo tres horas estuvo dormido, removiéndose de vez en cuando y respirando de forma pesada hasta que abrió los ojos ya completamente resecos. El haber recordado todas aquellas cosas le habían hecho también recordar la razón por la que había matado hasta el momento, menos cuando se descontrolaba, aque ahí era cuando sin querer empezaba a matar inocentes. Su mirada, carente de sentimiento o emoción alguna estaba posada en el techo, al menos hasta que giró la cabeza hacia Akemi. La verdad es que pensaba que seguramente habría sido más fácil para ella irse y dejarle solo, total, era como siempre había estado, y sin embargo allí estaba ella delante de él. Una punzada no muy desagradable le estrujó el pechom haciendo que en cierta forma se extrañase al ser la primera vez que había podido sentir aquello... Era una sensación reconfortante. ¿Quería decir que había empezado a depender de forma inconsciente de las personas que había a su alrededor? No, no podía ser eso. Se trataba de Seikuro de quien estaba tratándose, una de las personas más frías que podían haber en la Tierra. ¿Cierto?

Pues bien, allí estaba, con un gesto extrañado por lo que había sentido sin poder quitarle el ojo a Akemi. Claro estaba que su tresteza no había desaparecido, tampoco su arrepentimiento. Sin embargo estaban siendo poco a poco tapados por esta sensación, era como si tuviese delante de él aquello por lo que merecía la pena luchar, o al menos esa era la sensación que le venía a la cabeza y seguramente no sería mutuo, sin embargo, fue el primer pensamiento que se le vino a la cabeza. Poco a poco se fue incorporando, haciendo que las mantas cayesen. Se tocó la cabeza con la palma de su mano notando una leve presión de lo que seguramente era una mano ajena anterior a la suya comprobando que efectivamente tenía algo de fiebre, no le extrañaba mucho y la verdad es que el sueño no había sido muy reparador que se pudiese decir. No sabía que decirle a Akemi, si pedirle perdón porque sabía que se había quedado encerrada con él en su casa o darle las gracias por ayudarle. Sin embargo si que tenía algo claro, y es que dentro de él había cambiado algo con el pasar del tiempo y es que veía a Akemi como alguien que simplemente ya era importante para él, el más claro ejemplo de esto es que no había podido matarla en su momento, es más, casi se había horrorizado de solo pensarlo. ¿Le haría eso más débil? No le importaba.

-Tte debo una.- Con esfuerzo se giró en el sillón, quedando sentado. Instintivamente se llevó una mano a su coleta, soltándola, le estaba molestando un poco teniendo en cuenta el rato que la había tenido en el pelo, incluso se podía decir que notaba tirantez.- Gracias, Akemi. -Le dijo de forma completamente sincera. Parecía que por más cosas que hacía, no podía dejar de darle las gracias. Primero fue cuando accedió a que le hiciese el arma, luego, en la prisión, ahora... En aquellas condiciones un tanto más personales. Pero era sin embargo un gracias que salía desde el fondo de su más que herido corazón, así que era algo bastante sincero y puro. Al escuchar un trueno de fuera de la casa no pudo evitar mirar por la ventana.- Creo que ni vamos a poder salir ninguno de los dos hoy de aquí. -Cierto era que él podía volar, pero aquello sería como exponerse a recibir un rayo de forma casi segura y acabar frito en medio del aire al no estar haciendo contacto con el suelo de forma inmediata. Casi usando todas sus fuerzas se levantó, aunque al recuperar la verticalidad pudo notar que no estaba del todo bien... Sin embargo era demasiado estoico como para dar su brazo a torcer contra un leve resfriado.-Iré a prepararte una habitación, acomódate como si fuese tu casa. -Total, allí dentro tampoco es que tuviese nada de gran importancia.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Akemi Satsuei el 04/11/15, 06:59 pm

Se estaba quedando medio dormida cuando sintió que alguien la miraba. Le recorrió un escalofrío por la espalda y automáticamente miró a Seikuro — Eres más escalofriante recién despierto — Dijo alzando una ceja — Mirar a la gente por más de tres segundos es irrespetuoso — Claramente no le importaba, había hablado solo para disimular un poco el sueño que tenía y el hecho de que había estado a punto de quedarse dormida allí. Se suponía que estaba vigilando a una persona agonizante, pero su sentido de la responsabilidad era nulo frente a la flojera. Nada podía combatir la flojera de Akemi, excepto unas apetitosas manzanas y unas buenas armas de fuego.

