Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

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Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Asseylum el 13/05/15, 09:29 pm

Abrió sus ojos pesadamente mirando la pared, sabía que él estaba ahí, espiándola… porque siempre se encontraba en ese mismo lugar observándola con atención. No quiso voltear, simplemente se quedó en la misma posición, porque cualquier cosa que hacía terminaba en un castigo hacia su persona. Recordó la primera impresión al verlo cuando despertó, no pudo evitar gritar por el terror de verlo frente a ella observándola en la lejanía, junto a la única salida aparente del cuarto, entonces el primer castigo se hiso presente, ante su reacción él no hiso más que enojarse tirándole aquella comida que traía consigo, molesto ¡Seguramente esperando otro tipo de bienvenida! Pensó que habría estado bien de esa forma, sin embargo él había pasado de aquel tipo de maltrato a uno físico, cada vez que hacía ademanes de no aceptar una petición  la golpeaba indicándole que era su culpa ¡porque no le hacía caso!

Se preguntó cuánto tiempo llevaba encerrada en aquel cuarto ¿Días? ¿Una semana? ¿Dos? No lo sabía, lo único que hacía era dormir, porque estaba segura que la comida que él le daba contenía algo extraño… y aunque evitara el comer no podía hacerlo siempre.

Escuchó su voz llamándola, obligándola a voltearse encontrándoselo en la cercanía, porque cada vez que despertaba él acortaba las distancias que los separaban. Lo vio sintiendo unas intensas ganas de llorar, lamentablemente él tampoco la dejaba derramar ningún lágrima o seguramente corregiría su conducta.

—Princesa, tengo buenas noticias — vio la sonrisa del hombre ensancharse — Hoy es el día en el cual terminará con la miseria de uno de sus más fieles sirvientes, encontrarla realmente ha sido una bendición

¿Por qué? — preguntó en un tono bajo, preguntándose por qué le hacía aquello ¡No entendía! Su mente no podía procesar tal acontecimiento ¿No se suponía que le había jurado lealtad a su padre? — ¿Por qué haces esto?

—De verdad no lo recuerdas ¿Princesa? ¿Tan despiadada eres como para no recordarlo? — su voz tomó un tono más fuerte, indicándole que si seguía adentrándose en el tema terminaría lastimada — Me convertí en el mejor soldado de Vers, todo por ti ¡¿Cómo no lo recuerdas?! Pensando que sería al fin digno de ti le pedí tu mano al Rey ¿Sabes lo que me dijo? Que nunca entregaría a su hija a alguien como yo ¡Todo mi esfuerzo a la basura! Lo hice por ti… Aun así hoy podrás pagarme todo lo que sufrí, porque hoy saldrás a la venta

Abrió sus ojos preguntándose a lo que se refería ¿Cómo era posible que la vendiera? No entendía, se negaba a hacerlo ¡Pero también a participar! Se levantó de la cama sintiendo como cada parte de su cuerpo le pedía que se quedara en ella recostada. Hiso un ademán de responderle cuando frente a ella apareció un pomposo vestido muy parecido al que guardaba con recelo en su hogar.

—He gastado todo mi dinero en éste vestido, debes estar perfecta para los compradores — le mostró la prenda extendiéndosela — Sé una buena chica y prepárate, en una hora partiremos, no me hagas recordarte que aquí no tienes ningún poder… Princesa

Me niego — respondió sin importar lo que le hiciera ¡No usaría tal prenda! Menos para ese fin

Pudo ver como la mirada del hombre parecía perder su órbita, sabía qué ocurriría, lo hacía cada vez que se negaba a una de sus peticiones. Retrocedió unos pasos asustada, notando como el muchacho acortaba las distancias. Chilló entre lágrimas al notar como sin piedad aquel que alguna vez había jurado protegerla no hacía más que tirar con fuerza aquel vestido que su sirvienta le había hecho con tanto amor. Lloró en silencio mientras él salía del cuarto dejando el vestido en el suelo, no podría escapar a su destino. Tomó la prenda de blanco color y se vistió, porque tenía que prepararse para tal espectáculo, en el cual ella no sería más que un objeto. Se preguntó en dónde estaría el muchacho de cabellos blancos, no había podido decir adiós ¡Y se arrepentía eternamente por eso!

El tiempo pasó, lento mientras ella esperaba su fútil destino. Cuando nuevamente el hombre se presentó le dedicó unas palabras indicándole lo bien que se veía ¡Perfecta! Quiso golpearlo con fuerza, sin embargo era débil, siempre lo había sido y la vida no hacía más que recordárselo.

—El vestido esconde todas las imperfecciones que tenías — comentó inspeccionándola notando como las marcas moradas eran cubiertas por la fina tela — Es hora de partir, pero antes…

Sintió como le tomaba uno de sus brazos con fuerza, para luego tirarlo hacia atrás. Intentó resistirse en vano, mientras él realizaba la misma acción con su otra extremidad. Ya atada pensó que todo se acabaría ¡Qué equivocada estaba! El hombre aprovechó que su presa estaba cautiva para continuar con el ritual, sacó un pequeño frasco de su bolsillo, para luego abrirlo. La rubia tiritó esperándose lo peor, él por su parte usó una de sus manos para abrirle sus ojos. Una gota en cada orbe fue vertida con cuidado sin embargo nada pasó… no al instante, un intenso ardor la obligó a cerrarlos con fuerza pensando que con eso apaciguaría el dolor ¡Pero no lo hiso!

Gritó por el dolor retorciéndose por aquel sentir, quiso llorar… pero no pudo, abrió sus ojos lentamente notando como ya no veía. El terror la atacó ¿Se habría quedado ciega? Su cuerpo tembló preguntándose el porqué de lo que le ocurría.

—He sido cuidadoso, el efecto se irá en unos días, lamentablemente para ti no podrás llorar ni ver mientras el efecto esté activo ¿No es genial? Así tu rostro quedará presentable para el público — comentó levantándola sin cuidado alguno — No puedo entregar la mercancía defectuosa o perderías valor y no queremos eso ¿No? Espero que te portes bien, si alguien te compra quizás podrías escapar ¡O tal vez vivas una buena vida con tu amo! sin embargo… si nadie lo hace entonces te haré vivir conmigo en la miseria, haré de tu vida un infierno ¿Has entendido?

No contestó, no era necesario, ambos sabían la respuesta. Se dejó guiar a un carruaje sin ver más que manchas, preguntándose cuál sería su destino ¿Realmente tendría alguna salida?
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Slaine Troyard el 14/05/15, 04:26 pm

Slaine

"Aquí "Android". Me he infiltrado efectivamente en la localización S.T. Coordenadas actuales: 35 grados norte 57 grados oeste. No han habido percances hasta ahora, "Zorro" aun no ha aparecido, pero "las ratas" ya han empezado a llegar. Hay cerca de veinte, quizás 30. Las "aves sin alas" tampoco han aparecido por el momento. Manténganse a la espera. Repito: manténganse a la espera hasta nuevo aviso. Corto y cierro." "Roger "Android". Únete a "las ratas" y mantente a la espera hasta que "Zorro" aparezca con las "aves sin alas". Cuando lleguen apreta el botón en el comunicador, entraremos en acción en cuanto todas las fichas estén en juego.""Roger, "manada". Manténganse alerta. Corto y cierro".

Después de intercambiar estas palabras vía comunicador apago la lácrima y la coloco sobre el bolsillo derecho de la túnica azabache con la que visto. Me encuentro en medio de un largo callejón completamente oscuro, donde no se puede ver, oír o percibir ningún tipo de signo vital. Me he asegurado varias veces de que no hubiera ningún fallo en mis cálculos, pero no puedo evitar hacerlo una vez más solo para asegurarme de que no he cometido ningún fallo. Nadie. Respirar tranquilo es un alibio. Pero no es momento para eso. ¡De ningún modo de es, idiota, tienes que recordar dónde estás y porqué has venido hasta aquí! Respira hondo, respira hondo y relájate... pero mantente alerta, mantente en guardia, tienes que estar preparado para entrar en acción cualquier momento. Al fin y al cabo, no puedes dejar pasar la más mínima oportunidad de salvarla.

Cubro todo mi cuerpo cuanto más puedo con la túnica azabache, haciendo que todo rasgo de mi ser quede oculto tras las sombras del ambiente y la opacidad de la vestimenta, incluyendo la capucha. Podría llamar la atención en circunstancias normales, pero tengo la suerte de que no es nada extraño encontrar a alguien así en un lugar como aquel en el que me encuentro. Shadow Town, Sin City, La Ciudad del Pecado. Se le llama de muchas otras formas, pero es suficiente con decir que este es el único lugar de Fiore en el que la anarquía gobierna por encima de la ley Pero hay cosas que no se pueden permitir... hay ciertos límites que uno no debe sobrepasar, y los pobladores de este lugar llevan haciéndolo demasiado tiempo. Al dejarme llevar a campo abierto, allá donde se abre frente a mis ojos una amplia explanada en la que al menos un centenar de personas -han triplicado su número desde que entré al callejón- se congregan, hablando ruidosamente los unos con otros y mostrando a la escasa luz de la penumbra sus grasientos, lascivos e inhumanos rostros. Muerdo mi labio con fuerza y lo hago sangrar ligeramente. Cómo desearía arrestarlos a todos...hacerles pagar por el simple hecho de incentivar un acto inhumano como el que va a llevarse a cabo en este lugar en la brevedad de unos minutos.

Por el momento solo calló, callo y me dejo rezagado a unos de los lados de la explanada, desde donde puedo ver sin ningún tipo de problema la una alta plataforma de madera en la que ahora mismo no hay nada, pero donde en cualquier momento podría aparecer aquella señal que simbolizaría el casi instantáneo pistoletazo de salida. Cruzo los brazos a la altura del pecho mientras vuelvo a bajar la cabeza para mirar al suelo. No puedo dejar de pensar... no puedo dejar de pensar en ella y aun así soy incapaz de dejar salir más lágrimas de las que ya he derramado. No me encuentro precisamente de buen humor, ahora mismo tengo que controlar mi rabia con toda mi fuerza de voluntad, pues si no lo hiciera disfrutaría tremendamente creando el caos y la destrucción en un lugar y un evento como este. No soy partidario de matar a nadie, hace mucho ya que mi espada no se mancha con harta sangre humana, pero... siento mi corazón latir con violencia, mi respiración desbocarse, mi cabeza gritar para que me deje llevar. Pero no, no puedo hacer nada de eso, no ahora que la tengo a mi alcance. No después de todo lo que me ha costado encontrar el camino que me ha llevado hasta casi volver a tenerla a mi lado.

Assey... Assey, ¿Estás bien? Por favor... dime que sí, dime que lo estás. Necesito verte... sé que te he dejado sola, que te he abandonado por demasiado tiempo, pero... necesito saber que finalmente te he encontrado, por eso déjame verte, muéstrate, mándame esa señal que me demuestre que después de haber fallado estrepitosamente esa tarde de hacer cerca de una semana... finalmente he podido dar contigo. Lo siento... lo siento... lo siento, pero... ahora sí... he venido a salvarte. No puedo hacer nada para enmendar la rotura de mi promesa, la temprana muestra de mi debilidad en ese momento en que no fui capaz de protegerte. Te fusite de mí demasiado rápido, demasiado pronto dejé que marcharas, y aun intentando extender la mano para alcanzarte... fui incapaz de hacerlo. Dolor. Arrepentimiento. Agonía. Reproche. Fue así como mi cuerpo inconsciente cayó a tierra aun cuando sabía que haciéndolo... te estaba perdiendo.



