{Misión Rango D} ¡La hora del patocalipsis!

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{Misión Rango D} ¡La hora del patocalipsis!

Mensaje por Jezal el 29/03/15, 06:16 am

Si os preguntáramos por el encargo más raro que habéis hecho, ¿Cuál sería? Seguro que en muchos de los casos recuperar algún objeto estrafalario o cosas así, sin embargo siempre habrá alguien que os supere y os deje con la boca abierta, como es el caso de una de las muchas pequeñas aventuras que tuvo Zeffyr en los últimos meses. ¿Cómo llego el peliverde a estar metido en ese embrollo? La verdad es que se lo buscó totalmente, todo sea dicho. Después de haberse marchado de Crocus, tras haber asentado de nuevo los cimientos del negocio familiar que tantas ganancias les había aportado en los años anteriores al ataque de los dragones, debía de buscar un modo de obtener un mínimo de ganancias y para ello la vía más fácil era aceptar encargos que las personas normales no pudieran realizar o que se vieran superadas por las circunstancias. Fue así como en una de las tabernas en las que se hospedaría durante su viaje un hombre de aspecto desaliñado y sucio, con un acento cerrado que denotaba que debía de ser de algún pueblo profundo de Fiore, comenzó a preguntarle al tabernero si conocía a alguien que podía ayudarle con una peligrosa plaga que estaba azotando a su aldea. Movido por la curiosidad y con cautela nuestro muchacho se acercó sigilosamente hasta el taburete libre que había a la izquierda de ese hombre. -¿Y dice usted que son seres peligrosos? Preguntó con una voz tranquila y cargada de misterio (para hacerse notar un poquito más como alguien importante). –Mucho, zeñoh, no’an obligao a abandona’ nuehtro jogareh y ahora no poemos ni comeh, ¡una dehgrazia! Con cara seria (le costaba entenderle) Zeffyr escuchaba atentamente lo que le relataba aquel hombre, sin lugar a dudas aquello era algo bastante problemático y quizás podía sacar algún premio de aquello. –Hmm sin duda parece que necesitáis ayuda, no tengo ningún inconveniente en echaros una mano pero antes tenemos que hablar de algo importante…¿de cuantos jewels de recompensa estamos hablando?

Y así fue como empezó toda esta alocada aventura. Después de negociar rápidamente los términos de su salario por aquel encargo que iba a realizar a los pobres aldeanos sin tiempo que perder salió de la taberna guiado por el aldeano, quien con mucha prisa le condujo durante los próximos dos días al interior de las montañas al sur del reino, llegando finalmente hasta un valle entre las mismas. Era un lugar verdaderamente recóndito pues nadie que no fuese de allí o conociese la zona podría encontrarlo, no al menos fácilmente. Tardaron medio día más en llegar hasta la zona en la que se asentaban los aldeanos que habían sido expulsados de sus hogares. La calidez con la que le recibieron le pareció sorprendente y emotiva, siendo tal que aquella noche se realizó una gran fiesta de bienvenida para darle suerte al joven que a sus ojos se había atrevido a pelear contra aquellas peligrosas bestias. La jornada amaneció con una buena mañana, ideal para lo que estaba por acontecer y tras prepararse llevaron a Zeffyr hacia las puertas de la aldea. Fue entonces cuando por primera vez podría el joven percibir a la amenaza, lo que le abrió los ojos como platos y le obligó a poner cara de estupefacción. -¿Y estas son las peligrosas bestias?

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Última edición por Zeffyr el 29/03/15, 07:46 am, editado 1 vez
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Re: {Misión Rango D} ¡La hora del patocalipsis!

