Cuentas de un andar(Layana, Harken)

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Cuentas de un andar(Layana, Harken)

Mensaje por Harken Abardanel el 19/04/15, 02:29 pm

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Última edición por Harken Abardanel el 20/07/16, 01:30 pm, editado 1 vez

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Re: Cuentas de un andar(Layana, Harken)

Mensaje por Invitado el 20/04/15, 04:17 am

¿Seguro has tenido la oportunidad de enfrentarte a muchos, no es así?

Era una sensación extraña, muy extraña. Apartarse del lugar que te dio la vida, que te vio crecer, con quienes has compartido tanto, ¿Miedo? No, por supuesto que no, simplemente que el comenzar a alejarse le hacía entrar en la cruda realidad del mundo, no podía lograr un cambio con los pocos recursos que tenía hasta el momento, se veía en la obligación de aceptar trabajos de fuentes no muy legales si es que así se podría decir, así mismo debía interactuar con personas que prefería ver enterradas en el hielo, pequeñas fantasías que con mucha dificultad se le podrían conceder. ---> Vamos. <--- Ya no sentía la fría brisa golpear sus mejillas, para donde quiera que miraba podía encontrar una gran vegetación, flores, verde por todas partes, a su espalda las montañas teñidas de blanco se comenzaban a alejar cada vez más hasta convertirse en un simple recuerdo, se sentía fuera de lugar, se veía tentada a regresar no porque estuviese sintiendo nostalgia o extrañara a alguien en ese lugar, simplemente sentía que cuando volviera las cosas no estarían igual, ¿Acaso los estaba abandonado?

Desvió su mirada a su compañero quien hacia un esfuerzo por girar un poco el rostro y verla a los ojos, soltando uno que otro bufido, decían que los animales sentían cuando sus dueños no se encontraban bien, la verdad comenzaba a creerlo. ---> No te preocupes. <--- Le acarició el pelaje, tras eso lo espoleó con suavidad para indicarle que continuara el camino, se detenían cada cierto tiempo a explorar el lugar con la mirada para evitar que algo se les pasara, de momento presentía que iban por buen camino ya que no dejaba de ver las marcas de garras en los árboles, todo el aire estaba impregnado con un olor putrefacto, no le desagradaba la caza, solo que cuando la practicaba tenía la ventaja que el hielo y la nieve se llevaban todo olor desagradable, debería acostumbrarse.

Llegó un momento en que su compañero se quedó olfateando el suelo soltando un ligero rugido, por curiosidad la mujer se vio en la obligación de desmontar un momento, agachándose para poder analizar la huella con más detalle, la acarició con la punta de sus dedos enguantados, luego, posó la mano en el fondo, casi triplicaba el largo de la propia. Estaban cerca, volvió a erguirse pero pudo escuchar el sonido de las gotas impactar contra su ropa, primero solo fueron un par pero no tardaron nada en volverse cientos de miles. Bufó para sus adentros, comprendía que con la lluvia las huellas terminarían por borrarse y rastrear algún olor le sería mucho más difícil a Bristle, solo le quedaba avanzar a ciegas.

Y así lo hicieron.

El tiempo le era indiferente, estaba acostumbrada a montar por horas contra una fuerte ventisca, con el gélido viento que calaba los huesos y sin nada para comer, esto no era nada más que un paseo, tanto para ella como para su oso. Al avanzar lo suficiente como para ver a lo lejos lo que parecía ser una posada sonrió de medio labio, quizá debería acostumbrarse por visitar lugares como estos, era lo mejor que podría conseguir en sus viajes, siquiera un lugar para poder comer y recuperar un poco sus energías, en todo caso no iba a conseguir mucho viajando bajo la lluvia y no era la única que estaba algo cansada. ---> Te vendré a ver más tarde. <--- No podía ser de otra manera, se desmontó nuevamente, avanzó y se agachó para poder acariciar la cabeza de su colega, dejando que este restregara la misma contra su abrigo, ir con un oso espantaría a los caballos y causaría más de un problema. No se confundan, no se preocupaba por Bristle, sabía que él podía cuidarse solo.