Suspiró cuando le dijo que le debía una, no era verdad, se podría decir que estaban a mano, pero tampoco tenía muchas ganas de discutir sobre una estupidez como esa, el chico que tenía en frente era bastante terco, y ella también. Le sorprendió un poco el tono del agradecimiento, le pareció ser la primera vez que no oía ningún atisbo de formalidad en su voz, ni de recelo. O quizá era sólo su idea. — No es nada — Respondió, no sabía que más decirle ¿Gracias por no matarme? ¿Perdón por las cosas que había dicho? No, no tenia que agradecer ni pedir perdón, el pelirrojo no la había matado por alguna razón más allá, no por compasión, y no se arrepentía de ninguna de las palabras que le había dicho anteriormente. Pedir perdón hubiese sido muy falso por su parte.

Pues no, me debes otra por eso — No tenía a nadie más a quien culpar, así que culpó a la única persona que había en aquella habitación que no era ella misma. Le fastidiaba un poco el no poder regresar a su “hogar”, pero no podía combatir contra unos rayos, no era tan suicida como para ir por allí bajo una tormenta, y tampoco es que allí fuese a estar en peligro. Lo más práctico sería quedarse allí, de momento.

Como diga, señor — Quizá no debería permitir que el herrero se moviese, incluso se le pasó por la cabeza decirle que no se preocupase y hacer ella lo que tuviese que hacer, pero hizo todo lo contrario. Se quitó los zapatos mojados e hizo exactamente lo que le dijo Seikuro: Acomodarse como si fuese su casa. Pasaría por alto el hecho de que no tenía una casa en sí y que vivía de pensión en pensión.

Buscó la cocina de la casa y robó un par de manzanas del frutero. Otra cosa buena que tenían las manzanas era cafeína, y necesitaba mantenerse despierta un rato más, así que serían necesarias para cumplir aquella misión. A penas podía mantener sus ojos abiertos. Dio un mordisco a la primera manzana, luego otro y otro, hasta que se le acabó. Botó el corazón de la fruta y siguió con la otra, pero esta vez no se quedó parada en la cocina, en cambio fue hacia donde estaba el herido — Sigues vivo ¿no? — Preguntó mientras se asomaba por el umbral de la habitación.


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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Seikuro Shin-Tensei el 04/11/15, 07:25 pm

Tal vez el silencio de la habitación era lo que había necesitado desde un principio pues fue el perfecto antídoto para lo que había estado sufriendo hasta el momento. Después de todo no era una persona hecha para sociabilizar, todo lo contrario. Desde que había tenido memoria siempre había estado absolutamente solo en el estricto sentido de la palabra, literalmente es que ni había conocido a sus padres y aquello era un factor que le habían llevado a ser el tipo de persona que era en ese instante, una persona incompleta. Pese a que tenía ciertos valores, no podía decir fuesen algo completamente real, de hecho se podía decir que había heredado los valores de otra persona y los había puesto como suyos propios en una versión un poco suicida de los mismos... Pero eran los que le habían dejado seguir su camino sin convertirse en un monstruo como amenazaba de vez en cuando en convertirse de forma involuntaria cada vez que veía sangre, cada vez que el olor de la madera quemada llegaba a sus fosas nasales o el barro ensangrentado se extendía delante de sus ojos, eran impulsos que simplemente no era capaz de reprimir especialmente teniendo en cuenta que literalmente perdía el control de su propio cuerpo.

De forma distraida se dedicó a limpiar el cuarto de invitados ya que tal y como se podía prever, él no era alguien con muchos invitados que se pudiese decir. Aunque tal vez se demoró un poco dado que no podía usar su magia en el estado en el que estaba al menos sin romper algo. Pasó el trapo húmedo por toda la habitación a una velocidad bastante elevada teniendo en cuenta como estaba, cambió las sábanas y barrió el suelo. Justo fue en ese momento en el que Akemi asomó por la puerta dándole un leve sobresalto al pelirrojo. Tan distraido estaba que se había casi olvidado del hecho de que tenía invitada en ese día y claro, al no estar acostumbrado... Por lo menos no reaccionó como reaccionaba con su maestro que era desenvainando su katana, aunque si lo pensaba bien no la llevaba consigo mismo en esos momentos. Lo cierto es que no quería tener que sostenerla de ahí a unos días. Total, Magnolia podía sobrevivir unos días sin él perfectamente teniendo en cuenta que se había dejado día a día su alma allí para poder protegerla.