Narrador

En el día en que todo aquello comenzó, el cuerpo de caballero y señora cayeron inconscientes casi al mismo tiempo, cada uno presa de los efectos nocivos de la droga o el mal en sus cuerpos. Ella marchando lejos, allá donde nadie pudiera encontrarla en mucho tiempo; él quedando solo, desolado, perdido... hasta su despertar a la mañana siguiente. En cuanto los ojos del caballero se abrieron, solo podía pensar en una cosa: Asseylum, Asseylum, Asseylum. Ubicado en la misma estación donde quedara inconsciente, solo que en una zona de descanso donde se dejaba a los pasajeros desválidos o perdidos, el joven de azulada mirada tempestuosa dejó que su corazón le guiara y nunca trató de atenuar el dolor y la preocupación que afligían su órgano vital, palpitante de sangre y vida... congelado. La había perdido. Ella se había ido. No la volvería a ver.

NO. La palabra apareció en su mente en el mismo momento en el que rememoraba la ternura y la belleza del rostro de ella cuando le nombró su caballero. No podía rendirse, no tan fácilmente. Ciertamente, la habían arrebatado de sus brazos, pero... él aun podía recuperarla. Coimo un viento huracanado, movió cielo y tierra, haciendo todo lo posible y lo imposible por encontrar cualquier pista que pudiera indicarle la más mínima pista sobre lo que pudiera haber ocurrido. Nada le dijeron cuando se presentó con su nombre, pero el hacerlo en nombre de los guardianes del reino, los guerreros del consejo, abría muchas más puertas de las que podrían abrirse tan solo con palabras. Con el camino abierto frente a su mirada el joven investigó, habló con los vendedores de los billetes del tren, haciéndose una idea de la descripción de algunas de las personas que pudieran haber estado en el mismo tren que ellos justo en el momento en el que todo ocurrió. Eran descripciones, descripciones sin nombres, sin identidades... pero entonces ocurrió. Llegó a sus oídos la información de otro secuestro sucedido no en las estaciones de tren, sino en un local de alquiler de automóviles mágicos de Hargeon; siguió investigando antecedentes e información sobre gente desaparecida en el último mes, llegando a sus manos gran cantidad de información que, tras clasificarla, daba lugar a indicios de semejanza y relación entre un gran número de toda ella. Secuestradores. Una banda de secuestradores, quizá peor: traficantes de esclavos. Las pruebas estaban claras, las tenía en sus manos. Ahora la investigación no corría solo de sus manos: también el resto del consejo habría de trabajar en este misterio.

El joven caballero dio informe de todo aquello investigado y de todos los resultados obtenidos, trasladando el resto de responsabilidades a sus superiores directos en la jerarquía: los miembros del consejo. Estos contrastaron la información que les fue entregada y la contrastaron con más casos que tenían en sus archivos. Pudieron hablar con testigos o culpables de casos semejantes ocurridos con anterioridad, interrogándoles, torturándoles, haciéndoles hablar en definitiva, y recibieron la información que estaban buscando... dos palabras: Shadow Town. Quedó ahí congelada la investigación. La ciudad del pecado, los albores del mal y de los más grandes depravaciones. Era una zona vetada. Los miembros del consejo se negaban a incurrir en un lugar como este, los riesgos eran demasiados, podían despertar una nueva guerra entre magos oscuros y caballeros del reino... y después de los acontecimientos sucedidos con los dragones, no podían esperar salir muy bien parados de la batalla. El caso estaba cerrado, unas pocas vidas inocentes tendrían que pagar para que muchas otras sobrevivieran: eso es lo que le dijeron.

Pero el caballero no se rindió, y jugó su última carta: la princesa de Fiore. Habló con ella directamente y le hizo ver el desarrollo de los hechos y la resolución que se iba a dar el problema. Asseylum no era una ciudadana cualquiera, era princesa de un reino independientemente de que este hubiera caído pasto de los dragones, y dejar que un miembro de la familia real muriera sin más en tierras de nuestra nación podía ser símbolo y prueba de una gran debilidad por parte de nuestras fuerzas. Quién sabía si la próxima en caer sería nuestra misma princesa. Los argumentos, no lógicos sino pasionales, junto al miedo de la princesa y la empatía por su conocida, acabaron por decantar la balanza de parte de quien quería cumplir con su tarea de caballero... no, don sus deseos como Slaine Troyard por encima de todo. Las órdenes fueron mandadas desde la realeza: absolutas, imposibles de ignorar, imposibles de recurrir o anular. Los caballeros de las runas se prepararon. La carnada sería aquel caballero que tanto trabajara en los últimos días para alcanzar su fin ulterior; sus acompañantes caballeros alados que servirían para mantener la situación bajo control una vez hubiera empezado todo. Él se encargaría de la incursión y de ser el chivo expiatorio... ellos de proporcionar una huida exitosa una vez se hubieran encontrado los objetivos.

No había más, ese era el final y también era el principio. Y ahora es cuando... la nueva historia empieza.
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Slaine Troyard
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Asseylum el 14/05/15, 05:05 pm

El viaje pareció durarle una eternidad, sumida en la eterna penumbra no podía evitar sentirse más débil que de costumbre ¿A dónde iban? No tenía la menor idea, menos con su vista cegada de esa forma. Mantuvo el silencio en el carro hasta que éste finalmente se detuvo, sentenciando su destino, porque seguramente ahí se acabaría su vida, porque el vivir de esa forma simplemente le parecía sobrevivir.

Salió del vehículo con cuidado, para luego ser guiada entre la intensa oscuridad, por alguna razón el ambiente la ahogó, no entendía el por qué, pero por alguna razón el aire se sentía sumamente pesado. Sintió el sonido de sus tacones al caminar, para que luego estos produjeran un eco que se entendió a una profundidad infinita. Por inercia su cuerpo tembló lleno de horror, éste solo pareció intensificarse con cada paso al escuchar suaves llantos llenar el ambiente, como un siniestro arrullo que le dio la bienvenida ¿Habría muerto y estaba en el infierno? Le pareció que sí, porque esto se sentía más como una terrible pesadilla la cual no tenía fin.

Una puerta se abrió mientras su mente sentía la imperiosa necesidad de llorar, pero no podía, por primera vez quiso hacerlo ¡No las detendría! Sin embargo sabía que eso no sería posible. Cerró sus ojos y soltó un último suspiro pesado. El aroma a sangre llenó sus labios con un sabor extraño, uno metálico que le provocó unas nauseas tan intensas que soportó a penas las arcadas.

—Es nuestro turno, Princesa — la miró el hombre para luego darse cuenta de un detalle importante — Y… ¿Tu collar? ¡Te vi con él aquel día! ¡¿En dónde está?! Nadie creerá que eres la princesa de Vers si no lo tienes… ¿Lo has escondido no? ¿Qué te he dicho de portarte mal?

Lo he perdido, yo no lo tengo, no podría esconderlo con mis manos atadas — comentó desesperada evitando algún conflicto con su agresor, calmándolo con sus palabras, después de todo tenía razón en sus afirmaciones

Escuchó un quejido por parte del hombre, para luego notar como otra persona aparecía indicándole que era su turno, pero que además la gente parecía venir sólo a comprobar si era verdad ¡Que alguien vendería a la hija de un Rey! Una oportunidad única para el mundo, después de todo los burgueses podrían ser nobles… y los nobles finalmente podrían convertirse en Reyes. Su captor maldijo su suerte, mientras se la llevaba por un largo pasillo, los lamentos de los menores fueron opacados por una multitud de personas las cuales susurraban cosas que no podía llegar a escuchar.

Cerró los ojos al sentir la luz sobre su persona, para luego abrirlos sin ver nada más que manchas… las cuales se movían inquietas. Quiso ver la cara de cada uno de los presentes, quería maldecirlos por ser partícipes de tal horrible espectáculo. Escuchó como la presentaban, indicando el precio inicial ¡Uno sumamente alto! El mundo nuevamente habló sin decir nada concreto, hasta que todos quedaron en silencio.

—La princesa es muy conocida por sus bendiciones ¡Estas son capaces de curar cualquier enfermedad, pero también hacer otras cosas! — comentó, mostrándole un niño a la multitud — Dicen que el Rey mantenía su fuerza intacta gracias a las constantes bendiciones de su hija… ahora tendrán una pequeña demostración de tal habilidad

El hombre tiró del niño, para luego sacar una navaja de su bolsillo, a pesar de los chillidos y las súplicas del menor enterró el arma en su brazo, sacándole un grito de horror. Cortó su piel con calma en un corte que se alargó desde la muñeca hasta su codo, no era muy profunda pero el dolor que debía sentir el menor era el suficiente como para retorcerse con fuerza.

Sintió como el menor era lanzado hacia su posición sin delicadeza alguna, escuchó sus lamentos… sabía lo que querían de ella, por un momento pensó en no darles en el gusto, sin embargo le pareció imposible. Juntó sus manos y le pidió a la luna su ayuda. La pequeña esfera se movió desde su espalda hacia el muchacho ante la impresión del público, al parecer no necesitaba el collar para aseverar su identidad.

Cerró sus ojos pensando en que pronto no tendría vuelta atrás, la encarcelarían una vez más ¡No importaba si era en un lujoso castillo! Estaría encerrada. Escuchó como la gente parecía gritar el precio de su persona, elevando la cuota inicial rápidamente, por primera vez quiso morir y acabar con todo el sufrimiento, aun así… no podría darse por vencida tan rápido. Cuando el tiempo se agotó aquel hombre que la había atrapado la tomó llevándosela a un cuarto en donde esperaría a su comprador, conocería a aquel que acabaría con su libertad.

Se quedó sola en el pequeño espacio, acurrucándose en una esquina, preguntándose si aquello no sería un castigo ¡Uno por haber querido abandonar a su gente! Seguramente si lo era y pagaría muy caro por ello.
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Slaine Troyard el 14/05/15, 06:05 pm

Slaine

El espectáculo empieza. Como en una pasarela de modelos, saliendo de uno de los edificios que hay ubicados a la derecha del domo de madera personas encadenadas y vestidas con harapos salen una a una, subiendo al lugar en el que son ofrecidas como mercancía y vendidas al mejor postor. La mayoría chicas jóvenes... muchas por debajo de mi edad, llenas de suciedad, moratones, cortes y con un gesto que demuestra toda la desgracia y el mal que han sufrido en los días más recientes. Esa triste apariencia, sin embargo, no mengua la euforia con la que "las ratas" que me rodean gritan con fuerza, tesón, euforia e incluso demencia para alzarse con la compra de aquellas criaturas que tanto ansían sus lascivos deseos. Una a una, las esclavas -y esclavos, pues entre unas y otras también hay hombres, niños, e incluso ancianos- pasan por la pasarela, son ofrecidas y vendidas, tras lo que se retiran lenta y melancólicamente y desaparecen de la vista que aquellos que acaban de verlas como nada más que un objeto que podrían usar y tirar en cualquier momento.

Una repiración, un latido. Segunda respiración, tres latidos. Tercera respiración, ocho latidos. Cuarta respiración, quince latidos. Mis músculos se tensan: los brazos, las piernas, las mandíbulas... todo. Aprieto los puños cuanto mis fuerzas me permiten, y por eso hago que mi sistema muscular reproduzca un insoportable dolor como respuesta a la desorbitada tensión. No sé... no sé si seré capaz de aguantar esto. Es demasiado, controlarme hasta este punto es demasiado para mí. Los instintos salvajes surgen en los momentos de mayor descontrol, cuando la ira y el odio dominan el corazón y la mente por completo. Sé que si me dejo llevar esto se va a convertir en una matanza... en nada más que eso. Si solo tomo la espada oculta bajo la túnica y hago calar a todas estas bestias por el espectáculo que alientan... juro que ahora mismo no dejaría a uno solo con vida. Muertos... todos muertos... se lo merecen, no son humanos: bestias, salvajes, inmorales, monstruos odiosos... ¡¡MORID DE UNA VEZ!! Pero... no puedo hacerlo. Respiro hondo. Una, dos, tres veces. Lo vuelvo a hacer: una, dos, tres veces. Cierro los ojos. Poco a poco la mente se ubica, el corazón ralentiza su pulso, la respiración se recupera. Nada puedo hacer, sin embargo, para evitar que la desorbitante rabia desborde mi corazón. Por ahora aguanta, rabia mía... escóndete... descansa... legará el momento en que todo haya pasado.