Mensaje por Jezal el 29/03/15, 06:58 am

La aldea se trataba de un lugar pequeño y rústico, constituido en su mayoría por casas de piedra y algunas menos que debieron de ser de madera aunque ahora se encontraban hechas cenizas por las llamas, al igual que parte de la barricada que hacía de muralla defensiva y limitante del pueblo. De hecho por donde entraron era una obertura entre los maderos pues no se fiaban de hacerlo por la entrada principal. Todo parecía estar revuelto y el caos sin duda se había apoderado del lugar aunque eso no era ni mucho menos lo más preocupante. Lo eran las criaturas que por allí correteaban y que supuestamente eran las causantes de todos los desastres que en los últimos días estaban viviendo las personas que le habían encomendado la tarea. Eran patos, las criaturas que amenazaban sus vidas y les habían expulsado de los hogares no eran más que patos. Las cejas de Zeffyr se habían arqueado increíblemente mientras que su boca se abría sobremanera como si se hubiera descolgado. ¿Acaso era una broma? ¿Una cámara oculta quizás? ¿O incluso le estaban tendiendo una trampa? Cómo iban a ser unos simples animales como aquellos los causantes de todo el lío. Sin dar crédito a lo que estaba viendo se giró hacia sus dos guías y les miró con el ceño fruncido. -¿Es esto una broma? Ambos al unísono negaron con sus cabezas y señalaron hacia el frente, haciendo espavientos para que el muchacho prosiguiera con su camino hasta el interior de la aldea -No, zeñoh, nujotro no mentimo, ya verah de lo que zon capazeh los bisho’ ezoh.

Sin entender muy bien lo que habían dicho se encogió de hombros y empezó pues a encaminarse al interior del poblado. “Esto es de risa.” Era lo único que pensaba mientras que avanzaba por las solitarias calles. Un par eran los patos con los que se había encontrado y ambos habían huido temerosos de lo que pudiera pasarles. Soltó una risotada y siguió a uno de ellos. –Esto va a ser demasiado fácil, solo tengo que atraparlos. Lo que no podía siquiera imaginarse en esos momentos (pues se había olvidado de ese dato al no relacionar la descripción que le habían dado el día anterior con lo que ahora veía) era que las cosas se iban a poner un poco más complicadas próximamente. Así siguió corriendo detrás de la criatura hasta que la llevó a un callejón sin salida. –Te tengo… Miró al pato con fiereza y se ajustó la gorra, en su rostro se podía ver una media sonrisa de satisfacción que aumentaba conforme sus pasos le acercaban más y más hacia la criatura, la cual por cierto no paraba de temblar como un flan…o al menos hasta que todo dio un vuelco un tanto desagradable. En ese momento, tras hacer un extraño sonido el pato saltó y abrió la boca mientras que sus ojos parecían encenderse como ascuas, acto seguido una bola de fuego fue disparada hacia el muchacho, quien no tuvo más opción de echarse hacia el suelo para poder esquivarla. -¿Pero qué demonios? ¡Iba en serio, disparan fuego!

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Re: {Misión Rango D} ¡La hora del patocalipsis!

Mensaje por Jezal el 29/03/15, 09:10 am

¿Qué era lo que le habían dicho? Según recordaba, después de decir las palabras que claramente mostraban la sorpresa que en esos momentos sentía, los aldeanos le dijeron que en un principio solo eran animales tocanarices que luego se volvieron peligrosos por un accidente, aunque habían omitido de que trató el mismo. De todos modos poco importaba en ese momento pues la realidad era sencilla, tendría que hacerse cargo de neutralizar o buscar un modo de echar del lugar a los bichos aquellos sin salir demasiado escaldado en el intento...algo que sin duda ya no lo veía tan fácil. Todavía en el suelo miró hacia atrás para ver como la bola de fuego perdía intensidad a cada centímetro que recorría, por suerte parecía que aunque hubieran ganado una habilidad sobrenatural no contaban con las suficientes reservas mágicas como para poder ser algo muy dañino. Con agilidad se levantó del suelo haciendo que el pato se sobresaltara y se girara sobre sí mismo intentando huir aunque no parecía que mirara mucho pues sin pensárselo dos veces se abalanzó hacia el lado de la pared, chocando de bruces contra la misma y perdiendo la conciencia del propio golpe que se había dado. Esto hizo que el peliverde soltara una ligera risotada y tras encogerse se dio media vuelta con la intención de ir en busca de los demás pero algo le retuvo. En ese momento tuvo una idea que le pareció buena. Se imaginó una caja que no tenía fondo y ésta apareció al lado del animal, unas manos salieron de la misma y lo tomaron para así introducirlo en el interior del recipiente.