Seguro que sí, por lo que veo eres todo un conocedor sobre el tema. ¿A cuantos has degollado?

Comentó de mala gana mientras su pedido era acomodado frente a ella, un poco de agua y una sopa caliente para ir preparando el estómago, estaba acostumbrada a no comer por varios días y a aprovechar toda oportunidad para recargar energías. A un costado sobre la barra se podía ver su gorro húmedo, dejando lucir su sonrisa de medio labio sarcástica ante sus comentarios, su cabello amarrado se escurría por su espalda dejando en claro que también había estado en la lluvia hace poco tiempo. Le desagradaban las personas que hablaban sobre ese tipo de cosas como si lo conocieran todo, tatuándose, sintiéndose orgullosos como si hubiesen hecho algo importante en sus miserables vidas, lo gracioso es que a la hora de la verdad eran los primeros en correr.

Poco y nada le podría llegar a importar lo que pensaran de ella, esperaba que con esas par de palabras frías y un poco de seriedad por su parte bastara para silenciar a otro aventurero en busca de tesoros, princesas y fama, para Layana todos los forasteros eran iguales (cosa curiosa pues en esta situación ella era la forastera). Sin más regresó su atención a su comida, procurando turnar de manera correcta el pan, la sopa y el agua para saciar su hambre que no era la típica de una señorita refinada.

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Re: Cuentas de un andar(Layana, Harken)

Mensaje por Harken Abardanel el 20/04/15, 07:02 pm

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Re: Cuentas de un andar(Layana, Harken)

Mensaje por Invitado el 20/04/15, 09:22 pm

El humilde plato de sopa no duró nada frente a ella, así mismo ocurrió con el pan y con el vaso de agua, los acabó tan rápido como se los sirvieron, ¿Hace cuánto tiempo que no había tomado un descanso o que no tenía la oportunidad de alimentarse de esta manera? Rápidamente dio aviso al encargado de la barra para que le trajeran su siguiente plato, fue vista con un poco de sorpresa pero terminó obedeciendo, después de todo lo único que le importaba era recibir la paga por sus servicios. Mientras se tomaría la libertad de verlo de reojo, tomando un poco de aire, su respiración estaba un tanto alterada, quizá por el mismo cansancio, no podía evitar sentirse incomoda sin el frío de su pueblo. El muchacho tenía una apariencia medieval ligeramente parecida a la suya, parecía portar una especie de armadura y si sus ojos no le mentían podía ver a un costado de él lo que parecía ser una lanza, justo en ese momento la asaltó una duda, ¿Sería tan hábil para pelear como lo era para hablar? Lo dudaba mucho.

Con esas fachas, su cabello colorido y un corcel fiel a su lado no dudaba que hubiese encantado a más de una dama, en este tiempo las mujeres tenían gustos  por los hombres con complejos de guerrero, quizá pensaba que ese mismo encanto y la labial de la cual no paraba de hacer gala le daban la confianza necesaria para responderle, teniendo la vaga esperanza de que con sus palabras adornadas la desarmaran de inmediato, lamentablemente ella no era de las mujeres que se dejaban encantar por cosas así, al contrario, lo único que le llamaba la atención hasta el momento es que hubiese tenido el valor suficiente para responderle, sin embargo toda esa primera “buena” impresión la había arruinado con sus fachas de galán.