Entonces llega, la atracción principal: aquella princesa a la que, anuncian todos están esperando. Mis ojos se abren desorbitadamente, mis músculos se tensan tanto o más que antes y mi mandíbula se aprieta con todas sus fuerzas. El esfuerzo que tengo que hacer para no correr hacia ella es inhumano, total y absolutamente inhumano. Pero lo soporto... matándome a mí mismo poco a poco, lo soporto. Aun cuando veo como su melena rubia, ya sin el brillo ni la suavidad que pudiera caracterizarla antes, se ondea a cada paso que da. Sus movimientos parecen ser errados, ¿Está andando a ciegas? Miro a aquel hombre que la acompaña y lo sentencio a muerte solo con mi mirada. Seguro que es su culpa, seguro que fue él quien se la llevó de mi lado. Sucio bastardo... y no parece haberse moderado con ella. Aun vistiéndose con un traje de sublime elegancia, una prenda de clara belleza y supremo decorado, es evidente que la princesa que tengo ante mí no brilla del mismo modo que lo hace su vestimenta. Más bien... muere. Sus ojos mueren, sus labios mueren, sus brazos y sus piernas también mueren. Ha perdido toda vida... toda alegría... toda fuerza que pudiera ayudarla a seguir adelante. Aprieto mis puños. Por eso decido luchar por ella. Tengo que hacerlo bien... tengo que hacerlo bien para que no corra ningún peligro. Por eso, sin importar lo que ocurre frente a mí, en los minutos próximos no me muevo ni un ápice. Callo y muero. Miro y muero. Escucho y muero. Siento y muero. Cuando veo al pequeño ser herido, tratado como un deshecho y lanzado para dar muestra de un espectáculo, me disculpo con él internamente, y también lo hago con la princesa -por millonésima vez- cuando la veo inclinarse sobre la pequeña criatura y curarla del mismo modo que lo hiciera conmigo en el pasado. Lo siento... lo siento... lo siento, pero... pronto estaré a tu lado.

Empiezan los gritos, la subasta, las ofertas de más y más dinero que unos y otros se atreven a ofrecer por aquella esclava tan preciada y deseada por todos. Un millón, cinco millones, diez millones: ¿Es ese el precio de la vida humana? No, miento... han habido esclavas vendidas por cantidades infinitamente inferiores. Y las sumas siguen: veinte, cuarenta, sesenta, ochenta... hasta alcanzar la desorbitante cifra de cien millones. Ahí la gente calla. Sin duda, es una cantidad que solo alguien de la alta realeza podría alcanzar, pero... por supuesto, no es suficiente para vencer las previsiones con las que yo mismo he venido hasta aquí.

-Quinientos millones.-anuncio, alzando mi voz sin inmutarme y dejando que se oiga por todo el lugar, atrayendo la atención, la sorpresa y la incredulidad de todos y cada uno de los presentes. ¿Me habrá oído? Me pregunto si lo habrá hecho... si habrá entendido solo con mi voz que sus pesares están cerca de llegar a su fin.

Por supuesto, no hay una sola persona que se atreva a superar esa cantidad, aun recibiendo una mirada demencialmente sangrienta por parte del último postor. La princesa es retirada sin más, del mismo modo que apareció, siendo acompañada por aquel sombrío personaje sentenciado al infierno y entrando por la misma puerta que antes usara para salir. La subasta ha acabado, por lo que todos los compradores de esclavos se dirigen hacia el mismo lugar: aquel desde el que salieran sus mercancías y el mismo sitio por el que después se las llevaran. Nada me importa lo que hagan el resto de ellos, tengo que apresurarme. Mi intención es ciertamente salvar a Asseylum, a la princesa, pero... si puedo hacer algo para ayudar al resto de los esclavos y las esclavas a la venta, lo pondré todo de mi parte. Por el momento, sin embargo, solo puedo ir al encuentro de aquella persona que me ha traído hasta aquí.

Como esperaba, el repudiable sujeto que siempre la acompañó fuera me espera dentro del local, guiándome hasta un lugar en el que podamos hablar tranquilos y acabar las transacciones. No me trata con cercanía, amabilidad ni zalamería, como cabría esperar de muchos de estos tipos,. todo lo contrario: se muestra amargo, seco y oscuro. Solo quiere su dinero y que me lleve a la chica. Para mí también es perfecto, no podía haber forma más rápida y efectiva para tratar esto. Sin desvelar mi apariencia en momento alguno, saco de uno de los bolsillos de mi túnica lo que parece ser nada más y nada menos que una pequeña cápsula, apretándola para romperla y echándola a continuación sobre la mesa. EN el acto, un sinfín de bolsas de gran tamaño desbordantes de monedas -concretamente, cincuenta de estas bolsas- caen sobre la mesa que tenemos al frente y, al no caber, también sobre el suelo. A primera vista dinero, el mismo dinero con el que todos comerciamos, sin embargo... en realidad no es más que un truco. Magia. El arca de la encarnación. Probablemente todo este dinero desaparezca en cuestión de veinte minutos, pero hasta entonces no habrá forma de distinguir su falsedad y para entonces... nosotros ya estaremos fuera de aquí.

El sujeto, aun claramente sorprendido, anuncia que contará el dinero -lo que sin duda le llevará un tiempo-, algo a lo que no me niego, pero exijo que antes de hacerlo me lleve hasta allá donde haya dejado a la princesa y me permita estar con ella a solas. Él, aun entre miradas molestas y palabras poco agradables, tampoco se niega a ello, guiándome a través de los oscuros pasillos del lugar y, finalmente, dejándome frente a una puerta, indicándome que esta es la indicada. Le miro con desdén y desconfianza. Perfectamente podría estar preparándome una trampa, pero... no lo creo, al menos por el momento. Aun desde fuera de la habitación puedo sentir su presencia, su brillante energía mágica brillan do aun con ligereza entre las sombras de la duda y del sufrimiento. Esa tiene que ser ella, no me cabe duda. Sin decir palabra alguna, simplemente inclino la cabeza frente al sujeto -algo a lo que él no responde, solo escupe violentamente contra el suelo-, tras lo que tomo el pomo de la puerta y abro la susodicha, pasando al interior de la misma y cerrándola tras de mí.

Una vez dentro... no me muevo, no hablo, no hago nada, solo escucho: al principio no hay nada que se escuche, pero al cabo de unos pocos segundos oigo claramente las duras y pesadas pisadas del mismo hombre que me ha traído aquí alejándose. Después de esto, respiro tranquilo, levanto mi cabeza y la echo hacia atrás soltando un profundo suspiro. Por un momento me dejo llevar, pero al segundo siguiente solo puedo echar un vistazo adelante y otear el ambiente hasta encontrar, entre ese mar de sombras, una figura que brille por encima del resto... aun temblorosa... aun demacrada... aun con las esperanzas bajo tierra después de todo lo que debe haber sufrido por mi culpa.

-Todo... todo ha acabado Assey... todo.-apenas puedo pronunciar estas palabras con una voz quebradiza- Siento haberte hecho esperar tanto, lo siento mucho... lo siento... lo siento...-con comentarios que casi podrían ser catalogados de dementes camino hacia el frente paso a paso, hasta quedar apenas un par de metros por delante de la ubicación en la que ella se esconde; aquí, llevo finalmente las manos a mi capucha y la retiro para que esta vez pueda ver mi rostro con claridad- Pero ahora... ahora estás a salvo, así que Assey... mi Assey... volvamos a casa.
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Slaine Troyard
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Asseylum el 14/05/15, 08:28 pm

Para su suerte el hombre le había quitado las ataduras que traía en sus manos al encerrarla en el cuarto, después de todo ¿Qué podría hacer ahora? No tendría tiempo para escapar y tampoco creía tener las fuerzas para lograrlo. Se quedó en silencio preguntándose cómo sería su nuevo captor, lo único que pedía era que su presencia no le pareciera tan desagradable, aunque al darse cuenta de la situación en la que estaba simplemente descartó esa idea. Soltó un último suspiro acomodándose en el rincón, casi como si el estar ahí la protegiera de todo lo que se encontraba fuera.

Sintió como pasos se acercaban lentamente hacia su posición, desde que su visión le había sido arrebatada todos sus otros sentidos estaban más alerta que nunca, como si compensaran su falta de vista. Cerró sus ojos al sentir como la puerta se cerraba dejándolos solo, no hiso un ademán de verlo siguiera ¡Después de todo no podía! Escuchó sus palabras abriendo sus orbes por la impresión, reconocía esa voz… también aquella forma de nombrarla. No pudo moverse, quiso llorar pensando en que todo parecía ser una mentira, sin embargo decidió creer, que el muchacho estaba ahí para salvarla de tal cruel destino. Miró hacia donde él estaba terminando de escuchar.

No tardó ni un segundo en levantarse y de forma torpe caminar hacia donde el muchacho, cuando estuvo lo suficientemente cerca lo abrazó, preguntándose si sería él y no una terrible alucinación ¡Un juego de su mente ante su desesperación!

¿S-Slaine?... Slaine…¿Realmente eres tú? — lo miró sin ver, sintiendo la intensa desesperación ante no saber la verdad ¿Qué hacía él ahí? ¿Cómo la había encontrado? Levantó sus manos hacia el rostro del muchacho tomándolo con cuidado, como si se cerciorara de que fuese de verdad

No sabía, temía el equivocarse, que aquello no fuese más que un engaño ¡Una magia quizás! Por primera vez quiso saber la verdad y no vivir una mentira, así lo había decidido por lo tanto cumpliría sus decretos. Una idea pasó por su mente, pensando en que sólo el verdadero Slaine poseería tal objeto, porque solo existía uno y seguramente nadie más sabía que él lo poseía. Bajó sus manos suavemente como si acariciara la piel del muchacho hasta llegar a su cuello, palpó con cuidado aquella parte encontrándose con la joya, la prueba de su promesa.

Yo… — no pudo hablar por unos segundos, seguramente el no poder llorar le estaba afectando — Pensé que no podría decir adiós, temía el no hacerlo… el abandonarlos, creí que no volvería a verlos  

Abrazó al muchacho haciendo caso omiso al dolor de su cuerpo, relajándose luego de tanto sufrimiento, pensó que se desmayaría sin embargo sabía que no podía hacerlo, debía ser fuerte y no una carga para el mago de cabellos blancos.

¿Cuánto ha pasado? ¿Dónde está Eddelrittuo? ¿Cómo me encontraste? — lo atacó con preguntas sin soltarlo — Me alegra tanto que estés aquí, aunque supongo que tendremos ya tiempo para hablar

Se quedó en silencio debatiéndose el hecho de contarle de su ceguera, obviamente él debía saber –o por lo menos sospechar- que la poseía, sin embargo el aclarárselo ayudaría un poco o eso esperaba.