Sin embargo si tenía que ir uno por uno la misión iba a ser algo bastante pesado así que tendría que idear algún plan para atrapar al mayor número en el menor tiempo posible. Por el momento se limitó a salir de aquel callejón y continuar con su camino inspeccionando el pueblo. No había nada que llamara la atención más allá de la cantidad de suciedad que se amontonaba en las calles, producto posiblemente de que los animales estuvieran en completa libertad sin que nadie les controlara. De hecho no solo los patos eran los que estaban fuera sino que además todo el ganado que pudieran tener los aldeanos se encontraba en libertad y campando a sus anchas, aunque por suerte estos no parecían tener ningún ánimo de atacarle o interponerse en la tarea que tenía por delante. Poco a poco conseguiría neutralizar a una decena de aquellos animalejos hasta que se metió en una amplia casa con un patio interior persiguiendo a una pareja de estos. Ciertamente era un poco tierno ver como intentaba el macho proteger a la hembra pero de pocos les serviría pues cuando éste intentó lanzarle una bola de fuego Zeffyr imaginó un recipiente de agua que cayó sobre ellos calándolos hasta los huesos y extinguiendo el ataque ígneo que estaba por sucederse. -¡Ja! ¿Ahora qué, eh? Comentó en un tono jocoso mientras los observaba y creaba la caja de nuevo que los encerraría. Pero entonces, cuando ya había metido a uno de ellos el otro hizo un sonido peculiar que llamó la atención del muchacho peliverde, quien aunque no se detuvo y lo metió dentro pronto se vio completamente rodeado por arriba de los compañeros del animal. ¿Le habían tendido una trampa? ¿Se habían agrupado para atacarle?

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Re: {Misión Rango D} ¡La hora del patocalipsis!

Mensaje por Jezal el 29/03/15, 09:26 am

Tenía que actuar rápido si quería salir de allí de una pieza. Si bien ya había comprobado que el daño causado por los ataques de fuego de aquellos bichos no era demasiado grande no podía decir lo mismo de muchos de ellos atacando a la vez, por fuerza eso tenía que doler más…y si se equivocaba pues tampoco estaba por la labor de comprobarlo, no al menos en sus propias carnes. Por ello decidió que debía de actuar con rapidez y en su cabeza comenzaba a tejer un plan que le sacara de allí…aunque era perfectamente consciente de que al final lo único que le podría ayudar sería el improvisar, por fuerza de la experiencia ya había aprendido que era lo que mejor se le daba…quizás era una cualidad innata por ser un soñador o vete tú a saber la razón sino. Fuera como fuese aguardó en su posición sin mover ni un solo músculo más allá que el de su cuello para tener una visión de todo lo que le rodeaba, aunque no se llevaría así mucho tiempo tampoco pues los patos decidieron actuar con rapidez y en cuestión de segundos todos se dispusieron a atacarles a distancia. Claro que para ese momento Zeffyr ya habría actuado y creando unas alas doradas en sus zapatillas se desplazó con rapidez hacia otra posición una vez las bolas habían sido lanzadas.

Con tan solo este simple desplazamiento pudo despistar a sus atacantes el tiempo justo como para poder jugar su siguiente carta. De este modo de un salto se elevó en el aire unos cuatro metros (colocándose así a la misma altura casi que los patos) y extendiendo su brazo derecho creó un tallo lleno de espinos el cual sacudió mientras giraba sobre sí mismo los 360 grados. Este contraataque pilló por sorpresa a los animales y muchos de ellos fueron golpeados por la dura planta siendo arrojados con fuerza hacia el aire, donde les esperaban copias de la caja que había estado usando hasta ese momento para atrapar a los bichos, de hecho se podría decir que todas conducían a la misma “dimensión” (si es que se le podía llamar así a lo que hacía). De este modo se quitó de un plumazo a muchos de los que le estaban atacando mas no a todos. Se dio cuenta realmente cuando varios de ellos desde su espalda se abalanzaron sobre él y comenzaron a picotearle. Los hombros, la espalda, el cuello…hasta la cabeza era objetivo de los incesantes ataques. Eran tantos que hicieron que el propio muchacho perdiera la concentración lo cual suponía que sus poderes se “apagaran” cayendo al suelo con estrépito y aplastando a varios patos en la caída. Rodó sobre sí mismo para desembarazarse de los demás mientras que profería una serie de maldiciones. Finalmente pudo erguirse de nuevo y materializar otra vez su Dark Thorn, barriendo con él de nuevo el suelo y repitiendo el mismo proceso que antes, solo que ahora tenía más magulladuras y moratones. Después de unos minutos la casa estaba como limpia y posiblemente había acabado con la mitad del problema, así a ojo…