Tanta cháchara innecesaria le fastidiaba, a fin de cuentas la conclusión era la misma, solo había adornado sus argumentos para hacerlo parecer menos patético de lo que, según ella, era. ---> Ya veo, tenía una mala primera impresión de ti. <--- Comentó apartando su mirada de él, estirando un poco sus brazos hacia el frente para recibir su nuevo plato, unas papas y un trozo de carne, ignoraba su preparación y cuantos adornos o especias distintas podría tener, había aprendido a no ser quisquillosa con la comida. ---> Pensaba que solo eras otro aventurero mentiroso que alardeaba de aventuras que nunca había tenido. <--- Soltó un pesado suspiro, en realidad ella no disfrutaba decir estas cosas, no sentía un placer extraño por tratar de reducir su vida o sus aspiraciones, según ella estaba haciendo un bien, ya se había encontrado con muchos cobardes que morían sin ser de ayuda, si lograba que él regresara a su hogar para cobijarse en las faldas de su madre prácticamente le estaría salvando la vida. ---> Pero veo que solo eres un hombre cobarde con excesivos aires de grandeza, te tatúas eso en la mano por haber visto una criatura milenaria pero no fuiste capaz de acabar con ella. <--- Conforme extendía sus palabras su tono de voz crecía un poco, se estaba enfadando y ella ni se daba cuenta, esto comenzaba a ser personal.

En vez de lucirlo como orgullo deberías avergonzarte de no haber sido capaz de detener la masacre, niño idiota. ¿Acaso cuando regresen piensas volver a ser un inútil espectador?

A ese tipo de personas le tenía asco, las aborrecía, ¿Asesinarlas? Si, SI. ¡LO ADMITIA! Personas como ellas no tenían lugar en este mundo, por culpa de espectadores como él estaban en esta situación, por hombres incapaces de levantar un arma, poseída por una ira incomprensible hasta por ella misma se levantó, marcando rumbo con sus pasos. ---> ¡Yo misma debería amputarte la ma…! <--- Enmudeció, sus ojos se abrieron como platos mientras sus labios quedaron entre abiertos, giró su rostro hacia su izquierda para comprobar con la vista lo que había ocurrido, en efecto, el hombre no solo pasó frente a ella sino que con la velocidad del golpe destrozó la barra y casi pasa la pared de atrás.

Tras eso se pudo escuchar un fuerte rugido en el centro del lugar, un hombre parecía estar sufriendo una transformación involuntaria, su fuerza y la nueva apariencia que estaba adquiriendo frente a sus ojos calzaban con la información que le entregaron, las recomendaciones eran tratar de capturarlo en el día para evitar enfrentarse a una fuerza superior, claro que su código moral le impedía dar un solo paso atrás. ---> ¡Todos salgan de aquí! <--- En segundos fue capaz de cobrarse una vida tras un solo golpe, debía hacer algo para impedir más bajas, ¿Compasión? No, no quería ser regañada o criticada por haber tardado tanto en encontrarlo, evitar más muertes era un punto a su favor. Fue por eso que de manera confiada corrió hasta la criatura y al encontrarse a una distancia prudente dio un salto, estirando su pierna derecha para clavarla en una de sus costillas, enviándolo a una esquina del bar, aquello debería ser suficiente tiempo para que todos escapasen.

Mientras, su transformación se iba completando hasta convertirse en un fiero hombre lobo de tres metros, esto iba de mal en peor.

Aclaraciones :

Primero que nada espero que no te tomes personal los comentarios de Layana, ella es así y el actuar de Harken le recuerda a las personas que aborrece, así mismo a ciertos recuerdos. Otra cosa, me disculpo por la extensión del post, espero no te parezca tedioso de leer.

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Re: Cuentas de un andar(Layana, Harken)

Mensaje por Harken Abardanel el 20/04/15, 11:47 pm

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Re: Cuentas de un andar(Layana, Harken)

Mensaje por Invitado el 23/04/15, 11:48 pm

Todo ocurrió en cuestión de segundos, debían mantener la guardia en alto pues al haber completado su forma su poder estaba al cien por ciento mientras que ellos posiblemente aun estuviesen sufriendo la fatiga de los días a caballo, al menos por parte de Layana que no había dormido ni comido muy bien, quizá encontrarlo tan pronto no fue muy bueno. Claro que el comentario del supuesto aventurero captó su atención por un par de segundos, ¿Qué acaso estaba aceptando su muerte? No pudo evitar sentir un poco de curiosidad, podía ver que en sus manos iba preparando su arma, ¿Debía considerarlo una muestra de valor por enfrentar una criatura como esta o una ofensa a su parte por ofrecer ayuda que no había pedido? Quizá si estuviese con más humor, menos hambre y menos cansancio podría seguir dominando el ambiente con su presencia o quizá hasta golpearlo para que la dejase actuar tranquila, así le gustaba actuar, solo que ahora por el bien del producto final debía soportar su presencia.