Slaine — lo llamó tirando de su ropa, ya que no tenía la menor idea si la estaba observando o no. No pudo evitar sonreír suavemente al nombrarlo, le apetecía hacerlo mil veces ¡Pero no tenía el tiempo para tal tonterías! — Yo… no puedo ver, he perdido mi visión

No dijo nada más, esperando que tal aclaración no perturbara mucho al chico o seguramente podría entorpecer los planes del albino y eso era lo último que quería.
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Slaine Troyard el 15/05/15, 01:23 pm

Slaine

Ambientación

Paz… ¿has sido siempre tan dolorosa? Como una lanza atravesando mi corazón cuando alcanza el punto álgido de la intensidad de sus latidos. Lágrimas… ¿Ardisteis siempre tan dolorosamente? Como ácido deslizándose por mis mejillas y dejando a su paso la cicatriz del pecado. Quiero llorar. Quiero llorar por lo que veo frente a mí. Quiero llorar por lo que he dejado que llegue a pasar, por lo que aquella persona a la que amo… porque sí, ahora puedo afirmarlo con certeza, la amo… ha tenido que pasar por causa de mi incompetencia. ¿Estás bien, pequeña estrella? No pareces tu misma con esos ojos vidriosos, apagados, muertos. ¿Puedes oírme, mi dulce princesa? Por favor, perdóname. Perdóname por abandonarte. Perdóname por dudar. Perdóname por no haber sido lo suficientemente fuerte como para tenerte entre mis brazos antes de que te perdieras entre los gritos de la tortura y la agonía. Lo siento… lo siento…

-Lo siento… lo siento… lo siento… lo siento de verdad, lo siento.-un manantial de lágrimas se deslizan por mis mejillas hasta llegar a su final desembocadura entre mis labios; mi voz es temblorosa, mi cuerpo, aun abrazándola, también la toma quizá con demasiada fuerza, como si temiera que se fuera a convertir en polvo y marchara otra vez de mis brazos- Quise venir antes, quise alcanzarte ese día, pero… pero… no pude. Aun soy débil, Assey, aun soy demasiado débil como para ser tu caballero.-puede que sea la primera vez que ella me ve llorar, pero no me importa, al fin y al cabo hace tiempo me prometí no mentirle a no ser que fuera por su propio bien; poco a poco, sin embargo, mi corazón va retomando su ritmo y también mi respiración se acompasa, recordando que no es el momento propicio para dejarme perder por mis emociones- No importa… ya estás conmigo, y yo estoy contigo para protegerte… y prometo, de verdad te prometo que esta vez lo haré. No dejaré que algo como eso vuelva a ocurrir, Assey.-antes moriré en el intento, pienso para mí, pero esto último no dejo que lo escuche.

Después de recomponer mi compostura poco a poco dejo que mi brazo derecho la suelte ligeramente, abrazándola aun con el izquierdo, metiéndolo en el bolsillo de mi oscura túnica y sacando de este en el acto el mismo aparato que utilizara antes para comunicarme con mi equipo de rescate. Miro la hora. Marca las 20:47 minutos. Probablemente ya estén preparado para las indicaciones. En la última reunión que tuvimos todos cara a cara coincidimos en que si no les había dado la señal antes de las 20:50 y de este modo también les había emitido mis coordenadas concretas serían ellos los que entrarían en acción cesando la espera para que ponga a salvo al objetivo. Ese era todo el tiempo que me podían conceder, pero ya no necesito más. Assey está conmigo, aunque débil, aunque frágil como una pequeña figura de porcelana, ahora está bajo mi protección y no voy a dejar que vuelva a estar en peligro como hasta ahora. Esa es mi determinación. Esa es la decisión absoluta que he tomado.

-Hablaremos de eso más tarde, Assey. Es peligroso que nos quedemos aquí un solo minuto más.-después del anterior llanto mi voz ha recuperado rápidamente su compostura y ahora suena incluso demasiado seria, calculadora, tengo que hacerlo por ella; pero… cuando pronuncia su última frase no puedo evitar volver a mirarla a los ojos: como tantas veces antes lo he hecho… sí… están perdidos… vagando sin saber a dónde deben dirigirse, vidriosos, apagados… no sé lo que hayan hecho a sus ojos, pero…- Volverás a recuperarla, te lo prometo; y mientras tanto… yo seré tus ojos, yo seré tus brazos, tus piernas y todo tú si hace falta. Esta vez va a ser diferente, así que porfavor… dame otra oportunidad. Confía en mí de nuevo.-mientras digo esto acerco mi rostro al de ella, pero solo para que nuestras frentes se toquen la una con la otra mientras vuelvo a abrazarla con los dos brazos… no te vayas, no otra vez, por favor. Déjame esta vez cumplir con la palabra que aquel día te hice.

El reloj del comunicador marca las 20:49. Debo apresurarme. Una vez más separo mi brazo derecho y esta vez hago lo propio con le izquierdo por unos segundos, solo para teclear en el pequeño teclado las coordinadas que marca la pantalla y enviarlas. Finalmente coloco mi dedo sobre el rojo pulsador. Quedan pocos segundos para el minuto 50, y en cuanto llegue ese instante todo esto se va a volver un tremendo caos. Podría esperar, pero ¿Por qué hacerlo? Lo mejor es empezar y acabar cuanto antes… aumentar la espera puede hacer que perdamos tiempo de más y que más esclavos y esclavas marchen con los ladrones de su libertad. No. No es el momento de que la pierdan sino de que la recuperen. Mi mano izquierda se vuelve a dirigir en dirección a la rubia y toma su mano, estrujándola con firmeza. Es la hora de que todo dé comienzo. Apreto con fuerza el botón rojo.



Haine

La has encontrado, ni-san… sabía que lo harías en algún momento, creía en ti… y finalmente lo has hecho. Me siento casi tan alegre como vosotros dos, pero también tan dolido como tú por el estado en el que se presenta nuestra princesa. Verla tan demacrada y con tan abundantes signos de debildad y dolor… es una tortura para nosotros, que siempre la vimos tan limpia, tan pura y tan brillante como una de esas estrellas que cubren el cielo. ¿Estás bien, Assey? ¿Aun puedes caminar? ¿Respiras bien? ¿Te duele… mucho…? Perdóname también a mí… porque aquella vez tampoco pude ser de ninguna utilidad.

¡Pero ahora eso no importa! Sí importa, quiero decir… pero hay que concentrarse en otras cosas. Slaine, en el momento en el que tu mano pulsa el botón el caos empieza a desarrollarse y expandirse con tremenda violencia y velocidad a lo largo de todo ese sucio y oscuro edificio en el que habéis entrado. Frunces el entrecejo. Todo ha empezado, ahora no puedes permitirte el más mínimo error, al igual que no podías hacerlo hasta ahora. Retrocedes ligeramente en la habitación, haciendo que también la princesa lo haga, pero aun encaras la puerta como si esperaras que llegara algo… alguien… y lo oyes: esas pisadas frenéticas y fuertes que casi podrían hacer que el suelo temblara. Ahí está él. Es hora de darle una buena bienvenida. Coges el cuerpo de Assey y lo pegas al tuyo solo con tu brazo izquierdo, mientras levantas el derecho y lo apuntas hacia el frente, concretamente en dirección a la puerta. Tu voz apenas murmura unas palabras:

-Partial mecha soul… Giga Drill.

Tu brazo derecho brilla con intensidad, y en cuestión de un segundo toma la forma de un taladro de gran tamaño, para acabar su trasformación justo en el momento en que la figura de aquel esclavista aparece frente a tu mirada. Sin darle una sola oportunidad de reaccionar lanzas tu taladro hacia el suelo, frente a ti, haciendo que este se hunda en el acto y que el hombre caiga inevitablemente al piso de abajo, donde probablemente le estén esperando. Ese era el plan, al fin y al cabo. El botón del comunicador era para iniciar la operación, mientras que las coordenadas eran para denotar el lugar concreto donde el traficante de esclavos que secuestró a la princesa acudiría. ¿Cómo sabías que lo haría? Sencillo: la presencia de los caballeros de runas por todas las salidas solo le dejarían la opción de volver con su mercancía y usarla como rehén para salir de esa situación con vida. Estabas seguro de su cuerso de acción… y acertaste. Por eso ahora él cae y tu… estás apunto de hacerlo también, pues la mayor parte del suelo ha caído, incluso algunos fragmentos del techo lo hacen.

Por eso necesitas ser rápido. Siempre te lo han dicho, y tú lo has creído así igualmente: una de las grandes capacidades de tu magia es la de ser utilizada con versatilidad y rapidez: cambiar de una transformación a otra a la mayor velocidad que te sea posible… y eso es lo que haces. Tu brazo taladro desaparece ante tu rápido deseo, y en su lugar, esta vez a la espalda, las alas plateadas aparecen en cuanto anuncias su propio comando. Sin embargo, aun pudiendo flotar en el aire, no todo ha acabado, pues un grueso trozo de techo está a punto de caer sobre ti y  también sobre aquella que esta a tu lado. ¡Haz algo! Y lo haces, abrazando el cuerpo de ella todo lo rápido que puedes y colocándoos en paralelo a donde antes había estado el suelo, recibiendo por lo tanto el golpe de lleno en la espalda. El impacto es duro y te hace bajar más de un metro además de que te roba el aire que guardas en tu pecho, pero aun así no es suficiente para robarte la determinación y la fuerza para salvar a aquella que tienes en brazos.

-Está bien, Assey… todo está bien.-es todo lo que puedes decir por ahora, mientras vuelves a alzar el vuelo aun teníendola en brazos.

Tu espalda se resiente por el dolor y quizá las alas hayan sufrido también algún daño, pero todo lo que puedes hacer por ahora es volver a alzar el vuelo y salir de ese cubículo antes de que se acabe por derrumbar el resto del techo. Se supondría que la parte difícil del trabajo ha pasado, pero… aun hay cosas que pueden complicarse.
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Asseylum el 15/05/15, 05:32 pm

Escuchó las palabras del muchacho sorprendiéndose, ella no se refería a aquello sin embargo no hiso nada más que sonreír. Sintió como él se acercaba haciendo que ambas frentes se tocaran. Cerró sus ojos dejándose envolver, preguntándose quién habría sufrido más, después de todo no parecía ser ella ¡Sus heridas sanarían eventualmente! ¿Pero las de él? No quería que viviera con aquel miedo, el mismo que había enloquecido a su padre obligándolo a vivir una falsa felicidad, una mera ilusión.

Siempre voy a confiar, Slaine — comentó dándose cuenta que pronto el show comenzaría, una corazonada le decía a gritos que el salir no sería tan fácil

Se separaron causándole un pequeño escalofrío, sin embargo toda su inseguridad desapareció cuando el muchacho le tomó la mano. Cerró sus ojos pidiendo con todas sus fuerzas a las estrellas que le dieran la fuerza necesaria ¡Pero no sólo a ella! Por primera vez rogó no sólo por su persona, sino también por quien la acompañaba.

El mundo retumbó y se estremeció, mientras ella sólo se limitó a mantenerse en silencio, mirando a la nada ¡Quiso ver cada escena, porque estaba aburrida de huir y esconderse! Lamentablemente no podría hacer nada al respecto. Pisadas se apresuraron a donde estaban alertándola, aquel que la acompañaba en su pequeña cárcel también lo sintió preparándose. Escuchó la oración preguntándose qué ocurriría, no pudo evitar aferrarse al mago al notar como el suelo no hacía más que ceder ante sus pies –o eso le parecía-. Un chillido suave se escapó de sus labios notando como ellos no caían, recordó fugazmente la única habilidad que conocía de Slaine ¡Aquella que ya la había salvado antes! Cerró sus ojos esperando que el caos se detuviera o que por último se encontraran en una superficie firme. Su cuerpo tembló al sentir como caían,  sin embargo no se atrevió a gritar ¡Simplemente confió en él! Su respiración se agitó por unos segundos ante el vacío.

Cuando se elevaron nuevamente llegaron al suelo, se separó de él para darle espacio, sabía que algo había pasado ¿Estaría lastimado? Quiso curar sus heridas, dándose cuenta que no sería posible. Se mordió el labio dándose cuenta de lo inútil que era en ese momento.

¿Estás bien? — preguntó acercándose sin saber bien, su ceguera sólo la dejaba ver sombras ¡Figuras difusas! — Lo siento, no puedo curarte en este momento… lo siento de verdad

Estiró su mano como siempre lo hacía, se había acostumbrado a realizar tal gesto… aunque graciosamente sólo para él, como si le indicara que no seguiría sin su compañía. Sonrió suavemente a pesar que sabía que estaba asustada ¡Después de todo el infierno se estaba desatando alrededor de ellos!