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Re: {Misión Rango D} ¡La hora del patocalipsis!

Mensaje por Jezal el 29/03/15, 09:48 am

-¡Malditos y puñeteros patos! Resoplaba un tanto cansado por el gasto de energía que había tenido que invertir ante la emboscada de la que a duras penas se había librado. Su cuerpo se encontraba con magulladuras producto de los enfurecidos animales y sus ropajes estaban llenos de suciedad por haber caído al suelo…sin contar con el daño extra que se había hecho precisamente con la caída. Miró a su alrededor para cerciorarse una vez más de que estaba a salvo y que no había más patos por su alrededor, con ello además pudo reparar en lo mal que había quedado el patio en el que se había sucedido toda la esperpéntica escena del peliverde luchando contra los animales como si de un gladiador en la arena se tratara. Las pocas plantas que hasta el momento se habían mantenido ahora se encontraban chamuscadas y había restos de cristales repartidos por todo el lugar producto del impacto de sus ataques contra las paredes cuando los bichos esos le esquivaban (debía de admitir que ciertamente eran unos seres rápidos lo cual hacía más jodido todo). Sin mucho más que hacer allí se dirigió al interior de la casa, le costaba un poco moverse por lo que iba arrastrando levemente los pies por el suelo. Al final acabó llegando a lo que parecía ser la cocina y sin pararse siquiera a buscar un vaso o cualquier otro recipiente se dirigió con premura hacia el grifo de la pila, abriéndolo por completo y casi metiendo la cabeza bajo el chorro de agua, estaba sediento.

Asentó sus cansadas posaderas sobre una silla un tanto llena de polvo que había en la sala tras lo que se apoyó en la mesa cercana. La tarea que le habían encargado era mucho más pesada de lo que había pensado en un principio pues no contaba con que el número de animales a capturar fuese tan elevado, eso hacía que fuera tediosa y además no es que fuesen seres con los que era fácil tratar…aunque de haberlo sido estaba claro que no le habrían llamado. Chasqueó la lengua un tanto molesto, se encontraba un tanto cansado debido a los movimientos que había tenido que hacer hacía pocos minutos pero sabía que tampoco podía descansar durante mucho tiempo. Eso significaba que su única opción era acabar con todo aquello cuanto antes para poder retirarse a descansar y cobrar la recompensa…lo cual no sonaba nada mal a decir verdad. Pero antes debía encontrar un modo de reducir el trabajo y hacerlo todo más eficaz. Pensando en ello una idea se cruzó por su cabeza y aunque sabía que eso sería un poco más costoso mágicamente hablando sin lugar a dudas era la mejor solución. ¿Cómo no se le había ocurrido antes? Tras levantarse con rapidez de su asiento salió de la casa y en la entrada hizo que su inseparable amigo apareciera. Zoril, el pequeño zorro (si podía catalogarse como tal) de pelaje azabache se materializó delante de sus narices con su mirada risueña de siempre, a la espera de lo que su amigo y creador pudiera pedirle. –Es hora de ponernos a trabajar en serio, colega. Comentó Zeffyr con una amplia media sonrisa.

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Última edición por Zeffyr el 29/03/15, 11:18 am, editado 1 vez
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Re: {Misión Rango D} ¡La hora del patocalipsis!