La velocidad era sorprendente, se necesitaban tener unos buenos reflejos para poder defenderse de ese modo, reconocía la agilidad de la bestia y del príncipe, quizá hasta podía ser más que la suya, ¿Pero tendría la misma fuerza? Para cuando pasaron un par de segundos ya se encontraban fuera del bar, la expresión de terror se mantenía fija en los espectadores, algunos no podían creer que esa cosa hubiese estado tan cerca de ellos, otros que aun estuviesen vivos. Ella por su parte no se iba a quedar como una inútil espectadora, era su presa, aquel hombre no tenía autoridad como para quitársela de esa manera. Corrió hacia la ventana para imitar la acción de la bestia solo que ahora, gracias a ella, el camino estaba preparado.

Nuevamente en la lluvia se guío por el mismo sonido de los caballos, seguramente la bestia estaba cerca y su simple presencia los asustaba, un sabio instinto de conservación. La visión era un tanto limitada por la poca luz que proporcionaban las ventanas del bar y uno que otro farol colgados en ciertos lugares para orientar a los trabajadores, aunque fue suficiente para poder divisar al lancero. Llevó dos de sus dedos a sus labios y silbó con fuerza, como si fuese sido un hechizo su compañero surgió de la oscuridad, afortunadamente tenía el suficiente razonamiento para comprender que tanto ruido no significaba nada bueno y que la mujer podría necesitar de su presencia, procurando mantenerse cerca. Aunque claro que esta situación favorecía más al desconocido que a la maga pues Bristle no necesitaba órdenes para comprender lo que debía hacer, solo prosiguió su marcha hasta quedar tras él muchacho, apoyando todo su peso en sus patas traseras, levantando su cuerpo junto con sus garras, haciendo gala de su altura, alertando a los caballos con un feroz rugido que volvería a despertar sus instintos más básicos, cambiando de rumbo.

En esa posición casi duplicaba la altura de Layana.

La lluvia poco a poco iba aumentando comenzando a crear un ruido molesto en el ambiente que complicaba el correcto rastreo de la criatura, así mismo el peso se comenzaba a acumular en los ropajes, molestando bastante. Sonrió para sus adentros, su respiración comenzaba a condensarse en pequeñas nubes de vapor frente a ella, era una sensación más familiar y por ende, ligeramente placentera. Mientras Bristle regresaba al suelo se abrió la pesada gabardina como una manera de captar mejor el frío, aunque pareciera un tanto extraño así se sentía mejor. ---> Nadie te pidió ayuda. <--- Comentó de manera fría. ---> Y no has hecho nada para que te deba un favor como ese. <--- No iba a ser benevolente con alguien como él, las cosas se ganaban, en esta vida (Al menos para ella) nada se lo habían otorgado “Porque si”.

Afortunadamente para los magos el instinto asesino de la bestia la obligaba a actuar torpe en sus movimientos, dejando el sigilo de lado, logrando captar el sonido de sus pisadas sobre el techo del establo. Lo único que tuvo que hacer para estar a la misma altura fue correr hacia su compañero, saltar sobre él y luego como estaba segura que comprendería el motivo se levantaría nuevamente, dándole el suficiente impulso para llegar al techo. ---> ¡Muéstrate! <--- Odiaba que la tuvieran moviéndose de manera tan innecesaria en un combate como este, le agradaban más los conflictos directos y que fuesen solucionados relativamente rápidos, huir era de cobardes.