Vamos… — comentó en un tono suave dándose cuenta que los sentimientos que había adquirido por él nunca los podría expresar con palabras, aun recordaba aquel día… pero si podía se los expresaría con acciones, porque no le importaba vivir el mismo infierno si lo tenía a su lado — Regresemos a casa… pero esta vez juntos

No supo qué más decir, simplemente esperó, si lo había hecho por tantos días sufriendo cada segundo entonces sabía que a él lo esperaría una eternidad si era necesario.
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Slaine Troyard el 16/05/15, 02:33 am

Slaine

El edificio ha sido acordonado. La entrada de los caballeros de la runa se ha efectuado tanto por los pisos superiores del edificio, desde la azotea, como por la planta baja, borrando todo punto ciego que tuviera el lugar y por el que alguna persona pudiera escapar. El resultado es un espacio cerrado en el que ahora mismo conviven esclavos, esclavizadores, compradores y... bueno, nosotros. Por supuesto, en ningún momento esperamos que todo aquello fuera a funcionar sin ningún tipo de contratiempo o resistencia, pero sabíamos que teniendo el factor sorpresa de nuestra parte nos iba a resultar un trabajo más fácil. Esta es probablemente la primera incursión que hace el reino sobre la ciudad de Shadow Town, un lugar vetado hasta el momento presente por sus características y habitantes, por lo que cabría haber esperado que nunca y bajo ningún motivo nosotros pudiéramos llegar a infliltrarnos y atacar a los miembros de los gremios oscuros en un lugar como este; y menos aun si es en una operación a baja escala. Esa es la teoría lógica, pero nosotros nos hemos saltado un par de pasos en estas lecciones del sentido común.

-Estoy bien, Assey. De todos modos no tenemos tiempo para perder, esto se volverá pronto un hervidero de magos oscuros.

En efecto, ese es el problema. Aunque hayamos conseguido completar la primera parte del trabajo infiltrándonos y logrando suprimir los esfuerzos rebeldes por parte de los traficantes humanos, el simple hecho de que entráramos en esta zona es una clara señal de declaración de guerra. En resumen, lo que quiere decir: pronto tendremos visitas indeseadas. No conocemos lo suficiente esta ciudad como para poder afirmar que los magos oscuros no tienen un buen sistema de comunicación que les permita replegarse y atacar en grupo, pero lo que sí podemos afirmar que nuestros enemigos se encuentran en cada calle, en cada edificio, en todo lugar que podamos siquiera imaginar. Por lo tanto, algo es evidente: nuestra presencia y nuestras acciones no han pasado desapercibidas. El tiempo en que los enemigos externos empiecen a planear su contraataque y vengan en nuestra contra puede ser tanto largo como breve, pero mucho me temo que en esta situación nos acercaremos más al segundo supuesto que al primero. Les doy cinco minutos a lo sumo, después de eso este edificio no será más que un campo de batalla.

Por eso el proceso de evacuación ya ha empezado. Los guardianes de la runa se mueven frenéticamente y llevan a todas y cada una de las personas rescatadas a la azotea, en compañía de aquellos que habrán de pagar por las viles actuaciones que llevaran a cabo. Miro el reloj en mi comunicador. Son las 20:54 minutos, solo han pasado 4 minutos desde la incursión, y quedan exactamente seis minutos para nuestro rescate venga a recogernos. El jet de salvamento no pudo traernos hasta la ciudad, pero ahora mismo debe estar navegando por encima de la capa de nubes que hay sobre nuestras cabezas, esperando el momento propicio para descender y recoger a todos y cada uno de sus aliados. Aguantar seis minutos amotinados, ¿Eh? Estoy seguro de que habrá tiempo de sobra para que el enemigo dé con nosotros e intente reducirnos. El tiempo que logremos resistir su ataque y cuanto podamos defender nuestra operación depende ya tanto del número de atacantes como de nuestras propias habilidades. Por lo pronto, sin embargo, lo mejor es no preocuparse por esto. Actuar con eficiencia es el camino que tenemos que seguir ahora, el resto no importa en demasía.

Siento como Assey intenta tomarme de la mano para que podamos avanzar y seguir el camino. Sin embargo, dado su estado de ceguera podría ser un problema ahora mismo dejar que corriera sin mirar a su alrededor, estamos en una situación crítica y no sabemos cuándo puede pasar algo que está fuera de nuestros planes, lo mejor es menguar los posibles problemas al menor número posible.

-Con permiso, hime-sama.

Sin mediar más palabra me coloco de cuclillas y con rapidez, y cuidado al mismo tiempo, tomo a la joven recostándola entre mis brazos. Supongo que habrá sido una sorpresa para ella, pero espero que me permita algo como esto al menos ahora, después ya podrá quejarse y recriminarme cuanto quiera por mis actos. Una vez asegurada entre mis brazos empiezo a correr por los pasillos con la zona alta del edificio como mi objetivo. Las alas metálicas de mi espalda ya se han quebrado en un sinfín de fragmentos, por lo que no disponemos ahora mismo de la posibilidad de volar tal y como lo hiciéramos antes. Todo lo que tenemos son mis piernas, y es con ellas mediante lo que tenemos que ascender al menos los cinco pisos que restan hasta la parte superior del edificio. Sin problemas, mi resistencia es lo suficientemente alta como para alcanzar la azotea sin siquiera cansarme. Recorro la distancia a largas zancadas, girando por los pasillos y dirigiéndome a la zona en la que se encuentran las escaleras. Una vez en estas todo lo que resta es subir, correr subiendo hasta llegar a la parte superior del lugar y, al encontrarme frente a la puerta, abrirla con una simple patada frontal, para a continuación salir de nuevo al aire libre.

Tan sumido estoy en mis pensamientos que no me doy cuenta... del silencio. No oigo ni una vez, ni un sonido... nada. Todo aquello que nos rodea se tiñe de un color gris, como un mundo sin vida, mucho más allá de lo que la penumbra y la niebla pudieran traer consigo. No hay nadie a mi alrededor, ninguno de esos compañeros que deberían estar salvando al resto de víctimas y traerlas hasta aquí arriba. Incluso cuando llego a la azotea no tengo tiempo para sorprenderme al verla totalmente vacía frente a mi mirada, solo salgo a través de la puerta y dejo que la ausencia del viento frío deje a mi rostro indiferente... hasta el momento en el que el duro golpe de una barra de metal golpea de lleno en mi cara y me hace caer al suelo largo y ancho cuanto soy.




Haine

¡Slaine, cuidado! ¡¡¡AH!!! ¡¡El golpe es demasiado repentino, no puedes esquivarlo!! El impacto te golpea directamente sobre la cara, a la altura de la nariz, y te hace caer al suelo ruidosa y bruscamente en el acto, haciendo que el cuerpo de Asseylum también se te escape de los brazos rodando hacia un lado. La sangre brota abundantemente por la nariz, quizá te la haya roto con ese impacto pero al menos parece que no te ha hecho perder la conciencia. Intentas incorporarte, pero el dolor ralentiza tus sentidos y el mareo causado por el consecuente golpe en la cabeza hace difícil el simple hecho de que te pongas en pie, mostrándote torpe y débil mientras intentas retomar la posición debida... pero antes de eso una pesada bota de suela metálica golpea tu pecho con fuerza y te hace soltar todo el aire que en tus pulmones hay, reproduciendo incluso un sonido de rotura. ¡¡Slaine!! ¡¡Slaine!! ¡¡Recúperate, Slaine!!

-Y es por eso que odio a los niños ineptos que no saben hacer nada como deben. Aunque esta vez sea por mi culpa, ¡Jajajaja!-el pie depositado aun sobre tu pecho de nuevo deja caer el peso sobre él, retorciéndose a un lado y a otro y causándote un intenso dolor en pecho y cabeza; sin embargo, eres capaz de abrir los ojos lenta y débilmente solo para ver aquel sujeto que se encuentra justo a tu lado- ¡Buenos días, niño cadáver! ¿Te acuerdas de mí? Soy el tipo al que has estafado hace un rato, y también al que has hecho que sufra una caída de más de tres metros de altura. Eso ha sido muy jodido, ¿Sabes, niño? Me he roto un brazo y por poco me quedo también sin piernas. ¿Te parece bonito tratar así a tus mayores?-una vez más la presión sobre el pecho aumenta, haciendo ahora que escupas sangre a través de tu boca- Y por si fuera poco intentas huír con mi presa, hijo de puta. Eso no te lo voy a perdonar, no pienso dejar que te lleves a mi putita sin pagarme por ello, y solo por intentarlo ahora mismo te voy a dar tu merecido.-nuevo pisotón, nuevo sonido de rotura, mis ojos se abren como platos y más sangre brota de entre mis labios.

¿Qué es lo que pasa aquí? ¿Cómo... cómo es posible que esto esté pasando? Se supone... se supone que este tipo tenía que estar ahora en manos de los caballeros de la runa, de tus compañeros, que tenían que cogerle y reducirle cuando cayó desde el piso superior. Pero... ¿Dónde están ellos? Y, ¿Por qué está el aquí? No entiendo nada, Slaine... pero tengo miedo, tengo mucho miedo. Temo por ti, por Assey, por mí y por el resto de personas que teníais que salvar. Tú aun albergas la esperanza de que ocurra algo... aun pìensas que debe haber una posibilidad de salvaros, de que alguien venga en vuestro rescate, pero él demuestra ir un paso por delante de ti y mirándote directamente a la cara dibuja una sonrisa con sus torcidos, secos y oscuros labios, al tiempo que anuncia:

-Te voy a contar algo, niñito cadáver, solo para que pierdas toda esa estúpida esperanza de que "pase algo". Es un secreto, así que escucha bien... ¿Sabes qué? Yo también soy un mago.-ensancha la sonrisa y consecuentemente muestra sus putridos y amarillentos dientes- No es un poder muy versátil alomejor, pero es bastante útil si sabes usarlo como debes. Mi poder es el de crear campos vacíos. Para que lo entiendas... es como si creara una nueva dimensión en un lugar concreto, en la que solo yo puedo decidir quién entra y quién sale de ella. Y claro... quién está en mi dimensión no puede estar en la verdadera dimensión, y ocurre lo mismo al revés.-se inclina y carga todo su peso sobre el pie que se encuentra oprimiendo tu pecho, sonriendo aun más ampliamente y disfrutando con el gesto de dolor en tu faz- En otras palabras, niñito: ahora mismo estamos en el mismo sitio en el que están tus amigos, pero para nosotros es como si ellos no estuvieran aquí, y para ellos es como si tú no estuvieras allí. Ju ju ju... divertido, ¿Verdad? Probablemente ellos ya estén evacuando a el resto de traficantes y esclavos, pero a mí eso me importa una mierda... porque a mí solo me importa ella y cuánto pueda hacerla sufrir... y ahora también tú y cuando pueda joderte. ¿Lo entiendes ahora? Nadie puede entrar aquí, y hasta que yo lo decida nadie podrá salir tampoco. Es grandioso, ¿Verdad? Incluso podríamos quedarnos a vivir en este lugar por el resto de nuestros días.-una vez más carga todo su peso sobre la pierna delantera y se incorpora lentamente, intentando pulverizar y quebrar hasta el último de los huesos de tu pecho y espalda, y una vez erguido se limita a mirarte con desdén y decir con un tono de voz aburrido e indiferente:- Y es por eso que os vais a quedar conmigo hasta que me aburra lo suficiente como para dejar de joderos y mataros directamente. ¿Sabes? Me encanta jugar con mis víctimas, pero todo tiene un límite, y joder a un niño cadáver no tiene realmente mucho de divertido... así que sabes, niño cadáver, me aburres, así que te permitiré descansar de una vez por todas. Y después de hacerlo, pienso divertirme mucho con tu amiguita... oh, sí, sí que nos lo vamos a pasar bien, tanto o más como lo hemos hecho durante estos días...-su pesada pierna vuelve a levantarse, y esta vez se coloca a la altura de tu cara y no del pecho; intentas moverte, pero sientes que te cuesta horrores, podrías lograrlo, pero necesitas varios segundos para recomponerte y conseguir ponerte en pie: ahora mismo el dolor de tu pecho y el resto de tu cuerpo te bloquean en gran medida, así que reaccionar antes de que su nuevo pisotón sea descargado... es un trabajo imposible- Adiós, niño cadáver. Que tengas un buen viaje.-ante tu incapacidad y tu sufrimiento el pie vuelve a caer, y tú no puedes hacer más que cerrar los ojos con fuerza para esperar el impacto.
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Asseylum el 16/05/15, 06:54 am

Se sorprendió cuando él la tomó en brazos, no reclamó y simplemente se quedó en silencio, sabía que era una molestia ¡Más si pretendía correr a ciegas! Se acurrucó suavemente cerrando sus ojos, preguntándose si sería el fin de todo, al fin regresarían a casa.