-Sigo vivo, es que esta habitación hace muchos años que no se usa. -Literalmente, antes que Akemi el último en usarla fue él y de eso hace mucho tneiendo en cuenta que en ese momento solo era un aprendiz sin habilidad alguna. No pudo evitar apretar la escoba entre sus manos al evocar estos recuerdos en su memoria. Con cierto aire de tranquilidad tomó el trapo y la escoba y salió del cuarto.- Si quieres darte un baño... Aunque no tenga ropa de tu estilo al menos puedo proporcionarte del que yo tengo. -Era una sugerencia teniendo en cuenta lo que les había caido encima. Por su parte puso en la cesta de la colada el trapo y tiró la mugre fuera al patio, el agua ya se encargaría de llevársela montaña abajo. Al entrar de nuevo se dirigió a la cocina y empezó a sacar ingredientes, entre ellos, un par de manzanas rojas. Sabía que a Akemi le gustaban, así que, haría algo que pudiesen comer ambos y que a la vez le gustase a su invitada, ya que estaba allí. Aunque para empezar estaba esperando a ver si le apetecía el susodicho baño o si prefería estar por allí de aquella forma. Total, con la chimenea no se iban a resfriar ninguno de los dos y la cocina estaba en el mismo sitio que la sala de estar.

Instintivamente se puso a afilar los cuchillos casi sin mirarlos con una piedra de color gris, tras eso, empezó a hacer girar el cuchillo entre sus manos con un gesto un tanto seguro.- Te devolveré el favor con el mejor Risotto de manzana que te hayan podido preparar nunca. -Comentó con aquél gesto en la cara, para que no se preocupase más por él intentando hacerle ver que estaba bien y que se mantendría fuerte en todo momento incluso aunque aquello no fuese más que una máscara temporal. Al menos por ahora estaba tranquilo y podía ser que la presencia de Akemi allí le ayudase a mantenerse de aquella forma, después de todo era la primera vez que tenía una invitada en su casa desde hacía mucho y volverse un poco más social no le haría daño, ¿Cierto?

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Akemi Satsuei el 25/11/15, 04:44 am

No le extrañaba. Seikuro no parecía ser del tipo de personas que recibía a menudo visitas, al menos no visitas “personales”, de esas que iban a verte porque sí, o para comer algo y conversar, ese tipo de cosas que hacía la gente normal, o que suponía que hacía la gente normal. A lo más se lo imaginaba atendiendo clientes por el asunto de las armas. — Bueno, al menos tu ropa es femenina — Dijo fingiendo resignación, como si le importase algo tan absurdo como la ropa. Y como si fuese a negarse a una ducha por una estupidez como aquella.

Eso ya lo juzgaré yo… Después de mi ducha — Por algún motivo sabía dónde estaba el baño. Quizá lo había visto por casualidad una de las veces anteriores en las que había ido allí, tampoco es que la casa fuese tan grande. Al entrar, en lo primero en lo que se fijó fue en el extremo orden, cada cosa estaba en su lugar y no había ni rastros de suciedad. No le sorprendía en lo absoluto, era algo que podía esperarse del dueño de la casa, aunque con sólo ver tal orden le entraba una enorme flojera,  poner en su lugar todas las cosas y limpiar… De sólo pensarlo le daban ganas de echarse una siesta.

Pero no lo hizo, dormir en baños ajenos no era muy bien visto, la última vez que lo había hecho la habían echado de la casa. Quizá porque se había infiltrado y estaba allí escondida. En cambio, se metió a la bañera y disfrutó de un relajante y reparador baño, gracias al cual se le fue un poco el sueño.

Al salir de la ducha se envolvió el cabello y a ella en toallas y salió del cuarto de baño — Te iré a robar ropa — Avisó. Dijo que se comportara como si estuviese en su casa, y eso estaba haciendo, paseándose sin tapujos metiéndose en dormitorios ajenos con descaro y rebuscando por todos los muebles posibles hasta toparse con algo parecido a ropa. Sacó ropa muy-de-Seikuro, dejó medio desordenada la habitación y salió de regreso al baño, le estaba dando frío. Prometió mentalmente que si el Risotto que le estaba preparando el chico era el mejor que había probado hasta entonces, ordenaría el desastre que estaba dejando.