Entre las sombras y la lluvia se podría distinguir una figura humanoide de gran proporción, sus ojos rojos brillaban y aquello ayudaba un poco a distinguirla, así mismo sus rugidos servían de guía. No había nada que hablar, quería su cabeza, por eso simplemente corrió a su dirección y a cierta distancia saltó, golpeando varias veces el aire enviando un total de tres proyectiles a su posición, cada uno con la intención de crear una capa de hielo sobre su cuerpo, congelándolo, facilitando así el poder acabar con él. ¿El lancero? No le importaba, según ella ya le había salvado el trasero una vez, ¿Para qué lo querría a su lado si hasta el momento no le era de utilidad?  Este asunto era muy importante para ella.

Extras:
No tengo las técnicas creadas, sin embargo, dudo que te importe que realice magia contra un NPC sin relevancia.  

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Re: Cuentas de un andar(Layana, Harken)

Mensaje por Harken Abardanel el 24/04/15, 07:17 pm

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Re: Cuentas de un andar(Layana, Harken)

Mensaje por Invitado el 25/04/15, 09:12 pm

La bestia impactó contra el suelo de la taberna rugiendo de dolor, de furia, los golpes de ambos contrincantes le habían afectado bastante. El lugar no solo se había dañado por la colisión de la criatura sino que también por la magia de Layana que congeló la zona circundante de su objetivo creando así un ambiente más agradable para ella, despertando la curiosidad de los presentes pues era imposible que ese hielo fuese creado de manera natural. Aunque claro que las cosas no terminarían ahí pues un segundo cuerpo atravesaría el agujero del techo cayendo directamente contra el animal clavando las suelas de sus zapatos contra el pecho del animal, anulando sus intentos por levantarse volviendo a dejarlo contra el suelo bastante adolorido y quizá con una que otra costilla rota debido al duro impacto contra él, había sido un buen movimiento el del peliverde, lamentablemente por la atención que mantenía en su presa no la pudo apreciar correctamente y solo supuso que fue obra de su fuerza o de la baja calidad de la madera.

Cierra el hocico.

Estaba cansada de sus gritos, sus alaridos de dolor, solo eran un vago intento de intimidación que hasta lo podría tomar como un insulto. Se irguió nuevamente sobre su cuerpo aprovechando su mal estado para actuar de manera más tranquila, levantando su pie derecho para luego clavarlo contra el hocico de la bestia, lamentablemente su fuerza si bien era de cuidado aun no era la suficiente para romper su mandíbula, claro que aquello no le impediría hacer el mismo unas dos veces más, solo hasta que sus rugidos bajaran de tono lo suficiente para que ella pudiera estar tranquila, restregando una última vez la suela de su zapato contra su rostro dándole a entender que en la taberna había una bestia más grande que él. ---> Príncipe. <--- Al parecer se había quedado con ese apodo el joven muchacho, por su parte Layana no tendría que preocuparse por los siguientes par de segundos debido a que sus golpes anteriores habían impactado de lleno creando una resistente capa de hielo alrededor de su cuerpo, contando sus extremidades claramente, exponiendo su cuerpo.

Dirigió su cuerpo a donde se encontraba el caballero, de sus labios se escapaba un tenue vapor azul oscuro indicando que la temperatura de su cuerpo había descendido en gran medida, su mirada se clavaba en los ojos ajenos como si de esa manera pudiese atravesar su piel y su carne para llegar a lo más profundo de su ser, descubriendo así si es que en verdad era un mentiroso o tenía motivos para hablar de esa manera tan pretenciosa. ---> Padre de dos niñas, su alma fue castigada al tratar de revivir a su esposa por medio de magia negra. <--- Quizá podría pasar por la cabeza del contrario que solo le estaba mintiendo, Layana sabía que no era así, conocía en persona a las dos pequeñas, había compartido más de un juego con ellas antes de partir en su búsqueda, ¿Cómo es que pudo haber tenido tal cercanía? La bestia que estaba tras ella no era un desconocido, era uno de sus hombres y por cuestiones de honor ella debía solucionar el problema para que no acabara con más vidas, solo que ahora le daría la posibilidad de hacer una pequeña excepción.