Mensaje por Jezal el 29/03/15, 10:19 am

La razón por la que había invocado a Zoril era porque con él podría tener más posibilidades de atrapar más rápido a los patos. Esto se debía a que no solo contaban con las capacidades de Zeffyr como era obvio sino que como animal cazador que era su compañero podría encontrar de una forma más fácil al resto de patos que se encontraban dispersos por la aldea además de que si los asustaba sería capaz de llevarlos hasta la posición en la que se encontraría el peliverde a la espera. De hecho era eso precisamente lo que iban a hacer. -¡Vamos, ve a por ellos! Fue todo cuanto tuvo que decir para que su amigo saliera corriendo con rapidez calle abajo en busca de los animales designados. Lo bueno que tenían ambos era que como Zoril a fin de cuentas era producto de su imaginación y como tenía inteligencia cada vez que era materializado lo hacía ya con la información adecuada alojada en su cabeza de este modo el muchacho se evitaba tener que repetir las cosas y así ahorraban tiempo, aunque no lo pareciera lo tenía todo pensado. Por tanto después de separarse él se dirigió a la otra punta de la aldea con la intención de preparar la trampa sencilla que usarían para atrapar al resto de patos. “No os escaparéis de ésta” era lo que pensaba mientras andaba.

Así mientras que Zeffyr se disponía a crear una serie de cajas trampas a lo largo de varias calles su compañero zorruno iba recorriendo el pueblo molestando a todos los patos que se encontraba y dirigiéndolos hacia las localizaciones de las cajas. Claro que no todo se lo iba a dejar ahora a su amigo sino que él en caso de encontrarse con alguno de esos bichos también se ocupaba de neutralizarlo y encerrarlo. Era un buen plan y como cabía esperar comenzó a dar resultados rápidamente, al menos eso era lo que le transmitía Zoril. Al final los ladridos de Zoril se fueron escuchando cada vez más lo cual significaba que se iba acercando a la zona en la que el peliverde se encontraba, la última ya para terminar con el encargo. Solo que esta vez no iba a ser como se lo había planteado en un principio pues cuando vio la figura de su compañero no era éste quien perseguía a los patos sino que ellos eran los que en una columna como si fuesen una manada de perros rabiosos perseguían al pequeñajo quien debido a la distancia no había podido cambiar a su modo de combate para plantarle cara a aquellos seres. Claro que ahora no importaba del todo pues una vez se acercara hasta él ya si podría hacerlo además de que eso significaría que empezaba la pelea final…después de aquello por fin terminarían la misión y podrían dejar de una vez de cazar patos, esperaba que al menos esta empresa no acabara hasta con la última gota de sus reservas de magia.

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Re: {Misión Rango D} ¡La hora del patocalipsis!

Mensaje por Jezal el 29/03/15, 11:10 am

La manada de patos bravos y enfurecidos se abalanzó sobre ellos con presteza, de no ser porque los llevaba viendo desde la distancia y por los ladridos de aviso de su compañero hubiera pasado como la vez anterior en el patio y apenas si podría haber tenido tiempo para reaccionar de una forma adecuada. Solo que esta vez en lugar de ello tenía a Zoril consigo lo cual sin lugar a dudas suponía una gran baza a favor. Y es que incluso antes de que los animales se plantearan siquiera lanzarles bolas de fuego de esas puñeteras que tenían el zorrillo comenzaba a adoptar la forma de combate que el peliverde había creado para él. De este modo su tamaño aumentó considerablemente hasta casi alcanzar la altura de su creador y su aspecto ahora era mucho más fiero e imponente hasta el punto que los más rezagados de los patos se quedaron clavados en el sitio cuando le observaron y tuvieron que pararse a pensárselo más de dos veces antes de continuar siguiendo al resto del grupo. Por otro lado el muchacho también había tenido el tiempo suficiente como para poder materializar (posiblemente por última vez debido a la poca energía que le quedaba) uno de los tallos espinosos con los que solía luchar. Ahora sí que se podía decir que estaban preparados para enfrentar a la horda de patos que se avecinaba.