Entrar a un pequeño cuarto lleno de vapor era relajante. Cerró la puerta tras de sí y se vistió, tomándose su tiempo, como siempre. Cuando estuvo lista, tomó su ropa sucia, la hizo bolita y fue hacia la chimenea, pero justo antes de lanzar su ropa al fuego se volteó al pelirrojo — No tienes un fetiche extraño de coleccionar ropa usada de mujeres ¿no? —  Nunca se sabía, en una de esas podía contribuir a su colección… Y ni muerta se llevaría aquello de regreso, como si quisiera lavar ropa, o llevarla.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Seikuro Shin-Tensei el 25/11/15, 05:55 am

No entendió eso de ropa femenina, la ropa que llevaba después de todo era la que llevaría un espadachín. O al menos eso era lo que le había dicho su maestro bien sabiendo que no era como la ropa que llevaba el resto de personas. Tal vez lo más parecido que había visto con esas ropas era al mago santo Jura, al menos, de forma más o menos reciente ya que por lo que sabía el mago estaba desaparecido. Sin embargo no dijo nada al respecto por el simple hecho de que para gustos y formas de ver las cosas habían infinidad de modos. Aunque ciertamente no pudo evitar soltar un "¡Ja!" cuando pronunció aquellas palabras que le hicieron pensar que aquello se había convertido en una clase de reto más que en una cena normal y corriente... Al fin uno que no necesitaba de una espada que cortase la carne de un enemigo. Aunque al ver la hoja del cuchillo una vez Akemi se fue para bañarse no pudo evitar que imágenes de lo más sangrientas de su pasado apareciesen por su mente cada vez que daba un corte, especialmente de cuando era un niño y mató a toda aquella familia de nobles con la que se ganó la libertaz. Casi por necesidad cerró los ojos notando cada vez más y más el peso de sus actos sobre su mente, tenía que admitirlo, estaba bastante jodido aunque no lo admitiese por puro orgullo no de hombre ni nada por el estilo, sino de guerrero, ya que si se arrepentía de todo lo que había hecho pensaba que sería como insultar a todos aquellos que habían muerto enfrentádose a él.

Al pasar el rato, no pudo evitar arquear una ceja al ver a Akemi con una bola de ropa mojada, ¿Estaba pensando hacer lo que pensaba que iba a hacer?- No se qué es un "fetiche", pero lo que si se es que como tires la ropa ahí dentro la casa entera se llenará de humo. -Dijo mientras cortaba una pieza de solomillo por la mitad, con el tiempo había aprendido a hacer ese tipo de cosas sin mirar hacia abajo y cuando notaba el frío acero del cuchillo simplemente movía los dedos. De los entrenamientos de la katana tenía la piel de las manos lo suficientemente endurecida como para aguantar un ligero corte superficial y aquello no era nada del otro mundo, aunque lo llamativo era que aun así no se cortaba. Lo cierto es que como tirase la ropa allí iba a tener que abrir todas las ventanas y en una tarde-noche como la que estaban teniendo ese día lo mejor era tenerlo todo cerrado si no quería una casa inundada por el agua. Como si su cuerpo se moviese de forma automática levantó su brazo abriendo un cajón detrás de él, tomando dos platos sin llegar a ponerlos sobre la mesilla para repartir la comida, lo hizo todo en el aire al igual que la carne que colocó encima del risotto de manzana. -Te queda muy raro el kimono. -Demasiado sincero el pelirrojo.

Como si no hubiese dicho nada fue a la mesa de la sala y colocó ambos platos junto a sus respectivos tenedores y cuchillos. Se le hacía raro usar esa mesa para más de una persona, de hecho, se le hacía raro tener que utilizarla ya que normalmente solía comer cosas rápidas en la forja mientras hacía cualquier tipo de arma, pero bueno, un anfitrión debía comportarse como tal y si algo le había enseñado su maestro era a no ser un maleducado con las visitas... Cuando las tenía. Alzó su mano hacia una lácrima que había a un lateral de la mesa y allí se pudieron ver las noticias más recientes, se le habá olvidado que el incidente se vería en el noticiario durante unos días teniendo en cuenta que había muerto mucha gente y que él había estado envuelto, solo esperaba que no le fuesen a buscar para testificar teniendo en cuenta que él símplemente estaba cumpliendo una misión que le había mandado la guardia de Magnolia. No cambió el gesto de su mirada al ver las columnas de fuego calcinando gente, lo había vivido después de todo y ya casi se había acostumbrado a la desagradable sensación con el paso de los años junto con otros incidentes. Finalmente se llevó un bocado del risotto a la boca, aun estando muy bueno para él era como si estuviese mordiendo un trozo de metal mezclado con sangre, seguramente cualquier cosa le sabría ahora mismo a rayos.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Akemi Satsuei el 07/01/16, 09:42 am