Esto no es fantasía, no es un cuento, no busco gloria ni reconocimiento. Dime, gran caballero, ¿Serías capaz de acabar con la bestia y dejar a dos niñas huérfanas o solo vas a dejar que las cosas ocurran frente a tus ojos volviendo a ser un inútil espectador?

Se había acercado a él para poder ver su rostro con todo detalle, quería leer las facciones de su rostro, que es lo que podían decirle sus ojos ante sus palabras. Quería ver la más mínima pizca de miedo, de duda, que tan sinceras habían sido sus palabras. ---> Dos opciones, no hay perspectiva ni juegos de palabras que te puedan salvar ahora. <--- Decía recordándole sus antiguos argumentos para justificar sus acciones, cuando fue complacida se dio media vuelta confiándole el mínimo honor de no atacar por la espalda, pensaba que no era tan cobarde como para hacer acción de aquello. Expandió la palma de su mano derecha, la magia cubriría sus nudillos creando un par de filosas garras, luego solo se pondría a los pies de lo que algún día fue su compañero, admirando en lo que se convirtió.

Acaba con él y demuéstrame que no solo sabes ser un espectador sino que también eres un guerrero. Si no eres capaz te pido que tengas el honor suficiente para jurarme nunca más volver a levantar un arma.

Directa como siempre, sus palabras eran frías como el hielo. Su temple, su voz, su creencia, tras ella tenía toda la visión de un pueblo y no podía darles la espalda, debía luchar por lo que creía correcto y expandir su visión, poco a poco comenzaría a tomar el mundo en sus manos y si debía iniciar lidiando con alguien como él así lo haría.  ---> ¡La fuerza no sirve de nada si no tienes el valor para usarla! <--- Nuevamente su pie se elevaría, apuntaba a su pecho, dio una patada al aire y de su extremidad se extendió una gran cantidad de escarcha que volvería a cubrirlo casi por completo con extrema violencia, arruinando así sus últimos intentos por huir.

A estas altura solo quedaban ellos tres, no debían preocuparse por si eran escuchados ya que todos habían quedado muy asustados y no volverían a acercarse a este lugar en mucho tiempo, los únicos testigos de la opción que tomaría el príncipe solo sería Layana.

Aclaración :
Aclaro que no quiero manipular a tu personaje ni nada parecido, eres libre de hacer lo que quieras con él y continuar como te parezca más cómodo/adecuado. Solo dejo en evidencia que Layana no hace nada más que defender su punto de vista que prácticamente considera como la única gran realidad del mundo, es por eso que es tan estricta o dura con las opciones.

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Re: Cuentas de un andar(Layana, Harken)

Mensaje por Harken Abardanel el 26/04/15, 11:41 am

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Re: Cuentas de un andar(Layana, Harken)

Mensaje por Invitado el 26/04/15, 08:00 pm

La compasión solo es otra forma de debilidad.

Ni siquiera le agradaba escuchar y mucho menos pronunciar aquella palabra, bajo su punto de vista se tomó a bien que el caballero no hubiese demostrado deje de arrepentimiento a sus palabras y estuviese manteniendo su postura, comprendiendo lo que significaba el ser un guerrero, alguien capaz de tomar la vida de los demás en sus manos y decidir por ellos, por quienes no podían hacerlo, por quienes habían escogido ser una molestia para la humanidad. En su cabeza se cruzó la posibilidad de que el muchacho decidiera huir inclusive temiendo lo peor por parte de ella, no sería la primera vez que veía un acto de cobardía, Layana era de las personas que apreciaban bastante las muestras de honor, las tradiciones de las guerras y batallas, el respeto de una mujer así no se conseguía con palabras adornadas, con promesas de compañía y amistad, ella valoraba las acciones.