Realmente quiso creer que así sería, obviamente era pedir mucho. Un sonido seco la alertó, para luego sentir como el frío suelo chocaba con su cuerpo. Un gemido escapó de sus labios sin embargo no tuvo tiempo de decir nada cuando una voz apareció, una que conocía y lamentaba el hacerlo.

Alzó la mirada sin encontrarse con más que oscuridad, se aterró por sus palabras escuchando al albino sufrir, no pudo llorar ¡Tenía tantas ganas de hacerlo! Intentó levantarse de forma torpe, mientras su respiración se agitaba, preguntándose qué hacer. Escuchó el poder de su magia recordando a su padre, rememoró la persona detestable que era quien tenía frente a ella ¡Por fin venía a su mente!  Se sintió impotente, no podía pelear ¡Ni siquiera sabía en donde estaban! Escuchó sus últimas palabras llenándola de angustia ¿Realmente estaría presente ante tal suceso? Se negaba a creer que Slaine moriría ¡Prefería hacerlo ella!

Detente… — susurró sin fuerzas, dándose cuenta que no lograría nada así — Alto, Trillram ¡Detén esto ahora!

Su voz salió en una orden que debió sorprenderlo, seguramente porque recordaba su nombre ¡Claro que lo hacía! Más después de la desaparición de unos cuantos sirvientes y el aumento desenfrenado de su rango ¿Cómo no iba a recordar tal incidente? Miró hacia la dirección que se encontraban –o suponía que estaban- sin retractarse de sus palabras.

Déjalo ir… Deja ir a Slaine y aceptaré tu propuesta — comentó sin ninguna inseguridad en sus palabras, dándole a entender que no era un juego, no estaba bromeando ¡Menos si el muchacho estaba a las puertas de la muerte! —Me… casaré contigo, no opondré resistencia, serás lo que siempre quisiste, el Rey de Vers

Cerró sus ojos por un segundo, pensando en lo decepcionado que estaría su padre, entregándole tal título a alguien de esa calaña ¡Porque el nuevo monarca no sería más que un imbécil! Los abrió escuchando como las pisadas se acercaban a su persona ¿Aceptaría? En su mente le rogó al muchacho que la perdonara, porque sabía que no estaría de acuerdo con tal decisión, pero si lo debía hacer para salvarlo acataría las consecuencias.

Un suave tacto acarició su mejilla, sabía quién era y sintió asco por aquello, quiso cerrar sus ojos pero estaba consiente que lo enfurecería ¡Quizás no aceptaría su propuesta! Se quedó en silencio, agradeciendo por primera vez el estar completamente ciega, porque ver tal espectáculo no le apetecía ni un poco. Esperó con ansias la respuesta, después de todo de eso dependían el rumbo de sus vidas.
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Slaine Troyard el 16/05/15, 09:31 am

Slaine

Cada nervio de mi cuerpo está sufriendo en tal grado que parece que me los estén arrancando uno a uno. El pecho inicia la afección, pero esta se expande por todo el resto del cuerpo humano. Respirar es difícil y la sangre empieza a dejar un inconfundible rastro en la boca, dejándome solo el toser y expulsarla. Apenas puedo abrir los ojos para ver hacia arriba y observar el depravado gesto de aquel que intenta partirme hasta el último hueso del cuerpo. La cabeza me podría explotar en cualquier momento, apenas puedo pensar con un poco de claridad pero el suplicio de seguir con la mente conectada al cuerpo y no dejarme llevar al mundo de la inconsciencia es realmente agotadora. La presión desaparece... y aparece. Desaparece... y vuelve a aparecer. El dolor se multiplica, la sangre se expulsa, los huesos se rompen. Las palabras entran por mis oídos, incluso soy capaz de entender en cierta medida las palabras que me dedica, las explicaciones, ¿pero qué puedo hacer con eso? Intento moverme, pero mi cuerpo no reacciona bien.

Necesito unos segundos de paz, algo de tiempo que pueda usar para simplemente respirar y recuperar la posesión de mi cuerpo por unos breves segundos. Pero él no me deja: pisotón tras pisotón, retorciendo el pie, moviéndose y haciendo que el dolor se intensifique. Siento la irritación fluir desde mi corazón hasta mi cabeza, mis brazos y el resto de mi cuerpo... sus palabras son verdaderamente... irritantes. Sobre todo al oírle siquiera mencionarla a ella... Maldito... maldita bestia... maldito demonio... es solo por eso que la adrenalina va también en aumento, me hace estar más consciente a medida que pasan los segundos, evita que mi mente caiga en esa tentadora inconsciencia... y finalmente da las vagas esperanzas en las que parece que mi cuerpo podría volver a moverse. Pero no lo logro, no lo suficiente. Su pie se levanta... mis brazos se mueven lentamente, a punto de darme la fuerza necesaria para alzarme o moverme hacia uno de mis lados... insuficiente, no lo suficientemente rápido, porque... ya he perdido.

Entonces llega su voz. El pie se para a centímetros de mi rostro, mi cuerpo se tensa y mis ojos quedan abiertos como platos, con mis labios entreabiertos. Mi corazón se para, la respiración cesa. Cada palabra es una puñalada, aunque su ligero tono me deje escucharlas muy a duras penas. ¿Por qué hace esto? La sangre se congela, mis funciones vitales van ralentizándose una tras otra. Si tú te vas... si tú haces esto... Las sombras se ciernen, la mirada se nubla, él desaparece, también ella. Todo acaba. Todo acaba. Todo...

¡NO!

"TOTAL MECHA SOUL: WOLFMON!

Todo lo que sigue... ocurre muy rápido. La magia explota en todo mi cuerpo, fluyendo descontroladamente y desbordándome por todos los poros. Mi sistema nervioso deja de enviar esas sensaciones de dolor a mi nuevo cuerpo adquirido, permitiendo que mi figura se ponga en pie de un solo salto, rápido y ágil. Por supuesto, para este punto la atención del sujeto ya se ha vuelto a desviar en mi dirección... demasiado tarde. Mientras él aun está de espaldas a mí me acerco a su altura, extendiendo mi brazo derecho y golpeando su nuca con violencia mediante el dorsal de mi mano.

El efecto es instantáneo, ni siquiera tiene tiempo para quejarse o para gritar de dolor: la consciencia le es arrebatada instantáneamente, y junto a ella el mundo a nuestro alrededor se desvanece, dando lugar a un nuevo mundo... el mundo al que nosotros pertenecemos, dejándonos rodeados por el último grupo de diez caballeros de runa quienes estaban a pocos segundo de dejar la zona sin nosotros. Pero no más, porque ahora... estamos de vuelta. Los caballeros nos observan por unos segundos, pero al instante siguiente deciden apresurarse y no hacer preguntas por el momento, recogiendo al sujeto caído y subiéndolo a lo alto del jet junto a nosotros dos.

Mi cuerpo, incapaz de soportar la presión por más segundos, revierte su forma mágica y vuelve a mi estado como humano. El dolor retorna, la sangre en mis labios, el sufrimiento en cada centímetro del cuerpo. En cuanto ocurre, la presión es tanta que... el mundo se desvanece frente a mí.
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Slaine Troyard
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Asseylum el 16/05/15, 01:59 pm

Sonrió cerrando suavemente los ojos, agradecía profundamente que sus ojos no funcionaran, porque además de no poder ver… no podía llorar, sabía que estaría en un mar de lágrimas en la situación, porque no quería pero, pero sería lo mejor para los dos, por lo menos así uno viviría. Soltó un suave sonrisa dándose cuenta que era hora de partir, sintió como le tomaban la mano, pero no era lo mismo, su corazón no se aceleró y su cuerpo tampoco se erizó ¿Sería que al fin había dejado de sentir? Tiraron suavemente de su mano, seguramente para ponerse en macha cuando una oración la asustó, conocía la voz pero no podía verla ¿Habría hecho magia? Su captor la soltó y el mundo se derrumbó, el sonido la ensordeció luego de tanto silencio.

Un montón de voces sonaron a su alrededor, uno pareció reconocer al albino al llamar su nombre. Se preguntó si estaban a salvo cuando llamaron al rescate, sus piernas faltas de energía cedieron ante la presión, siendo sujetadas por manos desconocidas. Sin poder moverse fue tomada por aquella fuerza extraña depositando su cuerpo en lo que le pareció el asiento más cómodo de su vida. Su cuerpo se desvaneció, cerró sus ojos por unos segundos mientras alguien repetía su nombre, lamentablemente no pudo contestar, solo se dejó ir.

Abrió sus ojos lentamente sin saber en dónde estaba –más por la ceguera que por el viaje- preguntándose cuanto tiempo había dormido, movió su cabeza para todos lados esperando alguna señal, un ruido ¡O cualquier cosa! Alguien la llamó nombrándola y por consiguiente acaparando toda su atención.

¿Dónde está Slaine? — preguntó sin responder a la pregunta del hombre, tenía prioridades y esa era conocer el estado del pobre mago — ¿Cómo está?

—Junto a ti — comentó el hombre dándose cuenta del severo problema en los ojos de la muchacha — Necesita atención médica urgente

Llevó sus manos para tapar sus labios por la impresión, era su culpa. Con su mano buscó a alguien a su lado encontrándolo. Buscó su mano con desesperación sin saber qué tenía exactamente, cuando la encontró la apretó suavemente soltando un suspiro. Sabía que no podría curarlo, su magia no poseía tal capacidad.

Lo siento mucho, esto es mi culpa — habló mirando el vacío, preguntándose si lo mejor que podría hacer era alejarse ¡Lo suficiente como para no causarle más problemas!

Se acercó al muchacho, para luego apoyarse suavemente en su hombro, quedándose quieta, sin embargo respondió cada una de las preguntas que le hicieron hasta que llegaron a la que más pareció afectarle “¿Qué le ocurrió a sus ojos?” No supo qué decir, ni siquiera ella sabía qué tenía.

Mi captor me dijo que eventualmente la vista regresaría, sin embargo no puedo ver con claridad, solo observo manchas, puedo diferenciar un espacio vacío y un lleno por la luz que se filtra, es como si me rodeara una espesa niebla, pero si no contamos eso estoy prácticamente ciega, no veo colores… ni formas concretas — terminó su explicación soltando un largo suspiro, preguntándose si ellos conocerían aquel líquido que le habían untado en los ojos — Es un líquido extraño el que me vertieron

Se quedó en la misma posición para luego cerrar los ojos, perdiendo nuevamente la lucidez. Su respiración se calmó ante la tranquilidad de saber que pronto regresaría a casa.

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Asseylum
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Slaine Troyard el 17/05/15, 07:12 am

Slaine

Al principio todo es oscuridad. Siento como la conciencia vuelve a mi cuerpo, pero aun no puedo ver, escuchar, sentir, saborear u oler. Mi cuerpo parece estar decidido a devolver mis funciones vitales y perceptivas a un ritmo normal de manera progresiva.

Por suerte, el corazón siempre se ha mantenido rítmico, lento pero constante; la respiración es otro mundo, la caja torácica probablemente ha sido dañada de gravedad, tengo ya mucha suerte de que los huesos no me hayan atravesado los pulmones y por lo tanto me hayan cortado la vía respiratoria. Aun así, el sube y baja del pecho es lento e inestable, sin llegar a un punto de alta peligrosidad, al menos.me alejo de los albores de la muerte. La sangre circula a través de mi cuerpo; siento varios miembros entumecidos, con ese cosquilleo característico de "la parte del cuerpo dormida", pero una a una van recuperando el riego debido, que simplemente erradica la desagradable sensación.