Akemi soltó unas risitas, por la “inocencia” del chico  — Como si fuera tanta ropa — Y como si le importase un poco de humo, estaba acostumbrada a él, había hecho un par de explosiones en casa antes… Claro, aquella no era su casa, pero eran detalles, si a ella no le molestaba, no le importaba. Su plan seguía en pie, hasta que se le ocurrió una mejor idea. Algo que ya haría luego, porque le daba flojera en ese mismo minuto, así que dejó la bola de ropa junto a la chimenea, quizá después de comer se desharía de ella.

Se sentó junto al fuego también, para secarse el cabello. Se estaba cepillando con las manos, pero al oír el comentario del chico dejó su labor y observó la ropa que tenía puesta — Pues si… — Se veía extraña, totalmente, no era del tipo que solía usar, ni de asomo — Supongo que  estás acostumbrado a verme con menos tela encima — Porque era lo que usaba a diario, poca ropa que tapaba lo justo y necesario. Tampoco es que fuese una exhibicionista, era más cómodo y se negaba rotundamente a  comprar otra ropa, siempre mandaba a otros a por ella y era más fácil decir “algo como lo que llevo siempre”.  Y bueno, quizá si era algo exhibicionista.

Se levantó, fue hacia la mesa y se sentó. El risotto olía muy bien, así que no esperó y comió el primer bocado… ¡Estaba exquisito! No recordaba haber comido algo tan bueno hacía mucho tiempo, quizá desde que su hermana le cocinaba — Está pasable — Dijo, pero sus ojos brillaban del puro gusto. No acostumbraba a comer comida casera, por cosas de tiempo y vagueza ya era común para ella comprar comida semi hecha o ensaladas, nada muy elaborado, así que comer algo como aquello luego de tanto tiempo era aún más satisfactorio. Multiplicado mil veces por tratarse de un plato de manzanas.

Había estado tan pendiente de la comida que no vio lo que estaba transmitiendo la lácrima. Cuando cayó en cuenta, bostezó involuntariamente y cambió el canal — Es hora de mi telenovela —   Anunció. No veía ninguna novela, pero había visto a la abuela viendo una a aquellas horas, y era mejor poner eso que el herrero se estuviese torturando mentalmente.

Le costó un poco encontrar el canal, culpa los malditos anuncios publicitarios. Cuando le atinó, continuó comiendo lentamente y mirando la muy intrigante telenovela. Según tenía entendido era algo de un romance de hermanos que no sabían que eran hermanos pero al final tampoco lo eran, por algo de adopciones, engaños y cosas como aquella…  Algo normal, suponía, en los programas de aquél  estilo.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Seikuro Shin-Tensei el 07/01/16, 12:37 pm

No se lo iba a negar, le resultaba raro verla con más ropa que la que normalmente llevaba puesta pero por lo menos se podía decir que iba a tener que acostumbrarse a algo nuevo. De todas formas no es que le desagradase, solo se le hacía algo raro verla de esa forma y no lo iba a negar, tampoco le sentaba del todo mal. De todas formas no se quedó mirando pues sabia que aquello era de mala educación, símplemente se centró en las noticias por el momento hasta que Akemi se sentó también en la mesa y pudo verle la reacción que iba muy poco acorde a lo que estaba diciendo, no pudo evitar sonreir levemente ante aquellas reacciones de forma casi involuntaria, ¿Acaso no estaba hecho una porquería apenas unas horas atrás? Parecía que la compañía de Akemi le estaba curando poco a poco de forma bastante constante, incluso había hecho algo que hacía tiempo que no hacía y eso le pareció raro incluso a él. Agradeció por unos momentos que quitase las noticias, él sabía perfectamente lo que había pasado y rememorarlo solo le iba a traer un mal sabor de boca con la comida que él mismo había preparado, no dejaría que eso pasase.