El inicio del combate, si se le pudiera llamar así a la cacería que estaban haciendo, fue inminente. Los primeros golpes por parte de Zeffyr y su aliado no se hicieron esperar dejando K.O a muchos de los animales que conformaban la vanguardia de ataque. Gracias a la longitud que tenía el tallo con el que atacaba podía barrer a un gran número de patos con rapidez y mientras tanto Zoril se encargaba de noquearlos con certeza uno tras otro sin dar cuartel. Lógicamente no es que fuesen invencibles y el número de patos jugaba en su contra sin embargo a pesar de que recibieran más de un picotazo eso no hizo que escatimaran en esfuerzos con respecto a su ataque. Poco a poco comenzaron a limpiar la calle y los animales neutralizados iban a parar a la caja de ese sector, la cual se encontraba en la espalda del peliverde. Así finalmente no quedaban más que una decena aunque el cansancio del mago ya rayaba la extenuación y eso también se notaba en el zorro el cual no podría aguantar durante mucho más. De hecho no le dio tiempo ni a acabar con dos animales más pues en ese instante recibió de lleno en la espalda una bola de fuego que hizo que se desmaterializara, había alcanzado el cupo de golpes que podía recibir. –Maldición. Masculló el joven de cabellos verdosos al observar que se encontraba solo ante el peligro. Pero no se rindió sino que sacando fuerzas de casi donde no tenía barrió un par de veces más la zona delante de él golpeando a casi todos los patos…excepto a uno. Tan cansado estaba que hincó una pierna en el suelo mientras respiraba con grandes bocanadas. Miraba fijamente al pato y el pato le miraba fijamente a él. En ese momento, conscientes de que todo se finalizaría en los próximos segundos ambos reaccionaron a la vez…

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Re: {Misión Rango D} ¡La hora del patocalipsis!

Mensaje por Jezal el 29/03/15, 12:25 pm

-¡Ja! ¡Ese era el último! Comentó airoso Zeffyr tras haber conseguido golpear primero al último pato que se había abalanzado sobre él, casi parecía que hubiera sido un duelo definitivo pues la tensión se podía palpar en el ambiente…o quizás simplemente era que el cansancio le producía alguna que otra alucinación. Fuera como fuese poco importaba pues la misión ya había concluido, la amenaza de los patos salvajes había pasado a la historia pues había logrado atraparlos a todos o, en su defecto, neutralizarlos. Se levantó como pudo, aunque trastabilló un par de veces debido al cansancio, y tras sacudirse un poco el polvo de su ropa puso rumbo hacia la entrada del pueblo. Una vez llegó pudo comprobar cómo allí le esperaban los aldeanos agrupados, quienes posiblemente no se habían ido desde el momento en el que entró en el pueblo. Se detuvo en seco cuando les vio y esbozó una amplia sonrisa al tiempo que alzaba el pulgar derecho en señal de victoria, acto seguido todos rompieron en vítores y el hombre que le había llevado hasta allí, aquel que días antes le había pedido ayuda, se acercó y le alzó el brazo remarcando el triunfo. Los agradecimientos no cesaban y el joven Zeffyr, quien no estaba acostumbrado a estas cosas, se vio en la obligación de bajarse un poco la gorra y agachar la cabeza ante el rubor que comenzaba a florecer en su rostro.

Después de aquello se realizó una gran fiesta para honrar a aquel que les había ayudado, aunque el peliverde de la pasó la mayor parte del tiempo postrado en una cama descansando. Después de un par de días en los que se concentró no solo en recuperar sus fuerzas sino también en ayudar a que los aldeanos adecentaran de nuevo sus hogares decidió que era el momento de volver a emprender la marcha. Así tras despedirse como era debido y obtener la recompensa por la que en un principio había aceptado ese pequeño encargo salió de aquel valle, con la intención de continuar su viaje con un rumbo todavía incierto. De este modo terminaba la pequeña aventura que Zeffyr había tenido en la aldea de los patos salvajes escupefuego, tal y como la llamaría a partir de ese momento cada vez que tuviera que contar esta extraña e hilarante historia de cómo tuvo que enfrentarse a unos patos muy peligrosos.

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