Es ahora cuando siento el retorno de los sentidos. El primero de todos es el gusto, pero no sabría definir con claridad lo que este despierta en mí al activarse como si hubiera sido activado por un interruptor. Un regusto a... ¿Sangre? Algo amargo, extraño. No sé lo que es en realidad. El siguiente en venir a mi encuentro es el olfato, percibiendo olores diversos: a desinfectante, a medicina... a enfermedad. Intento entender el significado de todo esto, pero no puedo pensar en nada coherente ahora mismo. El tercer puesto es para el tacto. Siento un contacto suave y mullido bajo todo mi cuerpo, y uno especialmente blando bajo la cabeza. ¿Una cama? Esa es la sensación que me da, pues lo que tengo por encima del cuerpo debe ser una sábana de tacto fino y frío. En cuarto lugar vuelve el oído, trayendo consigo un mundo compuesto por un solo sonido: un pitido agudo, repetitivo, constante. Más allá de esto... no estoy seguro, pero... ¿Una respiración? Es un sonido constante, suave y ciertamente se asemeja a la respiración de una persona al estar dormida. Sigo sin poder ubicar ninguna de todas estas percepciones. Finalmente, vuelve la vista: primero como un mundo borroso y sin definición. Abro los ojos y empiezo a parpadear varias veces, y a medida que lo hago las formas se van definiendo, los colores toman su lugar correspondiente y mi mirada cristalina queda clavada en el blanco techo de la amplia habitación en la que me encuentro.

Estoy en un hospital. Esta idea acude a mi mente casi de manera inmediata. Al menos ahora sí puedo pensar, analizar y razonar como es debido: la blanca habitación, el pulsómetro a la izquierda, el gotero a la derecha y un pequeño y delgado cuerpo de larga cabellera rubia sentada en una silla a mi lado, con el cuerpo tendido sobre la camilla en la que me encuentro y la cabeza apoyada ligeramente sobre mi torso. Su rostro está girado en mi dirección, observándome sus párpados cerrados con un gesto triste y melancólico. No es como si hubiera perdido los recuerdos o se me hubiera ido la cabeza, así que puedo reconocer el bello rostro de ella en menos de un instante. Intento alzar mi brazo para acariciar su mejilla levemente, sin pensarlo demasiado, pero aunque el movimiento es perfectamente posible la posición en la que me encuentro es bastante difícil. Intento incorporarme ligeramente, muy ligeramente y apoyándome sobre el brazo izquierdo, pues no quiero despertar a la princesa... pero el intento es vano. En cuanto alzo mi pecho lo más mínimo siento como un ardor y un dolor insufrible en mi pecho amenazan con hacerme gritar de dolor al instante; pero yo ahogo ese grito en mi garganta y simplemente caigo de vuelta a la posición acostada en la que estaba, aun moviendo la camilla ligeramente y soltando un profundo quejido que esta vez sí cruza las barreras de la garganta. ¿Qué es lo que he hecho para sentirme así de mal?

Oh... ahora lo recuerdo todo. La incursión en Shadow Town, la subasta, mi encuentro con Assey, la golpiza de su raptor y.. después de eso, nada. Cierro los ojos, intentando pensar en algo más allá de todo eso, pero es imposible, el mundo se vuelve negro en el instante siguiente a cuando mi transformación mágica se disipa. Pero bueno... no hay mucho misterio, tampoco. Supongo que después de todo eso mis compañeros nos subieron al jet y... nos trajeron de vuelta. Sí, eso es lo que debe haber ocurrido.Ante la imposibiiidad deincorporarme simplemente levanto la cabeza para mirar a la joven princesa. Ahora estás a salvo... al fin he podido luchar por ti, al fin he podido... No, no es así en realidad. Tu me salvaste en ese momento. Lo sabes, ¿Verdad? En realidad, si no hubieras hecho nada ahora no estaría aquí... si hemos sobrevivido ambos, solo se debe a que tú interferiste. Y aun así, al recordarte, no puedo volver a sentir un intenso dolor atenazando mi corazón. No puedo culparte por eso... no puedo culparte porque me salvaste, pero aun así... quiero hacerlo.

-¿Cuándo aprenderás a pensar en ti y no renunciar a tu libertad tan fácilmente?-callo y entrecierro los ojos mientras la miro con dolorosos sentimientos en la profundidad de los granes mares- Yo solo quiero que seas libre, que consigas una vida de la que nunca te arrepientas... aunque esa sea una vida sin que yo esté a tu lado.
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Asseylum el 17/05/15, 09:05 am

Abrió sus ojos sin ver nada más que la penumbra, levantó su cuerpo escuchando un montón de voces que provenían de la nada. Se preguntó en dónde estaba, después de todo no tenía ni la menor idea, escuchó unos pasos hacia su persona alertándola, sin embargo no tardó mucho en darse cuenta que al fin estaba a salvo.

El Doctor le explicó que su ceguera sería temporal calmándola luego de una molesta revisión, cuando todo terminó su mente no hiso más que pensar en alguien ¿En dónde estaría? Le preguntó a una de las enfermeras rogándole que la llevara a donde el muchacho, ésta conmovida simplemente aceptó, guiándola entre el laberinto oscuro, llena de ansias y angustia, sabía que estaba mal ¿Pero qué tanto?
Posicionada frente a la puerta la enfermera la abrió dejándolas pasar, lo primero que sintieron sus sentidos fue aquel pitido rítmico que envolvía el ambiente. La guiaron hasta una silla en donde se sentó, quedando frente al muchacho.

Quiso llorar por él, pero no podía ¡También quería verlo! Lamentablemente nada podía hacer. Escuchó como quedaba sola en el cuarto con el muchacho, esperó alguna señal de él ¡Cualquier cosa! Sin embargo nada llegó, el cansancio la atacó nuevamente. Se apoyó en la camilla suavemente, intentando no despertar a Slaine de su profundo sueño, para luego dejarse ir, por fin podía descansar.

No supo cuánto tiempo pasó, pero el movimiento de la cama la despertó. Mantuvo sus ojos cerrados en la misma posición, preguntándose si no sería su imaginación. El quejido de Slaine sólo logró confirmar que al fin estaba despierto, por alguna razón esperó escuchándolo nuevamente, palabras que parecían reprocharle su conducta. Sonrió suavemente sin mostrar sus orbes, después de todo le parecía exactamente igual.

No me arrepiento de lo que hice — comentó suavemente sin dejar de sonreír — Lo haría de nuevo si es necesario, porque o sino viviría arrepentida de que te pude salvar, cada día recordaría que te dejé morir como…

Se quedó en silencio unos segundos para luego tomar aire lentamente. Buscó la mano del muchacho y cuando la encontró simplemente la tomó con cuidado, no sabía si eso le dolería o no. Abrió sus labios en un ademán de seguir hablando, pero no sabía si lo que diría estaría bien ¿Cómo lo tomaría?

Como si no me importaras — soltó finalmente como si le costara hablar — Slaine… yo creo que —se detuvo pensando por última vez sus acciones ¿Desde cuándo era tan temerosa? — Yo… s-siento algo más que simplemente gustar, no podría explicarlo porque no lo sé bien… es...

Sintió como sus palabras le jugaban en contra, se había puesto nerviosa. Se preguntó si su cara se había tornado de un color rojo, odiaba cuando eso ocurría. Abrió finalmente sus ojos por instinto, quería ver la reacción del muchacho, lástima que no podía.

Mejor… olvídalo, hablaremos de eso otro día — se rio suavemente — ¿Cómo te encuentras? ¿Te duele mucho?

Intentó cambiar el tema de conversación, sin embargo no sabía si él la dejaría ¡O si se enojaría! Aceptaría cualquier reacción del muchacho, no le importaba cual fuera, después de todo Slaine se lo merecía.
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Slaine Troyard el 17/05/15, 11:08 am

Slaine

La suave voz de la princesa responde a una pregunta que no tenía intención de recibir respuesta. Enuncié esa pregunta creyendo que estaba dormida, que no me escuchaba, pero el solo hecho de escuchar sus palabras me indica que en realidad sí que lo hacía. No me asusta, sin embargo, ni tampoco me avergüenza ni me hace dudar; tampoco me hace ponerme nervioso ni me obliga a responder con demasiada premura; en realidad, me siento tranquilo por eso y sonrío levemente aun mientras sigo mirando hacia el techo. Hay pensamientos que son difíciles de decir, pero aun así hay que enunciarlas, quizá no en el momento en que pasan por tu mente, pero si en el momento que consideras oportuno y adecuado. Supongo que este era el momento de hacer escuchar esas palabras:

-Si te hubieras entregado a esa bestia para que yo sobreviviera, no me lo habría perdonado nunca. He hecho muchas cosas en mi vida, algunas muy malas, pero he podido recomponerme por ellos y aceptarlos tarde o temprano, pero...-¿Por qué me duele tanto? ¿Por qué resulta tan importante? No lo sé, pero... es un hecho.- Probablemente algo como eso hubiera sido demasiado para mí. No habría podido seguir caminando hacia delante.

Pienso en volver a incorporarme como lo había intentado antes, pero recuerdo el intenso dolor en el pecho y rechazo la opción casi al instante. Sin embargo, alzarme ligeramente con los brazos sin llegar a forzar el cuerpo demasiado puede ser una buena opción. Cuando lo intenté antes funcionó, ¿Así que porque no iba a hacerlo ahora? No quiero preocupar a la muchacha manteniéndome en este estado en su presencia. Pongo todos mis esfuerzos y mi voluntad en llevar a cabo ese movimiento, pero esta vez con el mínimo esfuerzo mi cuerpo ya se resiente y vuelvo a caer sobre la cama con brusquedad. Ah... esto me supera más de lo que esperaba. Es como si todos y cada uno de los huesos alrededor de mi pecho se hubieran quebrado y ahora no me dejaran ni respirar correctamente ni flexionar o mover este miembro en lo más mínimo. Siento que un golpe brusco podría ser ahora mismo de alta peligrosidad. Suspiro profundamente, supongo que estas son las consecuencias de mi inexperiencia e ineficiencia.

La voz de Assey vuelve a hacerse presente en el ambiente, girando yo la cabeza y al menos intentando mirarla directamente a ese par de ojos cerrado. Escucho sus palabras, y al principio puedo entenderlas sin problemas: al fin y al cabo ella dijo que me quería, es decir: que me aceptaba, supongo que eso ya significa que soy una persona... sí, porque no: importante para ella. Pero las palabras que ahora me dedica... van más allá. Al principio simplemente no entiendo a lo que se refiere, pues sus palabras son vagas, poco concretas, pero pronto no puedo evitar comparar aquello que dice con mis propios sentimientos. Un paso  más allá de querer a alguien, eso es... ¿Amar? Ciertamente, yo ya he aceptado que mis sentimientos por Assey son más intensos, más poderosos que el simple hecho de aceptarla y querer tenerla a mi lado. Pero eso es algo que siempre he considerado solo parte de mí, no de ella. Es imposible que una princesa sienta algo así por un vulgar y débil caballero, es absolutamente imposible que ella pueda verme de esa forma después de las veces que la he traicionado. Pero lo que ella dice, y no solo eso... los sentimientos en su voz, lo que sus palabras me transmiten...