Actuaba como juez, el lancero era el verdugo y la bestia la víctima; La densa lluvia atravesaba el agujero del techo bañando el cuerpo de la criatura, limpiando los rastros de sangre que habían quedado en su rostro, manteniéndolo despierto para que pudiera apreciar su destino. Para ella no era agua sino un adorno para el ritual que ahora se llevaría a cabo, su mirada se mantenía fija en la escena frente a ella dándole todo el espacio necesario al caballero para que pudiera tomar su decisión, el tiempo era algo irrelevante, si debía cuestionar sus mismas creencias necesitaría algo de tiempo, era algo normal que al verla se le tachara como bárbara y no era algo que negara ser, solo que aquello no impedía respetar ciertas cosas.

Cuando pudo apreciar la lanza del príncipe acercarse al rostro de su víctima pensó que le daría una muerte rápida, sin embargo pudo apreciar que la misma comenzaba a moverse como si estuviese trazando una especie de dibujo, ¿Acaso prefería alargar su destino con juegos? No pensaba que fuese alguien así por lo cual llegó a la conclusión de que debería haber algún truco. Alzó una ceja en señal de curiosidad, estaba confundida por el actuar del muchacho pero antes de encontrar la respuesta en su cabeza pudo distinguir una especie de llama surgir de la misma marca, ahora que ponía más atención recordaba que algo parecido había sucedido momentos atrás, justo cuando él golpeó su mano derecha con su lanza, obviamente se trataba de una especie de magia que ella desconocía.

“Ellos vendrán por ti.”

A penas terminó su frase la respuesta llegó a su cabeza, se refería a los Dragones, aquellas criaturas con las que parecía estar tan afanado. Eran temibles y cada ser viviente le tenía respeto debido a todos los desastres que habían causado, le desagradaba que fuesen tratados como dioses omnipotentes, nadie parecía demostrar tener el valor suficiente para enfrentarse a ellos. ---> Tienes costumbres extrañas, aunque en parte has demostrado no ser solo un hombre de palabras no esperes a tener un trato diferente por mi parte. <--- Inclinó su mirada a un costado, siguiendo sus pisadas mientras avanzaba hacia la salida, escuchando atentamente todo lo que le estaba diciendo, confiaría en su palabra esperando no haber cometido un error. Y no diría palabra alguna, ninguna despedida, no lo veía necesario, no sentía la necesidad de ser cortés con alguien así, se tomó la libertad de seguir con sus creencias, ella no le podría negar algo como eso siempre y cuando tuviese el valor de defenderlas, le hubiese agradado el no tener que romperlas tan rápido.

Lo siento, no puedo esperar a que vengan los Dragones.

Esas palabras saldrían de sus fríos labios pero sería imposible que alguien más a parte de la criatura llegase a escucharla pues el jinete ya estaba lejos, no podía dejar que su existencia cobrase más vidas, no por compasión a ellas sino por cuestiones más personales. Sería rápido, dio un par de pasos, se agachó y clavó sus garras en el centro de su pecho hasta que sus nudillos toparon contra el mismo. ---> Sigue combatiendo en la otra vida. <--- Aquella frase pareció tranquilizarlo, ahora estaban solos, no había nada que esconder. ---> Asegúrate de beber un par de copas por mí. <--- Que curioso que lo hubiese encontrado justo en este día, ¿Cuántos años se cumplían, cinco si recordaba bien? Si, quince años desde que habían derramado sangre juntos en una pelea.  ---> Yo me encargaré de tus hijas. <--- Contrajo su brazo, con su último aliento de vida la magia se acabó y con ello su aspecto lobuno, regresando a ser su compañero. Ahora su trato con él cambiaba de manera drástica, podría causar un par de confusiones pero ella tenía las ideas claras, todo fue necesario para poder revivir lo poco que quedaba de su humanidad y hacerle llegar estas palabras.

Se pudo ver su figura fuera de la taberna, cargaba un cuerpo desnudo, al llegar donde se encontraba Bristle lo dejó en el suelo para poder tomar una gran manta que llevó justo para esta situación, lo envolvió con cuidado, luego lo puso a lomos del oso y lo aseguró con firmeza, tras eso solo le quedaba tomar su puesto, agarrar las riendas y espolear con suavidad.

- Fin del tema -

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