Finalmente llegó a la novela que decía que le gustaba y se quedó mirando las imágenes con los ojos entrecerrados, habían dos personas peleándose por una tercera por algo que no entendía bien. Parecía que lo que quería era sus ahorros o algo por el estilo por lo que podía ver. Nunca entendería esa clase de mentalidad siendo que él prefería una vida humilde y separada de todo lo que tuviese que ver con las deudas de la sociedad, en ese tema era alguien demasiado puro y simple. Además que él había sido víctima de lo que podía hacer el dinero muchos años atrás. De todas formas por suerte la serie no le estaba evocando recuerdo alguno. Fue encontes cuando probó su propia comida y le tuvo que dar la razón.- No es de mis mejores. -Comentó suspirando, pero bueno, estaba comible al menos y era lo que importaba, llenarse el estómago con algo caliente en un día tan frío como el que seguramente iba a hacer era lo mejor.

Lo cierto es que por su parte la comida fue bastante silenciosa, no estaba acostumbrado a tener visitas ni a comer con alguien en frente después de todo. Además, la novela estaba haciendo el ruido necesario para que aquello no fuese un silencio incómodo y así poder echarle la culpa a algo, después de todo dudaba si a Akemi le apeteciese hablar mucho después de todo lo que le había tocado vivir ese día mucho menos por su culpa, no podía ni quería forzarla a hablar de nada que no quisiese, y estaba incluso pensando que alguien tan oscuro como él no tenía apenas derecho a poder disfrutar de un momento así. Terminó por suspirar de forma involuntaria deshaciendose de esos pensamientos a la par que terminaba su plato y esperaba a que la contraria hiciese lo propio para recogerlos y llevarlos a la cocina aún con la novela sonando de fondo. Ahora por lo visto tocaba un asesinato pasional un poquito falso, había visto varios aunque no comprendía porqué lo hacían.

Mientras limpiaba recordó el porqué estaba normalmente Akemi por los alrededores.- La lácrima que iba a usar falló en el núcleo del rifle, puede que se alargue un poco más de lo esperado. -Al menos era algo de lo que podían hablar sin llevar tensión al ambiente. Además así mantenía su mente ocupada con una de las cosas más agradables que tenía en su vida y lo peor es que no podía pensar en cosas más agradables, esa era la verdadera naturaleza de Seikuro desde siempre, por eso era tan callado y no era para menos, era un hecho que no podía sociabilizar, ni era bueno ni podía cambiarlo. ¿Tal vez era por eso que intentaba estar todo el rato con Akemi? ¿Porque veía en ella una forma de poderse cambiar a sí mismo? Ya no lo sabía, no sabía qué era lo que estaba pasándole ni lo comprendía.

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Re: Breaking the walls. [Priv. Akemi y Seikuro]

Mensaje por Akemi Satsuei el 28/01/16, 09:31 am

Al oír la noticia del retraso de su rifle ni se inmutó. Ya parecía haberse acostumbrado a la idea de que tendría que pasar más tiempo con él, y en cierto modo comenzaba a aceptarlo. Tampoco es que fuese el fin del mundo, aunque sí había tocado la casualidad de que se había ido a topar con el herrero más problemático de toda Magnolia. Y de todo Fiore, quizá. Así que se limitó a asentir, para darle a saber que lo había oído. Mirándolo por el lado positivo, gracias a aquél retraso podría hacer que Seikuro le cocinase más cosas deliciosas… Podía sacarle partido a la situación.

Cuando terminaron de comer la pelirroja ya no podía del sueño  — No aguanto más, me voy a dormir — Avisó, dejando todo desordenado a su paso. Debía corregir esas actitudes suyas, pero era culpa del herrero, él le había dicho que se comportase como si estuviese en su casa… Si, era más fácil echarle la culpa.

Se dirigió a la habitación que le había prestado y se lanzó a la cama, quedándose inmediatamente dormida. Nunca le había costado dormirse en cualquier lugar, y sumado al sueño que llevaba aguantándose hacía rato, dio como resultado un largo y reparador sueño. Tan largo que no despertó hasta la noche siguiente, momento en el que se fue de allí sin despedirse. El pelirrojo estaba dormido y no lo despertaría, tampoco es que estuviese físicamente del todo bien, y en esas circunstancias lo mejor era descansar.

Al llegar al gremio bufó, no hacía más que meterse en problemas, cuando lo único que quería era dormir y comer manzanas… Lo peor de todo fue que no pudo llegar a seguir durmiendo, la maestra la llamó y tuvo que acudir de inmediato, puesto que se trataba de un “asunto serio” ¡La vida era tan injusta! Menos mal que había estado ahorrando energías durante tanto tiempo… Aunque sus reservas comenzaban a agotarse, tendría que hacer algo para recuperarlas.

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