-¿Es ... incomprensible? ¿Como si no pudieras imaginar el mañana sin esa persona aun después de todos los años que has vivido sin conocerla? ¿Como si te alegraras con su alegría y te entristecieras con su tristeza? ¿Como si esa persona fuera como una brillante estrella en el firmamento  que no te deja nunca... sentirte solo? ¿Es algo como eso?-me lamento de no poder ver sus ojos ahora misma, sus bellas esferas esmeralda, pues me gustaría decir esto viéndola directamente... y que ella pudiera verme, pero... no iba a esconder esto por más tiempo, no después de lo escuchado por su parte- Es así como lo siento yo... lo que siento por ti, pero... no merezco estos sentimientos, y tampoco merezco los tuyos, porque... soy débil, y no soy capaz de protegerte. No soy ese caballero que mereces, que esté siempre a tu lado y pueda cumplir con todas las promesas que te hizo. Ya lo has visto... mi fuerza... es insuficiente. Aunque esté a tu lado no puedo mantenerte a salvo.-ahora soy yo quien cierra los ojos, respirando hondo y prosiguiendo a continuación- Y aun así no renunciaré a serlo. No renunciaré a estar a tu lado, a querer verte cada día riendo, sonriendo, a que hablemos, a escucharte hablar y a hablarte. No lo haré porque... ese es mi deseo. Mi deseo egoísta. Pero a cambio de permitírmelo... te haré una promesa a ti y me la haré a mi mismo: voy a hacerme más fuerte. Tan fuerte como para que un día pueda estar contigo y jurarte de verdad que no dejaré que nadie te haga daño, jamás.

Me pregunto si habré usado las palabras correctas, si habrá entendido algo o solamente se enfadará conmigo. No lo sé, pero realmente pienso que he dicho lo que tenía que decir, y ahora mi pecho se siente más libre de lo que lo estaba mientras guardaba todo eso para mí... o bueno, lo estaría si mis huesos estuvieran en mejor estado.

-El pecho me duele mucho cuando intento moverme por poco que sea... no sé lo mal que acabaría cuando estuvimos allí, pero entonces... el dolor hizo que me desmayara. Ahora es muy inferior, pero aun así no soy capaz de moverme.-respondo a ella aun mientras hago esfuerzos por moverme o alzarme, inservibles- Lo que es más importante, ¿Y tu vista? ¿Ha mejorado algo, aunque sea un poco?- no creo que pueda ver completamente, si pudiera ¿Por qué permanecería con los ojos cerrados? No... pero quizá haya mejorado aunque sea un poco.

Solo puedo poner la cabeza de lado e intentar mirarla directamente. Desearía poder hacer algo más, pero por ahora todo lo que puedo hacer es tomar su mano, aquella que ha cogido con la suya, entre las dos mías, esperando que por lo menos la calidez pueda hacer que se sienta mejor, darle apoyo. Pero no tenemos mucho tiempo para esto. Apenas unos minutos después de mi despertar una enfermera entra en la habitación y al verme despierto se apresura para salir de la misma e indicar al médico. Suspiro. Bueno, supongo que este momento no podía durar mucho... aunque también es verdad que un hospital no es el lugar más indicado para una escena de estas características.[/b]


Última edición por Slaine Troyard el 18/05/15, 03:01 am, editado 1 vez
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Asseylum el 17/05/15, 10:08 pm

Abrió sus ojos al escucharlo, para luego sentir como su cuerpo se congelaba ¿Cómo era posible que la entendiera tan bien? Quiso responder, realmente lo deseó con todas sus fuerzas, pero le parecía imposible ¡¿Qué debía responder ante eso?! Esperó unos segundos, notando como el discurso del muchacho seguía causándole más conmoción, su rostro terminó de enrojecerse por completo sintiendo como sus mejillas ardían, nunca nadie antes le había dicho tal cosa ¡No estaba preparada para esa situación! ¿Qué debía decir? Se mantuvo quieta sintiendo como se moría por los nervios, mientras el continuaba, tomando un aire mucho más melancólico.

Se levantó sentándose en aquella silla sin poder verlo a la cara, no se sentía lista para responder, no era el hecho de dudar de sus sentimientos, pero todo era tan repentino que le pareció una bofetada a su mente ¡Si apenas podía respirar! Escuchó sus dolores sin que éstos quedaran en su mente, se sentía tan superada por la situación que en cualquier momento tendría un colapso ¡Porque sí! La pobre Princesa se había preparado toda su vida para olvidar tal sentimiento, simplemente se quedaría en los libros que leía y seguramente en sus fantasías. La pregunta la alertó, debía hablar algo, responder de forma lógica.

Yo… ah — balbuceó un par de cosas sin poder articular nada en específico — El Doctor dijo que podré recuperar la vista pronto, una semana aproximadamente aunque me gustarí… — calló al darse cuenta de la palabra que estaba diciendo, para luego enrojecer nuevamente — Es decir, preferiría que volviera antes

Quito tapar su cara ante sus acciones tan estúpidas ¿Qué edad tenía, diez? Carraspeó  suavemente un par de veces calmándose, debía parecer calmada y no demostrar el terrible caos exterior que pasaba en ese momento por su mente ¿Qué tan difícil podría ser? Escuchó el sonido de alguien interrumpir la escena, alertándola, estaba segura que cuando el médico apareciera tendría que irse y no estorbar a los doctores. Se levantó acercándose al muchacho, para luego soltarse suavemente de su agarre. Sus manos buscaron con delicadeza –ya que sabía que podría causarle dolor el hacer presión en algún lado- el rostro del muchacho y cuando lo tuvo entre ellas no hiso más que sonreír.

Hablaremos después, deberías descansar — se acercó a su frente para luego juntarla con la suya, tal como él lo había hecho en su prisión sin importarle el color de sus mejillas — Ahora tu tendrás que esperar a que regrese tal como yo esperé, porque sabía que vendrías… nos vemos pronto

Soltó una risita separándose de él, escuchando como el médico entraba al cuarto. Se dio media vuelta y esperó a la enfermera que le ayudara, preguntándose qué debía decir cuando lo volviera a ver ¿O quizás esperaría a que se recuperara? Frunció el ceño sin saber qué hacer, sin embargo por primera vez la duda le pareció sumamente acogedora.
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Re: Welcome to the land of misfit toys (Slaine)

Mensaje por Slaine Troyard el 18/05/15, 03:52 am

Slaine

Estoy demasiado para agitarme, por eso mi cuerpo parece reaccionar con tanta naturalidad a este mundo de sentimientos y recuerdos. O quizá es solo que ya me he acostumbrado a ellos y esto resulta, simplemente... ¿Natural? Ni cuando las palabras de ella me envolvían, haciéndome sentir dichoso y al mismo tiempo desgraciado por no merecerlas; ni cuando se acerca hasta mí para colocar nuestra frente en contacto. Mi corazón se acelera ligeramente, sí, pero la respiración se mantiene firme y constante. El profundo ruido que reproduce ahora a cada inspiración y suspiro es comparable al de aquellos enfermos cuyo sistema respiratorio esta entre sus peores cualidades. Para sentirla lo mejor posible, sin embargo, cierro los ojos, trasladando todos mis sentidos a ese contacto piel con piel, su frente con la mía, como si nuestros pensamientos estuvieran conectados... ¿Y es que acaso no lo están? A veces se me hace tan fácil ver a través de sus ojos, de sus palabras, entender sus sentimientos, que... es exactamente así. Como si fuera un libro abierto, o al menos como si fuera tan cercano a ella como para poder entender cada uno de sus gestos por pequeños que sean. A eso se le llama conocer a alguien, ¿No?

Al sentir como se separa, como hace que el contacto cese, no puedo evitar pensar que habría deseado que se prolongara por más tiempo. Aunque claro... supongo que no debo ser tan ambicioso. Ya es un paso adelante el hecho de que solo haya decidido hacerlo. Me hace sentir feliz, como si un precioso regalo me hubiera sido entregado, y por eso no tengo que ser tan avaricioso como para dejar que mi mente lo ansíe todo sin cesuras. A eso se le llamaría ser egoísta, ¿No? Y como he dicho antes, yo ya lo he sido lo suficiente. Al menos por hoy.

-Esperaré lo que haga falta. Aunque estoy seguro de que no me harás esperar tanto como yo te hice esperar a ti...-dibujo una media sonrisa lastimera, de disculpa, aun si no me ve hacerlo- Cuida bien de tu compañera... Edelrittuo, ¿No? Cuando fui a decirle que te habían secuestrado... me dio una buena bofetada. ¡Jajajaja! Ugh...Y después me hizo prometer que te traería de vuelta. Aunque claro... eso ya lo había decidido por mi cuenta.-al momento de reír el dolor en el pecho se reinicia, haciéndome resentirme; de cualquier forma, en cierto modo ver a aquella niña desamparada, furiosa y al mismo tiempo tan triste y débil, me dio las fuerzas que necesitaba para cumplir con mi determinación- Ella te quiere mucho y te necesita, solo con verla una vez pude saberlo... y estoy seguro de que su compañía es también muy importante para ti.

Finalmente, la llegada del médico y la enfermera indican la salida de la joven de rubios cabellos, mientras es acompañada por la última hacia la salida del lugar. Suspiro profundamente y de nuevo me dejo caer sobre la cama, cerrando los ojos y respirando agitadamente. Me llevo la mano al pecho, que cada vez arde con más intensidad, como si estuviera a punto de explotar o quebrarse de nuevo. Jadeo, no recuerdo haber experimentado nunca un dolor semejante a este, probablemente las heridas que aquel sujeto me causara son más graves que cualquier otras que sufriera en el pasado.

El médico, un conocido mío que lleva tratando mis heridas  -y la de muchos otros de los caballeros de la runa- desde que formé parte del consejo mágico, se acerca a mí mientras coloca en la pantalla de luz una serie de radiografías que muestran el estado de mi pecho a la hora de llegar al hospital y ahora. Parece que la situación es peor incluso de lo que imaginaba. El esternón roto, al igual que la mayoría de los huesos de la casa torácica, y también las costillas quebradas a causa de la tremenda presión. Frunzo el entrecejo, viéndolo y sabiéndolo de este modo resulta evidente el porqué sentí como si la muerte estuviera susurrándome al oído: un solo golpe más en el pecho, por pequeño que fuera, podría haber hecho que los huesos quebrados, sin resistencia alguna, atravesaran tanto mis pulmones como el corazón, causándome la muerte, ya fuera más lentamente o de manera instantánea. Por suerte, ese peligro ya no está presente, pues el poder mágico de los especialistas médicos ha logrado volver a formar y unir la composición ósea de mi pecho. En otras palabras: el dolor que siento ahora no es más que las resonancias de esas heridas recién curadas, no es como si me fuera a romper de nuevo. Ahora bien, es evidente que los huesos aun se están solidificando por completo y retomando sus funciones, por lo que más me vale andarme con cuidado y esperar a que todo vuelva a la normalidad; si no corro el peligro de que vuelvan a caer en las mismas circunstancias que antes.

Respiro hondo de nuevo y cierro los ojos. Es aterrador saber lo cerca que he estado de dejar de formar parte de este mundo. Si hubiera ocurrido... no habría podido volver a ver el rostro de Assey, tocar sus suaves manos, escuchar su dulce y aguda voz o sumergirme en sus gemas esmeralda... eso seria peor que el infierno. No quiero volver a arriesgarme para perder todo eso... por esa razón, si puedo hacer algo para evitarlo...

-Doctor... ¿Recuerda la operación de la que me habló? Sobre la magia que estaban desarrollando recientemente....-abro los ojos; es un tema que se me ofreció hace ya bastante tiempo: ¿Un mes? ¿Dos meses? Mucho antes de que conociera a Assey, en cualquier caso, y por entonces lo rechacé pues no me interesaba en lo más mínimo, no lo necesitaba, pero ahora...- Lo haré. Si de verdad puedo hacerme más fuerte con eso, lo haré. No me importa a lo que tenga que renunciar a cambio... mientras pueda protegerla con mi vida estará bien.-conozco los perjuicios de la operación, los peligros y los efectos secundarios que podría causar, en su momento me lo explicaron en detalle, pero aun así todo ello es ahora insuficiente para hacerme dudar; mi determinación es absoluta ahora mismo, porque tengo algo que proteger, tengo a alguien que quiero alcanzar- Lo he decidido definitivamente. Seré el sujeto de pruebas que están buscando.
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